TRABAJO OBLIGATORIO 12 al 25 de NOVIEMBRE: Avances en el sistema de provisión de servicios de salud mental en Chile

 



Chile, desde 1990, ha desarrollado una política pública centrada en el incremento de la oferta del sistema sanitario según los criterios del modelo comunitario de atención en salud mental. En este proceso el país alcanzó el reconocimiento de organismos internacionales y su experiencia fue difundida como un ejemplo a seguir, particularmente en lo referente al papel asignado a la atención primaria de salud (Minoletti, Rojas y Horvitz-Lennon, 2012; Minoletti, Soto-Brandt, Sepúlveda, Toro e Irarrázaval, 2018). Esta política ha sido impulsada desde arriba hacia abajo en forma sostenida, aunque no siempre con la misma intensidad y protagonismo durante los años transcurridos desde entonces.

Sepúlveda Jara, R. (2023). DESAFÍOS Y PERSPECTIVAS EN LA POLÍTICA PÚBLICA DE SALUD MENTAL EN CHILE: COMPRENDER EL PROCESO DE SALUD/ENFERMEDAD/ATENCIÓN-PREVENCIÓN DESDE LA MIRADA DE LAS PERSONAS. Revista Intervención13(1), 1-17. https://doi.org/10.53689/int.v13i1.177

Lea:

Vea la VIDEO-CLASE: AVANCES EN EL SISTEMA DE PROVISION DE SERVICIOS DE SALUD MENTAL EN CHILEde Susana Chacón, Psicóloga, Profesional de la Unidad de Salud Mental de DIGERA  (División de Gestión de la Red Asistencial) del MINSAL, grabada ex-profeso para este tema en la versión 2023 de este Curso.

Revise: 

“Este libro es una referencia obligada en la literatura sobre los servicios de salud mental. Sus autores proponen un modelo que conjuga un objetivo de salud pública, como es el del interés en la salud de la población, con un énfasis en recordanos que los sevicios también deben evaluarse por su efectividad en el manejo de los trastornos en el nivel del paciente. Han logrado construir un modelo sencillo que sirve como un elegante marco de referencia para comparar diferentes servicios. A partir de ahora ya no se puede pensar como antes; sin duda, será un libro leído y muy citado. Dado que en muchos países se están produciendo situaciones muy parecidas, el modelo que proponen llega en un buen momento”. David Goldberg. Institute of Psychiatry, King’s College, Londres “Graham Thornicroft y Michele Tansella han escrito una monografía de excepcional valor.

La Matriz de la Salud Mental es un libro esclarecedor; está escrito con un lenguaje sencillo y austero, y al evitar la jerga y los formalismos dotan de transparencia a sus conceptos. En medio del clamor por el recorte en los costes, los autores han logrado lo que parecía imposible. Debido a sus beneficios sobre salud, han subrayado la importancia de un planteamiento con respecto a la enfermedad mental basado en la población al tiempo que hacen del cuidado del paciente individual el objetivo de la planificación Clínica”. Leon Eisenberg, MD Departament of Social Medicine, Harvard Medical School “Thornicroft y Tansella nos ofrecen formulaciones teóricas, basadas en el estado actual del conocimiento sobre la organización de los servicios de salud, y ejemplos prácticos de aplicación. Y es justamente esta afortunada combinación de los fundamentos teóricos con las experiencias prácticas la que la convierte a esta monografía en un instrumento de gran utilidad para los procesos de reforma psiquiátrica”. José Luis Vázquez-Baquero. Catedrático de Psiquiatría, Universidad de Cantabria


MATERIAL COMPLEMENTARIO:

Vea el Video : SALUD MENTAL EN LA COMUNIDAD - LA EXPERIENCIA DE CHILE, elaborado por un equipo audiovisual de la Organización Panamericana de la Salud OPS, en ocasión de la Conferencia Regional de Salud Mental efectuada en Santiago de Chile en 2015, con la participación de todos los países miembros de OPS/OMS en la Región de Latinoamérica y El Caribe.

Vea el Video "EN LA PRACTICA" material docente del DIPLOMA DE SALUD MENTAL EN PSIQUIATRIA COMUNITARIA  de la Escuela de Postgrado de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, dictado por el Programa de Salud Mental de la Escuela de Salud Pública y MEDICHI, que recogió la experiencia práctica de operación del Modelo Comunitario de Atención en Salud Mental en el Servicio de Salud Metropolitano Sur, en Santiago de Chile.

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  • Participe en los Comentarios del Blog hasta el sábado 23 de noviembre de 2023
RECORDAR QUE  LOS COMENTARIOS DEBEN INCLUIR : (1)LAS LECTURAS Y VIDEOS; (2) SUS EXPERIENCIAS Y APRENDIZAJES PREVIOS y (3) LOS COMENTARIOS DE SUS COMPAÑERAS Y COMPAÑEROS EN EL CURSO

  • Participe en la discusión sincrónica del lunes 25 de noviembre de 2023 desde las 19:00 hrs. en la contaremos con la participación de Leslie Mackay, Psicólogo, Profesional de la Unidad de Salud Mental de DIGERA-MINSAL 

Comentarios

  1. Los análisis de las lecturas de esta semana abordan la evolución de las políticas de salud mental en Chile durante los últimos 20 años, destacando los logros y desafíos que enfrenta el sistema de salud pública. Además de exploración, las historias y avances de otros países, como se exponen en los documentos. Ambos, pese a ser un país europeo y otro de Latinoamérica, surgen para implementar políticas públicas y un problema que estaba en ascenso. Claro, en la actualidad es un tema en boga, debido a la alta demanda en la creación de nuevas políticas públicas que estén acordes. a la población, que esté acorde a las patologías actuales y que sea accesible para los pacientes. Desde sus inicios se vio la brecha a través del análisis y estudios de la centralización de salud y cómo estaría más marcado el déficit en las regiones; eso prevalece hasta en la actualidad. De igual forma, denotar que el retorno a la democracia abrió caminos de discusión y abrió espacios para mejoras significativas en la disminución de la brecha. Durante mi paso por atención primaria de salud, denota la importancia del personal capacitado, con desarrollo de empatía, ya que somos la puerta de entrada de las múltiples patologías de salud mental. El trato directo con los pacientes, así como el buen trato y comunicación con ellos, conforma esta relación de médico-paciente para provocar una continuidad de atención, inclusive una adherencia oportuna, ya que aquellos pacientes sin seguimiento y control tienden a desarrollar patologías más complejas en la esfera de salud mental, que luego generan un aumento. costo-efectivo en su tratamiento. Pero a pesar del progreso logrado en Chile, la brecha de tratamiento sigue siendo significativa, especialmente para trastornos por uso de sustancias (no creación de centros de rehabilitación, el fácil acceso de sustancias que afecta a la población de más bajos recursos, que al no alcanzar en ocasiones la obtención de sustancias, provoca el delinquir de los pacientes). Los desafíos del futuro incluyen la atención a la salud mental de niños y adolescentes, la promoción y prevención, y la inclusión social de personas con discapacidad mental, entre otras patologías que pudiesen. ser en el futuro.

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    1. Estimada Jocelyn estoy de acuerdo con tu comentario, específicamente con la destinación de recursos a la creación de más centros terapéuticos de adicciones, ya que al no tener acceso a estos centros los usuarios vuelven a delinquir. Es complejo poder evaluar la reinserción social de pacientes con consumo de sustancias ya rasgos de personalidad antisociales, ya que según mi experiencia solo unos pocos tienen conciencia de enfermedad o quieren tratarse, es por lo cual se debe invertir en promoción y prevención de los efectos, riesgos, consecuencias que tiene el consumo de sustancias en adolescentes y niñes a temprana edad. Trabajar con las familias de no potenciar el consumo en sus hijos.
      Además creo que los recursos deben ir en construir o habilitar más hogares y residencias protegidas para pacientes con esquizofrenia o discapacidad intelectual que están abandonados por la sociedad, con mal red de apoyo familiar en donde la lista de espera a su ingreso es extensa.

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    2. Estimada Jocelyn: de acuerdo con tu comentario; es positivo y reconfortante ver y leer en los mauscritos como ha crecido la atención e inclusión de la Salud Mental en nuestro país gracias a politicas públicas robustas y personas con grandes ideas país. Uno piensa también; cómo ser parte de esta política transformadora en torno a la Salud Mental, en mi caso de infancias y adolescencias.

      Por otro lado, concuerdo contigo también en los desafíos que nos quedan pendientes, en todo nivel de atención; en cuanto a calidad y oportunidad entre otros, y en cómo miramos la Salud Mental en todo el territorio chileno, con todas sus particularidades, y no solo en la Región Metropolitana.

      Queda mucho camino aun por recorrer pero se ha avanzado bastante también.

      Saludos!

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    3. Estimada Jocelyn: concuerdo contigo respecto a la experiencia en APS, es vital tener un equipo capacitado y con habilidades para poder realizar realmente una intervención, donde es clave alejarnos un poco de las atenciones impersonales ya que como bien señalas la APS es la puerta de entrada para las atenciones en salud mental.
      Además, doy énfasis al punto del desafío futuro de la intervención en la salud mental infantoadolescente junto a la promoción y prevención, que esto a futuro podría verse reflejado como una disminución de la carga observada o en una intervención precoz que ayudaría para el pronóstico, inserción social o vida en general de un paciente con patologías de salud mental.

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  2. Respecto a la bibliografía entregada para la discusión de la próxima semana:
    En primera instancia destaco la revisión histórica de los avances respecto a salud mental. Como se estudió anteriormente, en el período previo al golpe de estado, Chile se encontraba avanzando respecto a la instauración del modelo comunitario de psiquiatría, disminuyendo las estadías permanentes en el modelo asilar de los pacientes de salud mental, en otras intervenciones, cuestión que se ve truncada con la dictadura. Con la vuelta a la democracia, en 1993, se promulga el Primer Plan Nacional de Salud Mental, y comienza la reactivación en materia de salud mental a nivel nacional.
    Me gustaría realizar un análisis más profundo respecto al texto “Salud Mental en Chile: Avances y desafíos”, patrocinado por la U. Finis Terrae, ya que de este texto se desprenden muchas inquietudes a plasmar. Los autores comienzan realizando un análisis actual de la prevalencia de enfermedades no transmisibles en nuestro país, donde los trastornos de salud ocupan un lugar importante, se recoge que el 81.3% de la población se encuentra afiliada a FONASA, y por lo tanto, al sistema público de salud que se encuentra inserto en un Modelo de Atención Integral de Salud Familiar y Comunitaria. Se realiza una comparación respecto al PIB utilizado por los países de la OCDE y por Chile, siendo 9.2% y un 9% respectivamente, sin embargo, Chile presenta menor cantidad de médicos, enfermeros y camas, lo que inevitablemente me impulsa a cuestionar en qué se utilizan los recursos con el déficit de personal existente.
    Durante el documento, se analiza como la salud mental es un fenómeno multifactorial, influenciado por factores individuales, sociales, materiales, etc., por lo que los esfuerzos se han enfocado en la creación de programas que protejan a la población más vulnerable, dentro de los cuales se encuentra el programa “Chile Crece Contigo”, en cual entrega recursos materiales, físicos, educativos y cognitivos a las familias de escasos recursos para la protección de la niñes, asi como también, programas enfocados activamente en el consumo temprano de sustancias, problemática que mantiene su prevalencia.
    Como estudiante de una universidad pública, mi formación académica y práctica se llevó a cabo en diversos hospitales de la región metropolitana, específicamente mi práctica de pediatría en el Hospital El Pino me marcó profundamente, ya que las madres pasaban días y juntos junto a sus hijes enfermos, y muchas mencionaban como la adquisición de los ajuares les facilitó mucho su labor, por lo que hoy me entristece la discusión que se está llevando a cabo en el poder legislativo respecto al programa “Chile Crece Contigo” y la disminución del presupuesto para esto.

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    2. Natalia, estoy totalmente de acuerdo con lo que comentas, creo que es imposible no reconocer la gran voluntad política en generar mejoras en torno al acceso y políticas públicas en torno a salud mental posterior a la dictadura.

      Sin embargo, a pesar de que en algunos indicadores tengamos cifras parecidas a países desarrollados la sensación del chileno/a en torno a la atención en salud mental no se condice con estos números. Creo que aún falta mucho que avanzar en la implementación de cada uno de los avances y en consonancia absoluta con las reales necesidades que plantean nuestros pacientes, tal como se planteó en la clase revisada.

      Por otra parte, concuerdo totalmente contigo, el programa Chile Crece contigo es una política que ha mostrado con cifras claras y reconocimiento social ser un eje importante en el cuidado y acompañamiento de niñeces a partir del embarazo, donde se resguarda la salud en todos sus ámbitos hasta los 9 años, incluyendo como eje principal la salud mental de niños y niñas. Me parece nefasto que se ponga en tela de juicio políticas como estas, y que se tomen decisiones desconectados de las verdaderas necesidades de la ciudadanía y de los beneficios que este programa conlleva.

      En mi experiencia personal, visualice como existe un crecimiento en programas y mejoras en salud mental, si bien siempre hay brechas, me parece importante también reconocer el avance que se ha visualizado en el programa de salud mental a nivel nacional, pero que lamentablemente con el crecimiento exponencial de trastornos de salud mental post pandemia, no logran abarcar la necesidad de la población.

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    3. Estimada colega Natalia, comparto tanto tu opinión y vivencias. En mi caso personal, desde mi enseñanza preescolar, hasta incluso la actual formación de especialidad, la he realizado en centros de formación de la arca pública. Además, encuentro tan asertivo sumar la importancia del programa Chile Crece Contigo, porque entrega una ayuda para las familias, sobre todo las más desprotegidas en la esfera económica, y lo que conlleva en la preocupación de las familias y futuras madres no tener a veces lo básico para aquellos futuros bebés. También me gustaría sumarme a tus palabras, como mencionas, sobre la voluntad política de la creación de programas de salud mental, así como se suman profesionales para la atención del programa PASMI, por ejemplo, y cómo ha ayudado a la pesquisa precoz de patologías más complejas e incluso una intervención más oportuna para un grupo de pacientes más pequeños de edad (5 a 9 años). 

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  3. Referente a los documentos analizados en base a los avances en el sistema de provisión de servicios de salud metal en Chile podemos mencionar un contexto histórico de la década de los 90 en adelante la cual evidenció la institucionalización de los pacientes los cuales eran cerca de 1500 personas en una hospitalización de larga estadía. Sin embargo, a lo largo de la evolución de la psiquiatría comunitaria hubo un cambio según la implementación de un modelo de gestión de salud mental comunitario (2018) que implicó la desinstitucionalización de los enfermos de patologías psiquiátricas, entre otros pilares de cambio, en donde hubo apertura y creación de centros comunitarios de salud mental COSAM, hospitales de día, comunidades terapéuticas de atención cerrada y atención abierta, servicios de urgencia entre otros, integrando a la comunidad a la salud mental y haciéndola participe de su salud mental.
    Sin embargo existe una brecha en varios aspectos, sobre en todo en la cantidad de COSAM, de centros de demencias, unidades de corta estadía, UHCIP, hospitales de día, hogares y residencias para adultos mayores con discapacidad, entre otros, es decir es urgente la instalación de estos nuevos centros, ya que la demanda de atención de salud mental ha aumentado bastante los últimos años, y la lista de espera de ingreso a estos centros es demasiado engorrosa, existen varios criterios para aceptar a los pacientes, por lo cual según el nuevo modelo de gestión de salud mental comunitaria se deben gestionar la construcción y apertura de estos nuevos centros todo esto en un marco del territorio, cantidad de habitantes, región del país, y la cultura de la zona geográfica.
    Es notable los avances significativos que nuestro país logró con bajo presupuesto en la transformación de sus servicios de salud mental con limitados recursos, pero enfrenta desafíos relacionados con la cobertura, sostenibilidad y calidad.
    Llama la atención la entrega de recursos este año 2023 destinados a la salud mental no antes vistos en los últimos 20 años.
    Los desafíos actuales y proyecciones propuestas son: el enfoque en el curso de vida, en los determinantes sociales y equidad salud mental, derechos humanos entre otros y falta de políticas robustas para promoción y prevención de salud mental.
    El financiamiento ira destinado a la construcción de dispositivos de atención de salud mental dispuestos en la red de gestión según el modelo de gestión de salud mental.
    Además, los recursos también irán con destino a la capacitación continua de profesionales de salud mental tanto para atención secundaria y primaria.
    Según mi poca experiencia como becado en el hospital las Higueras de Talcahuano, creo que falta mucho por avanzar en esta área, vemos una sociedad cada vez más enferma en la salud mental, visualizado en la demanda en alza de las consultas psiquiátricas en urgencias, 14 pacientes hospitalizados en urgencias y solo 10 camas en UPA. El aumento de cupos en hospitales de día, en comunidades terapéuticas, en unidades forenses, en la especialidad de urgencia psiquiátrica son algunos de los puntos clave en los que hay continuar trabajando.

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    1. Estimado Nicolás:

      Considero relevante lo que mencionas sobre el cambio histórico en nuestro país hacia un modelo comunitario de salud mental, ya que ha otorgado mayor dignidad a las personas. Este enfoque ha permitido que no sea necesario mantener a los pacientes en unidades de larga estadía por períodos prolongados, y nos ha brindado la oportunidad de abordar sus enfermedades de manera más integral, fomentando el trabajo en equipo de manera horizontal entre todos los profesionales involucrados.

      A pesar de este proceso de desinstitucionalización, es cierto que persiste una brecha en el acceso a la atención de salud mental para quienes la requieren. Quisiera señalar algunos desafíos adicionales que considero importantes. Uno de ellos es la necesidad de aumentar la cantidad de profesionales en el nivel primario que puedan realizar intervenciones psicoterapéuticas, lo que contribuiría a generar un impacto significativo en la población. Además, es fundamental mejorar el acceso a atención en comunidades rurales y entre pueblos nativos, capacitando a los profesionales a través de cursos que les permitan comprender las necesidades específicas de estas poblaciones.

      Como bien indicas, nuestro país ha logrado avances significativos en el presupuesto destinado a la salud mental y en la reducción de hospitalizaciones y consultas de urgencia debido a descompensaciones. Esto ha sido posible gracias al modelo comunitario. Sin embargo, considero necesario crear más oportunidades para que las comunidades puedan expresar sus inquietudes y problemáticas, lo que contribuiría a fortalecer los vínculos y a mejorar la atención.

      En relación a los cupos en los diferentes dispositivos de atención, también coincido en que hay escasez. En mi experiencia como residente, he sido testigo de la situación en urgencias, donde muchos pacientes esperan un cupo en la UPA, pero debido a la falta de capacidad, deben ser hospitalizados en condiciones de urgencia. Esto a menudo impide que los pacientes evolucionen de la manera que desearíamos, lo que puede agravar su situación.

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    2. Estimado Nicolás:
      Quisiera recalcar de tu comentario la apertura y creación de centros comunitarios de salud mental COSAM, hospitales de día, comunidades terapéuticas de atención cerrada y atención abierta, para así integrar a la comunidad a la salud mental y haciéndola participe de este proceso. Concuerdo contigo en la brecha que aún existe, por ejemplo, en cuanto a la cantidad de centros de salud mental que aún falta para cubrir la demanda de la atención de salud mental. Quisiera compartir mi experiencia profesional en Lo Prado, en el que trabajábamos en conjunto con el COSAM de dicha comuna, sin embargo, los cupos de ingreso de los pacientes de APS a COSAM eran limitados, esto tanto por la falta de espacio físico, por ejemplo: box de atención, como escasez de profesionales de atención. Sin duda, este es un desafío por el cual aún se debe trabajar ya que existe una alta brecha en los diferentes sectores de la comunidad en cuanto al acceso a la atención de salud mental.

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  4. Si bien los textos se escribieron en contextos diferentes, coinciden en varios puntos.

    Relatan la historia reciente de la Salud Mental en Chile; con políticas francamente transformadoras, alineadas con la declaración de Caracas, que aboga por la integración de la salud mental en la atención primaria y el cambio hacia un modelo de atención comunitaria.

    Mencionan también el tema presupuestario, donde se describe un aumento de la inversión en Salud Mental. Pero se menciona que aún es insuficiente y que es esencial que el gobierno y las autoridades de salud reconozcan la importancia de invertir en Salud Mental, no solo para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos, sino también para fomentar un entorno laboral más productivo y saludable. La falta de recursos humanos y el agotamiento de los profesionales en el área son problemas que deben abordarse urgentemente para garantizar una atención adecuada y efectiva. En este punto sería importante saber qué pasará en años venideros, a propósito de la crisis económica a nivel de salud pública y del recorte presupuestario.

    Un tema relevante es cómo se planifican las decisiones en Salud Mental, por ejemplo, vemos el atlas de Cataluña que no solo proporciona información demográfica y sobre la capacidad asistencial, sino que facilita la toma de decisiones informadas al permitir a los responsables políticos y los planificadores de salud identificar áreas de mejora para abordar las necesidades específicas de cada comunidad.
    En esa misma línea, es crucial que se mantenga un compromiso continuo con la investigación, la evidencia y la evaluación de estrategias para asegurar su efectividad y adaptabilidad a las necesidades cambiantes de la población entorno a Salud Mental.

    Del video de la quincena, destaco lo siguiente; “Promover el bienestar de la población respondiendo a sus necesidades de salud mental, que van desde la prevención a la recuperación e inclusión socio comunitaria, en un trabajo coordinado con el intersector y la comunidad”. Premisa que se lee muy bien en el papel y resume un tanto los textos, sin embargo, creo que aun hay camino por recorrer para lograr esta máxima. Sobre todo, fuera de la región metropolitana.
    Durante mis años de General de Zona en Llay Llay y luego en Los Andes (ciudades no muy lejanas a la capital), he visto la falta de recurso humano y económico y como esto repercute directamente en los usuarios y la falta de prestaciones; sin camas para hospitalizar niños, niñas y adolescentes que requieran, sin dispositivos que acá parecen básicos como hospital de día o unidades de adicciones, y penosamente por periodos sin psiquiatra infanto juvenil para toda la ciudad. Me pregunto qué concentra todo en Santiago y por qué no se da la vinculación que tanto pregonamos. El cúmulo de conocimiento científico y avance en políticas de gestión sigue en la región metropolitana, es difícil creer que “Santiago no sea Chile”.
    El desafío es permanente y multifactorial y es verdad que queda mucho por recorrer, pero ciertamente Santiago aun está años luz delante del resto.

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    1. Francisca, me quedo especialmente con algo que mencionas al final de tu posteo, referente al carácter permanente y multifactorial, de las dificultades que tiene el sistema de salud en general para atacar de manera integral y óptima aquello que se propone. En ese sentido, me parece que es relevante la necesidad de un trabajo multidisciplinario para poder evaluar la efectividad de un plan de salud mental que no se centre solamente en la recopilación de datos cuantitativos referentes a la cantidad de personas atendidas por un nodo de la red de salud mental, sino que también pueda avanzar en la elaboración y procesamiento de datos cualitativos provenientes de la propia experiencia de los usuarios de una red de salud determinada. Este tipo de análisis podría ayudar a una elaboración de planes que no vayan solo desde arriba hacia abajo, sino de abajo hacia arriba, recogiendo de la manera más plena posible las experiencias de las personas insertas en sus territorios.

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  5. Primero que todo, considero fundamental destacar la Declaración de Caracas de 1992, un hito en Latinoamérica que busca integrar la salud mental a la Atención Primaria de Salud (APS) y proteger los derechos humanos de los usuarios. En Chile, el avance en salud mental comunitaria retrocedió tras el golpe militar de 1973, lo que llevó a la privatización de la salud y a una drástica reducción del gasto público. Sin embargo, desde 1990, se inició un periodo de reformas que reorientó el enfoque en salud mental, con la creación de hospitales de día, hogares grupales y comunidades terapéuticas.

    Aunque al inicio hubo falta de coordinación, desde 2000 se ha enfatizado la promoción y prevención de la salud mental, priorizando trastornos como la drogodependencia, la esquizofrenia y la demencia. Muchos pacientes comenzaron a ser atendidos a nivel primario, beneficiándose de un aumento en el número de psicólogos y psiquiatras, así como de una atención ambulatoria más accesible. Este avance se consolidó con la implementación del Garantías Explícitas en Salud (GES) en 2004, que aseguró atención para enfermedades como la esquizofrenia, la depresión y la drogodependencia.

    A pesar de estos logros, persisten desafíos importantes, como aumentar las intervenciones psicoterapéuticas, reducir la brecha en el acceso a tratamientos y mejorar la atención para la población infanto-adolescente y las comunidades nativas.

    También en Chile, se han logrado avances significativos en salud mental, como un presupuesto 6 a 8 veces mayor que el de países de ingreso medio-alto, lo que a mejorado la interacción entre la Atención Primaria de Salud (APS) y el nivel secundario, así como la inversión en dispositivos comunitarios.

    Un estudio sobre atención de urgencia en la región metropolitana indica que el nuevo modelo ha reducido los ingresos y reingresos a urgencias, gracias a la detección precoz, una mejor relación entre el equipo de salud y los usuarios, y un mayor acceso a consultas en APS. Sin embargo, el acceso a atención sigue siendo inferior al de países desarrollados.

    A pesar de estos avances, la prevalencia de problemas de salud mental no ha disminuido. Aunque el GES garantiza atención para ciertas patologías, ha dejado de lado otras. Es crucial escuchar a los actores locales y recoger relatos de vida para comprender mejor las necesidades de la población y mejorar la retroalimentación con la comunidad.

    Un desafío en la implementación del modelo de red de salud mental es aumentar la oferta de servicios en Atención Primaria de Salud (APS). Para lograrlo, es esencial escuchar a la población local, incrementar la disponibilidad de psiquiatría de enlace y ofrecer educación continua a los profesionales de APS.

    El video sobre el trabajo en el Hospital Barros Luco muestra ejemplos significativos del impacto del modelo de atención. Destacan casos como el de la Sra. María, con esquizofrenia, y don César, quien, tras ser acogido en un hogar protegido, ha logrado ser autovalente gracias al apoyo de terapeutas. También se menciona a la Sra. Aida, cuyo caso ilustra cómo la visita domiciliaria fortalece la conexión entre la atención primaria y secundaria, reduciendo hospitalizaciones y fomentando vínculos de confianza.

    En mi experiencia en el Cesfam Monteáguila, tras la pandemia de COVID-19, notamos un aumento en la demanda por problemas de depresión y ansiedad, pero había escasez de especialistas en salud mental. Para abordar esto, gestionamos un servicio de atención psicológica a distancia con el Hospital de Los Ángeles, lo que permitió un mayor acceso a psicoterapias y mejoró la atención oportuna, beneficiando a más personas y fortaleciendo la conexión entre niveles de atención.

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    1. Compañero,
      Tu experiencia en el Cesfam Monteáguila es un ejemplo práctico de cómo, a pesar de las dificultades, la innovación y la colaboración entre servicios pueden mejorar el acceso y la atención en salud mental. Tal y como se señala en los textos, se destaca la importancia de continuar fortaleciendo la infraestructura, la capacitación y la conexión entre niveles de atención para lograr un sistema de salud mental más equitativo y accesible.
      Me llama la atención, el hecho de que si bien estamos en lugares distintos, nuestras problemáticas pasan por las mismas limitaciones.
      Saludos!

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    2. Agradezco tu análisis, que destaca los avances en salud mental en Chile desde la implementación del modelo comunitario en 1990. Coincido en que la Declaración de Caracas de 1992 fue un hito importante para la región, y reconozco los logros alcanzados, como la creación de dispositivos comunitarios, la integración del GES y el aumento del presupuesto en salud mental. Sin embargo, comparto tu preocupación sobre los desafíos que aún persisten: el acceso desigual a los servicios, especialmente para grupos vulnerables, la exclusión de ciertas patologías en el GES y la necesidad urgente de fortalecer la psiquiatría de enlace y la formación continua en APS.

      Estoy completamente de acuerdo en que escuchar a los actores locales y recoger sus experiencias es fundamental para diseñar políticas más inclusivas y equitativas. Casos como el del Hospital Barros Luco y la atención psicológica a distancia en el Cesfam Monteáguila son ejemplos inspiradores de cómo se puede innovar y responder a las necesidades actuales, pero es evidente que estas iniciativas necesitan mayor respaldo nacional para garantizar su sostenibilidad y escalabilidad.

      Creo firmemente que el camino a seguir implica consolidar el modelo comunitario con una mayor participación de las comunidades, un financiamiento adecuado y estrategias intersectoriales efectivas. Solo así podremos reducir las brechas existentes y garantizar una atención de salud mental equitativa y de calidad para todos.

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  6. Los artículos y el video presentados durante esta quincena subrayan la relevancia del uso de herramientas basadas en datos para transformar la planificación de servicios y abordar las desigualdades presentes en los sistemas de salud mental. Estas herramientas permiten identificar brechas en la cobertura, optimizar la asignación de recursos y diseñar estrategias más equitativas y efectivas para responder a las necesidades de la población.

    En nuestro país, los avances en salud mental durante las últimas dos décadas han sido significativos. Se ha logrado una mayor integración de los servicios en la atención primaria, promoviendo la cobertura universal y reduciendo estigmas asociados con los trastornos mentales. Sin embargo, todavía existen importantes desafíos, como desigualdades regionales que afectan el acceso a los servicios, insuficiencia de financiamiento y una falta de capacitación especializada en los equipos de salud.

    A pesar de estas limitaciones, la experiencia nacional puede servir como un modelo para otros países de ingresos medios, demostrando cómo un enfoque comunitario e integral puede ser efectivo para abordar problemas de salud mental. Sin embargo, este modelo requiere un compromiso sostenido para superar las barreras actuales y garantizar que los avances se traduzcan en un impacto real y duradero en la población.

    La integración de la salud mental en la atención primaria sigue siendo un eje clave para consolidar una atención integral. Para ello, es necesario no solo aumentar el financiamiento destinado a salud mental, sino también fortalecer la formación de los equipos de atención y reducir las desigualdades territoriales en la calidad y disponibilidad de los servicios.

    Diariamente vemos como en nuestros dispositivos, al menos en mi caso en el CDT del Hospital Barros Luco, busca constantemente integrar, promover la salud mental – en nuestro caso el modelo comunitario- de nuestros usuarios, basándonos en equipos territoriales, que buscan llevar la atención de salud mental a diversas comunas, sin ningún tipo de discriminación, la piedra de tope siempre serán los escasos recursos económicos para poder llevar a cabo nuestros objetivos, pero el esfuerzo para mejorar la atención siempre está presente por parte de todos los integrantes de nuestros equipos territoriales.

    Estos esfuerzos no solo consolidan los avances logrados, sino que también permiten continuar alineando las políticas nacionales con los principios de la Declaración de Alma-Ata, que promueven la equidad, la participación comunitaria y la atención centrada en las personas. De esta manera, se busca contribuir de manera sostenible al bienestar de la población y avanzar hacia un sistema de salud más inclusivo y eficiente.

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    1. Estimado compañero:
      Sin duda las limitaciones y la falta de presupuesto, continua siendo deficiente. La red de servicios de salud mental y psiquiatría debe ser parte de la red de salud general, entendiendo que las personas con enfermedad mental requieren y deben contar con acceso expedito a todo el sistema sanitario.

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    2. Estimado Javier,
      Concuerdo con tu vision, en particular cuando mencionas como a pesar de las limitaciones nuestro sistema de salud podria servir de ejemplo para la región. Es admirable los importantes hitos que se han conseguido en particular al establecer y fortalecer la red, proporcionando un entramado de herramientas que estan al alcance de nuestros usuarios.
      Comparto también esa visión que tenés de un trabajo de continuo dirigido para generar un impacto realista y adecuado a la realidad comunitaria en la cual estamos insertos.

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  7. Tras leer los documentos subidos en esta quincena, me parece muy relevante reconocer el importante crecimiento en torno a la gestión del programa de salud mental post dictadura y que centra las energías en dejar atrás el paradigma asilar de la psiquiatría y generar políticas públicas que avancen hacia una psiquiatría comunitaria. Tras revisar la clase y leer los documentos es importante considerar el aumento presupuestario en el gasto en salud mental, y los diferentes programas y refuerzos que potencian una mejor atención en salud mental.

    Me llama la atención que algunos indicadores en salud mental tengan cifras similares a países con altos ingresos, pero, a pesar de eso, los números no se condicen de ninguna manera con la satisfacción ciudadana en relación con la atención en salud mental en nuestra población. Si bien en la clase se menciona que los procesos de generar cambios en gestión y programación del programa de salud mental nacional fueron participativos y buscando la opinión de funcionarios en los distintos niveles de atención y familiares y/o pacientes que utilicen el sistema, creo que no se ve reflejado en lo mencionado anteriormente, pareciera que aún hay un trabajo gigante pendiente en relación a conectar de manera directa los cambios en salud mental con las necesidades de las personas que harán uso de estas prestaciones. En esta misma línea, me parece relevante lo que se comenta en el documento del Dr. Sepúlveda en torno a la importancia de considerar los relatos de vida de los usuarios/as para tomar decisiones en torno al funcionamiento del programa de salud mental.

    Reconozco el crecimiento y mejoras que se han propiciado en el programa de salud mental, durante mi trabajo en atención primaria conversé con colegas que trabajaban en salud mental desde hace años y reconocían el profundo cambio y las grandes mejoras que se han observado en el programa durante los últimos años. Personalmente pude trabajar y conocer programas de reforzamiento como el: Acompañamiento psicosocial, Detección, intervención breve y referencia asistida (DIR) en problemas de consumo, Programa de apoyo a la salud mental infantil (PASMI) y el programa saludablemente en donde se proporcionan recursos directos para trabajar con diferentes problemáticas en salud mental y generaban un aumento en la oferta y mejoras considerables en la ejecución del programa. A pesar de lo anterior siguen existiendo brechas importantes, y si bien, los programas ayudan sin duda en la ejecución de programas de salud mental, el hecho de tener objetivos muy reducidos y llegar a una población objetivo específica hay un gran porcentaje de usuarios/as que quedan fuera de estos beneficios y se mantienen con grandes brechas en la atención. Tal como se mencionaba en uno de los documentos, es algo parecido a lo que ocurre con el GES, en donde se visualizan y priorizan ciertas patologías, pero significa mantener brechas aumentadas en otras que no están cubiertas.

    Me llamó profundamente la atención el tiempo de espera para atención por psiquiatra, ya sea infantil o adulto, con esperas de más de 200 días. Personalmente viví la brecha en psiquiatría infantil en la VI Región en donde existían largas listas de espera y solo 3 consultorías al año por el escaso recurso humano, lo que generaba problemas severos en la atención de niños/as y adolescentes.

    Como conclusión me parece relevante reconocer los esfuerzos y crecimiento, pero tal como se mencionó en la clase creo que queda un largo trabajo en implementación y en conectarnos más con las necesidades de los usuarios/as que atendemos para mejorar la satisfacción de ellos/as en torno a lo que podemos aportar desde la mejora en la salud mental de nuestro país.

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    1. Estimada Carolina, resueno mucho con tu análisis y especialmente con tu experiencia en atención primaria. Es evidente que por una parte, el enfoque del actual programa de Salud Mental busca un enfoque con perspectiva de derechos, comunitario, intersectorial y acorde a las necesidades prioritarias de la población, pero por otro lado, como mencionas, existe una brecha difícil de flanquear en materia de cobertura, evidenciado en las listas de espera de nivel secundario y también a nivel presupuestario. Me parece que si bien existe un aumento significativo en el último año respecto de los previos, seguimos muy lejos del mínimo 6% lo que impacta en la necesidad de priorizar necesariamente algunos servicios en detrimento sustancial de otros. Esto la gente lo nota y se refleja justamente en la insatisfacción usuaria.
      Desde nuestra vereda sin embargo, concuerdo a su vez con la necesidad constante de conectarnos con las necesidades individuales de cada persona que atendemos. Creo firmemente, que un enfoque humano e integral puede generar impactos significativos al menos en cada paciente que vemos, independiente de las brechas de macrogestión.
      Saludos!

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  8. Luego de leer los textos y video, en base a los avances en el sistema de provisión de servicios de salud metal en Chile.

    Mi visión es que el servicio de salud mental moderno ha de mantener un equilibrio entre la atención basada en el hospital y la atención basada en la comunidad, reemplazando al sistema tradicional, basado en la custodia por parte de grandes hospitales psiquiátricos y en las consultas externas, y que ofrece un seguimiento que, generalmente, limita el tratamiento a la medicación.

    En los últimos 20 años, las políticas de salud mental en Chile han logrado importantes avances que han transformado el panorama de la atención en este ámbito. Uno de los logros más destacados ha sido el incremento del presupuesto destinado a la salud mental, lo que ha permitido una mayor inversión en servicios y programas. Este aumento ha estado acompañado de una transformación significativa de los servicios psiquiátricos, que ha llevado a una reducción de los hospitales psiquiátricos y al desarrollo de alternativas comunitarias, como la atención primaria de salud y equipos comunitarios de salud mental.
    Además, se ha logrado la integración de la salud mental en la atención primaria, con la incorporación de psicólogos y otros profesionales de salud mental en este nivel, facilitando el acceso a servicios de salud mental desde el primer contacto . La promoción de la investigación y evaluación en el ámbito de la salud mental ha permitido evaluar y mejorar continuamente las políticas y programas, contribuyendo a un enfoque más basado en evidencia .
    El compromiso político para reducir la brecha en el tratamiento de los trastornos mentales ha sido fundamental para el avance de estas políticas, reflejando un esfuerzo significativo por parte del gobierno chileno para mejorar la salud mental de la población . A pesar de estos logros, aún persisten desafíos en términos de acceso y aceptación de los servicios, lo que subraya la necesidad de continuar trabajando en este ámbito .

    Con respecto a la aplicación en los dispositivos de salud, como el Cesfam, donde se considera la importancia de la formación y profesionales capacitados y comprometidos, siendo un abordaje de enfoque comunitario en salud y multidisciplinario, sin tantas limitaciones de accesibilidad geográficas al momento de derivar a atención secundaria y terciaria, con acceso y cumplimiento de metas y tiempos según gravedad del cuadro de la patología psiquiátrica, aguda o crónica, existiendo además un grupo encargado por sector de intervenir y pesquisar las sospechas, rescate de pacientes inasistentes y abandono de tratamiento en coordinación con otros centros como Cosam, si podríamos pensar que el presupuestos aún sigue siendo insuficiente y aun es necesario mayor recurso de personal capacitado.

    También se considera la calidad del ambiente social de una persona, por ejemplo, “está estrechamente relacionado con el riesgo de sufrir una enfermedad mental, con el desencadenamiento de un episodio de la enfermedad, y con la probabilidad de que la enfermedad se convierta en crónica, se intenta , ya que aún no se logra del todo el enfoque de la prevención, la cual sería una una estrategia basada en la población, que tiene como objetivo lograr la prevención, no centrándose en un número pequeño de individuos de alto riesgo, sino una proporción mucho más grande de la población. intentan reducir el impacto de uno o más factores de riesgo psicosociales o biológicos del trastorno mental.
    Sin embargo, lo principal seria que todo este alineado, integrado, considerando todos elementos del campo de la salud mental, las poblaciones de riesgo , las características demográficas , las condiciones socioeconómicas y generar respuestas de acuerdo a las demandas de salud, junto a la participación social entre funcionarios, usuarios y familiares de la red, serían la base para cualquier otro tipo de desarrollo y ordenaría muchas de las acciones y recursos con los que ya cuenta la red.

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    1. Estoy muy de acuerdo con tu análisis, especialmente en la parte donde destacas la importancia de un enfoque comunitario y multidisciplinario en dispositivos como el Cesfam, La integración de la salud mental en la atención primaria y la coordinación con centros como Cosam es clave para mejorar el acceso y seguimiento de los pacientes, también me hace mucho sentido la observación sobre la necesidad de alinear todos los elementos del sistema, considerando tanto las características demográficas como las condiciones socioeconómicas lo que sabemos que nos permitirá una respuesta más realista y efectiva de lo que queremos lograr con nuestros pacientes.

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  9. Los textos de esta semana nos hacen dar un recorrido por los avances y reformas que ha experimentado el sistema de salud de Chile para incorporar la salud mental en la comunidad. Estos logros han requerido el compromiso y la participación activa no solo de la comunidad, sino también de los entes reguladores y los prestadores de servicios, con el objetivo de implementar un sistema más equitativo y legítimo. Entre 2014 y 2017, se llevaron a cabo extensos procesos participativos, incluyendo mesas regulares, conversatorios, , lo que permitió integrar perspectivas territoriales y promover diálogos generativos que cuestionaron profundamente las estructuras existentes.
    En el marco del diseño de la red asistencial, Chile ha avanzado en la implementación de un modelo de gestión basado en redes temáticas de salud mental, rediseñando cada servicio de salud, desde la Declaración de Caracas, se han establecido directrices para organizar y ofrecer servicios de salud mental comunitarios, basados en principios como la desinstitucionalización y el fortalecimiento de un modelo centrado en las personas. Sin embargo, el sistema enfrentaba grandes desafíos , como la falta de recursos, la limitación de la capacitación de los profesionales y la escasez de coordinación entre niveles de atención. Para superar estas deficiencias, a partir del año 2000 se incrementó el presupuesto en salud mental y se fortaleció la atención primaria como puerta de entrada al sistema. Esta reorientación ha demostrado que es posible aumentar el acceso y la disponibilidad de los servicios, pero todavía persisten dificultades relacionadas con la sostenibilidad, la cobertura y las barreras de acceso.
    Aunque el programa ha tenido un crecimiento significativo, aún queda mucho por mejorar. Frecuentemente, se prioriza la cantidad de servicios sobre la calidad y la sostenibilidad, lo que dificulta completar procesos psicoterapéuticos por falta de recurso humano. Además, persisten limitaciones en el seguimiento adecuado de los tratamientos y en la implementación de intervenciones comunitarias, donde reside gran parte de los problemas que afectan a los usuarios, al menos en la sensación que me da de la experiencia que he tenido trabajando en Cesfam.
    Entre los desafíos actuales noto la necesidad de seguir fortaleciendo este modelo, aumentando la oferta de servicios en salud mental tanto en atención primaria como en especialidad. También priorizar el desarrollo de unidades de psiquiatría de enlace en hospitales y la oficialización e implementación de un modelo de atención de salud mental en servicios de urgencias.

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    1. Tu análisis refleja una visión profunda y crítica sobre el desarrollo de la salud mental comunitaria en Chile, resaltando tanto los logros como los desafíos que enfrenta el sistema. La inclusión de procesos participativos entre 2014 y 2017, junto con la implementación de redes temáticas de salud mental, demuestra un compromiso por construir un modelo más inclusivo y territorializado. Esto se alinea con las directrices de la Declaración de Caracas, que busca humanizar la atención y priorizar a las personas por sobre las estructuras institucionales.

      Sin embargo, también evidencias limitaciones que persisten en la actualidad. La falta de recursos humanos capacitados, las brechas en la coordinación entre niveles de atención y los desafíos para garantizar sostenibilidad y calidad son problemas estructurales que impactan directamente en la experiencia de los usuarios. Tu experiencia en CESFAM refuerza esta percepción, destacando la dificultad de implementar intervenciones comunitarias efectivas en un contexto de recursos limitados.

      Coincido con tu énfasis en fortalecer la atención primaria y la psiquiatría de enlace, áreas críticas para garantizar una atención integral. La integración de salud mental en servicios de urgencias es otro aspecto clave, pues respondería a una necesidad real y urgente. Superar estas brechas requiere no solo mayor financiamiento, sino también un cambio cultural hacia la salud mental como prioridad.

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  10. Tras leer los textos enviados para esta quincena quiero empezar este comentario recalcando la importancia de generar las herramientas de sustentación para mantener a flote un programa tan importante como el de salud mental. A propósito de lo anterior, rescato lo descrito por Minoletti quien describe como antes de los 2000 existieron intentos poco fructíferos por incorporar fondos para la implementación del programa de Salud Mental en APS, primero sin fondos adicionales y subsecuentemente con fondos temporales. Pero no fue sino hasta el periodo contemplado entre 2000-2010 cuando se establecen fondos claros dirigidos a temáticas preventivas, Depresión o Esquizofrenia en lo que hoy conocemos como garantías GES.

    Fue además muy interesante el entender como se gestó este plan de acción presupuestario sobretodo en otros países y poder cuestionarse cuánto de lo que funcionó para ellos es aplicable a nuestra realidad local, por ejemplo el Atlas integrado de atención a la salud mental en Cataluña, que permitió establecer un sistema taxonómico y estandarizar la recogida de datos para garantizar un sistema de evaluación transversal (y realista) a las distintas unidad distribuidas en todo el territorio estudiado y dejo en evidencia donde estaban las carencias que debían ser mejoradas.
    Es incuestionable los importantes avances que Chile ha hecho en materia de salud mental, muchos de los cuales han sido alabados a nivel internacional por organismos como la OMS/OPS, no obstante todavía tenemos grandes obstáculos por delante, y creo que uno de los más importantes es la disparidad en la atención. Basta con escuchar las conversaciones que se dan entre becados que provienen de ciudades y regiones distintas donde nos damos cuenta que temas como la oportunidad de atención y las herramientas de acceso a la salud varían a nivel país; de ahi que la implementación de algun sistema de vigilancia como el atlas de cataluña podría convertirse en algo de gran utilidad.

    Por otra parte, considero fundamental el sacar a luz algunos de los programas que han nacido a raiz de las intervenciones antes mencionadas y que han supuesto un cambio en la calidad y el tipo de atención que brindamos, por ejemplo, los programas de acompañamiento a la niñez u otros de rehabilitación que existen dentro de nuestra red y que nos retroalimentan constantemente en pro del beneficio del usuario, y que pudiesen servir de modelo para otros sistemas de salud de nuestros países hermanos.

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    1. Rodrigo, estoy de acuerdo con tu comentario. Cuando uno ve en perspectiva el avance del programa de Salud Mental hasta la actualidad desde su inicio destaca que ha ido mejorando y obteniendo recursos que en su principio no existían. Sin embargo hay que tener claro que a pesar que es mejor que a inicios de los 2000 aún queda mucho camino por delante para poder hablar de un modelo que cubra las necesidades de la población de manera satisfactoria. Al trabajar varios años en APS es claro que el programa cardiovascular se lleva un porcentaje no despreciable de recursos, horas médicas, etc. Por lo cual se tiene que seguir trabajando para que la Salud Mental se vea como una necesidad que debe ser cubierta y tratada de manera integral, quizás el ECICEP sea una manera de responder a esta necesidad, el tiempo lo dirá.

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  11. En los materiales a trabajar durante esta quincena se muestran algunos elementos de cómo, desde 1990 en adelante, el estado de Chile se ha hecho cargo de la salud mental de la población del país, incorporando el paradigma comunitario en salud mental como orientador de los esfuerzos llevados adelante, que se han plasmado en los diversos planes de salud mental sancionados desde el Ministerio de Salud, desde tal fecha a la actualidad.

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    1. En este contexto, Chile se ha erigido como un ejemplo latinoamericano que muestra como un país de ingresos medios como el nuestro, en un lapso relativamente corto de tiempo, puede enfocar sus esfuerzos y recursos para mejorar la atención en salud mental, en donde resaltan principalmente dos aspectos: el paradigma comunitario que rige los planes de salud mental, y el énfasis en la importancia de la salud primaria como lugar privilegiado a fortalecer y desarrollar para avanzar en la implementación de tales planes. Sin embargo, a pesar de los buenos resultados logrados, siguen habiendo serios problemas para avanzar en una deseable implementación de manera cabal de tales lineamientos. Podemos observar que a pesar de los aumentos de presupuestos destinados, el sistema de salud mental sigue adoleciendo de una concentración desigual que no atiende a las necesidades de la población, principalmente en centros urbanos en detrimento de zonas rurales o semirurales; una falta de integración con el resto del sistema de salud lo que lleva muchas veces a la paralelización de ambos con el desperdicio de recursos materiales y humanos que esto conlleva; una planificación muchas veces, más allá de las intenciones demasiado rígida y verticalista, desde arriba hacia abajo, lo cual muchas veces hace no tener en vista las necesidades concretas y reales de la población potencialmente usuario de los servicios de salud mental de una zona determinada; una no significativa disminución de ciertos trastornos de salud mental que se buscaban atender, fundamentalmente los vinculados con cuadros depresivos y trastornos de ansiedad. Otro problema relevante es que en la última década podemos observar un cierto descontento de carácter político y social que para expresarse utiliza la gramática de la salud mental; o en otras palabras, podemos sospechar que hay ciertos componentes que tienen que ver con la desigualdad social, económica y política de nuestro país, que más allá del malestar social y político, pueden estar coagulando en malestar psíquico creciente por amplios sectores de la población
      Un momento crítico de esta historia reciente sucedió hace 20 años cuando se reformó el sistema de salud pública chileno en torno a la implementación de las GES. Con el objetivo de volver más eficiente el actuar del sistema de salud en general, se determinan un conjunto de patologías que tendrían prioridad en la atención y gestión de las mismas. Más allá del objetivo loable de volver más eficiente al sistema de salud dirigiendo esfuerzos y recursos para hacer frente a un determinado número de patologías. En el área de salud mental esto no ha tenido efectos necesariamente positivos: Por un lado, al concentrarse en un número limitado de patologías o trastornos, el GES significo un dejar de la lado aquellas patologías que no entraban en la misma; y por otro lado, esto también implicó que los objetivos de eficiencia del sistema de salud se midieran fundamentalmente en parámetros de atención de pacientes en el sistema, dejando de lado, o no considerando, el ámbito de prevención y rehabilitación/reinserción social en los casos en los que fuese necesario. Estos criterios de evaluación meramente cuantitativos de la eficiencia del sistema de salud mental claramente atentan con el enfoque comunitario en salud mental. Para poder enfrentar tal situación, se necesita cuestionar de manera crítica a los planes de salud mental impulsados desde la institucionalidad del estado, y al mismo enfoque de salud comunitaria tal cual se han llevado a cabo desde los años 90 en adelante, para, sin tirar por la borda lo efectivamente avanzado, poder detectar los aspectos problemáticos en pos de mejorar tanto en el diseño como en la implementación de un plan de salud mental acorde con las necesidades de la población.

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    2. Comparto tu opinión respecto a varios puntos en especial al tema GES que como bien dices significo un avance en distintas patologías significo el acceso limitado a otras desfavoreciendo un acceso basado en gravedad priorizando solo el código del diagnostico.
      Es ahí donde muchas veces desde donde nos tocaba uno tenia que tener una respuesta rápida para estos usuarios y poder priorizar con todos los medios los casos mas complejos.

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  12. Después de leer los textos y los muy interesantes videos expuestos, se pueden sacar varias conclusiones en limpio.
    Primero destacar las experiencias en el Servicio de Salud Metropolitano Sur y particularmente en el COSAM El Bosque, pese a cambios que han ocurrido este último tiempo (como que ya no se cuenta el convenio con la casa comunitaria) se ha mantenido su enfoque comunitario.
    Las experiencias de rehabilitación y reintegración mostradas son un mensaje positivo de que es posible realmente cambiar la vida de nuestros usuarios con trastornos mentales graves, dándoles la oportunidad y apoyándolos en este proceso.
    Por otra parte el texto sobre la capacidad de respuesta de APS en salud mental en nuestro país me deja con emociones mezcladas: por una parte sorprendido de lo escaso que era el aporte de APS en salud mental inicialmente (y por tanto, el gran recorrido que ha hecho hasta ahora), pero por otra con un sinsabor de que aún falta un largo trecho por delante.
    Tengo la experiencia de haber trabajado en APS 6 años entre CESFAM, así que estoy bien al tanto de muchos de los elementos descritos en el texto como limitantes, la sobrecarga de pacientes, la máxima de lograr indicadores ante cualquier costo muchas veces. Pero así también experiencias positivas de haber recuperado realmente a pacientes que consultaron en momentos de crisis vitales importantes en sus vidas.

    Un punto que se toca brevemente en el artículo es la insuficiente formación y sensibilización en el pregrado respecto a salud mental en la formación médica de medicina (que es a lo que me puedo referir por mi experiencia), tenemos ramos de psiquiatría teóricos y prácticos pero al menos en mi Universidad se trató prácticamente sólo de pacientes en corta estadía, agudos con trastornos que no son prevalentes en APS, y por otra parte en las rotaciones de APS tanto en rural como urbano, el papel de abordar la SM en las atenciones era totalmente secundario, siendo desplazado por los motivos de patologías cardiovasculares, osteomusculares y respiratorias/infecciosas.
    Por lo tanto mi sensibilización mayor vino a ocurrir después de egresar y al ejercer, y principalmente por motivación personal de realizar cursos autofinanciados y autogestionados.
    Solo un par de veces en 6 años asistí a un curso de salud mental otorgado desde APS (prevención de suicidio), todas las otras capacitaciones eran de temas cardiovasculares (muchas veces de temas repetidos). Las capacitaciones de salud mental que adquirí finalmente fueron autofinanciadas y en ocasiones los permisos eran complicados.
    A mi parecer por la alta rotación de médicos en APS (por variados factores), se tienden a realizar capacitaciones de temas que APS privilegia(principalmente lo cardiovascular), sin realmente un plan que incluya a salud mental como algo relevante, sabiendo que la patología de SM en la consulta médica es extremadamente frecuente.

    Otro elemento que me parece fundamental al comentar esta relación y lazo fuerte que debiera existir entre el nivel de especialidad (COSAM) y APS es la continuidad de cuidados, ya que muchos pacientes que he visto en COSAM que por mejoría, cumplimiento del plan terapéutico propuesto ,pudieran ser candidatos a contrareferirse a APS, no lo pueden hacer, ya que en APS no existe un arsenal farmacológico compatible muchas veces.

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    1. Continuación...
      En mi opinión los tratamientos farmacológicos deberían seguir a los pacientes ante cambios de dispositivos, no ser una causal de exclusión.
      Por lo tanto el nivel secundario se ve muchas veces con patologías ya compensadas que pudieran controlarse en APS, pero que no podemos contrareferir, lo cual a su vez deja menos cupo en atención secundaria para controlar a pacientes con estados psicopatológicos inestables, riesgos suicidas graves, que sí requerirían mayor intensidad de controles, muchas veces teniendo que recurrir al sobrecupo para verlos, con el consecuente riesgo de burnout no sólo para los médicos, si no para el equipo completo.

      Por último me gustaría comentar acerca del incremento de número de psicólogos que está descrito dentro de uno de los textos, como mejoría fundamental en APS, si bien es destacable que se cuente con al menos 1 psicólogo por centro, en mi opinión esto sigue siendo absolutamente insuficiente, ya que disminuye la capacidad resolutiva de APS, al no poder ofrecer psicoterapia basada en la evidencia con la intensidad requerida.
      Si queremos ofrecer otra alternativa a la medicalización de la salud mental y la sobremedicación, debemos plantear reforzar las intervenciones psicoterapéuticas, los recursos disponibles para visitas domiciliarias (incluyendo movilización, choferes,etc).
      Al no tratar con la intensidad requerida, muchas veces encontramos cuadros con sintomatología residual que como sabemos tenderán a la cronificación y mayor utilización finalmente de recursos del sistema, por un tratamiento subóptimo ofrecido finalmente generará mayor gasto a largo plazo.

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    2. Estimada Javiera, me parece muy certero tu comentario respecto a la formación de pregrado en medicina. La deuda que existe en estos programas respecto a la integración de problemas de salud mental como parte importante de las necesidades de la comunidad me parece evidente. Creo que tiene que ver con el hecho de que el modelo biomédico sigue siendo lo preponderante y se sostiene la dicotomía mente-cuerpo como si fuesen asuntos separados. Considerando la alta carga de morbi-mortalidad que implican los problemas de salud mental, creo que la formación de pregrado debería tener una base sólida y crítica de educación sobre esta temática. En mi experiencia, tuve sólo un curso breve de psicología médica, y luego los ramos de psiquiatría, que estaban más dirigidos a saber cuándo derivar al especialista.

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  13. A partir de las lecturas de esta semana, me gustaría destacar la profunda revisión no solo histórica, sino también estructural, de los avances en salud mental en nuestro país en las últimas décadas.

    Como hemos revisado en clases anteriores, es importante señalar el trabajo realizado en los años 60 por el Dr. Marconi, que sentó las bases no solo para la psiquiatría con enfoque comunitario, sino también para el sistema de atención primaria. Sin embargo, este desarrollo se vio frenado por la dictadura de los años 70 hasta finales de los 80. Con la vuelta a la democracia en los años 90, el desarrollo de la psiquiatría en Chile estuvo fuertemente marcado por el modelo de salud comunitario.
    Tal como se mostró en las estadísticas presentadas en los textos, este modelo ha tenido un desarrollo creciente y progresivo, acompañado por la creación y posteriores avances del Plan Nacional de Salud Mental y el establecimiento de la red temática de salud mental.

    Este progreso ha estado fuertemente enfocado en la desinstitucionalización y la atención comunitaria, lo que se ha reflejado en el desarrollo de leyes y normativas. Durante la semana pasada, realicé una revisión de las leyes que han regido la hospitalización psiquiátrica en nuestro país, observando un avance significativo en la desinstitucionalización y en el enfoque de derechos. Además, tuve la oportunidad de conocer la UHTIRI (Unidad Hospitalaria de Tratamiento Integral y Rehabilitación Intensiva)del Hospital El Peral, un histórico hospital psiquiátrico que ha transformado su enfoque, pasando de ser un espacio asilar y permanente a uno centrado en la rehabilitación y la inclusión comunitaria.

    Por otro lado, los textos también resaltan los desafíos que enfrenta nuestro país en el desarrollo de la salud mental. Uno de los aspectos más relevantes es la influencia de los determinantes sociales. Si bien el modelo de red intenta abordarlos mediante un enfoque intersectorial, este sigue siendo un desafío considerable. Lo cual se relaciona con una de las principales limitaciones del sistema de salud mental: el financiamiento. Aunque este ha registrado incrementos en los últimos años, continúa siendo insuficiente y significativamente menor en comparación con otras áreas de la salud. Esta disparidad restringe tanto el alcance como la efectividad de las políticas y programas dirigidos a la salud mental.

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    1. Tu reflexión resalta aspectos esenciales de la evolución histórica y estructural de la salud mental en Chile, evidenciando los logros y desafíos del modelo comunitario. El reconocimiento al Dr. Marconi y su influencia en los años 60 es clave para entender cómo la psiquiatría comunitaria sentó las bases para un enfoque integral en la atención primaria. Sin embargo, el retroceso durante la dictadura y la posterior recuperación en los años 90 muestran cómo los contextos políticos pueden influir profundamente en las políticas públicas de salud.

      El avance hacia la desinstitucionalización y el enfoque en derechos humanos, ejemplificado por la transformación del Hospital El Peral, refleja un cambio paradigmático hacia la rehabilitación y la inclusión comunitaria. Esto resalta cómo las políticas públicas han evolucionado para priorizar la dignidad y el bienestar de los pacientes, alejándose de modelos asistencialistas.

      Sin embargo, tu análisis también señala retos cruciales, como la persistente influencia de los determinantes sociales y el insuficiente financiamiento. Esto refleja una paradoja: aunque el modelo comunitario ha avanzado, enfrenta barreras estructurales que limitan su pleno desarrollo. Es evidente que para fortalecer este enfoque, es necesario un compromiso más sólido en la asignación de recursos y en la articulación intersectorial. Esto permitirá una atención más equitativa y efectiva en beneficio de toda la población.

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  14. El análisis de Sepúlveda (2023) sobre la salud mental en Chile es particularmente pertinente en la actualidad, dado el persistente desafío de equilibrar las necesidades locales con un sistema de atención aún fragmentado. En un contexto marcado por altos índices de problemas de salud mental —exacerbados por la pandemia, la desigualdad social y los conflictos sociales recientes—, la crítica al modelo biomédico y la urgencia de una perspectiva integral adquieren especial relevancia.

    En Chile, el acceso a servicios de salud mental sigue siendo limitado, especialmente en regiones alejadas y comunidades vulnerables. La centralización de los recursos y la carencia de personal capacitado afectan la equidad y la eficacia del sistema. La propuesta de fortalecer las redes comunitarias y avanzar hacia un modelo territorializado y participativo, como señala Sepúlveda, es fundamental para abordar estas brechas.

    Además, el énfasis en considerar las experiencias subjetivas de las personas resuena con la necesidad de humanizar la atención y empoderar a las comunidades como actores clave en el proceso de salud. Sin embargo, esto requiere un compromiso político más sólido y una inversión sostenida para superar las rigideces administrativas y el déficit histórico en salud mental. En este sentido, el texto representa un llamado urgente para avanzar hacia un sistema más inclusivo y resiliente.

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  15. En esta quincena hemos profundizado en el análisis de la evolución de la salud mental en Chile. Se menciona una experiencia en España con la utilización de un Atlas Integrado de Salud Mental para obtener una visión más completa de los servicios disponibles para las personas con trastornos mentales, lo que permite una mejor planificación de las intervenciones y una respuesta más rápida.

    Los indicadores de salud mental en Chile muestran una tendencia positiva en comparación con el escenario mundial, producto de avances en los últimos 20 años. El aumento del financiamiento, la expansión del recurso humano y el mayor acceso a tratamientos son logros destacables. Sin embargo, aún existen brechas significativas en relación con los países desarrollados.
    Los autores del estudio identifican áreas que requieren mayor atención, como el fortalecimiento del sistema de salud mental privado y la mejora de la eficacia de las políticas públicas dirigidas al consumo de sustancias entre otros. Asimismo, resaltan la necesidad de abordar el creciente malestar social y las demandas ciudadanas por políticas públicas más efectivas.

    En conclusión, si bien se han realizado avances importantes, es necesario profundizar en la comprensión de los determinantes sociales de la salud mental y diseñar intervenciones más focalizadas en las necesidades de las personas y las comunidades. Una perspectiva integral que considere las experiencias locales y la participación de los actores sociales es fundamental.

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  16. El modelo de salud mental en Chile ha sido reconocido como un referente en la región por su enfoque comunitario e integración con la atención primaria desde 1990.
    Chile ha experimentado una transformación significativa en la atención de salud mental, pasando de un modelo basado en hospitales psiquiátricos a un enfoque comunitario. Este cambio ha incluido la incorporación de programas de salud mental en todos los centros de atención primaria, el desarrollo de equipos comunitarios, hospitales de día y residencias protegidas​. Además, se ha incrementado la inversión en recursos humanos, ampliando la capacitación de profesionales y la capacidad de respuesta en atención primaria​.
    El Plan Nacional de Salud Mental 2017-2025 refuerza estos avances mediante estrategias que priorizan la intersectorialidad, la regulación basada en derechos humanos y el fortalecimiento de la calidad e investigación​. Este enfoque también ha abordado problemáticas como el alto impacto de los trastornos mentales en la discapacidad y la productividad laboral, destacando la necesidad de intervenciones tempranas y efectivas para reducir costos sociales y económicos.
    Además, en el Plan Nacional, destacan la relación entre pobreza, inequidad social y salud mental. Estas políticas buscan abordar las raíces sociales de los trastornos, considerando la desigualdad como un factor clave que perpetúa el malestar psicológico, especialmente en niños y adolescentes​.
    A pesar de estos logros, subsisten desafíos estructurales. El financiamiento en salud mental en Chile, destina solo el 2,4% de su presupuesto en salud a la salud mental, muy por debajo del 5-10% recomendado por la OMS. Este subfinanciamiento limita la cobertura, genera sobrecarga en los equipos de salud primaria y restringe el desarrollo de programas preventivos. Además, persisten inequidades significativas en el acceso a servicios, particularmente para poblaciones rurales, pueblos indígenas y personas en situación de vulnerabilidad social, como menores bajo protección del estado o en conflicto con la ley. La implementación de políticas desde un enfoque "de arriba hacia abajo" ha sido criticada por no integrar suficientemente las voces de las comunidades locales y los usuarios, lo que afecta la pertinencia y aceptación de las intervenciones​. Asimismo, la creciente medicalización del malestar social, evidenciada durante eventos como el estallido social de 2019, sugiere una desconexión entre las políticas públicas y las necesidades percibidas por la población​.
    Un reto clave es equilibrar las metas cuantitativas del sistema de salud con un enfoque cualitativo que valore la promoción y prevención, evitando la sobrecarga de los equipos sanitarios​. También se requiere fortalecer la participación de actores locales y usuarios en el diseño de políticas, favoreciendo iniciativas de abajo hacia arriba que se alineen con las necesidades específicas de cada territorio​. En términos de sostenibilidad, es crucial aumentar la inversión en salud mental y avanzar hacia una ley específica que garantice la protección de derechos y promueva la equidad en el acceso a los servicios​. Además, la intersectorialidad debe ser más que un ideal teórico, traduciéndose en acciones concretas que articulen salud, educación y desarrollo social, ya que de esto depende el modelo comunitario.

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    1. Me parece que tu comentario resume bien los avances del modelo de salud mental en Chile, destacando su enfoque comunitario e integración con la atención primaria. Sin embargo, aunque estos logros han sido significativos, persisten desafíos importantes que limitan su alcance y sostenibilidad.

      El cambio hacia un modelo comunitario ha incluido la creación de equipos en atención primaria, hospitales de día y residencias protegidas, pero el bajo financiamiento, apenas el 2,4% del presupuesto de salud, sigue siendo una barrera crítica. Esto restringe la cobertura, genera sobrecarga en los equipos de salud y dificulta la prevención, a pesar de ser clave para enfrentar trastornos como la depresión y el consumo de sustancias.

      También coincido con la necesidad de superar las inequidades en el acceso a servicios, especialmente en comunidades rurales e indígenas. Estas brechas reflejan no solo problemas económicos, sino también una limitada adaptación cultural y territorial. La implementación "de arriba hacia abajo" ha recibido críticas por no involucrar suficientemente a las comunidades, lo que afecta la pertinencia de las intervenciones.

      Para avanzar, es crucial fortalecer la participación comunitaria, aumentar la inversión en salud mental y desarrollar políticas que equilibren metas cuantitativas con un enfoque en promoción, prevención y respeto a las realidades locales.

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  17. Para esta quincena analizamos los cambios en la implementación de servicios de salud mental en las últimas 2 décadas en nuestro país, con lecturas en general compartidas entre las distintas miradas rescatadas de los artículos y clase audiovisual. A su vez, me parece relevante mencionar inicialmente, que para la gestación de una adecuada planificación en salud, es menester tener una base epidemiológica estandarizada y clara, con herramientas basadas en datos que nos permitan a su vez orientar el seguimiento del impacto en calidad y cobertura de los servicios de salud mental, tal como queda de manifiesto en la experiencia de Catalunya.
    Desde esta premisa, y en lo personal desde ya motivando al fortalecimiento de la investigación (con enfoque intersectorial, participativo y orientado a objetivos claros), se desprenden múltiples lecturas clave sobre nuestra evolución como país en materia de Salud Mental en este milenio, que puestas en perspectiva con su relación histórica coyuntural respecto al retroceso impuesto en dictadura a las ya incipientes pero prometedoras experiencias implementadas por el Dr Marconi y Cordero en los 60’s, vienen a generar una ruta transformadora y coherente, con avances significativos tanto en accesibilidad, aceptabilidad y disponibilidad del servicio, que progresivamente desde los 90’s, con fuerte inspiración en las máximas propuestas en la declaración de Caracas de la OMS/OPS como ya hemos visto previamente.
    Me parece interesante como se va configurando a lo largo de los años dicho enfoque comunitario, materializado también en documentos desde la meso y macrogestión, como nos ilustra Susana Chacón, hasta llegar a un proceso altamente participativo que tras 6 años de construcción mutidisciplinaria, decanta en los artículos hermanos de Modelo de Gestión de la Red Temática en Salud mental y el Plan Nacional de Salud Mental de 2017-2025, con un fuerte sentido de integración, enfoque de derechos humanos, desinstitucionalizador y con vinculación entre los distintos puntos o nodos de la red, que se integra a su vez en la red general de salud de forma fluida. Sin duda, tanto en planificación de este eje como en la implementación legislativa, se han logrado avances significativos. Lo que se condice con los datos estadísticos mencionados.
    Entonces, ¿Por qué existe aún solo un solo un 39% de aprobación según las encuestas de satisfacción mencionadas? Es indudable, que pese a todos estos avances, su constante autoanálisis y enfoque comunitario que comparto plenamente, aparecen aún desafíos importantes, en la concretización del modelo, A destacar primero: el financiamiento. Ya en 2010 sólo se contaba con un 3,1% del presupuesto en salud, destinado a Salud mental. Cifra que ha decaído aún más con en las últimas décadas, hasta <2% en pandemia, con un leve repunte en el último año a un pero que lejos está del objetivo mínimo del 6% que se viene pidiendo desde hace años. Sumado a brechas por inequidad geográfica, la inclusión de minorías étnicas, de enfoque de género, mayor énfasis en la promoción/prevención en APS y la preocupante capacidad de inclusión social y alternativas socio-habitacionales (como hogares residenciales de alta intensidad de apoyo) en pos de la desinstitucionalización y que requieren mayor presupuesto e intersectorialidad desde el Min. De desarrollo social.

    En lo personal, este último punto me resuena desde mi experiencia clínica en el Hospital de San Juan de la Costa, de la provincia de Osorno, con un fuerte sentido de pertenencia con la comunidad, una capacidad alta de resolutividad, a la vez que se agradecía el espacio de consultoría, pero donde también se replicaban estas brechas. Escaso financiamiento, poco acceso a stock de medicamentos, sumado a la alta vulnerabilidad social de la comunidad, donde más de algún caso que habría requerido el apoyo de un hogar residencial, no podía acceder a este por cupo y terminaba o aislado la montaña, con visitas domiciliarias de nuestro equipo, o institucionalizado como un “caso sociosanitario”. Las brechas persisten, y es necesario actuar.

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    1. Estimado colega, me parece tremendamente valioso que compartas tu experiencia en un lugar como el Hospital se San Juan de la Costa, porque si bien pudiste apreciar brechas que son generalizadas a nivel del modelo de salud mental en nuestro país, como lo son la falta de financiamiento, la escasez de medicamentos, entre otros, te enfrentaste a un tremendo desafío profesional, ya que además la población era mucho mas vulnerable que en muchas de las comunas donde quizás la mayoría de nosotros nos hemos desempeñado. En ese sentido, quisiera hacer hincapié en que, si bien se debe construir un camino común para lograr los objetivos a nivel de salud mental, es tremendamente necesario destinar también los recursos necesarios a cada comunidad de manera diferenciada, según las necesidades propias de esa población. Es probable que si se solventaran de manera mas eficiente las inequidades sociales o el acceso a servicios básicos y otras cosas tan necesarias en el diario vivir, mejorando las condicionantes sociales de salud mental, los resultados en estas poblaciones mas expuestas serían mucho mejores. A lo que realmente quiero llegar es a la necesidad que se tiene de considerar a cada población según sus necesidades, y no solo a través de un esquema general que demarque transversalmente que se debe hacer, sino que se debe considerar el entorno en el cual el usuario se desenvuelve para hacer un trabajo óptimo y acortar las brechas propias de un sistema inflexible. Se ha avanzado mucho, pero queda harto camino por recorrer aún.

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  18. Los documentos estudiados esta semana ofrecen una visión compleja y a menudo crítica sobre los avances y desafíos de la salud mental en Chile. Aunque desde 1990 se ha intentado implementar un modelo comunitario de atención centrado en las personas, las brechas estructurales, financieras y culturales evidencian que los esfuerzos no han logrado transformar de manera significativa el panorama general. La persistencia de altas tasas de trastornos mentales, como la depresión, ansiedad y consumo de sustancias, subraya las limitaciones de un sistema que aún no prioriza de forma efectiva la salud mental en su estructura global.

    El Plan Nacional de Salud Mental 2017-2025, si bien define líneas de acción ambiciosas como la promoción de derechos humanos y la intersectorialidad, parece carecer de un sustento financiero adecuado y de un enfoque territorial suficientemente sólido. Con solo el 2,4% del presupuesto de salud destinado a este ámbito, el sistema no solo se encuentra subfinanciado, sino también sobredimensionado en metas numéricas, dejando de lado aspectos esenciales como la prevención y la participación comunitaria real. Las cifras de atención no reflejan necesariamente calidad ni impacto, especialmente en comunidades rurales y marginadas.

    Adicionalmente, el enfoque hacia un modelo comunitario sigue enfrentando resistencias estructurales y culturales, como la medicalización excesiva y una débil integración de prácticas culturales y conocimientos locales. Estas problemáticas evidencian que, aunque se han realizado avances, la implementación efectiva de políticas sigue siendo un desafío que requiere mayor compromiso político y social.

    Regiones como La Araucanía, con su diversidad cultural y profundas desigualdades, ejemplifican cómo las políticas nacionales carecen de flexibilidad para adaptarse a contextos locales. En este entorno, el médico general, lejos de ser un mero proveedor asistencial, asume una posición de mediador entre un sistema burocrático y las necesidades de la comunidad. Sin embargo, este rol también se ve limitado por la falta de recursos, formación específica y apoyo institucional, lo que pone en entredicho la capacidad del sistema para cumplir con las demandas urgentes de una población cada vez más afectada por la crisis de salud mental.

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  19. Quiero destacar principalmente los 20 años de políticas de salud mental en Chile (1990-2010), así como los avances, desafíos y lecciones aprendidas en la implementación de reformas que priorizan la atención comunitaria. Los principales temas que quisiera destacar corresponde en primer lugar a las reformas históricas impulsadas por la Declaración de Caracas (1990) y el retorno a la democracia, en la que Chile integró la salud mental en la atención primaria y promovió un modelo de atención comunitaria. Además, el presupuesto para salud mental aumentó del 1,3% (1999) al 3,1% (2009) del presupuesto de salud pública. Por otra parte hay una desinstitucionalización ya que hubo reducción de camas en hospitales psiquiátricos y aumento en hospitales generales, hogares grupales y servicios ambulatorios. También, recalcar la ampliación de la Cobertura ya que la tasa de atención de nuevos pacientes aumentó un 343% entre 2004 y 2007. La depresión fue el trastorno más tratado. Respecto a las principales políticas y estrategias destacar el primer plan nacional (1993 – 1999) en el cual se crearon los hospitales de día, hogares grupales y programas en primaria. Además, se incorporan psicólogos en centros de atención primaria. En cuanto al segundo plan nacional (2000 – 2010) destaca la focalización en prioridades como depresión, esquizofrenia y abuso de sustancias. Además, el ortalecimiento de la atención primaria como puerta de entrada y las iniciativas como "Chile Crece Contigo" para la primera infancia. Respecto a las brechas: aunque hubo mejoras, el 73% de la población con trastornos mentales seguía sin tratamiento en el sector público (2010). Además, las limitaciones en recursos humanos y en la sostenibilidad de programas afectarán la calidad. Finalmente destacar que Chile demostró que es posible transformar los servicios de salud mental en un país de ingresos medios con apoyo político limitado. Los principales retos incluyen mejorar la cobertura para niños, adolescentes y poblaciones indígenas, así como invertir más en prevención y promoción.
    Como experiencia personal, quisiera comentar que mientras me desempeñé como médica general de zona en la comuna de Lo Prado, pude participar en la atención de los pacientes en diferentes etapas del ciclo vital. Recuerdo cuando realicé controles niño sano y me pude interiorizar del programa Chile Crece Contigo. Quisiera destacar esta iniciativa implementada en Chile en 2007, como parte de las estrategias para mejorar el sistema de bienestar social del país. Aprendí de este programa el importante componente de salud mental junto con el objetivo de fomentar el desarrollo integral infantil temprano. Quiero destacar el apoyo que le brinda a las mujeres embarazadas, familias y cuidadores para promover el bienestar de los niños (as).

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    1. Concuerdo contigo en la importancia de programas como “Chile Crece”, que ha generado un amplio debate en las últimas semanas debido a las discusiones sobre su presupuesto. Considero que este programa es un ejemplo destacado de un enfoque intersectorial, diseñado con el objetivo de brindar protección y prevención de manera integral, abordando múltiples aspectos del desarrollo infantil. Su implementación en el nivel de atención primaria de salud permite una intervención temprana y efectiva, logrando un impacto significativo en los primeros años de vida de las personas.

      Además, es un modelo que debería servir como referente para la creación de programas similares destinados a otros ciclos vitales, como la adolescencia, la adultez y la vejez. Extender este tipo de iniciativas ayudaría a cubrir de manera más completa las diversas necesidades que surgen a lo largo de la vida, promoviendo un enfoque preventivo e integral en la salud mental y el bienestar general de la población. Es fundamental que programas de esta naturaleza no solo se mantengan, sino que se fortalezcan con un financiamiento adecuado que permita ampliar su cobertura y potenciar sus resultados en el tiempo.

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  20. En este sentido las propuestas que realizan los diversos autores son atingentes a la realidad Chilena, es necesario considerar a las zonas más apartadas, es necesario rescatar las experiencias locales para el diseño de las políticas públicas, es necesario trabajar de manera intersectorial y con la comunidad, es necesario el aumento de presupuesto, es necesario mirar lo que sí ha funcionado en otros países, por ejemplo, el atlas de Cataluña. Es fundamental incluir en las mallas curriculares de todos los profesionales los enfoques de derecho, buen trato, entre otros y además que sea como requisito pasar por procesos de capacitación al ingresar a trabajar a servicios de salud mental. Espero que la nueva ley integral de salud mental pueda entrar en vigencia y así aporte a resolver las carencias en la atención en salud mental.

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  21. Después de tener la oportunidad de acceder a los textos y al material audiovisual propuestos para esta discusión, creo que lo primero que se debe poner sobre la mesa es el acceso que se ha tenido a estudiar y analizar la evolución de la salud mental en nuestro país. Desde esta perspectiva, en Chile se ha producido un avance importante y los indicadores de salud mental muestran una inclinación positiva, a diferencia de lo que sucede en gran parte del mundo; esto queda demostrado como los resultados propios de un sistema que durante los últimos 20 años ha logrado aumentar el financiamiento destinado a salud mental, permitiendo influir directamente en variables tan importantes como lo son contar con más recursos humanos y, en consecuencia, lograr un mayor acceso por parte de los usuarios a tratamientos, que a su vez debiesen ser más efectivos por la mayor complejidad de los mismos y por la misma oportunidad de acceso en sí. ‘

    A pesar de esto, y tomando en cuenta que el sistema en Chile ha mejorado sustancialmente, existen al día de hoy brechas importantes que aún no se han subsanado y que requieren un manejo dirigido, como lo la consolidación o refuerzo al sistema de salud mental privado (que atiende a cierta parte de la población, no menor) o la efectividad de las políticas públicas que se manejan en relación al manejo del consumo de sustancias y adicciones. Esto va de la mano con la sensación de molestia por parte de la sociedad, que a su vez requiere políticas públicas que sean dirigidas a estos y otro tópicos relacionados, pero que se lleven a cabo de manera efectiva y no sean percibidos solo como un trámite legislativo.

    Incluso tomando en cuenta todo lo positivo de la evolución del sistema de salud mental en nuestro país, existe aún una distancia importante con otros sistemas de salud, como los de algunos países desarrollados, que han logrado mejores resultados, a partir una evolución propia en cuanto a su sistema de salud mental.

    A modo de resumen, creo que si bien es cierto que hemos avanzado en el proceso de lograr una salud mental de mejor calidad y de mayor acceso, es necesario canalizar los esfuerzos en tomar en consideración las preocupaciones de los mismos usuarios y de la población en general, considerando las necesidades individuales y colectivas, y también las necesidades propias de la sociedad considerando el entorno en el cual se desarrolla el individuo, lo cual influye directamente en la incidencia y prevalencia de muchos de los padecimientos que se tratan en salud mental al día de hoy.

    En cuanto a mi experiencia, quisiera citar mi período como médico EDF en un hospital de base comunitaria, en el cual llevábamos los programas de APS en su totalidad, porque no existía CESFAM en la comuna. En relación a esto, pude participar de instancias de diálogo ciudadano, en donde los usuarios exponían sus inquietudes en cuanto al quehacer del hospital, y una queja transversal, prácticamente a todos los programas de APS, era que los mismos usuarios no sabían cuáles eran los lineamientos de los programas o como se optimizaban los recursos según las necesidades pesquisadas por las autoridades y que eran llevadas a cabo por el hospital a través del cumplimiento de metas. En este sentido, se sentía la lejanía del hospital con la comunidad, ya que los usuarios no sentían que las necesidades que el hospital trataba se correspondía muchas veces con las necesidades de la sociedad a la que debía atender, sino mas bien se trataba de un esquema impuesto y poco relacionado con la realidad local de la población objetivo.

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  22. El leer las lecturas, textos y mi experiencia en Servicio de Psiquiatría, no puedo dejar de mencionar que he percibido que ha aumentado y mejorado la atención de salud mental, prevaleciendo por sobre todo, respetar los derechos de nuestros usuarios . Principalmente por la desinstitucionalización de personas , que se encontraban en hospitales psiquiátricos, que el 80% no debería haber estado allí.
    En la actualidad, la atención a nuestros usuarios a aumentado su cobertura, se ha creado programas para patologías más complejas y graves, versus, basada en programa de atención a personas con problemas de alcohol y depresión.
    Siento optimismo al escuchar Susana Chacón, cuando menciona los avances que se han tenido en materia de salud mental y las metas en las que están trabajando, para llegar a entrega una atención de calidad y sumar otros Dispositivos.
    Los textos dan cuenta de los lineamientos en los que actualmente estamos enfocados, por ejemplo en texto de Cataluña, Atlas de Salud Mental, habla de trabajar con los pacientes por territorio, de consultorías, de psiquiatría Comunitaria, el Sistema de Salud está más cerca de la población que lo requiere.
    También se menciona con énfasis, el trabajar en coordinación con la red, conocer quienes la componen.
    Aún existen brechas importantes, en las cuales se debe trabajar, falta de horas de especialistas, intervenciones por equipo psicosocial, escases de horas en Atención Primaria y Secundaria.

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  23. En esta ocasión, podemos hacer una visión panorámica de los avances y desafíos del sistema de salud mental Chileno durante las últimas décadas. Se evidencia, primero, cómo el plan de generar un sistema de enfoque comunitario que comenzó en los 60, ha progresado, logrando un proceso de transición desde el modelo manicomial. Se han reducido las camas de larga y mediana estadía, a través del desarrollo de nuevos dispositivos especializados y una integración de servicios en APS. Además podemos ver un aumento de la inversión en recursos humanos junto con el aumento en el presupuesto destinado por parte del Estado y, a su vez, un aumento de la cobertura para los usuarios. El Modelo de Gestión de la Red Temático en Salud Mental y el Plan Nacional de Salud Mental han sido funciones orientadoras en este proceso.

    Ahora bien, reconociendo estos avances, también hay que discutir los desafíos. Aún se considera que el presupuesto total a la salud mental está por debajo de lo mínimo recomendable. Este problema tiene repercusiones directas en las capacidades que tiene el sistema para hacerse cargo de las necesidades de la comunidad. La precariedad que se encuentra en el sistema público es reflejo de esto, lo que he podido vivenciar en mi propia experiencia trabajando en el CDT del Barros Luco: la falta de cupos de ingreso al dispositivo, falta de horas de seguimiento con hiatos de 3-6 meses entre atenciones, reducidas camas de corta estadía, largas esperas para los cupos de hospital de día. Todo esto genera la sensación de que el sistema público está saturado y requiere un enfrentamiento que vaya más allá de la pregunta pro el presupuesto.

    Surge aquí la necesidad, ya reconocida, del trabajo intersectorial. A mi parecer, éste es un punto clave, que trae consigo ciertas dificultades. Por una parte, sabemos que los problemas de salud mental exceden la individualidad y el cuerpo de cada usuario; el contexto socio-económico y cultural, los determinantes sociales, son de suma importancia en el desarrollo o prevención de estos trastornos. Al concebirlo de esta forma, se puede reconocer la importancia de regulaciones normativas, que busquen la salud en todos los ministerios: de vivienda, trabajo, educación y cultura, son algunos de los que vienen rápidamente a la mente. Por otra parte, el trabajo intersectorial resulta difícil por problemas políticos internos: por ejemplo, ¿quién le exige al ministerio de cultura que sus planificaciones y proyectos estén en línea con el plan nacional de salud mental? ¿sería un equipo del ministerio de salud que trabaje en el ministerio de cultura? ¿o un equipo de cultura que se especialice en el tema? ¿qué tipo de credenciales tendrían que ser exigidas para dedicarse a algo fuera de su área? Problemas de organización y jerarquía podrían ocurrir, lo que hacen la propuesta de intersectorialidad una muy atractiva y deseable, pero a la vez, difícil de ejecutar.

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    1. Comparto tu análisis del sistema, y sobre la experiencia en el dispositivo del CDT de H. Barros Luco, donde tengo la misma apreciación respecto a las brechas que aun tenemos, que son muy similares a las que habían no hace muchos años atrás. Siempre destacar los avances que han sido muy importantes respecto a lo había antes, si bien es un gran cambio, aun estamos muy lejos de poder llegar a lo que mencionaba el Dr. Gonzalez en su articulo, de llegar idealmente a tener un 10% del gasto de salud destinado a salud mental. Aun tenemos muchas brechas en un sistema que esta saturado, pero nos toca mirar con ojos de esperanza hacia los cambios futuros, manteniéndonos con el enfoque comunitario.

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    2. Estoy muy de acuerdo con la nominación del trabajo intersectorial como medular para la correcta estructuración del modelo sanitario. Las redes, la infraestructura, los fondos de uso diario y el sistema de salud en general tienen todos sus déficits que pudieran parcialmente subsanarse con recursos. Pero los recursos sólo nos pueden llevar tanto más lejos. Es el trabajo y planificación integrativo lo que finalmente puede abrir las puertas para el correcto uso de los recursos a asignar y para la instauración de un pensamiento afín al modelo que se pretende instaurar.

      Difícil ejecución, en verdad, pero plausible en el largo plazo y de forma gradual. Esperemos que los esfuerzos se muevan en esa dirección.

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    3. Comparto tu análisis y pareciera que estamos en una parte del desarrollo del sistema en el que no se da más, con dispositivos claves dentro de la red prácticamente saturados dejando de lado a pacientes que podrían tener un nivel de gravedad difícil de manejar de forma ambulatoria, y con un presupuesto por debajo de la carga actual de patologías de salud mental. Igualmente me parece razonable confiar en que el trabajo intersectorial pudiera subsanar ciertas brechas y bajar la carga en salud mental pero seria una alternativa a largo plazo y a su vez con hartas barreras que trabajar sobretodo a nivel de organizacional.

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  24. Destaco de la revisión de la bibliografía que se puede apreciar en los documentos esta línea del tiempo que se nos presenta de la historia de la salud mental en Chile, desde la declaración de Caracas, donde se impulsa la integración de la salud a APS, cambiando el paradigma hacia lo comunitario, hasta la segunda política nacional de salud mental.

    Esto se pudo realizar gracias a un aumento en el presupuesto, donde se activa la red de servicios comunitarios y también se concentra en la participación ciudadana. Además, como hemos visto a lo largo del curso y la revisión de temas previos, resalta la transformación del sistema de atención hospitalaria, lo que refleja un cambio hacia un enfoque comunitario de atención.

    El artículo del Dr. Sepúlveda nos da un marco teórico completo, donde se señala que, si bien Chile ha tenido reconocimiento a nivel mundial por el modelo aplicado, eso no se ha traducido en la disminución de los problemas en torno a la salud mental en nuestro país; para poder comprender este fenómeno, es clave volcarnos a los relatos de vida de los usuarios para poder obtener una “fotografía” social y personal para así lograr entender desde dentro las vivencias. Al obtener experiencias de usuarios, ayudaría a tener una visión con un contexto social para mejorar de forma más concreta las políticas públicas, con el fin de entregar una atención digna e integral.

    Fue bastante reconfortante ver los videos de los testimonios de pacientes de salud mental, en primera persona, donde en estos casos se ha logrado la rehabilitación y la autovalencia a través del modelo de atención comunitario. Como se señalaba en el video, el foco está en lograr integrar a las personas en todos sus roles sociales más que apagar totalmente la sintomatología, donde, a través de la intervención multidisciplinaria y farmacológica, se logra de cierta forma el equilibrio de su vida como pacientes con problemas de salud mental.

    Lo resume muy bien uno de los pacientes de un hogar protegido, César, que toda su experiencia le otorgó libertad en su vida.

    Destaco del documento de la Universidad Finis Terrae lo concreto de la información entregada, realizando un análisis tanto de lo positivo como de los puntos a mejorar de la salud mental en Chile. Se destaca lo sistemático de los planes, la incorporación del GES, resaltando los trastornos por consumo de sustancias en menores de 20 años, que se puede extrapolar que se podría obtener una disminución en la carga observada si existiese una pesquisa e intervención precoz. Y dentro de lo mejorable, doy énfasis al punto de la brecha del recurso humano en atención de SM, que es una realidad transversal, pero particularmente en relación al equipo infantojuvenil (psiquiatras, enfermería, psicólogos, terapeutas ocupacionales y trabajadores sociales), donde he visto en los lugares donde he rotado a profesionales y equipos muy capaces y proactivos, pero sus intervenciones se ven truncadas por falta de más horas, falta de infraestructura, donde se priorizan otras áreas dejando relegada de cierta forma la psiquiatría infantojuvenil. Esto lo he visto en la Uhcip en la que estoy rotando, donde todas las camas están ocupadas; el equipo es bastante cohesionado y capacitado, pero presenta niveles altos de sobrecarga laboral. Además, me quedo con la interrogante de cuántos de los casos de los pacientes hospitalizados pudieron haberse intervenido antes, desde el apoyo desde APS u ocupar otras instancias de la red para no llegar a episodios urgentes donde deben hospitalizarse.

    Lo que considero que faltó en esta revisión fueron testimonios o experiencias relacionadas en torno a la psiquiatría infantojuvenil. Si bien se nombraba como uno de los pilares de la segunda política nacional de salud mental, no se desarrollaba más este punto.

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    1. Estimada Fernanda. Destaco tu comentario debido a que realizas un análisis detallado y valioso de los documentos y vídeos. Concuerdo absolutamente contigo en la importancia de recolectar las experiencias de los usuarios en relación a la atención de salud mental, ya que son ellos los que nos pueden entregar los indicadores más directos, concretos y fidedignos que nos permitan mejorar políticas públicas. En relación a las brechas que existen en los programas de salud mental que ambas conocemos, como compañeras residentes de psiquiatría infanto-juvenil, hemos podido notar la falta de especialistas infanto-juveniles en la comuna, que se traduce en sobrecarga para los profesionales, no solo del área médica, sino de todo el equipo. Por último, destacar el enfoque que has logrado visualizar en relación a la prevención de las hospitalizaciones. Me parece un punto clave a considerar, ya que necesitamos el apoyo de la atención primaria de salud para que nuestros usuarios puedan optar oportunamente a tratamientos de salud mental, y además debemos potenciar programas con enfoque preventivo como el "Chile crece contigo" que se centran en el bienestar integral de los niños, reconociendo la importancia de la salud mental desde una edad temprana y apoyando a los padres en el proceso de crianza.

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  25. Los artículos estudiados para esta ocasión dan una visión del sistema de salud mental chileno, abarcando sus distintos procesos de implementación de reformas en distintos años, lo que se ha logrado y dejando ver que aun falta.
    • Primero mención el articulo "Desafíos y Perspectivas en la Política Pública de Salud Mental en Chile": Aquí se describe le evolución del sistema de salud mental en chile post dictadura mencionando sus avances desde el año 1990 y criticando su estancamiento desde al año 2005. Además, menciona sobre distintas teorías sobre como abarcar la salud mental, mencionado el modelo biomédico, psicosocial y antropológico entre otros, y como comprender la salud y enfermedad mental desde distintos enfoques. Además, destaca el rol que tiene APS en la atención de salud mental, según las directrices de la psiquiatría y salud mental comunitaria
    • Segundo, el articulo "Salud Mental en Chile: Avances y Desafíos": Este articulo ofrece una visión general de la situación de la salud mental en Chile, abarcando desde epidemiologia hasta análisis de cosas a mejorar. Quiero destacar el análisis que realice el Dr. Gonzalez a las brechas de financiamiento y recursos humanos, así como la necesidad de fortalecer la prevención y la promoción de la salud mental, aspectos que mi experiencia personal a lo largo del curso, he sido critico en varias ocasiones. Hay muy buenas intenciones en las leyes, pero que en la practica diaria no logran ver la luz. Un sistema de fiscalización riguroso es necesario, siempre que entiende el modelo integral de salud mental comunitaria.
    • Tercero, mencionar sobre el articulo "Capacidad de Respuesta de la Atención Primaria en Salud Mental en Chile": que habla sobre las estrategias que han mejorado la capacidad de respuesta de la atención primaria en salud mental de Chile. Nos menciona el rol de los planes nacionales de salud mental (93’,00,05’ y 18’) , la estrategia para aumentar la capacidad de respuesta en sus 10 puntos, y además como a mejorado la respuesta del gobierno, medida por los indicadores del aumento de asignación de recursos en conjunto con el aumento de procesos.
    • En cuarto lugar, el documento "Utilización de un Atlas Integrado de Atención a la Salud Mental para una Política Informada por la Evidencia en Cataluña": Hace mención a la población española de Cataluña, nos da una mirada sobre la utilidad de un Atlas integrado para identificar las brechas y las desigualdades en la prestación de servicios de salud, permitiendo una mejor planificación basada en evidencia, detectando brechas y oportunidades de mejora, desde el punto de vista de planificación de políticas públicas, pero no habla sobre la efectividad ni la calidad de las intervenciones, dejando ver una forma de planificación con enfoque mas neoliberal.
    • Y por último lugar, el articulo "Veinte Años de Políticas de Salud Mental en Chile": Este nos entrega un análisis retrospectivo de 20 años de políticas de salud mental en Chile, mostrando sus logros y los desafíos del proceso de reforma. Hace mención de los cambios en el sistema de atención, la mejora en la disponibilidad y la accesibilidad de los servicios, y las dificultades en la implementación de las políticas, especialmente en relación con el financiamiento y la calidad de la atención.

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    1. En conjunto, los artículos nos muestras que, si bien Chile ha avanzado considerablemente en la atención de la salud mental, persisten desafíos importantes hasta el día de hoy, a muchos años de publicados la mayoría de los artículos. Estos incluyen: aumentar el financiamiento, mejorar la calidad de la atención, fortalecer la atención primaria, y promover la equidad en el acceso a los servicios a lo largo de todo Chile. Las estrategias para avanzar hacia un sistema de salud mental más eficiente, equitativo y efectivo incluyen la utilización de metodologías cualitativas y cuantitativas, la planificación basada en evidencia, y la colaboración intersectorial e interministerial, aspectos que se incluyen en la nueva ley de salud mental analizado en le curso, que esperamos que logre cumplir sus objetivos, pero que en la compleja situación económica que enfrentan el sistema de salud chileno, donde los presupuestos no alcanzan para financiar 1 año de funcionamiento de hospitales.

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  26. El material revisado en esta quincena nos ofrece un repaso por los avances en materia estructural y clínica de la salud mental, con énfasis a lo recorrido en estas últimas dos décadas.

    Quisiera centrar mi reflexión en dos aristas que me parecen importantes de analizar, no sin antes valorar positivamente la distribución de temáticas a lo largo de las quincenas, siendo estratégicas a la hora de ir poniendo capaz de complejidad al análisis del escenario de salud mental en la línea temporal.

    Por un lado, el recuento histórico y el recorrido de los últimos 20 años planteado en el primer texto y el deglose estructural versado en la video-clase, acercándose desde dos orillas diferentes, ponen de manifiesto la trascendencia del escenario macropolítico en la construcción de la red de salud mental y los avances en pro del modelo comunitario. El efecto mutilador que tuvo el golpe de estado sobre el auge de proyectos en este ámbito, durante la década del 60, aun genera consecuencias en la raíz de nuestro sistema político; asimismo, el fin de la dictadura a inicios de los 90 fue el catalizador para una fructífera década en materia de salud mental para nuestro país. Es claro que el impacto que tiene el sistema político sobre el uso de recursos y la idiosincracia colectiva en nuestra población son fuerzas ingentes para movilizar o enlentecer la integración del modelo.

    Asimismo, queda en evidencia también que el argumento de la crónica escasez de recursos en el sistema público sea el gran causante de todos los males en nuestra red es falaz y que hay tantas más variables que considerar. Sin ir más lejos, los indicadores nos sitúan como uno de los países OCDE con mejor desempeño en términos de asignación de recursos para materias de salud; pero la estadística, claro está, dista de la percepción. Es cierto que hay bastantes esfuerzos puestos para que esta brecha disminuya; se han logrado notables avances en términos de acogimiento a población vulnerable a través de creación de programas y estrategias, pero la coordinación entre planificación y recurso ha sido pobre, y es ahí donde hay que asistir con mirada crítica para atender aquellas variables accesorias.

    El trabajo realizado como médico general en APS me permitió ver en terreno esta disimilitud de apreciaciones: la cantidad de gente beneficiada por muchas de estos programas e iniciativas es muy considerable y tangible, pero la sensación transversal en el discurso colectivo era de insuficiencia, de insatisfacción. El camino avanzado es importante y de orgullo, pero lo próximo a recorrer es vasto y desconocido, por lo que alinear el modelo con el trasfondo político de turno es crucial para seguir avanzando.

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    1. Compañero comparto plenamente tu análisis sobre la influencia del contexto macropolítico en la salud mental y cómo ha marcado avances y retrocesos en el modelo comunitario. También coincido en que la percepción de insuficiencia en la población no siempre refleja los avances reales logrados en la red, lo que resalta la necesidad de una mejor coordinación entre planificación, recursos y comunicación con la comunidad. Alinear estos elementos con un enfoque crítico y estratégico es clave para continuar fortaleciendo nuestro sistema de salud mental.

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    2. Estimado Dr. Sánchez:
      Resueno totalmente respecto a la discordancia del aumento de la oferta de prestaciones y la sensación de insatisfacción e insuficiencia. Como dijiste, la ausencia de recursos es un factor tangible, pero no es lo único. En estas situaciones es cuando entra en juego la evaluación de calidad y la participación comunitaria en el desarrollo de la red. Son aspectos fundamentales en la percepción de satisfacción con los dispositivos. Por ejemplo, si siento que, aunque no logre tener una hora con psicología todas las semanas, la atención (en general) logra abordar mis problemáticas y logra adecuarse a mis necesidades; probablemente tendré una relación más estrecha y de confianza con el dispositivo, mejorando adherencia y satisfacción. Además, se suma el hecho de que el dispositivo no solo se adecúa a las necesidades individuales, sino también a las comunitarias mediante la participación de representantes de la comunidad en decisiones de planificación. Por lo tanto, hipotetizo que generaría un sentido de pertenencia local al darme cuenta que el dispositivo actúa en función de un nosotros, configurando un ambiente de cooperación y ayuda mutua.

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  27. Teniendo en cuenta las biografias, videos, lecturas complementarias y demás, podemos decir que los AVANCES EN EL SISTEMA DE PROVISIÓN DE SERVICIOS DE SALUD MENTAL EN CHILE han experimentado importantes transformaciones en las últimas décadas, posicionándose como un referente regional en el desarrollo de servicios basados en la comunidad. Sin embargo, el sistema aún enfrenta desafíos significativos relacionados con la equidad, el financiamiento y la calidad de la atención. Este ensayo integra los avances y aprendizajes descritos en cuatro fuentes clave, destacando cómo el país ha implementado reformas, fortalecido la atención primaria y buscado integrar políticas basadas en evidencia para abordar una creciente carga de trastornos mentales.
    El proceso de reforma en salud mental comenzó a ganar tracción en Chile a partir de los años 90, inspirado por la Declaración de Caracas de 1990, que promovió la integración de la salud mental en la atención primaria y la protección de los derechos humanos. Desde entonces, el país ha implementado dos planes nacionales de salud mental que marcaron un cambio paradigmático, alejándose de los modelos centrados en hospitales psiquiátricos hacia un enfoque comunitario. Estas políticas incluyeron la creación de hospitales de día, hogares grupales y camas psiquiátricas en hospitales generales, así como programas de rehabilitación psicosocial.
    En la primera década del siglo XXI, las reformas dieron lugar a una expansión significativa de los servicios comunitarios y una mayor inclusión de psicólogos en la atención primaria, logrando un aumento del 343% en la cantidad de personas tratadas entre 2004 y 2007. No obstante, la limitada asignación presupuestaria (entre el 1,3% y el 2% del presupuesto de salud) y la fragmentación de recursos evidenciaron las dificultades para consolidar estas iniciativas.
    El fortalecimiento de la atención primaria ha sido central en la estrategia chilena para abordar la salud mental. Programas como mhGAP de la OMS y el emblemático “Chile Crece Contigo” han permitido integrar la atención a trastornos mentales en los sistemas locales y mejorar el acceso en poblaciones vulnerables. La capacitación de equipos de salud primaria, combinada con la adopción de modelos de atención familiar y comunitaria, ha sido fundamental para aumentar la cobertura y diversificar las prestaciones ofrecidas. A pesar de estos logros, persisten retos relacionados con la desigualdad geográfica y la sobrecarga de los equipos. Las regiones rurales y remotas presentan menor acceso a servicios especializados, reflejando brechas en la distribución de recursos humanos y financieros. Además, los largos tiempos de espera para consultas psiquiátricas, que alcanzan hasta 290 días en algunos casos, ponen de relieve la necesidad de una planificación más equitativa y eficiente.
    Un componente crítico del progreso en salud mental ha sido el desarrollo de herramientas basadas en evidencia, como los atlas de salud mental implementados en Cataluña y replicados en parte en Chile. Estos instrumentos permiten mapear servicios, evaluar la accesibilidad y detectar inequidades en la prestación de atención. Aunque no se han implementado completamente en Chile, podrían ser clave para mejorar la asignación de recursos y fomentar la integración intersectorial entre salud, educación y justicia. La experiencia internacional sugiere que los atlas son útiles para identificar áreas críticas de intervención y promover un enfoque integral que incluya tanto servicios médicos como sociales. Este tipo de planificación estratégica, basada en datos concretos, sería especialmente valiosa en el contexto chileno, donde la brecha en recursos sigue siendo un desafío importante.

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    1. A pesar de los avances, los desafíos estructurales persisten. La escasez de recursos humanos especializados, especialmente psiquiatras y enfermeros en el sistema público, limita la capacidad de respuesta del sistema. Además, la inversión en salud mental, que equivale al 2% del presupuesto total de salud, sigue siendo insuficiente en comparación con países de ingresos altos, que destinan al menos el doble. Superar estas limitaciones requerirá una combinación de mayor inversión, capacitación profesional, expansión de servicios comunitarios y adopción de estrategias innovadoras para fortalecer las redes de atención. La integración de políticas basadas en evidencia y la participación activa de la comunidad también serán esenciales para garantizar que los avances logrados se traduzcan en una mejora real en la calidad de vida de las personas afectadas por trastornos mentales.

      Con relación a mi aprendizaje y experiencia les puedo contar que cuando era el médico del programa de salud mental en el CESFAM de mi comuna de origen, era la importancia de fortalecer la atención primaria como puerta de entrada al sistema de salud mental. Esto implicaba no solo identificar y tratar trastornos comunes como la depresión o la ansiedad, sino también promover un enfoque preventivo y comunitario que incorpore a las familias y a la red social del paciente.
      Esto se traducia en la necesidad de implementar estrategias específicas, como:
      1. Integrar programas de salud mental en la rutina del CESFAM, como los basados en el programa mhGAP de la OMS, para mejorar el manejo de condiciones de salud mental en la atención primaria, apayandonos de las guías clínicas actualizadas obviamente.
      2. Fomentar el trabajo en equipo interdisciplinario, colaborando estrechamente con psicólogos, trabajadores sociales y otros profesionales para ofrecer una atención integral. Esto incluia participar en reuniones de consultoría con especialistas, con el objetivo de mejorar la gestión de casos complejos.
      3. Promover la educación y sensibilización comunitaria, ayudando a reducir el estigma asociado a los trastornos mentales y fomentando la participación activa de los pacientes y sus familias en el tratamiento; y lo hacíamos incluyendolos a los talleres y charlas en la comunidad sobre bienestar mental.
      4. Adaptar intervenciones al contexto local, como el uso de estrategias específicas para abordar desigualdades geográficas o sociales que afectaban a la población atendida en el CESFAM, y lo que haciamos era ofrecer posibles soluciones que fueran creativas en las zonas rurales con acceso limitado.
      Obviamente no fue solo mi idea fue un trabajo en equipo porque la idea siempre no solo era reforzar la capacidad resolutiva de la atención primaria, sino que también ayudar a reducir las brechas en la atención de salud mental, ofreciendo intervenciones tempranas y accesibles para la comunidad.

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  28. Me llamó la atención la historia que hay detrás del sistema de provisión de servicios de salud mental donde hay un trabajo en promover la desinstitucionalización, dándole más énfasis al trabajo comunitario post dictadura, me imagino que durante esos años entre 1973 y 1990 hubo una gran estancamiento y grandes actores del sistema que vemos hoy en día fueron exiliados, por lo que a pesar de ver como insuperables las brechas que existen hoy, hay que darnos cuenta de que hubieron contextos históricos más adversos y que a pesar de ello aún se hicieron avances y reformas importantes al modelo impuesto sobretodo entre los años 1990 y 2010, lo que nos debiera dar una motivación extra para trabajar en las áreas más insatisfechas del sistema.

    En el transcurso de estos años vemos un enfoque de destinación de recursos cada vez menos hacia los hospitales psiquiátricos y cada vez más hacia centros e instituciones que modelan hacia un enfoque mas comunitario, creo que este tipo transiciones van en el camino correcto ya que acerca la salud mental a las comunidades y le da más cobertura a patologías de salud mental comunes como la depresión y ansiedad que se dan esencialmente en estratos socioeconómicos más bajos. Por lo demás disminuye la prolongación de días de estadía hospitalaria movilizando la atención de salud mental hacia los hogares y atención primaria.
    En esa misma línea, me parece interesante el peso que tiene la atención primaria en salud mental, en la que desde el 2007 se lleva el doble de atenciones médicas en comparación con las psiquiátricas, esto refleja la gran tarea que cumple dentro del sistema y red de salud mental siendo el eje central y la vía de entrada a la atención de la comunidad.

    Estos últimos años ha tomado importancia la calidad de la atención siendo un desafío en salud mental y que actualmente no recibe el apoyo que le corresponde en términos financieros, creo que es importante que se den las instancias y por lo mismo se otorguen los recursos correspondientes para la formación continua de los distintos profesionales de la red y que se pueda homogeneizar la atención en salud mental desde los sectores más periféricos a lo más centralizados.

    Por lo demás, hay una difícil tarea de potenciar la promoción y prevención en salud mental ya que los recursos están orientados al momento en que la patología ya está desarrollada y no queda más que tratarla y apagar incendios. También hay otras áreas criticas como la atención a pueblos originarios y personas con discapacidad mental, los cuales deben ser temas a discutir para poder otorgar una mejor cobertura y progresar en las áreas más insatisfechas de la red de salud mental.

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  29. En relación a los artículos y vídeos designados para el análisis de los "Avances en el sistema de provisión de servicios de salud mental en Chile", me parece importante destacar el crecimiento que ha logrado tener Chile en relación a la salud mental en los últimos 20 años. Lamentablemente, muchas veces nos cuesta visualizar los avances, debido a que como se producen de manera gradual no los podemos ver de manera inmediata y nos enfocamos principalmente en las deficiencias. Lo cual no está mal porque nos permite seguir avanzando, pero visualizar lo positivo nos motiva y permite percibir que los objetivos sí son alcanzables. Los documentos coinciden en varios puntos; uno es potenciar la atención primaria de salud (APS) en relación a la salud mental, siendo esto a mi parecer valioso, ya que claramente nos permitirá aumentar el acceso temprano y oportuno no solo a tratamiento de salud mental, sino también a programas enfocados en la prevención. Muchas veces no se visualiza lo relevante de la APS en relación a nuestro modelo de salud. Se habla de su baja resolutividad, de la falta de motivación de los equipos, entre otros. Por esto es importante analizar los desafíos que presentan los equipos de APS, como la sobrecarga laboral, la falta de capacitación en relación a temas de salud mental, la alta rotación de médicos, etc. Con la formación e integración a los equipos de APS de médicos de familia se potencia el modelo de atención integral con enfoque familiar y comunitario. Además, le da estabilidad a los equipos en cuanto a conocimiento médico de los programas y funcionamiento de la red. Debemos buscar estrategias para potenciar la APS, ya que el aumento de la prevalencia de las patologías de salud mental es real y no solo afecta la salud y el bienestar de los usuarios, sino también tiene implicancias para las familias y la sociedad. Otro punto a destacar que se menciona en el artículo "Capacidad de respuesta de la atención primaria en salud mental en Chile" son las hospitalizaciones. Este pone en evidencia que existe una asociación entre la calidad de las consultorías de salud mental y las menores tasas de hospitalización, lo que nos demostraría claramente que la resolutividad de la APS puede mejorar sin necesidad de derivar a nivel secundario. Tenemos que enfocarnos en mantener la calidad de las consultorías para las cuales existe una pauta de cotejo que debe ser cumplida. También se realizan supervisiones aleatorias que permiten retroalimentar a los equipos por parte de un tercero. Identificamos estrategias para poder seguir creciendo y los textos analizados son un gran aporte para nuestro conocimiento y crecimiento, ya que nos permiten analizar y pensar en soluciones para las redes de salud mental que integramos.

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    1. Estimada Valeria:
      Estoy de acuerdo contigo respecto a que muchas veces la Atención Primaria de salud es bastante menospreciada por usuarios y los mismos trabajadores de la salud. Se desconoce el importante rol que cumple la APS, sobre todo en salud mental, pues sin su capacidad de screening y manejo, muchos/as pacientes con patologías psiquiátricas descompensadas colapsarían el SU. Además, la APS está mucho más cercana y en contacto con la comunidad, lo que permite lograr un mayor impacto en las intervenciones terapéuticas. Como menciona la PS Susana Chacón, es necesario un trabajo coordinado de los diversos sectores en los servicios de salud.

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    2. Estimada Valeria, estoy completamente de acuerdo con lo que mencionas sobre la importancia de visualizar los avances en el sistema de salud mental, especialmente en atención primaria. Aunque los cambios sean graduales, es cierto que, al reconocer los logros, podemos mantener la motivación para seguir mejorando. Respecto a los desafíos de APS, me parece que uno de los elementos clave es la capacitación de los equipos y la buena relación. En mi práctica clínica, si bien creo que las oportunidades de aprendizaje están cada vez que se discuten casos o se evalúa a un paciente, las instancias de capacitaciones propiamente tal son pocas por el tiempo insuficiente de las consultorías en relación con la demanda. Además, en Angol todos los años realizamos un simposio de residentes, en el cual también un factor de inasistencia son los desafíos que mencionas como la sobrecarga laboral, provocando que los funcionarios no puedan asistir a estas instancias por temas de agenda y el poco tiempo de anticipación con el que se baja la información.

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  30. Respecto al texto “Veinte años de políticas de salud mental en Chile”, me llamó mucho la atención que el porcentaje de presupuesto público sea cada vez menor en Hospitales Psiquiátricos, y que ha ido aumentando en APS, centros ambulatorios y hospitales generales. Lo anterior da cuenta del paulatino cambio de enfoque que se ha vivido en la salud mental. Cada vez se apuestan más las fichas por intervenciones comunitarias, pues son mucho más efectivas y menos costosas. Además, el modelo asilar no permite a los/as usuarios/as una reinserción social, meta final de todo proceso terapéutico en salud mental.

    Es muy gratificante ver como Chile se ha vuelto en un referente Latinoamericano respecto a Políticas Públicas de salud mental. Sin dudas la nueva Ley Integral de salud mental seguirá dichos lineamientos.

    Respecto al texto “Capacidad de respuesta de la atención primaria en salud mental en Chile: una contribución a Alma-Ata”, me pareció muy interesante el recorrido histórico que se realiza para poder presentar las diversas estrategias que se han adoptado en Chile, en favor de la salud mental. Algunas de estas estrategias que más llamaron mi atención fueron: la elaboración de programas y orientaciones técnicas para la APS, el programa Chile crece contigo, la implementación del modelo familiar y comunitario, las alianzas con servicios sociales, entre otras.

    En mi práctica clínica he podido notar el gran aporte que significó la implementación del programa Chile crece contigo, puesto que permitía tener un contacto mucho más cercano con el niño y su familia, previniendo patología de salud mental frecuentes, como la depresión postparto. Además, permite la pesquisa temprana de trastornos del neurodesarrollo en los pequeños, incluyendo evaluaciones por múltiples profesionales y acceso a sala de estimulación.

    En cuanto a la Norma Técnica “Salud Mental, Avances y Desafíos”, de la Universidad Finis Terrae, me pareció bastante relevante el análisis que realiza sobre la disponibilidad de diversos recursos (presupuestarios, humanos, etc) en Chile, respecto a otros países con altos ingresos. Es posible notar el gran déficit en el presupuesto destinado a salud mental, así como de profesionales en salud mental.

    En relación con la clase videograbada de la Psicóloga Susana Chacón, me gustó mucho su explicación del Modelo de Gestión de la Red de Salud mental de nuestro país, y el por qué surge la necesidad de su implementación. Esto permitió que existiera una red de SM mucho más integrada y homogénea, contribuyendo así a disminuir las brechas a nivel país.

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    1. Estimada:

      Concuerdo con lo que comentas respecto al programa Chile Crece Contigo. Creo que es un programa al que muchas veces no se le da el valor en la APS. En ocasiones se hacen talleres más que nada para cumplir, pero está muy bien estructurado a lo largo del ciclo vital y otorga material audiovisual muy explicativo.
      Se podría homologar esto a los ciclos vitales de la adultez debido a que como mencionas ayuda a prevenir y pesquisar patologías del area de salud mental y neurológicas entre otras.



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  31. Los contenidos de estas dos semanas nos hacen un repaso histórico respecto a cómo fue la planificación e implementación de los programas nacionales de salud mental. Considero muy valioso la visión detallada que nos brindaron los textos y presentaciones de cada una de las etapas vividas, sus por qués y sus problemas respectivos.
    Desde los años 60's hasta la actualidad, Chile ha experimentado una gran estructuración y reestructuración de su sistema nacional de salud mental. Se puede apreciar claramente como se configura en un comienzo de una manera centralizada y manicomial, para después iniciar un proceso de descentralizacón y desinstitucionalización progresivo con distintas políticas públicas influenciadas por experiencias globales. Este proceso se vio claramente acelerado (más bien reanudado) con el regreso de la democracia y el retorno de profesionales con desempeño en los enfoques comunitarios. A partir de entonces se comenzó a elaborar el marco normativo que regiría nuestra red asistencial.
    Es de suma relevancia el aprendizaje político que nos dejan estas experiencias: la necesidad de un abordaje materialista en la planificación. Esto se ve reflejado con el antes y después de la implementación de acuerdo a las especificaciones de intervenciones y actividades de promoción y prevención. Como primer ejemplo destaca la introducción de la ley de garantías explicitas en salud asociado a la segunda política nacional. Al lograr priorizar ciertas patologías y definir las prestaciones específicas de cada una, se logró colocar un objetivo claro con un costo conocido, por lo que se puede determinar de manera concreta como llevar a cabo la implementación. Esto decantó en que hubiesen más recursos para aquellas patologías que se conocía "su precio" versus aquellas que no habían sido abordadas de esta manera todavía. Como segundo ejemplo brota evidentemente el Modelo de Gestión de la Red Temática (MG) y de los dispositivos. En este caso, se hizo material la realidad que experimentarán los distintos dispositivos de la red. Esto decantó en que se incentivara la inversión en la creación de distintos nodos, incluso llegando a formular metodologías intersectoriales. Además, un punto importante que introduce el MG es la comparación con estándares globales. Esto permite orientar la planificación gubernamental del presupuesto en salud, así logrando visualizar falencias cuantificables.

    Continúa...

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    1. No obstante, el enfoque materialista no es solamente saber cuánto vale cada actividad/dispositivo y cómo lo está haciendo el resto de paises, sino también qué es lo que necesita ahora mi población. Si bien esto podría reducirse al análisis estadístico, creo que es de suma relevancia el aspecto de gobernanza. Con una "objetivización" de la subjetividad de nuestra población diana podemos generar acciones mucho mejor orientadas a sus necesidades reales. En la actualidad, pensando en el modelo únicamente estadístico, lo que hacemos es contraatacar a fenómenos que pesquisamos de manera tardía. Es decir, vemos un aumento en la incidencia de cierta patología con el análisis de datos recopilados hace algún tiempo atrás y actuamos (recién hoy) generando en primer lugar un tratamiento y luego estrategias de prevención. Con una gobernanza operante, que implica una comunidad organizada que se autodiagnostica constantemente y que participa activamente en conjunto con los directivos de la red asistencial, se podrían pesquisar con antelación factores de riesgo e implementar acciones preventivas. Por otro lado, también serviría para que la elaboración de dispositivos sea coherente con las necesidades psicopatológicas, sociales y culturales.
      Un ejemplo que se me ocurre de que esto podriá haber funcionado en mi contexto, es la pesquisa del consumo de nuevas sustancias. En mi COSAM vengo escuchando de parte de usuarios y de instrumentos el consumo de "cera". Se ha constituido como verdadero mito dentro de los equipos ya que no hay información fidedigna respecto a su origen. Pareciera ser que es una variante de la pasta base de cocaína, quizá más potente o nociva. Quizá no. Es una problemática que actualmente existe, pero pareciera que aún no se constituye como problema de salud pública. Ni siquiera ha aparecido en las noticias, según mi última búsqueda. Si hubiesen dirigentes comunitarios que llevaran este problema a la mesa de discusión de políticas públicas, podría tenerse en cuenta de manera precoz y llegaría a ser noticia antes, desencadenando distintas intevenciones de acuerdo a la evidencia disponible.
      En conclusión, rescato de estas semanas la narración y el aprendizaje acumulado del proceso normativo que ha llevado a un avance significativo en la implementación del modelo de atención comunitario en Chile, y las problemáticas actuales a trabajar en un futuro para mejorar progresivamente nuestra red.

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  32. El tema de esta semana nos ha permitido profundizar en el desarrollo del sistema de provisión de servicios de salud mental en Chile, su contexto histórico y la transición hacia un modelo comunitario, un proceso que no ha estado exento de dificultades.

    En relación con la videoclase de la Dra. Chacón, destaco un concepto importante al inicio, en el que menciona que la mayoría de los pacientes hospitalizados en manicomios no necesitaba hospitalización, sino apoyo psicosocial para desarrollar su vida fuera de estas instituciones. Este es un tema que aún persiste hoy en día con los “casos sociales” que permanecen en distintos hospitales debido a razones psicosociales y no médicas, sin una adecuada coordinación con los dispositivos más idóneos para su atención.

    Como en temas anteriores, observamos el desarrollo y la transición desde el modelo manicomial hacia un modelo más comunitario, y cómo se han ido construyendo de forma colaborativa las políticas de salud mental en Chile, con el objetivo de promover el bienestar de la población y responder a sus necesidades. La Dra. Chacón también nos proporciona datos sobre la implementación y la forma de trabajo, destacando el aumento del presupuesto para el Programa de Hogares y Residencias Protegidas y el desafío de fortalecer la Psiquiatría de Enlace.

    En relación con los textos, **“Veinte años de políticas de salud mental en Chile”**, se ofrece una visión de cómo se fueron forjando las políticas de salud mental en un contexto político y económico profundamente afectado por el golpe militar de 1973. No fue sino hasta 1990, con el fin de la dictadura, que se pudo fortalecer el sistema público y, con ello, la salud mental comunitaria. Es importante resaltar los avances en la disponibilidad y accesibilidad de los servicios, a pesar de no contar siempre con el adecuado apoyo político.

    El fortalecimiento de la Atención Primaria de Salud (APS) a través de las políticas nacionales desde 1993-1999, 2000-2010, y programas como el GES y Chile Crece Contigo, fue un hito fundamental. Sin embargo, considero importante recalcar lo que se menciona en los textos: “debido a que la mayor parte de la financiación asignada a la aplicación del plan se centró en las intervenciones terapéuticas, no se ha aprovechado plenamente el potencial de la atención primaria para participar en la promoción y prevención de la salud mental”.

    Este es un problema recurrente en la APS. Durante mi experiencia en un CESFAM, pude constatar que se privilegia el número de atenciones por sobre la calidad, y la promoción y prevención suelen quedar en un segundo plano, afectando a un grupo acotado y con una planificación que busca interferir lo menos posible en las agendas de atención.

    El aumento de presupuesto en las distintas áreas de la salud mental ha sido significativo, pero no alcanza a cubrir las brechas y áreas críticas de tratamiento, como la salud mental de niños, adolescentes y pueblos originarios; la promoción y prevención de la salud mental; y la inclusión social y el empleo de las personas con discapacidad mental.

    Finalmente, en los textos también se presenta el Atlas Integrado de Salud Mental, una experiencia en Cataluña que sería muy interesante implementar en Chile. Este enfoque permitiría tomar decisiones más informadas en las políticas públicas y mejorar la comunicación con los diferentes sectores involucrados, optimizando los recursos disponibles.

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  33. Hola a todos, respecto a las lecturas y a la clase expuesta, podemos identificar el importante avance que ha habido en Chile en el ámbito de la salud mental, destacando la relevancia del enfoque comunitario. Las diferentes políticas implementadas han brindado alternativas para abordar de manera más integral a los usuarios, ampliando la red de atención, priorizando la intersectorialidad, la horizontalidad y la comunicación entre los distintos niveles de atención, con el objetivo de lograr la desinstitucionalización. Este es un aspecto crucial para nuestros pacientes, ya que fomenta la rehabilitación psicosocial y su reintegración en la sociedad.
    A pesar del incremento en el presupuesto y la capacidad de atención a los pacientes, la demanda sigue en aumento. Este punto ha sido recurrente a lo largo del curso: la creciente demanda en APS y las exigencias en cuanto a los rendimientos que deben cumplirse. Coincido también con los textos en cuanto a la necesidad de crear instancias de capacitación para el recurso humano. En la práctica, durante estos meses me he dado cuenta de que, al menos en nuestro contexto en Angol, ha sido difícil instaurar espacios de intercambio de conocimientos en las consultas, ya que siempre estamos limitados por el tiempo destinado a la atención de casos o la realización de evaluaciones presenciales (sin restarle para nada importancia a esto). Además, este año organizamos un simposio de residentes sobre la continuidad de los cuidados. Al extender la invitación a la red, nos dimos cuenta de dos cosas: primero, el escaso interés por participar, y segundo, la falta de apoyo y las dificultades en las agendas que obstaculizan la asistencia a este tipo de instancias.
    En cuanto al aumento de las prestaciones, considero que es un avance significativo. Sin embargo, al mismo tiempo, debe existir el recurso humano necesario para ofrecer un servicio de calidad.
    Estoy de acuerdo con el poco énfasis que se da en pregrado. Personalmente, creo que la formación en este nivel tiene un enfoque demasiado reduccionista, sin considerar la diversidad de aspectos que hemos aprendido a lo largo del curso.

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    1. Estimada,
      Me parece interesante destacar también la importancia de fundamentar en la formación de pregrado la relevancia de la gestión y disposición de recursos en salud mental, en diversas disciplinas, a modo de trabajar en sintonía y en forma multidisciplinaria por mejorar la calidad y gestión de las atenciones que se disponen. Esta realidad es importante de reflejar para las próximas generaciones, asumiendo el rol de transmitir en forma transparente el contraste entre la disponibilidad de atenciones y los encargos de la población.

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  34. Siento que cuando hablamos de números y estadísticas en salud mental, invade rápidamente la sensación de que hacen falta más recursos e interés en resolver una brecha para poder garantizar una capacidad asistencial acorde con la demanda nacional, por lo tanto, es un tema presupuestario el que nos limita. SI bien el recorrido histórico de la salud mental en Chile ha sido abarcado por múltiples experiencias transformadoras e inspiradoras por su esencia comunitaria (que hemos revisado en este curso), que fueron coartadas por la dictadura y retomadas en la década de los 90 con una alineación consistente con instancias internacionales como la declaración de Caracas, hoy lo que nos hace falta son recursos, humanos y capitales.

    Comenzando en los años 90 y hacia el 2000, las reformas que condujeron cambios hacia la atención comunitaria introdujeron énfasis en promoción y prevención en salud mental, conceptos desafiantes en materia de gestión, pero beneficiosos en tanto logran enfrentar en forma óptima problemas importantes en la salud de la población, consolidando estas atenciones como garantías universales (como GES en el 2004) implementadas desde la atención primaria hacia la especialidad en forma ascendente. Esta reestructuración conlleva un fortalecimiento presupuestario a la salud mental sin precedentes. Los beneficios son observables y se respaldan con evidencia, con estudios que demuestran una reducción en ingresos hospitalarios y consultas en urgencia al optimizar estrategias ambulatorias.

    Si nos fijamos en indicadores, llama la atención que algunos sean comparables con naciones con desarrollos vanguardistas y efectivos en modelos de atención de salud mental. Esto no se condice con la percepción ciudadana, lo que lleva a poner énfasis en las limitaciones del análisis cuantitativo acerca de efectividad en salud mental. Por ello, para mí sigue siendo importante preguntarse ¿Qué es lo que nos hace falta para mejorar la atención en salud mental? Si son recursos, ¿para qué deben ser destinados esos recursos? Casos como los que expone el video ilustran los beneficios que tienen intervenciones como la atención domiciliaria, terapias integrales y acompañamientos psicosociales, entre otras. Nos queda asumir la responsabilidad de continuar el trabajo de conectar la real necesidad de las personas con un modelo de atención comunitario, en sintonía con la gestión de los recursos que se dispongan de manera efectiva.

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    1. Estimado Diego, tu comentario toca una pregunta clave que deberíamos mantener siempre presente: ¿qué necesitamos realmente para mejorar la atención en salud mental? Coincido en que no se trata solamente de sumar recursos, sino de definir con claridad dónde y cómo destinarlos para generar un impacto real. Experiencias como la atención domiciliaria o los acompañamientos psicosociales nos muestran que, cuando colocamos a los usuarios en el centro de nuestra atención, el modelo comunitario cobra vida y cumple sus objetivos. El desafío es seguir empujando una gestión consciente de los recursos, vinculada a las necesidades concretas de quienes atendemos, para que la política pública no se quede en el diseño, sino que se traduzca en transformaciones tangibles.

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  35. Durante los últimos treinta años, Chile ha dado grandes pasos en la construcción de un sistema de salud mental más comunitario, descentralizado y accesible. Tal como señala Minoletti, la atención primaria ha jugado un rol crucial en este proceso, permitiendo ampliar la cobertura y acercar la salud mental a los territorios. La implementación de políticas sostenidas, la formación de equipos comunitarios y el desarrollo de dispositivos intermedios han sido claves para fortalecer esta red. No obstante, también se evidencian desafíos persistentes, como la fragmentación de servicios, la brecha en el acceso oportuno, y la necesidad urgente de integrar de forma real los enfoques de promoción, prevención y participación ciudadana.
    El texto de Sepúlveda también invita a cuestionar cuánto de este proceso ha sido efectivamente co-construido con las comunidades, o si ha seguido operando desde una lógica “desde arriba hacia abajo”. Aún cuando se reconozcan avances estructurales, no debemos perder de vista que muchas personas siguen viviendo sus padecimientos en contextos de exclusión, estigma y precariedad. Por eso, más que conformarnos con los logros alcanzados, es necesario repensar cómo seguimos avanzando hacia una salud mental que sea verdaderamente transformadora, intersectorial y centrada en la vida digna de las personas.
    Desde mi experiencia, y por lo que también comparten otros colegas en el blog, es evidente que seguimos enfrentando una importante escasez de camas en salud mental. A pesar de los esfuerzos por ampliar la capacidad hospitalaria y diversificar los dispositivos de atención, la demanda sigue superando con creces la oferta. Esta situación genera una sensación de “pozo sin fondo”, donde por cada avance estructural parece emerger una nueva necesidad. Esto pone en tensión nuestro compromiso de garantizar una atención digna y oportuna para todas las personas que la requieren, a pesar que se han hecho grandes avances.

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