TRABAJO OBLIGATORIO DEL 15 al 28 de octubre de 2024: Rehabilitación psicosocial, inclusión social y Recuperación

 

Tessi Hunneus

 

La Rehabilitación Psicosocial es un proceso que facilita la oportunidad a individuos, con deterioros, discapacidades o desventajas sociales como consecuencia de un trastorno mental, para alcanzar el máximo nivel posible de funcionamiento independiente en la comunidad. Implica a la vez la mejoría de las competencias individuales y la introducción de cambios en el entorno, para lograr una vida de la mejor calidad posible para la gente que ha experimentado un trastorno psíquico, o que padece un deterioro de su capacidad mental que produce cierto nivel de discapacidad. La RP se dirige a proporcionar el nivel óptimo de funcionamiento de los individuos y las sociedades, y a minimizar los deterioros, discapacidades y desventajas sociales, potenciando las elecciones individuales sobre cómo vivir satisfactoriamente en la comunidad.

La RP es compleja y ambiciosa porque abarca muchos diferentes sectores y niveles, desde los hospitales mentales a los hogares y los lugares de trabajo. De hecho, abarca a la sociedad en su conjunto. Sin embargo es una parte esencial e integral del manejo general de las personas discapacitadas por trastornos mentales. En consecuencia, los actores involucrados por la RP son también variados: usuarios, profesionales, familias, empresarios, gestores y administradores de servicios comunitarios, y la propia comunidad en su conjunto. Dada esta complejidad, el significado de proporcionar RP varía según las características geográficas, culturales, económicas, políticas, sociales y organizativas de los lugares donde se provee 

Organización Mundial de la Salud, 1996

 

“El problema de fondo tiene que ver con el modelo social que se persigue (el modelo de “mercado” que se persigue): el de la autonomía es el modelo darwiniano en el que lo que se busca es la capacidad del individuo para participar victoriosamente (autonomía) en la batalla de la supervivencia; la rehabilitación sería la mejora de las dotaciones dañadas (discapacidades) a fin de que el sujeto pueda estar a la par con los otros.

Por el contrario, el modelo de las redes múltiples de negociación pone en el centro no la autonomía sino la participación, de modo que el objetivo no sea hacer que el débil deje de ser débil para que pueda jugar con los fuertes, sino modificar las reglas de juego de modo que en el mismo los débiles y los fuertes puedan mantener un intercambio permanente de habilidades e intereses”  

Benedetto Saraceno, 1995


LECTURA OBLIGATORIA:

  1. Lea el texto Rehabilitación de personas con Trastornos Mentales Graves en modelos comunitarios de atención, de Marcelino López y Margarita Laviana, Capítulo del libro Kraut AJ y Sosa GL (Ed.). Derecho y Salud Mental. Una mirada interdisciplinaria (Tomo 2º) .Buenos Aires, Rubinzal-Cunzoni Editores, 2020.
  2. Lea el texto LOS MOVIMIENTOS ASOCIATIVOS DE PERSONAS IMPLICADAS Y ALGUNOS TEMAS RELACIONADOS CON ELLOS .Capítulo 12 del libro de Marcelino López  Mirando atrás para seguir avanzando. Barcelona, Herder, 2021
  3. Vea el video Entrevista al Dr. Martín Cordero: La experiencia de Psiquiatría en Cautín a fines de los 60´e inicios de los 70
  4. Lea el texto MODELOS DE APOYOS: ¿CÓMO SE CONTRUYE UN APOYO?, de María Graciela Iglesias
  5. Lea el texto Salud Mental en Chile. Lo cotidiano, generación y lazo. Experiencias en salud mental comunitaria. La comunidad terapéutica de Peñalolén. De Gloria Silva y Alejandra Mujica
  6. Visite y recorra la página web de la Corporación Tessi Huneeus, entrando por AQUÍ.

LECTURA COMPLEMENTARIA

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  • Participe en los Comentarios del Blog hasta el sábado 26 de octubre de 2024
RECORDAR QUE  LOS COMENTARIOS DEBEN INCLUIR : (1)LAS LECTURAS Y VIDEOS; (2) SUS EXPERIENCIAS Y APRENDIZAJES PREVIOS y (3) LOS COMENTARIOS DE SUS COMPAÑERAS Y COMPAÑEROS EN EL CURSO

  • Participe en la discusión sincrónica del lunes 28 de octubre de 2024 desde las 19:00 hrs.

Comentarios

  1. Los textos que se nos exponen en esta quincena nos hacen reflexionar sobre temas relacionados con la rehabilitación y el apoyo a personas con trastornos mentales graves (TMG), enfatizando la inclusión social, la capacidad jurídica (es decir como se mezcla el derecho y la salud mental y el empoderamiento de nuestros usuarios.
    Según López y Laviana la rehabilitación psicosocial busca maximizar la funcionalidad e integración social de personas con TMG, superando discapacidades causadas por sus trastornos mentales. El proceso implica no solo mejorar las competencias individuales, sino que también adaptar el entorno para facilitar su inclusión. Los modelos de rehabilitación comunitaria sugieren un enfoque multidisciplinario para el abordaje de nuestros usuarios con TMG.
    Por otro lado, vemos que María Graciela Iglesias destaca la importancia del apoyo jurídico en la toma de decisiones de personas con discapacidades, incluidos los TMG, en el contexto de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad. Según Iglesias, el apoyo es un constructo legal y social que permite a las personas ejercer su capacidad jurídica con autonomía. El apoyo no reemplaza la capacidad de los usuarios, sino que facilitan el proceso de toma de decisiones en igualdad de condiciones.
    En nuestra realidad diaria es útil utilizar estrategias en las cuales tenemos que recurrir a instancias administrativas, como hospitalizaciones involuntarias, en caso de pacientes con TMG, mi experiencia en el CDT del HBLT, ha sido de recurrir a estas herramientas, con el objetivo de buscar rehabilitación psicosocial, posterior a una hospitalización administrativa, luego derivar a hospital de día y finalmente a la unidad de rehabilitación psicosocial.

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    1. Estimado:

      Me parece interesante tu experiencia en el CDT del Barros Luco. Este parece ser un ejemplo práctico de cómo se puede implementar la perspectiva que nos enseñan los textos de la quincena de manera integral, desde una hospitalización involuntaria (en situaciones donde se justifique por criterios clínicos) hasta su posterior rehabilitación psicosocial en unidades especializadas. Esta transición del cuidado agudo al soporte psicosocial representa una herramienta vital para reintegrar a la persona en su vida cotidiana, contribuyendo no solo a su recuperación clínica sino también a su bienestar emocional y social. La rehabilitación psicosocial y la inclusión en general son procesos complejos y de largo aliento, que requieren un compromiso por parte de los profesionales y del sistema de salud para ofrecer un entorno seguro y de apoyo, relevando asimismo el derecho a la autonomía.

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    2. Compañero sin duda que tu comentario está muy bien enfocado en los elementos clave de la rehabilitación psicosocial y la inclusión legal de personas con TMG. Es excelente cómo articula la relevancia de los derechos legales y el apoyo jurídico en el empoderamiento de estos usuarios, tal como lo describe María Graciela Iglesias.

      Algo que podrías también resaltar es el rol de los entornos y redes de apoyo en el proceso de recuperación. Al adaptar el entorno, no solo se facilita la inclusión, sino que se refuerza la autonomía y dignidad de los usuarios, permitiéndoles ejercer su capacidad jurídica en igualdad de condiciones, algo que la Convención de los Derechos de las Personas con Discapacidad promueve como principio.

      Y con relación con tu experiencia en el CDT, en el uso de hospitalizaciones involuntarias y la derivación a unidades de rehabilitación, muestra cómo en la práctica estas herramientas se alinean con el objetivo de maximizar la funcionalidad del paciente y su integración social.

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  2. En relación con lo revisado esta quincena, los textos ofrecen valiosas perspectivas. En primer lugar, se analiza el surgimiento y evolución de movimientos asociativos en el campo de la salud mental, centrándose en individuos con trastornos mentales graves y sus familias. Estas asociaciones han desempeñado un papel crucial en la lucha contra el estigma, la discriminación y en la exigencia de mejoras en los servicios de salud mental. Además, han trabajado en promover conceptos de recuperación y empoderamiento, un proceso estratégico para incrementar la participación de personas con trastornos mentales graves en la toma de decisiones sobre su atención. Esto ha llevado a poner énfasis en combatir prácticas restrictivas como la contención mecánica o los internamientos involuntarios. Algunos movimientos han adoptado posturas radicales, rechazando por completo la atención profesional, considero importante tener un enfoque equilibrado y colaborativo que valore las experiencias de los usuarios y las familias junto al conocimiento técnico de los profesionales.

    El texto "Rehabilitación de personas con Trastornos Mentales Graves en modelos comunitarios de atención", se enfoca en modelos comunitarios para la rehabilitación de personas con trastornos mentales graves (TMG). El objetivo principal de la rehabilitación psicosocial es lograr la máxima independencia y calidad de vida posible para estas personas, mejorando tanto sus habilidades personales como introduciendo cambios en el entorno para favorecer su inclusión social. La rehabilitación psicosocial se describe como un proceso integral que busca mejorar la capacidad funcional de personas con TMG y facilitar su inclusión social, abarcando intervenciones tanto en habilidades individuales como en modificaciones del entorno.

    Respecto a este punto es donde quisiera contar mi experiencia. Puntualmente referirme a que vi poco de esto en mi paso por CESFAM como EDF, donde la rehabilitación psicosocial se entendía más bien como un proceso individual, donde se entregan herramientas a la persona puntual, dejando de lado al entorno como ente importante en la rehabilitación. Fue llegando a la residencia de psiquiatría infanto adolescente donde el concepto se amplió desde lo individual hasta una perspectiva más global, donde el entorno tiene un papel fundamental. Fue en clases con Dr. Juan Salinas que pudimos con mis compañeras entender que la inclusión pasa también por modificaciones del entorno y no solo del individuo, lo cual ahora parece evidente.

    Para finalizar y en relación con lo anterior, importante es la relevancia del contexto situacional, que permite desvincular al individuo como el único responsable de su sufrimiento, reconociendo que el malestar psicológico no define por completo la problemática personal. En salud mental, ser invisible o no ser validado por otros puede privar a los individuos de sus derechos. Sería esencial entonces no abordar un problema social como si fuera individual.

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    1. Me parece muy relevante lo que comentas en relación con la necesidad de cambiar el foco del proceso de rehabilitación desde una mirada individualista hacia una colectiva. Creo que es un error muy grande volcar la responsabilidad del proceso de reinserción y búsqueda de autonomía a una responsabilidad de carácter individual o solo trabajado con el círculo cercano de él o ella, pero lamentablemente una práctica común en muchos espacios de atención en salud.

      Es fundamental la inclusión de muchos actores en los procesos de rehabilitación de personas con trastornos mentales. Se requiere una actividad y apoyo colectivo para llevar a cabo esto. Es imperante, que como funcionarios de salud mental visualicemos la necesidad de trabajar teniendo como foco principal el individuo y su propia visión de la enfermedad y expectativa de mejorar. En muchas ocasiones priorizamos el enfoque biomédico y nos centramos en la mejoría sintomática principalmente, dejando fuera aristas relevantes que beneficiarían la calidad de vida de las personas y van más allá de la desaparición de los síntomas. Es fundamental conectar con las necesidades individuales, más que las nuestras desde un enfoque puramente médico.

      Es relevante visualizar a las personas situadas en cada uno de sus contextos y desde ahí generar planes de cuidado que apoyen y se conecten con sus necesidades, debemos conocer las redes sociales, familiares, educativas y recreativas que están insertos en los lugares donde nos desenvolvemos y generar un trabajo más allá de un espacio de salud. Tal como se mencionaba en el texto de López y Laviana, poner el foco en la transición de enfermo a ciudadano.

      En mi experiencia personal trabajando en atención primaria creo que muchas veces nos conectamos principalmente con números e indicadores que nos orientan a propiciar una compensación en parámetros bioquímicos de los pacientes, y nos alejamos del propio bienestar y necesidades individuales de las personas.

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    2. Me gustaría reflexionar aunque sea mínimamente, Francisca, sobre lo que escribiste en el último párrafo de tu posteo. Uno de los aspectos que resaltan Lopez y Laviana es la necesidad de un abordaje multidisciplinario de los individuos que padecen TGM. Y lo que me gustaría plantear, con un afán de debate, es si nosotros mismo como profesionales de la salud mental debemos integrar, aunque sea en parte, tal multidisciplinariedad en nuestro propio conocimiento. Mencionas que es necesario “desvincular al individuo como el único responsable de su sufrimiento, reconociendo que el malestar psicológico no define por completo la problemática personal”. En lo personal estoy de acuerdo con lo que mencionas, y tal frase me hace resonar a una de las tantas cosas planteadas por un crítico cultural y bloguero que se suicidó el 2017, llamado Mark Fisher. En una de sus principales obras, Realismo Capitalista, este autor vincula el aumento de diversos padeceres psíquicos tales como la ansiedad, la angustia y la depresión como efectos necesarios del capitalismo neoliberal que empezó a volverse hegemónico en gran parte del mundo desde los años 80. Me parece que más allá de estar o no de acuerdo con la totalidad de su diagnóstico en este aspecto, me parece como mínimo interesante reflexionar en torno a cómo la destrucción de lo público y el discurso del mercado como principal ordenador de la vida social contemporánea, con los valores de competencia, egoísmo e individualismo, ha contribuido a moldear un cierto tipo de subjetividad social que estructura las creencias y modos de vivir y pensar de todos nosotros, subjetividad y realidad social que nos vuelve más propensos a ser afectados por estos padeceres psíquicos.

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  4. Tras la lectura de los documentos entregados durante estas semanas, me parece muy relevante priorizar los procesos de rehabilitación de las personas con trastornos mentales graves más allá de una mirada biomédica y centrada en recuperación sintomática.

    Tal como se describe en el primer texto, debemos priorizar la autonomía de las personas, e ir trabajando en la transición de enfermo a ciudadano. Es relevante que se visualicen los procesos terapéuticos fuera de una mirada paternalista y sean las mismas personas quienes cumplan el rol más esencial, y den los lineamientos en torno al proceso de su rehabilitación. Los procesos de rehabilitación deben poner el foco en desarrollar habilidades para una mejor calidad de vida, y para lo anterior es necesario entender que este trabajo va más allá de dispositivos de salud, sino que incluye también espacios laborales, educacionales, organizaciones sociales y la comunidad en general.

    Dentro del proceso de integración social es importante la visualización de varias aristas en el proceso, y uno de ellos, es también propiciar espacios laborales protegidos. Los espacios laborales, en mi opinión, son espacios que socialmente generan una inclusión importante, desde la mantención de actividad persistente y, por otra parte, la retribución y autonomía económica que estos espacios entregan, por lo que me parece fundamental este punto.

    En torno a los movimientos asociativos descritos por López en uno de los textos, me parece algo muy positivo en el proceso. Creo que el empoderamiento de las personas en situación de enfermedad o sus familias es relevante, y es imperante la toma de un rol activo en esta situación. Debemos considerar la importancia de la opinión de ellos y ellas, ya que son sujetos expertos en sus propias experiencias, y son quiénes nos aportan más información desde la vivencia de la enfermedad en primera persona. Se requiere plantear y mantener una visión crítica en torno la rehabilitación por parte de los mismos que padecen la problemática.

    Es necesario tener conciencia que las personas con trastornos mentales graves requieren otros tipos de apoyo, pero es fundamental entender que son personas que mantienen, en la mayoría de las ocasiones el poder de decidir e incidir en sus propios procesos, por lo tanto, debemos apoyar siempre manteniendo la autonomía, capacidad de reflexión y decisión. Tal como se plantea en el texto de Iglesias los apoyos jurídicos solo deben facilitar la toma de decisiones poniendo el foco en ayudar a las personas a descubrir y expresar sus propios deseos y preferencias. No se debe dejar nunca de lado el enfoque que priorice siempre mantener los derechos de las personas.

    Tras leer los diferentes documentos me parece muy destacable el marco teórico detrás de procesos de rehabilitación y me hace mucho sentido lo que aportan los diferentes autores. En mi experiencia personal, antes de ingresar en la beca, visualizo una brecha importante en el proceso en la atención en salud, en donde muchas veces el sistema nos invita perversamente a poner el foco de atención solo en mejoría sintomática o normalización de parámetros clínicos desenganchándonos de las propias necesidades de las personas que estamos atendiendo.

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    1. Estimada Carolina:
      Me parecen relevantes los alcances que haces respecto de la temática revisada, en especial la necesidad de promover la autonomía de las personas en los distintos ámbitos y espacios en los que se desenvuelven y que en definitiva conforman me parece el sentido de "co-construir" comunidad. Es importante en ese sentido también revisitar nuestras propias conductas como sistema prestador de servicios muy paternalista en muchos aspectos, y propiciar formas de participación activa de los pacientes también como personas de derechos, superando la barrera que mencionas y que lamentablemente concuerdo en que se mantiene sobre una atención de salud netamente asistencialista y reduccionista a los parámetros clínicos biológicos de salud.

      En ese sentido, insisto en que para lograr una efectiva inserción social y participación ciudadana, el trabajo en equipo es indispensable y tanto el paciente como sus familias, deben formar parte de ese equipo.
      Saludos!

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    2. Estimada Carolina y Claudio, quisiera sumarme a lo que destacan, sobre la necesidad de promover autonomía de las personas con TMG. Escuchar sus voces y validarlas me parece el camino más justo. Aproximaciones paternalistas, desde el neuroticismo y logocentrismo reinante, me parece que siempre serán insuficientes para estas personas. Tengo la impresión de que las experiencias y necesidades planteadas desde las mismas personas con TMG son de gran valor para construir caminos futuros de inclusión social. En ello, también me parece necesario que la cultura abra más espacios de escucha para formas de ser o expresarse que no tienen actualmente cabida en las redes de interacciones, más allá de la categoría patológica. Recuerdo ejemplos de estaciones radiales, como La Colifata, en Bs. Aires, ligadas a servicios psiquiátricos, donde la palabra sin sentido tenga la oportunidad de ser transmitida, sin la obligación de que quepa dentro de las normas de lo esperado típicamente de una comunicación radial.

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  5. Analizando las lecturas obligatorias y el video de la entrevista del Dr Martin Cordero , podemos concluir que la rehabilitación psicosocial en personas con trastornos mentales graves, destacando el cambio desde el modelo psiquiátrico tradicional hacia un enfoque comunitario. Este enfoque busca fomentar la inclusión, autonomía y participación activa de los usuarios en su recuperación, reconociendo la comunidad como un entorno terapéutico clave y respetando la dignidad y los derechos humanos. Ejemplos como la comunidad terapéutica de Peñalolén en Chile ilustran cómo el sentido de pertenencia y las redes de apoyo mejoran la calidad de vida y facilitan la integración social mediante programas de habilidades, apoyo laboral y vínculos familiares.
    Los desafíos que persisten incluyen el estigma, la falta de recursos y la formación limitada de los profesionales en estos modelos, lo cual exige un compromiso interdisciplinario y un apoyo institucional enfocado en el bienestar integral. En el capítulo 12 de Mirando atrás para seguir avanzando , el autor explora la importancia de dar voz a los usuarios y fomentar políticas inclusivas que promuevan su autonomía, mientras que María Graciela Iglesias, en su texto sobre modelos de apoyo, subraya la necesidad de alejarse del paternalismo hacia un enfoque de apoyo personalizado, enfocado en el empoderamiento y la autodeterminación de cada persona.
    Finalmente, el trabajo de Gloria Silva y Alejandra Mujica en la comunidad de Peñalolén enfatiza cómo los enfoques comunitarios promueven el bienestar mental a través de la construcción de lazos sociales y redes de apoyo. La experiencia muestra que la atención inclusiva y adaptada a las realidades locales es crucial para la recuperación de las personas con padecimientos mentales. En conclusión, estos enfoques comunitarios representan una alternativa al modelo clínico tradicional, con un potencial transformador en la recuperación y el bienestar de quienes padecen trastornos mentales graves.
    Después de analizar cada una de las lecturas fui a ver la página web de la corporación Tesi Huneeus la cual ofrece información sobre sus servicios de salud mental, centrados en la rehabilitación psicosocial para personas con psicosis y problemas de salud mental. Incluye detalles sobre sus programas de apoyo, consultorios de salud mental, capacitaciones y actividades orientadas a mejorar la inclusión y el bienestar de las personas afectadas.
    Y para culminar en mi experiencia cuando era médico de salud mental en el CESFAM de mi comuna, he visto cómo el trabajo en red con el equipo de atención primaria y la comunidad permite un enfoque integral, centrado en el bienestar del paciente y adaptado a las necesidades locales.

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    1. Es interesante como tu análisis sobre la transición hacia modelos comunitarios en la rehabilitación psicosocial de personas con trastornos mentales graves es preciso y profundo. Resaltas cómo este enfoque supera al modelo psiquiátrico tradicional al priorizar la inclusión y autonomía de los usuarios, además de destacar el rol de la comunidad como un entorno terapéutico. Ejemplos como la comunidad terapéutica de Peñalolén y la Corporación Tesi Huneeus ilustran cómo los vínculos familiares, el apoyo laboral y el sentido de pertenencia enriquecen el proceso de recuperación.

      Se identifica claramente la necesidad de superar barreras como el estigma, la escasez de recursos y la falta de formación especializada en estos enfoques comunitarios. Además, valoras la importancia de políticas inclusivas y de un apoyo no paternalista que fortalezca la autodeterminación, puntos enfatizados en las lecturas de Iglesias y el capítulo 12 de Mirando atrás para seguir avanzando.

      Tu experiencia en el CESFAM agrega un enfoque práctico, destacando cómo el trabajo en red en atención primaria puede personalizar el apoyo y responder a las necesidades locales. Este enfoque integral en equipo es fundamental para construir un modelo de salud mental efectivo y sostenible, adaptado a la realidad de cada comunidad

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    2. Estimado Jossued, comparto tu punto de vista sobre la importancia del enfoque comunitario en la rehabilitación psicosocial de personas con trastornos mentales graves, alejándose de los modelos clínicos tradicionales. Este enfoque promueve la inclusión, la autonomía y el empoderamiento de los usuarios, aspectos fundamentales para su recuperación. Hemos sido testigos de cómo el acompañamiento laboral, junto con el apoyo psicosocial, ha contribuido a mejorar la autosuficiencia y la calidad de vida de los pacientes. Un claro ejemplo de esto son aquellos que participan en trabajos protegidos en el hospital diurno o en el mismo CAE, con quienes compartimos día a día. Sin embargo, también es cierto que persisten desafíos importantes, como el estigma y la falta de recursos, lo que requiere un compromiso continuo tanto de la comunidad como de las instituciones y el Estado. Este compromiso no debe limitarse solo a los usuarios, sino también a quienes los rodean. Hace unas semanas, el hijo de una paciente me compartió su experiencia, contándome que "nunca en su vida ha visto a su madre sana" y cómo esto repercutió en su propia vida, recibiendo burlas desde el colegio hasta la adultez, lo que tuvo consecuencias en diversos ámbitos de su vida. Sin duda, seguimos teniendo una deuda importante en este ámbito.

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    3. Estimados colegas, comparto plenamente sus opiniones dadas, además, como cada uno destaca el enfoque comunitario e integral. Concuerdo sobre todo con cómo la falta de recursos influye, pero como el compromiso continuo de los profesionales presenta otra cara, en ocasiones aparece un poco de frustración debido a tantas políticas públicas (muchas sin recursos o fondos), pero quienes trabajamos o hemos trabajado en servicios públicos tuvimos instancias de realizar actividades autogestionadas y financiadas por los mismos profesionales en pro a nuestros pacientes de la esfera de salud mental. En ocasiones hay una tan variada de tantas realidades de impactos sociales que influyen tanto en el desarrollo, crecimiento, búsqueda de identidad y cómo el enfoque integral con aspecto comunitario resulta beneficioso para nuestros pacientes… Repito las palabras enunciadas por mi colega: "la inclusión, autonomía y participación activa de los usuarios en su recuperación", por ello las rehabilitaciones en contexto de acompañamiento de pacientes suelen ser más efectivas y con mejores resultados. 

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  6. Actualmente, la rehabilitación de personas con enfermedades mentales en modelos comunitarios sigue ganando relevancia, especialmente con el creciente reconocimiento de la importancia de la salud mental en las políticas de salud pública. Los modelos comunitarios de atención que proponen Marcelino López y Margarita Laviana en su capítulo siguen vigentes al integrarse con enfoques actuales donde destacan la intervención interdisciplinaria y el apoyo comunitario constante para fomentar la autonomía y bienestar de estas personas. En particular, la pandemia de COVID-19 ha resaltado la necesidad de estructuras de atención mental accesibles y humanizadas, subrayando cómo los sistemas de salud deben ser capaces de adaptarse rápidamente a los cambios sociales.

    Hoy en día, la rehabilitación en comunidad requiere no solo apoyo psicológico y social, sino también medidas que involucren activamente a las personas con enfermedades mentales en su propio proceso de recuperación. Esto se traduce en programas que no solo mejoran habilidades laborales y de vida cotidiana, sino también en esfuerzos por reducir el estigma social que enfrentan estas personas. Además, la tecnología y las plataformas digitales ofrecen nuevos recursos en la rehabilitación, facilitando el seguimiento y la comunicación entre profesionales y pacientes en espacios de atención comunitaria, ayudando a algunos pacientes que le es difícil moverse o poder salir, sin embargo y como es conocido en chile se vive mucha desigualdad y en la Araucanía donde actualmente me encuentro realizando mi beca me he dado cuenta que es muy complejo el acceso a tratamientos de rehabilitación pece la tecnología que actualmente dado las dificultades en acceso de telefonía e incluso internet.

    En la actualidad, el respeto de los derechos humanos en la atención de personas con trastornos mentales está ampliamente integrado en las normativas nacionales e internacionales, promoviendo un enfoque que respalde tanto la dignidad de los pacientes como su integración en la sociedad. Así, el trabajo de López y Laviana resuena con fuerza en la agenda contemporánea, donde los modelos comunitarios de atención se posicionan como pilares de una sociedad inclusiva y comprometida con el bienestar colectivo.

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    1. Estimada, es interesante el análisis que realizas; efectivamente, los modelos de rehabilitación comunitaria son tremendamente fundamentales y han cobrado especial relevancia posterior a la pandemia. Estos modelos proponen no solo una atención centrada en la persona, sino que también un enfoque inclusivo que considera la comunidad como un espacio terapéutico que fomenta la integración social. Sin embargo, aunque los avances en normativas son un gran y significativo logro, su implementación en zonas vulnerables requiere de esfuerzos continuos para asegurar que estas poblaciones también se beneficien de una atención digna, accesible y de calidad.

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    2. Estimada Mónica:
      Coincido con tu análisis sobre los avances en nuestro país en cuanto a la creciente relevancia del modelo comunitario y el impulso de la rehabilitación psicosocial, tal como se menciona en los textos. Me gustaría añadir algunos puntos importantes basados en las propuestas de López y Laviana.

      En primer lugar, es fundamental resaltar el enfoque holístico que proponen, el cual abarca diversos aspectos—psicológicos, sociales y ambientales—que influyen en el origen y desarrollo de múltiples trastornos mentales. También es esencial destacar el empoderamiento que se otorga al paciente en relación con su propia salud, brindándole voz y participación activa en su proceso de rehabilitación. Asimismo, es importante reconocer la relevancia de las familias como redes de apoyo y asegurar la calidad del proceso de rehabilitación mediante un seguimiento continuo, lo que garantiza la efectividad y el cumplimiento de los objetivos establecidos.

      Quiero subrayar tu observación sobre la desigualdad en nuestro país. Si bien, como mencionas, las nuevas tecnologías han creado oportunidades y recursos que facilitan el acceso a la rehabilitación y al seguimiento profesional, esto no ocurre de manera equitativa en todo Chile. Muchas zonas rurales o apartadas aún carecen de acceso a telefonía e internet. Por ello, es crucial que tanto el poder ejecutivo como el legislativo lleguen a acuerdos para formular y fortalecer leyes que garanticen el acceso universal a servicios de rehabilitación psicosocial de calidad, independientemente del nivel socioeconómico o la ubicación geográfica.

      Quisiera resaltar una experiencia vivida durante mi trabajo en Cesfam Monteáguila, donde acudió una paciente con trastorno depresivo mayor, se decidió iniciar fármacos e integrar al grupo de apoyo de la comunidad para que pudiera compartir experiencias similares con otras pacientes, acá se realizaban talleres una vez por semana, donde tras 6 meses de tratamiento pudo, no solo mejorar desde el punto de vista clínico, sino que ser un pilar de apoyo también para otras pacientes de la localidad.

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    3. Me parece que has planteado puntos fundamentales sobre la importancia de la rehabilitación psicosocial en el contexto de la salud mental. La rehabilitación psicosocial no solo apunta a fortalecer las habilidades individuales de quienes tienen algún tipo de discapacidad mental, sino también a transformar el entorno para que sea más accesible y acogedor, lo cual es esencial para promover una integración plena en la comunidad.

      Como mencionas, adoptar un enfoque comunitario es clave. En la Región de La Araucanía, por ejemplo, he observado cómo este tipo de abordajes colaborativos no solo benefician a los pacientes, sino que también enriquecen la comunidad. Cuando los servicios de salud y los espacios de apoyo están diseñados para facilitar la participación activa, los usuarios encuentran un lugar seguro donde sus experiencias son reconocidas y valoradas, generando lazos que fortalecen la cohesión social.

      Además, el modelo de redes de participación, que propone no solo enfocar la rehabilitación en la autonomía individual, sino en un intercambio continuo de habilidades e intereses, tiene el potencial de transformar la manera en que abordamos la inclusión. En este sentido, modificar “las reglas del juego” para que tanto los fuertes como los vulnerables colaboren en igualdad de condiciones puede fomentar una sociedad más justa y equitativa.

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  7. Los textos proporcionados para lectura en esta quincena exploran y abordan de forma integral un tema central que es la rehabilitación de personas con trastornos mentales graves en contextos comunitarios, un tema sin duda relevante que requiere ser priorizado, otorgando énfasis en la importancia de la comunidad y el manejo colaborativo en el proceso de la rehabilitación.

    López y Laviana, en su texto "Rehabilitación de personas con trastornos mentales graves en modelos comunitarios de atención", enfatiza que los modelos comunitarios de atención son fundamentales para la rehabilitación de personas con trastornos mentales graves, promoviendo una atención que no solo se centra en la enfermedad, sino que también en una orientación global de la atención hacia objetivos de recuperación, ciudadanía e inclusión social, buscando de esta forma potenciar el desarrollo integral y la calidad de vida de las personas, facilitando su reintegración y participación activa en la sociedad.

    Respecto a lo anteriormente expuesto, en el texto "Salud mental en Chile": Lo cotidiano, generación y lazo. "Experiencias en SMC, comunidad terapéutica de Peñalolén", que explora diversas experiencias y vivencias de la salud mental comunitaria en la comunidad terapéutica de Peñalolén, destaca la importancia del apoyo social y la integración, que son de suma relevancia en el proceso de rehabilitación. Junto a lo anterior resulta interesante el crecimiento de movimientos asociativos de personas involucradas en el ámbito de la salud mental, mencionado en el texto "Capítulo 12: los movimientos asociativos de personas implicadas y algunos temas relacionados con ellos", que buscan visibilizar las necesidades de las personas con problemas de salud mental, luchar contra el estigma y mejorar sus condiciones de atención.

    Por otra parte, en el texto "Modelos de apoyos": En "¿Cómo se construye un apoyo?" de María Graciela Iglesias se aborda un tema relevante que es el concepto de apoyo en el contexto de la calidad jurídica en la toma de decisiones en las personas con discapacidad, destacando que "los sistemas de apoyo para la toma de decisiones deben promover la autonomía y no establecer regulaciones que condicionen o menoscaben la vida de las personas con discapacidad".
    Quisiera compartir mi experiencia de trabajo en la atención primaria, en donde pude compartir con distintos grupos de apoyo en donde pude ver como los pacientes compartían sus experiencias y estrategias de afrontamiento y a través de ello podían conectar con otros que enfrentaban desafíos similares. Lo anterior me permitió ver como la colaboración entre pacientes y profesionales puede transformar la atención en salud mental, haciendo que los usuarios se sientan parte de una comunidad.

    Quisiera compartir mi experiencia de trabajo en la atención primaria, en donde pude compartir con distintos grupos de apoyo, en donde pude ver cómo los pacientes compartían sus experiencias y estrategias de afrontamiento y a través de ello podían conectar con otros que enfrentaban desafíos similares. Lo anterior me permitió ver como la colaboración entre pacientes y profesionales puede transformar la atención en salud mental, haciendo que los usuarios se sientan parte de una comunidad.

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    1. Estimada Constanza:
      Leyendo tu experiencia en atención primaria, destaco el que hayas compartido con diferentes grupos de apoyo. Considero que dentro de las ventajas de la atención primaria es que uno puede estar aún más inserto en la comunidad. La APS corresponde a uno de los primeros escenarios de detección a nivel transversal de los pacientes. Esto también permite trabajar con los mismos usuarios. Quisiera compartir contigo mi experiencia en APS. Me desempeñé como EDF en CESFAM Dr. Raúl Yazigi de Lo Prado durante 5 años. En ese periodo, participé en el equipo CESFAM en Tu Barrio donde realizábamos intervenciones de salud en diferentes sedes vecinales. Este espacio nos permitió trabajar in situ con las personas, es decir, realizábamos atenciones así como intervenciones con el fin de educar a la comunidad con temas de interés.
      Considero que las visitas domiciliarias también son una herramienta en la que podemos hacer un valioso trabajo con la comunidad, para así conocer la realidad de las personas en su barrio. Esto lo considero una oportunidad para abrir nuestra mirada y realizar una labor más íntegra entre los diferentes profesionales de salud y los pacientes.

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    2. Estimada Constanza. Me parece muy relevante lo que compartes en relación a tu experiencia en atención primaria de salud (APS), en base a la trascendencia del contexto comunitario para los usuarios, que puedan compartir tanto sus experiencias como estrategias de afrontamiento, sentirse escuchados y que logren visualizar que todos tenemos desafíos que resolver. Me hizo recordar mi propia experiencia y la gran importancia que la APS tiene para la comunidad. Además, encuentro significativo lo que destacas en relación a que "los sistemas de apoyo para la toma de decisiones deben promover la autonomía y no establecer regulaciones que condicionen o menoscaben la vida de las personas con discapacidad", siendo a mi parecer esto fundamental para la rehabilitación. Además, que se trabajen herramientas y recursos para maximizar el funcionamiento independiente, valorando sus decisiones y priorizando los objetivos de los usuarios. Debemos crear un entorno donde la inclusión y el respeto sean prioridad, asegurando que todos tengan la oportunidad de vivir de manera plena y digna.

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  8. De acuerdo con las lecturas de los artículos y el video, quiero resaltar la importancia histórica de la rehabilitación psicosocial en el ámbito de la salud mental. En este enfoque fue pionero Caplan en 1964, quien introdujo el concepto de prevención, éste fue la raíz del posterior concepto de rehabilitación psicosocial, desarrollado con el objetivo de ayudar a las personas con trastornos mentales graves a funcionar de la mejor manera posible en la sociedad, de forma independiente y autónoma. Esto implica mejorar sus competencias y calidad de vida, e involucra no solo a los pacientes, sino también a profesionales, familias y comunidades en el proceso de recuperación.

    Los dos modelos para implementar la rehabilitación psicosocial son: primero, la rehabilitación y reinserción del individuo en la sociedad; y segundo, la modificación de las circunstancias sociales que afectan a estas personas.

    Otro aspecto fundamental de la rehabilitación es su enfoque comunitario, basado en una perspectiva biopsicosocial del individuo. Este modelo permite cambiar la percepción social de los trastornos mentales, considerando tanto los aspectos individuales como el entorno. Además, garantiza una alta accesibilidad a los servicios, así como la participación activa y la colaboración intersectorial.

    Sin embargo, existen desafíos que pueden obstaculizar el desarrollo efectivo de este modelo, como la necesidad de contar con un mayor número de profesionales capacitados y las resistencias culturales que puedan surgir. Es crucial también fortalecer el modelo comunitario. Un buen ejemplo de este enfoque es el modelo andaluz, que aplica un enfoque holístico y promueve la participación activa, beneficiando así a los usuarios.

    Desafortunadamente, la integración de este modelo en nuestro país se ha visto afectada por el predominio del modelo neoliberal actual. Considero que hacen falta leyes que protejan la participación e inclusión de los usuarios, así como una visión que trascienda el enfoque biomédico ya que, este enfoque es reduccionista, y no considera, como el modelo de rehabilitación psicosocial, la participación conjunta entre el paciente y su familia para generar puntos de encuentro, a pesar de que puedan tener perspectivas diferentes.

    Referente al punto anterior, quiero resaltar el surgimiento en los años 70 de la NAMI y la Eufam, grupos que lograron defender los derechos de las familias, creando nuevas políticas públicas y promoviendo una mayor participación de estas en la rehabilitación de los usuarios y en su propio proceso.

    Otro logro importante fue la creación de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (CDPD) en 2006, que establece que los estados deben garantizar que las personas con discapacidad puedan ejercer su capacidad jurídica. De este modo, se fomenta la autonomía en la toma de decisiones. Para implementar estos cambios de manera efectiva, es fundamental que sean graduales, asegurando la dignidad e independencia de las personas.

    En esta línea, quisiera destacar la corporación Tessi Huneeus, que comenzó en los años 80 como un modelo de comunidad terapéutica. En este espacio se trabaja con base en el respeto, la democracia, la horizontalidad y la participación activa en la toma de decisiones, creando hasta el día de hoy estrategias para mejorar el acceso a derechos sociales, humanos y a la autonomía.

    Recuerdo mi experiencia en el Cesfam Monteáguila, donde atendí a un paciente con un trastorno adaptativo depresivo debido a la reciente pérdida de su trabajo. Posteriormente, su número de interacciones sociales disminuyó y presentó anhedonia. Decidí derivarlo a un grupo comunitario donde otros padecían diagnósticos similares, lo que le permitió mejorar su estado de ánimo en forma considerable y reinsertarse con mayor facilidad a la comunidad.

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    1. Estimado Alejandro estoy muy de acuerdo con todo tus puntos que expones sobre la rehabilitacion social, muy deattalada en cuanto a los hitos logrados por agrupaciones defensoras de los derechos humanos, familiares en donde se logra la participacion de estas familias en la rehabilitacion de los usuarios. Ademas referente a la derivacion de tu paciente depresivo a terapia grupal, me recuerda cuando participe en los talleres de los familiraes de los usurios delm programa de adicciones del COSAM Hualpen, en donde la rehabilitacion inegra a la familia, a la comunidad, potencia las relaciones sociales, mejora la inclusion de estas familias estigmatizadas, logrando la estrategia de mejorar la calidad de vida tanto de los usuarios como de sus familias.

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  9. Respecto a los artículos y el video de Dr. Cordero, aborda la rehabilitación psicosocial de personas con Trastornos Mentales Graves en modelos comunitarios de atención, esto con el fin de maximizar el nivel de funcionamiento independiente en la comunidad, mejorando tanto las habilidades individuales como el entorno social. La rehabilitación se ve como un proceso de inclusión social que va más allá de la mirada médica ya que integra a actores como profesionales, familias y la comunidad.
    El modelo comunitario se enfoca en la población y los derechos de las personas con trastornos mentales graves. Este modelo va desde el apoyo social y la vivienda hasta el empleo y la integración en la vida cotidiana.
    La experiencia en Andalucía es un ejemplo en que la desaparición de hospitales psiquiátricos ha dado paso un sistema de salud pública de atención basada en inclusión social y recuperación donde tanto los servicios de salud mental como los de apoyo social trabajan conjuntamente, regulados por comisiones intersectoriales y protocolos comunes para asegurar la coordinación y eficacia del sistema. Hay que destacar la protección de los derechos de personas con un trastorno mental grave como evitar prácticas restrictivas de libertad.
    Quisiera mencionar específicamente del artículo de María Iglesias respecto a ¿Cómo se construye en apoyo? En términos generales que el apoyo corresponde a un conjunto de medidas con el objetivo de que las personas con discapacidad puedan ejercer su capacidad jurídica en todos los aspectos de la vida. Lamentablemente en América Latina, el acceso a los apoyos es limitado debido a la falta de recursos. Sin embargo, países como Argentina han dado pasos importantes al reformar su legislación para incluir la figura del apoyo.
    En cuanto a la entrevista de Dr. Cordero manifestar todos mis respetos por su interés genuino por la psiquiatría. Él da cuenta que la realidad de los pacientes psiquiátricos era miserable, que superaba lo peor descrito en la literatura psiquiátrica. Él se movilizó para mejorar las condiciones de los pacientes con un enfoque comunitario. La psiquiatría sensata es la comunitaria. Él refiere que ya estaba sensibilizado para que su servicio fuera de calidad e implementó en Chile, modelos aprendidos en Inglaterra. Realiza incluso una huelga para poder trabajar como a él y a su equipo le parecían correctos.
    En mi experiencia como profesional he sigo testigo de diversas realidades, tales como: pacientes que no han sido escuchados por los profesionales de salud, aquellos que se han visto vulnerados y no respetados en su intimidad, pero también, he sido testigo del respeto hacia la autonomía de las personas. Considero fundamental y como base de una atención médica, sobre todo en la práctica de la salud mental, entregar un espacio seguro a nuestros pacientes, un espacio donde puedan ser escuchados, respetados y valorados por lo que son y no juzgados o estigmatizados por sus conductas o por un diagnóstico. Recuerdo cuando me encontraba en el internado de cirugía, rotando por el servicio de urgencias de un Hospital en el área norte de Santiago, en que a las personas de salud mental las tildaban de “HI” y con eso, le bajaban el perfil a su motivo de consulta. Me parecía injusto y violento que los pacientes fueran encasillados sin siquiera abrirse a escuchar el motivo de consulta de esa persona. Creo que es importante no normalizar estos conceptos entre nosotros, no avalarlos, si es necesario decir que no es lo adecuado, decirlo, y que la base de nuestra labor es el respeto, además de mirar al paciente como lo que es, un ser humano, con dolores y preocupaciones.

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    1. estoy de acuerdo con lo que comentas respecto a los textos y el video analizados. respecto a tu experiencia, hay puntos que también he vivido en los años como medico general, y también durante el pregrado, respecto a que los pacientes de salud mental no suelen ser escuchados, y muy estigmatizados como "HI", y como dentro de la misma medicina la psiquiatría es mirada en menos, en comparación a otras especialidades medicas. Hay que seguir impulsando el cambio de paradigma respecto a la salud mental y psiquiatría comunitaria, y dejar de normalizar los malos tratos y denostaciones a quienes sufren enfermedades mentales.

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    2. Estimada compañera, me gustó la frase que usaste al mencionar esta “maximización de la comunidad” porque considero que este proceso de devolver la autonomía y fomentar la integración de nuestros pacientes pasa por conocer la realidad de sus comunidades y trabajar desde ahí.
      Por otro lado, concuerdo con la estigmatizacion de la salud mental que mencionas la cual lastimosamente se ha vuelto cada vez más habitual.

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    3. Estoy completamente de acuerdo con lo que menciona mi compañero y creo que es muy acertada tu frase sobre “maximizar el nivel de funcionamiento”. Considero que este es uno de los principios fundamentales en la rehabilitación e inclusión psicosocial, y resulta evidente que este proceso no puede llevarse a cabo sin un enfoque intersectorial e integral que involucre tanto a los usuarios como a sus familias y a la comunidad en general.

      Este tema me lleva a reflexionar sobre el Proyecto Integral de Salud Mental que actualmente se discute en el congreso. Particularmente, en el abordaje del enfoque intersectorial, esencial en el proceso de inclusión social, ya que sienta las bases para implementar acciones de prevención y rehabilitación psicosocial desde una perspectiva de derechos, algo que lamentablemente hoy en día no está asegurado en nuestro país.

      Contar con un marco de derechos permitiría cambios estructurales en el sistema y fomentaría políticas de inclusión, lo que podría transformar el pronóstico de muchos usuarios en términos de su funcionamiento y calidad de vida.

      Tengo la esperanza de que medidas estructurales como esta puedan cambiar de manera significativa la salud mental en nuestro país y contribuir a reducir el estigma asociado. Sin embargo, no debemos olvidar que este cambio debe ir acompañado de una transformación cultural, que debe comenzar con nosotros, los profesionales de la salud, asumiendo un rol activo en la reducción del estigma.

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  10. Después de la lectura de los textos, visitar la página web indicada y ver el video del Dr Cordero, que ya había sido visto en el blog anterior, puedo hablar sobre como la atención a las personas con trastornos mentales graves y quienes viven con discapacidad ha experimentado cambios profundos y necesarios en los últimos años. La Rehabilitación Psicosocial se presenta como una nueva esperanza para los pacientes, y sus entornos cercanos. Se trata de un proceso que no solo busca ayudar a las personas a sobrellevar sus desafíos mentales, sino también a integrarse plenamente en sus comunidades. La Rehabilitación psicosocial no se enfoca únicamente en tratar los síntomas, sino que también considera el entorno familiar, socia y emocional que rodea a ese individuo.
    Es un llamado a construir nuevas alianzas terapéuticas entre los usuarios de los servicios de salud mental, sus familias, profesionales y la comunidad. Este enfoque enfatiza que nadie debe enfrentar estos desafíos solo. La rehabilitación se convierte así en un esfuerzo colaborativo integrador multidisciplinario, que busca volver a otorgar autonomía a los usuarios.
    En el contexto de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, el apoyo se convierte en la clave para que las personas con discapacidad puedan ejercer su capacidad jurídica. Esto significa que todos debemos tener voz y elección en nuestras vidas, especialmente cuando se trata de decisiones importantes que nos afectan, como una enfermedad crónica y sus tratamientos.

    En mi experiencia personal por la rotación por CDT del hospital barros Luco, busco poder brindar las explicaciones sobre los diagnósticos y los posibles opciones terapéuticas, acogiendo las opiniones de los pacientes frente a los distintas opciones que disponemos, para tomas una decisión en conjunto, asi afiatando la alianza terapéutica. Los pacientes que acuden a la URP de HBLT comentan lo bien que se han sentido ahí, y como esto les ha brindado herramientas para mejorar en su día a día, dándole herramientas de integración social, que les permiten tener trabajo, mejorar habilidades computacionales y mejorar relaciones sociales.

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    1. Quisiera resaltar la parte de tu comentario en la que menciona a la URP, ya que, efectivamente, el trabajo que se realiza allí es admirable. En nuestras reuniones mensuales con ellos, recibimos un informe detallado sobre la evolución de los pacientes. Este trabajo exige una escucha activa constante y una estrecha coordinación con los usuarios y sus familias para alcanzar los objetivos planteados individualmente.

      Cada paciente elige los talleres en los que desea participar, y los objetivos se consensúan en conjunto, transparentando las dificultades y estableciendo un reglamento claro con las directrices del trabajo a realizar. Los pacientes comentan de forma muy positiva sobre estos dispositivos, y eso me llena de orgullo, ya que refleja un trato digno y respetuoso hacia su autonomía. En conclusión, estos modelos merecen ser preservados y defendidos para fomentar su multiplicación.

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  11. De los textos revisados en esta oportunidad, es fundamental destacar la importancia de considerar a las personas con trastornos mentales graves como ciudadanos plenos con derechos. La rehabilitación psicosocial juega un papel crucial al incluir a estos individuos y apoyar su autonomía, lo que nos lleva a reflexionar que una atención adecuada debe fundamentarse en el respeto y la promoción de los derechos humanos de nuestros usuarios. Esto implica hacerlos partícipes en la toma de decisiones relacionadas con sus tratamientos, reconociendo que cada individuo vive experiencias únicas, incluso dentro del mismo sistema de salud. Por ello, el plan de tratamiento debe ser flexible, adaptable y centrado en las necesidades específicas de cada persona.
    En nuestro servicio ambulatorio del HBLT, los planes de tratamiento a menudo se discuten primero en equipo y luego se ajustan a las realidades de nuestra comunidad y a las capacidades individuales de los pacientes. Este enfoque permite que las metas sean alcanzables y sostenibles a lo largo del tiempo. Siempre intentamos escuchar al paciente y, sobre todo, a sus redes de apoyo. Al diseñar un tratamiento, no solo consideramos las metas de recuperación, sino que también identificamos las barreras sociales y económicas que pueden dificultar su proceso, buscando alinearnos con sus necesidades y, de este modo, actuar de manera más justa, situación que no sucedía de la misma manera cuando yo trabajaba en el Cesfam donde si bien el trabajo era multiprofesional no siempre había disponibilidad de flexibilidad en los abordajes con los pacientes.
    Es esencial que esta rehabilitación y el plan de tratamiento incluyan a la comunidad, movimientos asociativos, familiares y profesionales. Este ejercicio requiere una mayor coordinación entre servicios, una escucha activa y una flexibilidad que propicie una visión integral de nuestros objetivos, algo que, como se menciona en los textos, a menudo no ocurre en los servicios de salud tradicionales.
    En última instancia, debemos salvaguardar siempre los derechos humanos de nuestros usuarios, empoderándolos y fomentando su participación en la construcción de su propio proceso de recuperación. Es imperativo que sigamos presionando para cambiar los modelos tradicionales de atención, asegurando que las voces de las personas con TMG sean escuchadas y cada vez mas dignificadas.

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    1. Franzelis,

      Considero que tu mensaje final debiese ser uno de las improntas más icónicas de nuestro desempeño como médicos y miembros del equipo de salud mental, en nuestro medio. Empoderar a los usuarios no debiese significar solamente hacer parte a la persona de su propia recuperación, sino además el estructurar y reforzar la misma red de atención de la que formamos parte y al entorno del paciente: alimentar a aquellos grupos que históricamente y de forma progresiva han ido pujando por cambios y beneficios en pro de la inclusión y desestigmatización del grupo de TMG, que serían los enfermos y sus mismas familias. El apoyo, la vinculación y la sinergización de estos esfuerzos asoma como una posible ventana de cambio frente a la estructura individualista imperante de nuestro sistema sanitario.

      Si bien desde un ángulo conceptual y legislativo se están logrando algunos avances, la llegada de estos a la práctica diaria sigue siendo muy desfasada y nuestro aporte, a veces, pudiese ser significativo para acelerar este proceso.

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  12. Respecto a la bibliografía enviada para esta sesión.
    Me gusta como se aborda la necesidad imperiosa de no olvidar que nuestros pacientes no son su enfermedad, son ciudadanos, que como nosotros tienen derechos y deberes, y parte de nuestra misión como psiquiatras en formación es apuntar a una rehabilitación también social.
    Por otra parte, encuentro súper valioso el llamado a hacer participe al usuario y su familia de las decisiones que se tomen, haciendo de la práctica medica un proceso democrático.
    Pero lo anterior debe estar normado y regulado bajo el amparo de un marco legal que evite las arbitrariedades y establezca límites razonables.
    A propósito de lo mencionado, recuerdo durante mi periodo como médico de atención primaria trabajando en el programa de postrados cuando durante múltiples oportunidades los pacientes eran tratados como objetos de los cuales se podía disponer, o incluso minimizando sus derechos por considerarlos “en fin de vida”.
    Es por esto que incluir temáticas como la anterior durante la formación de especialidad se convierte en una herramienta importante con miras a una medicina comunitaria e integrativa.

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    1. Rodrigo estoy de acuerdo contigo que es importante incluir a varios actores que son importantes para poder lograr la rehabilitación psicosocial más efectiva, empezando en nuestro entorno inmediato y luego escalando en extensión logrando que se vea como parte de algo que nos involucra a todos. Trabajar el estigma es un trabajo arduo donde la educación e inclusión son muy importantes, ya que tenemos que demostrar con el ejemplo que las personas con trastornos mentales graves pueden ser parte de la sociedad, ser ciudadanos y un aporte positivo en sus familias, vecindario y sociedad.

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    2. Estimado colega, en relación a tu comentario quisiera compartir parte de mi experiencia, ya que en APS también me desenvolví como médico a cargo de atenciones de pacientes del programa de Dependencia física severa.
      Esto fue un acercamiento claro a lo que significa la discapacidad no solo para un paciente, sino que también para su círculo más cercano e íntimo, ya que prácticamente toda la familia se veía en menor o mayor grado comprometidos por la situación del paciente en cuestión. En relación a lo mismo, muchas veces los esfuerzos van dirigidos hacia el paciente y no se toma en consideración a los cuidadores, por ejemplo, y en la comuna donde me desempeñaba fuimos testigos tras un levantamiento de información de como la gran mayoría padecía de “síndrome del cuidador”. Esto genero repercusiones, pues se entendió que también debía existir un esfuerzo por cuidar a estas personas que se encontraban en gran riesgo de patologías de salud mental, por el hecho de encargarse de otros que físicamente estaban impedidos. Sin duda esto va de la mano con lo analizado en el blog, pues una rehabilitación integral si o si debe considerar el circulo más próximo de los usuarios, ya que es precisamente este segmento de la sociedad el que muchas veces carga con la responsabilidad de apoyar a quien se encuentra parcialmente impedido física o mentalmente.

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  13. Me parece lógica la progresión temática desde la temática de la quincena previa a esta quincena, situándonos ahora en un nivel terciario de prevención, si se quiere, haciendo alusión a los niveles de prevención de Leavell y Clark del 65’ y que me parece, armoniza este concepto de rehabilitación e integración social como un tercer peldaño del enfoque integral de psiquiatría comunitaria.

    Me parece una problemática hasta cierto punto aun no resuelta, principalmente en las personas con TMG y que amerita los esfuerzos de la comunidad, para lograr avances que significativos en materia de derechos y participación. Algo que menciona María Graciela Iglesias en su texto de modelos de participación, teniendo como norte la autonomía y posibilidad de autodeterminación de las personas, que se condice con lo que menciona López en el capítulo dedicado a los movimientos asociativos sobre la implicación necesaria de estas personas y hasta cierto punto sus redes cercanas como parte de una comunidad participativa, con una mirada simétrica o equilibrada en las dinámicas de poder, que permitan su visibilización. Haciendo eso sí la disquisición de no caer en la hiperresponsabilización del usuario sin realizar educación, ni aceptar sin más las descalificaciones generalizadas y visiones individualistas que puedan aparecer (esto me recuerda nuevamente, que los sujetos somos a la vez producto de las sociedades que nos conforman y en ese sentido la cooptación de ideas por posiciones neoliberales es más que frecuente también en nuestro ámbito).

    Por tanto, con psicoeducación y coparticipación de por medio, se deberían fortalecer los apoyos desde un ámbito jurídico para que las personas con TMG en tanto personas de derecho, puedan integrarse al mundo cívico, como menciona ilustradamente Iglesias. Otra vía podría llevar a la discriminación. En ese sentido también me parece muy rescatable nuevamente la experiencia compartida por el Dr Cordero, en cuanto a la capacidad de gestionar modelos no solo hospitalarios sino también de rehabilitación con participación de la comunidad local y de los propios usuarios.

    Otras experiencias de materialización de estos enfoques de rehabilitación, recuperación e inclusión social a destacar son las presenta Silva y Mujica desde la ONG CORDES en la red salud mental comunitaria en Peñalolén, incluyendo la atención primaria, la atención secundaria en COSAM y la respectiva comunidad terapéutica. A su vez ambas relacionadas a la Corporación Huneeus la cual cuenta también con interesantes programas de rehabilitación y de apoyo a la autonomía. En lo personal, me parecen experiencias enriquecedoras y que se deberían replicar en los distintos dispositivos.

    En mi experiencia personal, creo relevante como punto de entrada para lograr mayor autonomía e inserción social, el mantener un adecuado vínculo terapéutico con el usuario y la red cercana, desde una mirada territorial y con trabajo intersectorial. Sin ir más lejos, es algo que he podido ver y participar en mi CESAM SJ, donde destaco el caso de un paciente esquizoafectivo al que, tras visitas domiciliarias, inclusión a talleres, manejo integral por el equipo y participación de su madre (su red cercana), logramos hasta ahora un gran avance en su proceso de reinserción social y de participación ciudadana.

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    1. Me parece interesante, positiva y me imagino que enriquecedora tu experiencia compartida en el CESAM SJ en contexto de un paciente esquizoafectivo, por mi parte también he visto en el CDT del Hospital Barros Luco avances positivos en pacientes con similares diagnósticos y en general se repite el mismo patrón de que son pacientes y familias súper adherentes a las atenciones y muy vinculadas a la red de atención no sólo a nivel secundario sino también nivel primario, por lo además a través de la atención mediante visitas domiciliarias, intervenciones por terapeuta ocupacional, trabajadora social, psicóloga y participación en talleres logran avanzar en objetivos terapéuticos y mejoran sus niveles de inclusión llegando incluso a reinsertarse laboral y socialmente. Estas experiencias la verdad es que ayudan bastante a ver la rehabilitación como un proceso complejo pero que puede llegar a resultados satisfactorios si los elementos para su fin se relacionan armónicamente y hay un sistema sólido detrás que lo sustente.

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  14. En base a los documentos expuestos podemos decir que la rehabilitación social en el contexto de la psiquiatría comunitaria es una estrategia terapéutica utilizada para los trastornos mentales graves en donde estas personas pueden alcanzar el, a máximo de su funcionamiento desarrollado en lograr más independencia, autonomía, mejorar su calidad de vida y generar cambios en su entorno, participando en la comunidad no como paciente sino como ciudadanos, el cual es un derecho por ser ciudadano. Esto se logra formando un equipo en donde participan los usuarios, profesionales sanitarios, administrativos, organizaciones, servicios comunitarios y la propia comunidad en su conjunto.
    Esta estrategia terapéutica integral se preocupa además de las condiciones sanitarias de los usuarios, como lo es su vivienda, sus relaciones sociales, su empleo, en donde se busca la reinserción a la sociedad en todas sus áreas.
    Esta rehabilitación integral se basa en modelos de atención en la misma comunidad, como por ejemplo las agrupaciones de adultos mayores, sedes de junta de vecinos, centros de salud comunitarios en donde se busca el uso de servicios intersectoriales y redes de apoyo en la comunidad en donde se busca entregar un servicio integral en la salud y lo social.
    Además, uno de sus objetivos en poder lograr una sociedad menos estigmatizante en cuando a las personas con trastornos mentales graves, derribando las barreras sociales lo que se logra con actividades de inclusión en donde los ciudadanos con trastorno mental son uno mas de que integran la comunidad.
    Es emocionante ver al Dr. Cordero en su entrevista como nos enseña a hacer psiquiatría comunitaria, relatando su experiencia en la década de los 60, con la realización de su proyecto de la granja psiquiátrica en donde se usó el hospital de Nueva Imperial en localidades mapuches, en donde los usuarios, podían, plantar vegetales, pintar los murales del hospital, realizando actividades de inclusión social, con la participación de los usuarios y a la comunidad. Una de sus estrategias terapéuticas fue la inclusión laboral y la integración de la cultura Mapuche al proyecto.
    Es lamentable como su proyecto se desvanece cuando ocurrió el golpe de estado en nuestro país, sin embargo, en los 90 vuelve a realizar docencia de psiquiatría comunitaria y asesoramiento a los COSAM en este nuevo modelo de atención de salud mental comunitaria. Es emocionante ver la entrevista, ver lo sabio que es, ver lo contento, riendo, con lo que mas le apasiona.
    En mi experiencia en AFADICE, en la comuna Talcahuano, poder participar en talleres con personas con discapacidad intelectual, esquizofrenia, demencia, realizando actividades lúdicas, pintura en yeso, actividades de cocinería como prepara un postre, realización de cerámica con arcilla, cantarles algunas canciones y culminar con una actividad en la playa de la caleta Tumbes, es lograr la inclusión de estos usuarios, mejorar su calidad de vida, conectarse la naturaleza, con la arena y el mar, realizando actividades tan cotidianas como todas las personas de esta comuna.

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  15. En esta ocasión, basándose en los textos y video que observé como parte de esta tarea, voy a referirme a la importancia de la rehabilitación psicosocial desde mi consideración como terapeuta ocupacional, humana y agente de cambio.

    Refiero lo anterior porque si hay algo que me cuestiono en mis prácticas cotidianas es cuál es el propósito de lo que hago. Las personas que estamos involucradas en la rehabilitación nos vemos enfrentadas a un sistema que espera que los resultados de los procesos de rehabilitación sean que la persona retome alguna ocupación que produzca recursos y sea lo menos disruptiva posible, de que sea lo más “funcional” posible, lo cual contribuye enormemente a las personas, pero centrarse solamente en eso es algo que a mi no me hace sentido ya que si no hay un proceso que también involucre el ejercicio de sus derechos y participación tanto en sus vidas cotidianas como en sus ocupaciones significativas como seres libres seguiremos perpetuando la invisibilización, la exclusión social y al apartheid ocupacional.

    El que las personas con sufrimiento psíquico puedan acceder a procesos de rehabilitación psicosocial es fundamental para que retomar su ciudadanía y vidas cotidianas, no obstante, el trabajo desde ahí cobra sentido siempre y cuando sea un proceso situado, centrado en promover la autonomía, la emancipación, la participación en ocupaciones significativas y vidas cotidianas, la participación protagónica en los procesos de rehabilitación, con acompañantes comprometidos con co-construir el horizonte u objetivos y con contribuir a generar “condiciones de existencia dignas” tal, como mencionan Gloria Silva y Alejandra mujica.


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  16. Poniendo el foco, esta vez, sobre la rehabilitación psicosocial de personas con trastornos mentales graves (TMG), volvemos a un concepto que se planteó en las primeras conversaciones de este blog, respecto al entendimiento de los pacientes como ciudadanos, en búsqueda de autonomía, autodeterminación y emancipación.

    Podemos destacar en los artículos la necesidad de generar un apoyo que facilite y promueva el ejercicio de una participación cívica autónoma de personas con TMG. Esto tiene directa relación el marco constitucional y legal en el cual ejercemos nuestros derechos y deberes como ciudadanos. Por ello, se entrelaza plenamente con la política, entendiendo que lograr cambios legales implica un trabajo en red. Es importante explicitar la importancia de los modelos comunitarios como sistemas que promuevan atenciones orientadas a la inclusión, recuperación y desarrollo, de personas con TMG al trabajar en red, no desde una forma paternalista, sino una emancipadora. Bajo esta noción, las organizaciones ciudadanas, en las cuales participen personas con TMG, son de vital importancia, al ayudar a empoderar las voces de quienes históricamente se han visto desvalidos por la sociedad. Lo que hoy en día se llama ser "experto por experiencia" es una invitación a prestar atención lo que estas personas tienen que decir sobre sus propios procesos y necesidades dentro de nuestra comunidad.

    Éstas ideas me parecen cruciales, en cuanto ponen sobre la mesa preguntas relevantes respecto a las condiciones de posibilidad para lograr la recuperación e inclusión de personas con TMG. En particular, una pregunta que me hago al pensar en este tema es, ¿Cuál es el lugar en nuestra cultura, para estas distintas formas de existencia?, ¿Cuál es el valor de esta otredad, incomprensible, inefable, sin sentido? Queda la impresión que, bajo ciertos puntos de vista, la recuperación o rehabilitación ocurre en cuanto estas personas logren la funcionalidad necesaria para integrarse socialmente, poder autosostenerse y comportarse como cualquier otro ciudadano, ejerciendo y respetando derechos. Sin embargo, siento que hay un valor intrínseco en su forma de ser, que no tiene que ver necesariamente con cuán funcionales o adaptadas puedan ser, sino en sus formas de entender el mundo, de sentir o de expresarse. En mi experiencia durante estos meses en el CDT del Hospital Barros Luco he visto cómo personas con TMG, a pesar de los esfuerzos, no logran la funcionalidad de un ciudadano común, dependiendo de cuidadores y monitores que faciliten sus subsistencias. Y si bien uno podría entender que no se encuentran "rehabilitados" o "recuperados" en los términos recién expuestos, esto no significa que no tengan nada que compartir a la comunidad. Creo que este es un problema cultural, radicado en el valor que como ciudadanos le damos al orden, el sentido y la razón, por sobre otras formas de existir y conocer. Sería interesante ver si en otras culturas, personas así llegan a tener roles distintos, valorados o articulados de manera más fluida con sus comunidades. En otras palabras, creo que vale la pena plantearse, no sólo cómo estas personas se pueden abrir a la cultura imperante, sino a la vez su reverso. Una adaptación de la cultura a las personas, no sólo "a pesar" de sus trastornos, sino "por" sus trastornos también.

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    1. En mi comentario ultra atrasado me planteé preguntas similares en torno a la cuestión cultural, a lo instituído, y sostengo al igual que tú, amigo, que lo que se debe perseguir es precisamente la modificación de las prácticas, a imaginar y reinstituir. Para eso, entiendo que tenemos que tener la voluntad de caminar al lado de los ciudadanos locos como define Klaus Dorner. Abrazo, flaco.

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  17. Resulta evidente que la rehabilitación, en la acepción más amplia e integral aplicable para esta temática, es uno de los peldaños de la atención comunitaria en salud mental (concepto que bien proponen López y Laviana) que más escollos encuentra en su camino para reconstruirse dentro de la orgánica actual de nuestro sistema dominante, particularmente acentuado en nuestra realidad local.

    Las lecturas asignadas refuerzan con vehemencia esta idea, al dar cuenta elocuentemente de cómo debiera ser en la teoría deseable y lo lejano que es de la realidad, además de poner en evidencia lo complejo que ha sido para ciertas iniciativas el integrarse a dicha labor (como CORDES y su experiencia en Peñalolén).

    En lo particular, Lopez y Laviana ponen lo que creo como un correcto énfasis en la necesidad de que esta cualidad multidisciplinaria de la rehabilitación, sea capaz de desplegarse para adaptarse a las necesidades de los afectados por Trastornos Mentales Graves (TMG) y no al revés, como comúnmente vemos en la práctica sanitaria habitual. Esto, producto del ya transversal flagelo del neoliberalismo que obliga la persecución de una óptica individualista para la solución de problemas y la deslegitimación sistemática de los núcleos para el cambio y su apoyo social. Importante me parece la mención a los grupos sociales organizados que normalmente son quienes pujan por esta reestructuración y han de requerir el soporte suficiente en el futuro para ampliar su alcance: aquellos conformados por los mismos enfermos y sus familias.

    La integralidad de la concepción de la rehabilitación asoma como el tópico clave a gestionar, el que más resuena con una causa comunitaria y aquella a la que debiéramos aspirar a instaurar. La capacidad jurídica, desde la mirada de Maria Iglesias, nos recuerda que el trabajo ha de comenzar en estratos tan elementales como el retorno de derechos cívicos básicos a esta población, además de la intervención del entorno social y familiar como un mínimo deseable.

    El escenario que monta la APS en nuestro país aún dista mucho de este entendimiento por la rehabilitación. Mi experiencia en CESFAM Recreo en San Miguel fue clara imagen de que la articulación de ésta no está pensada con el paciente en el centro, que creo fuertemente que es la noción de la cual empaparse.

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    1. Coincido plenamente en que la integralidad en la rehabilitación psicosocial es fundamental. La perspectiva de María Iglesias sobre la capacidad jurídica y el retorno de derechos civiles básicos es un punto crucial que subraya la necesidad de una intervención integral que abarque tanto lo individual como lo social. Es innegable que la participación activa de la comunidad y el entorno familiar son pilares esenciales para lograr una recuperación efectiva y duradera.

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  18. En consonancia con los textos trabajados durante la anterior quincena, acá ya no sólo observamos el surgimiento del enfoque comunitario en salud mental en base a experiencias diversas en el Chile de fines de los años 60, sino que podemos observar una sistematización teórica y empírica, en este caso centrado en el tratamiento y rehabilitación de trastornos mentales graves (TMG), que dota de mayor densidad tanto en sus fundamentos epistemológicos y médicos, como en la aplicación de estrategias concretas de manera mucho más sistemática que en las experiencias analizadas anteriormente.
    En este sentido me parece crucial el texto de Lopez y Laviana (2020), ya que tal como los autores plantean, conciben
    “(la) Atención Comunitaria en Salud Mental (López y Laviana, 2007), utilizando dos términos de la Filosofía de la Ciencia, como un auténtico “paradigma tecnológico”, es decir como un modelo específico de organizar y prestar la atención a los problemas de salud mental de la población desde el campo de la Salud Pública, entendida esta, a su vez, como una tecnología biopsicosocial, es decir un tipo de práctica integral orientada científicamente (Quintanilla, 2005), que integra pero no se limita a la Psiquiatría.”
    Esta perspectiva busca una rehabilitación psicosocial que sistematiza la mutación del individuo aquejado por TGM primero como un loco, para luego ser concebido como un enfermo, y finalmente como un ciudadano portador de derechos. En esta línea, sistematizan su propuesta de rehabilitación psicosocial en torno a cinco ejes: 1) Uno filosófico en donde se busca la recuperación en la interacción de los aspectos sintomáticos y de disfuncionalidad propias de la TGM en cuestión, con el medio social en donde el individuo vive su vida, haciendo un fuerte eje en la consideración de este como un ciudadano portador de derechos. En este sentido a lo que se apunta es a lograr una funcionalidad y autonomía personal y social más allá de la sintomatología del trastorno en cuestión, considerando siempre la interacción entre el trastorno y las barreras sociales (estigma social). 2) Una estrategia acorde al enfoque filosófico esbozado previamente en donde el abordaje multidisciplinario se vuelve fundamental. 3) Niveles de intervención que definen una serie de etapas en el desarrollo de las intervenciones preventivas en sentido amplio. 4) Una serie de programas de acción y técnicas concretas con distintos niveles de complejidad y especialización que apunten a potenciar las habilidades de manejo del TGM, como a reducir los factores negativos del entorno social. Y 4) tipos de dispositivos encarnados por diversos servicios y profesionales desde un enfoque multidisciplinario centrado en la comunidad.
    Finalmente, aunque no menos importante, me parece sumamente relevante el conocer la organización política y acciones llevadas adelante tanto por pacientes como por profesionales de la salud mental en pos de un enfoque más integrador en el tratamiento de los trastornos mentales. Activismo que ha inspirado enfoques como el mencionado en el párrafo anterior, como en documentos y directrices internacionales tal como la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (CDPD), texto que fue aprobado por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 13 de diciembre del 2006.

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    1. Estimada con respecto a tu análisis, sin duda el problema de fondo sigue siendo el modelo social que aun se persigue "el modelo de mercado"

      Además, se critica la apropiación del término "recuperación" por el modelo biomédico, lo que puede deslegitimar los apoyos sociales necesarios y fomentar el individualismo. Se aboga por un enfoque más inclusivo y respetuoso que reconozca los derechos de ciudadanía de las personas con etiquetas psiquiátricas, promoviendo su participación activa y su acceso a recursos en la sociedad.

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  19. Parte I
    Los textos dados para esta sesión permiten reforzar y hacer un análisis con respecto a la importancia de la psiquiatría comunitaria como una base fundamental para la prevención, promoción tratamiento y en este caso la rehabilitación psicosocial de las personas que padecen de algún trastorno mental.
    Comenzando con el texto “rehabilitación de personas con trastornos mentales graves en modelos comunitarios de atención”, me parece interesante como se plantea una visión integral y detallada de puntos claves para la rehabilitación psicosocial, donde va más allá de abordar sólo los síntomas, sino que el foco debe centrarse en mejorar las capacidades a largo plazo en las diferentes áreas de la vida de las personas (funcionalidad). Buscar la normalización y proporcionar un nivel óptimo de funcionamiento es fundamental, ya que resalta la importancia de promover la autonomía y la inclusión social. Para lograr estos objetivos es importante el rol de los actores sociales, como usuarios, profesionales de la salud mental, familias, empresarios y la comunidad en general, que viene a contribuir desde potenciar la autonomía de los usuarios hasta ofrecer oportunidades laborales por parte de los empresarios, contribuye a comprender la importancia de un enfoque multidimensional en el proceso de rehabilitación. Asociado a estrategias de abordaje específicas que vendrían a contribuir un componente práctico y aplicado de los desafíos involucrados en la rehabilitación psicosocial.
    Un concepto interesante fue el de consumerismo, en el texto “los movimientos asociativos de personas implicadas y algunos temas relacionados con ellos”, haciendo la distinción entre la concepción clínica y consumerismo, donde este último aboga por un papel más activo de los usuarios, destacando sus derechos y demandando recursos materiales y sociales. Lo anterior vendría a generar una perspectiva crítica hacia la atención tradicional, resaltando la importancia de considerar las necesidades fundamentales de los pacientes como derechos de ciudadanía y cuestionando las leyes coercitivas de salud mental, temas que se han abordado a lo largo de todo el curso. La aparición de nuevos modelos de atención sugeridos por servicios dirigidos por usuarios, es esencial para entender las transformaciones que se buscan en la atención de la salud mental. La demanda de una mayor participación de los usuarios en su propio cuidado, la abolición de leyes coercitivas y el cuestionamiento de las deficiencias del trabajo profesional ofrecen una visión crítica y participativa. De todo lo anterior, la participación de los propios usuarios en su cuidado es fundamental para direccionar los cambios que actualmente se necesitan.
    Creo, que para ir logrando e implementando todos los componentes que involucra la rehabilitación psicosocial, es importante lo que aborda el concepto de apoyo en el ejercicio de la capacidad jurídica de las personas con discapacidad, la implementación práctica y la efectividad de este derecho pueden enfrentar desafíos en la realidad, incluyendo barreras sociales y culturales. Ademáses importante lo que plantea con respecto a la autonomía e independencia, donde éstas deben respetarse, evitando cualquier forma de paternalismol, junto con tomar en cuenta los deseos en cuento a las preferencias y voluntades de las personas con discapacidad para planificar y fomentar los apoyos, donde el cambio educativo y cultural se hace imperante a la hora de implementar con éxito los apoyos.

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    1. Parte II
      En el texto: “Salud mental en Chile, lo cotidiano, generación de redes y lazos”. Donde se nos muestra la labor de CORDES al trabajar con personas que enfrentan dificultades para acceder a sus derechos debido al estigma y discriminación asociados a problemas graves de salud mental, destacándo la importancia de reconocer la ciudadanía plena de las personas con trastornos mentales y abogar por su igualdad en la comunidad. Es interesante la analogía con el cuento de la niña “invisible”, donde se resalta la transformación de un ser humano, al cambiar de contexto y ser parte de una red familiar, donde la influencia del entorno y cómo cambios significativos pueden mejorar la visibilidad y participación de las personas con trastornos mentales. Otro punto que me pareció interesante es el que se aborda en cuanto a la Conexión a través de la Red Local de Salud Mental y Trabajo Intersectorial, destacándose la importancia de la colaboración y coordinación entre diferentes sectores para abordar integralmente las necesidades de las personas con problemas de salud mental, dando ejemplo de usuarios y como él y su familia se podrían ver beneficiados con esta estrategia en la rehabilitación psicosocial, y dejando cada vez más de lado la desciudadanización, y porqué no decirlo llegar al ideal de tener un recinto como un “Hospital a puertas abiertas” mencionado por el Dr. Cordero.
      Dentro de esto mismo puedo hablar de la experiencia que he tenido rotando en Hospital de Día (HDD), donde el trabajo diario está enfocado en reintroducir con las mejores herramientas a los pacientes en el ámbito social, considerando que posteriormente necesitan poder reinsertarse y tener una vida fuera del hospital. Por lo cual como se mencionaba, es necesario tener comprometidas varias voluntades incluyendo a los empresarios que den oportunidades de inclusión laboral ya que es un gran paso para mejorar la independencia. Además de trabajar con la familia, es crucial ya que la sobreprotección desde estos es muy frecuente lo cual puede influir en la dificultad en avanzar en una rehabilitación psicosocial más completa. Incluso desde dejar que los pacientes lleguen solos al HDD, menciono esto ya que uno de los pacientes que presencie este problema ya que su padre se negaba a dejar solo a su hijo llegar a HDD solo, lo cual generaba inseguridad al paciente de poder realizar actividades por sí mismo, por lo que se sigue actualmente en constante trabajo para lograr este desafío.

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  20. En la literatura revisada en esta tarea invitan a la reflexión sobre el modelo comunitario, el papel de los movimientos sociales (asociativos) en la necesidad de una rehabilitación integral psicosocial y las barreras que existen.
    En los textos de Lopez y Laviana desarrolla el marco teórico sobre la rehabilitación enfatizando la importancia de la inclusión social igual o por sobre la rehabilitación individual señalando la dificultades ver la rehabilitación como proceso individual, señalando que los distintos movimientos de usuarios y los de sus familiares a veces con objetivos divergentes, son complementarios. Finalmente destacando la importancia de la regulación legal balanceando el derecho a la salud e integración de estos usuarios.
    Después de este marco teórico se escuchamos el video del Dr Cordero y la pagina de la Corporación Tessi Huneeus, en ambos casos se destaca la necesidad de cierta manera el apoyo a nivel político para la continuidad de estas experiencias.
    La implementación de modelos comunitarios de rehabilitación psicosocial se enfrenta a diversos desafíos. La falta de recursos económicos, la escasez de profesionales capacitados y la resistencia al cambio son solo algunos ejemplos. Sin embargo, también existen oportunidades para avanzar. Los movimientos asociativos han demostrado ser un motor de cambio al visibilizar las necesidades de las personas con trastornos mentales y exigir sus derechos. ¿Cómo podemos potenciar estos movimientos y garantizar su participación en la toma de decisiones? Al abordar estos desafíos y aprovechar las oportunidades, podemos construir sociedades más inclusivas y equitativas para todas las personas.


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    1. Estimado Wilson:
      Me parece muy importante que menciones la necesidad de un apoyo a nivel político para la continuidad de estas iniciativas, puesto que es algo necesario para su implementación en los diversos niveles de la sociedad. Este apoyo no debería ser únicamente considerado para el ámbito de salud, puesto que la rehabilitación psicosocial es un proceso que abarca casi todos los aspectos del ser humano: educación, transporte, vivienda, trabajo (como los trabajos protegidos), entre otros.

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  21. Tras tener la oportunidad de acceso a los textos leídos, ver el video del Dr. Cordero y visitar la página web indicada en la introducción al tema a tratar, creo que se puede decir con bastante propiedad que aquellos pacientes que padecen trastornos mentales graves y aquellos que padecen distintos tipos y grados de discapacidad, han experimentado un montón de cambios en su atención durante el último tiempo.
    En este sentido, la rehabilitación psicosocial se erige como una necesidad que no solo interviene a los pacientes de una manera tan necesaria, sino que también ejerce su importante rol en aquellos más cercanos al círculo del tratado, y que en general son quienes asumen gran parte de la tarea de los cuidados del mismo en el diario vivir si la limitación así lo dicta. En este proceso, en el que no solo se busca tratar la sintomatología clásica de los pacientes, se incluye el entorno inmediato, el social y emocional para integrarlos en sus comunidades, a pesar de las limitaciones que padezcan. A través de esto, se asegura que estos individuos no afronten por si solos los desafíos propios de una discapacidad, sino que mas bien a través de un trabajo colaborativo entre familia, tratantes, paciente e instituciones rehabilitadoras se proponga un plan tal que el usuario logre una autonomía que le permita seguir adelante en la sociedad en la que se desenvuelve.
    En cuanto a mi experiencia, tuve la oportunidad de trabajar durante 2 años en un programa de dependencia física severa, en donde los pacientes tenían grandes limitaciones y estaban todos “postrados” como se dice coloquialmente. Esto generaba una gran ansiedad en el círculo familiar y de cuidadores, quienes tenían sus propias expectativas, que muchas veces no coincidían con las directrices del programa. En ese sentido, cada realidad siendo diferente, había que analizarla de la manera mas integral y poner a disposición los recursos disponibles para intervenir no solo al paciente, sino también a los cuidadores, de los cuales mas del 90% en su momento presentó “síndrome del cuidador”, con todo lo que conlleva este padecimiento, y teniendo que aun así rendir para el otro individuo que en gran parte dependía de ellos. Fue un primer acercamiento impactante, ya que daba cuenta de como era influido el circulo mas cercano al paciente por una discapacidad bastante frecuente en nuestro medio.

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  22. Las lecturas de esta quincena nos permiten realizar una profunda reflexión sobre la rehabilitación social, abordando el tema desde una perspectiva técnica, histórica y crítica.

    Tal como sugieren las definiciones de López y Laviana, la rehabilitación constituye un eje fundamental en la prevención terciaria dentro del modelo de atención comunitaria. Este proceso facilita la integración social y el ejercicio de derechos y deberes a través de un enfoque intersectorial y multidisciplinario, en el cual se identifican diversas necesidades y se desarrollan intervenciones que van desde acciones directas, como el uso de fármacos, hasta el acceso a recursos instrumentales, como la vivienda, además de incluir apoyo a la familia y estrategias para la reducción del estigma.

    Los textos analizados, además, ofrecen una mirada crítica al concepto de recuperación, evidenciando su instrumentalización política y económica por parte del neoliberalismo. Es importante recordar que, en sus inicios, la rehabilitación buscaba capacitar a las personas para integrarse en la comunidad en el contexto de los procesos de desinstitucionalización. Actualmente el enfoque parece orientarse más hacia la capacitación para "sobrevivir" en un sistema altamente estigmatizante, que fomenta la precarización mediante prácticas excluyentes y obsoletas. Este cambio pone en evidencia cómo el concepto de rehabilitación y recuperación ha sido utilizado para promover un modelo enfocado en “el esfuerzo personal” en lugar de cuestionar las estructuras sociales y económicas que generan y perpetúan modelos de exclusión hacia personas con trastornos de salud mental.

    Durante mi etapa de pregrado, trabajé en cooperativas con un fuerte enfoque en el recovery, lo que me brindó un primer acercamiento al modelo de salud mental comunitaria y que, en la actualidad, se ha convertido en una incubadora de cooperativas inclusivas. Sin embargo, pude observar las dificultades que enfrenta la implementación de estas iniciativas. Entre ellas, y como lo señala la bibliografía, me gustaría destacar la falta de sistematización e investigación en el tema y cómo esto dificulta su implementación a nivel de políticas públicas.

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    1. Me parece interesante la reflexión respecto a la rehabilitación vista actualmente como un proceso de "sobrevivir" u obtener competencias para ser "exitoso" y activo laboralmente, como sujeto que inyecta recursos en un contexto completamente neoliberal, dónde se menciona en la bibliografía la lógica de "cazar o ser cazado", cuando en realidad lo que debiese primar es una sociedad en qué todas las personas tuviesen la posibilidad de desarrollarse como así lo prefieran, cuestión que estamos bastante lejos de conseguir, aunque al menos mediante la política pública se ha hecho presente en la sociedad.

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    2. Estimada Paulina:
      Estoy de acuerdo con tu punto de vista de la instrumentalización política-económica de la rehabilitación. Si me queda la duda de si en algún momento ese inicio del concepto fuese tangible de alguna forma fuera de la materialidad capitalista. Encuentro complejo que de alguna forma se llevaran a cabo proyectos que solo buscaran una integración social de nuestros usuarios TMG, sin una utilidad económica. La institucionalización incipiente fue en gran parte para reprimir individuos inexplotables por su impredictibilidad, que lo único que generaban eran "desórdenes" en el espacio público donde transitaba el obrero explotable. Con el avance de la tecnología, se pudo hacer negocio de la desinstitucionalización y se logró avanzar en la eliminación de los hospitales psiquiátricos, pero siendo reemplazado por las industrias farmacéuticas quienes lucraban con mantener "controlados" a los individuos con TMG. La rehabilitación pareciera tener su único motor actual en la restitución del engranaje empresarial que representa el obrero. Ojalá en algún punto de nuestra historia podamos prescindir del motivo económico para realizar cambios para nosotros mismos.

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  23. En relación a los textos y video que tratan sobre la rehabilitación psicosocial, me parece un proceso bastante complejo ya que requiere una articulación de varios actores e instituciones de salud para alcanzar los objetivos de la rehabilitación como son la mejora en las competencias individuales de los pacientes con trastornos mentales graves desarrollando habilidades emocionales, sociales e intelectuales necesarios para vivir y trabajar en la comunidad, en esa misma línea, alcanzar el máximo nivel de funcionamiento independiente, minimizar deterioros y discapacidades, promover la inclusión social e integrar la rehabilitación en redes de servicios son objetivos clave para el desarrollo de la rehabilitación. Considero importante que para el éxito de la rehabilitación se involucren e interconecten actores cruciales como los usuarios, profesionales de salud, familias, empleadores, gestores de servicios comunitarios ya que una colaboración conjunta es fundamental para lograr un enfoque integral y efectivo.
    Personalmente me ha tocado estar en la trinchera de la rehabilitación, como profesional de salud y desde distintos niveles, inicialmente en la atención primaria y actualmente en el nivel secundario, y en ambos he vivido varias dificultades tanto en el ámbito clínico, en el manejo de síntomas específicos, como también a nivel familiar en el sentido de promover e incluir a la familia en la terapia, por otra parte del punto de vista institucional te encuentras con varias brechas como son los recursos escasos que se otorgan a los distintos programas y también la saturación del sistema y la poca oportunidad de poder intervenir frecuentemente a los pacientes con trastornos mentales graves.

    En relación a las conceptualizaciones de recuperación en los usuarios en contexto de salud mental me parece que tanto el enfoque profesional como el enfoque a nivel de usuario son válidos y complementarios, por una parte el enfoque profesional toma la recuperación como un proceso de mejora sintomática y funcional o sea una reducción de síntomas y mejora en la capacidad funcional, por otro lado el enfoque a nivel de usuario define la recuperación como un proceso personal y subjetivo enfatizando la experiencia vivida de la enfermedad y la capacidad de las personas para alcanzar una vida satisfactoria a pesar de los síntomas. De esta forma ambos focos promueven una mejora tanto objetiva y subjetiva del individuo, aunque también podrían entrar en conflicto especialmente en la práctica clínica y en la implementación de políticas de atención.

    En el ámbito de los modelos de apoyo comparto la idea de que el apoyo debe construirse sobre la base de la cercanía, la escucha y el respeto, además se debe garantizar que las personas con discapacidad tengan acceso a todos los aspectos de la vida. El apoyo no solo se refiere a la toma de decisiones, sino también a la identificación y expresión de deseos y preferencias, esto implicaría un proceso interactivo donde se considera la voluntad de la persona. En esa misma línea las personas incluidas aquellas con discapacidad tienen derecho a ejercer su capacidad jurídica en igualdad de condiciones que los demás, esto implica que necesitan apoyos para poder tomar decisiones y ejercer sus derecho de manera efectiva.

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  24. Según los textos estudiados, la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad y los modelos de atención comunitaria en salud mental resaltan la relevancia de la rehabilitación psicosocial para personas con trastornos mentales graves. La rehabilitación psicosocial es un proceso complejo y ambicioso que persigue que los individuos, independientemente de las discapacidades o desventajas sociales asociadas a su condición mental, logren el máximo nivel de funcionamiento independiente dentro de la comunidad. Este proceso implica no solo el fortalecimiento de las competencias individuales, sino también realizar cambios en el entorno para garantizar un espacio inclusivo y accesible.

    La rehabilitación psicosocial se extiende más allá de los entornos hospitalarios, llegando a los hogares y lugares de trabajo e involucrando a actores diversos, desde usuarios y profesionales hasta las familias y la comunidad. Como propone Benedetto Saraceno, este enfoque debería trascender el modelo enfocado únicamente en la autonomía individual y adoptar un modelo de redes múltiples de negociación. En este último, el objetivo no es solo fortalecer al individuo para que compita en igualdad, sino modificar las “reglas del juego” para que todos, independientemente de sus habilidades, puedan colaborar y beneficiarse del intercambio.

    En la Región de La Araucanía, este enfoque comunitario tiene particular relevancia, ya que responde a las necesidades culturales y geográficas de la región. En mi experiencia como médico general en Temuco, los espacios de atención en salud mental que fomentan el intercambio y la colaboración entre usuarios mostraron ser esenciales. Estos espacios permitieron a los pacientes sentirse parte activa de una comunidad, lo cual impacta positivamente tanto en su bienestar como en el fortalecimiento del tejido social.

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  25. Respecto a la bibliografía entregada.

    Se plantea la crítica al modelo biologicista con enfoque en la enfermedad, cuando las necesidades de las personas con TGM trascienden a esta simplificación de sus padecimiento.

    En el texto "modelos de apoyo", se nos presenta la figura de "prestación de apoyo", como un mecanismo de hacer efectivos los derechos de las personas con discapacidad, garantizando su autonomía, independencia y libertad, para lograr ejercer su capacidad jurídica y de este modo también, obtener adecuadas condiciones de accesibilidad en diferentes esferas: trabajo, seguridad social, educación y política urbana. También, se presentan diferentes modelos de apoyo, dónde se enfatiza la figura de apoyo no como espacio paternalista, si no de promoción de autonomía, y cito "El apoyo no nace, no realiza actos, no decide, acompaña y asesora, colabora para que las personas tomen decisiones en relación a los actos de la vida que hacen sus preferencias".

    Por otro lado, el texto " Los movimientos asociativos de personas implicadas y algunos temas relacionados", nos plantea la existencia de dos grandes grupos que se han conformado bajo los pilares de la "recuperación, el empoderamiento y los derechos humanos, que son las personas con trastornos mentales, y sus familiares y personas cercanas, quienes no siempre comparten puntos de vista, ya que el grupo de familiares tiende a adoptar una postura paternalista respecto a los derechos y la autonomía de las personas con TGM, y además, a intervenir debido a la falta de horas profesionales entre si, sin contar con la capacitación necesaria, aunque se reconoce su importancia en el levantar de necesidad y la movilidad social de la que se han hecho cargo. A su vez, el movimiento de personas que padecen de trastornos de salud mental, se desarrolla más tardía y desigual, y dentro de sus filas se encuentran con diferencias de opinión, que se pueden ejemplificar con personas a las que les acomoda el término "usuario y usuaria", dentro de los conservadores, y los radicales prefieren "supervivientes", lo que traduce en su acercamiento o lejanía a las prestaciones de salud mental entregadas por profesionales. Se habla también, acerca del proceso de "recuperación" como un objetivo y proceso que busca la "superación o transcendencia de los síntomas, las limitaciones funcionales y las desventajas sociales derivadas de la enfermedad" dónde el enfoque de rehabilitación psicosocial cobra preponderancia y se la plantea la necesidad de ajustar expectativas respecto al tipo de enfermedad, a los factores personales y los criterios aplicados. Además, el concepto de "empoderamiento", imposible no mencionar, ya que es la clave para que los usuarios planteen la necesidad de un trato simétrico desde los profesionales que los atienden.

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    1. Finalmente, menciono el texto referido a la comunidad terapéutica de Peñalolén, comunidad diurna que surge bajo la necesidad de inclusión de las personas con algun padecimiento psíquico, quienes se encontraban excluidos de la sociedad, se les reconoce como sujetos de derecho, no en calidad de "discapacitados", sino de ciudadanos y ciudadanas. La comunidad se encarga de "trabajar en la generación de condiciones de existencia digna y que fomenten la participación y la emancipación", lo cual se ejemplifica con Vania, una paciente de salud mental, madre de tres hijos, de los cuales el menor, se encontraba en seguimiento dada su inasistencia escolar, proceso en el que se articulan las redes y la comunidad realiza visitas directamente en el hogar para promover la adherencia a psicoeducaciones e intervenciones necesarias para que Vania, logré de forma autónoma el cuidado efectivo de sus hijos.

      Respecto a mi experiencia personal, el trabajo que se realiza en HDD tiene énfasis en lograr la independencia de los pacientes que ingresan con cuadros agudos, mediante talleres que promueven la participación de la vida diaria, hasta intervenciones personalizadas junto a sus familiares para trabajar en la autonomía y empoderamiento de estás personas, quienes en muchas ocasiones son vistas como "desvalidos" o "dependientes" por sus familias, por lo que el trabajo psicoeducativo resulta imprescindible.

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  26. En relación a los textos de lectura obligatoria y el video de la entrevista del Dr. Martín Cordero, nos hacen ver con claridad la importancia de la rehabilitación psicosocial en personas con trastornos mentales graves (TGM) y discapacidad, lo que nuevamente nos permite visualizar la relevancia de la implementación de la psiquiatría comunitaria.
    Al analizar, comencé a pensar que hay muchas cosas que en nuestro país deben cambiar, y lo relevante que es que esto se realice de manera oportuna, para que nuestros pacientes con TMG o discapacidad tengan un pronto acceso a recursos y apoyos que les permitan vivir no solo de manera independiente, sino también digna.
    Me parece importante lo que se menciona en relación a las personas con TMG o discapacidad como ciudadanos con derechos y obligaciones; por ello debemos permitir y darle todas las facilidades para que puedan maximizar su funcionamiento independiente, mejorando sus competencias individuales y adaptando los entornos a sus necesidades. Para que logren el máximo nivel posible de funcionamiento.
    En relación a la rehabilitación, buscando empoderar a las personas con TMG, me parece significativo fomentar su desarrollo cognitivo, trabajar lo que es la organización de las actividades de su vida cotidiana, promover las relaciones sociales, claramente siempre respetando lo que la persona quiera lograr y no buscando que se sienta inferior o se frustre por no lograr tener las capacidades que "otros" deseamos que logre. Debemos respetar sus tiempos y decisiones, como se menciona, dejar atrás el enfoque paternalista y poder ser parte del proceso de una manera más simétrica.
    Además, estoy absolutamente de acuerdo con lo que se menciona de enfocarse en sus capacidades positivas más que en las dificultades. Debemos pensar que muchas veces nuestros pacientes con TMG han sido discriminados no solo por la comunidad, sino incluso por sus familias, por lo que su autoestima podría encontrarse afectada. En el trabajo de rehabilitación es muy notable poner énfasis en sus capacidades para que logren obtener autonomía personal, y puedan enfocarse en sus decisiones de vida y en sus propios objetivos.
    Es trascendental contar con el apoyo de las familias, profesionales de salud, comunidad y sobre todo con empleadores que permitan y den posibilidad de incorporar a personas con discapacidad o TMG a distintas fuentes laborales de manera formal sin estar expuestas a discriminación ni malos tratos. Actualmente la ley de inclusión laboral obliga a las empresas con más de 100 trabajadores a contratar al menos el 1% de personas con discapacidad. Lamentablemente tuvo que ser a través de una ley, pero ya con esto podemos visualizar un futuro algo más prometedor para nuestros usuarios.

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    1. Estimada Valeria:
      Me parecen muy importantes algunos de los conceptos que mencionas. El respeto a la individualidad del paciente es fundamental, tal como mencionas es importante dejar de lado esa "deformación" que tenemos muchas veces de tratar de imponer lo que creemos (sabemos?) que es mejor para el paciente pero que para él no es importante en el proceso. Comparto lo que mencionas también sobre la ley de inclusión laboral. Si bien es por una directriz que al ser ley implica penas, el cumplimiento de ésta genera una mayor (re)integración al campo laboral para los usuarios.

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    2. Valeria, me parece muy importante el punto que señalas en torno al empoderamiento de las personas con TMG, desde la base de lo que la persona quiera lograr, tomando en cuenta sus propios tiempos y metas.
      Desde nuestra área, la psiquiatría infantojuvenil, es primordial que también seamos un agente activo en la tarea de la rehabilitación e inclusión, partiendo desde la educación al entorno hasta realizar las intervenciones multidisciplinarias necesarias.
      Lo que se busca, es mejorar su bienestar y promover su dignidad, no sólo ordenarle a comportarse según lo que dicta la sociedad.
      Respecto a lo de la ley de inclusión, es un porcentaje bajo de contratación obligatoria de personas en situación de discapacidad, pero como bien señalas, sienta un precedente y una base concreta para la inclusión social de nuestros usuarios.

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  27. Luego de leer los textos , comenzare mencionando la importancia de la Rehabilitación Psicosocial (RP), la cual presenta un enfoque complejo, que involucra múltiples sectores, desde hospitales, hasta el entorno laboral , siendo un proceso fundamental para ayudar a las personas con tratarnos mentales graves, para alcanzar un funcionamiento óptimo en la comunidad, promoviendo su autonomía , inclusión social y calidad de vida.

    Todo este proceso de Rehabilitación Psicosocial, no podría ser del todo viable , ni perdurable en el tiempo, sin la ayuda de diversos actores, que desempeñan roles cruciales para el éxito de la rehabilitación ,como usuarios, profesionales de la salud, familias , empresarios, gestores y administradores de servicios comunitarios y la comunidad en general . Ayudándoles a desarrollar habilidades y estrategias para su vida diaria ; apoyo emocional, entorno laboral inclusivo , disposición de recursos necesarios e implementación de políticas efectivas y sostenibles en el tiempo

    Reflejando un enfoque integral y comunitario en la rehabilitación psicosocial, buscando mejorar la calidad de vida de las personas con trastornos mentales y promover su inclusión en la sociedad y el empoderamiento del individuo en su proceso de recuperación

    El problema de fondo tiene que ver con el modelo social que se persigue (el modelo de “mercado” que se persigue)

    Se menciona que la recuperación es un proceso continuo que implica la superación de limitaciones y desventajas sociales, y que no solo depende de la intervención profesional, sino también del esfuerzo personal y del apoyo del entorno. Además, se critica la apropiación del término "recuperación" por el modelo biomédico, lo que puede deslegitimar los apoyos sociales necesarios y fomentar el individualismo. Se aboga por un enfoque más inclusivo y respetuoso que reconozca los derechos de ciudadanía de las personas con etiquetas psiquiátricas, promoviendo su participación activa y su acceso a recursos en la sociedad.

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  28. Desde una perspectiva de psiquiatría infantil, los materiales y recursos mencionados proporcionan una comprensión profunda y amplia de los modelos de rehabilitación comunitaria y de apoyo para personas con trastornos mentales graves. Esta perspectiva es especialmente valiosa cuando se considera la transición y el desarrollo de servicios orientados a una atención integral desde una edad temprana.

    El texto de Marcelino López y Margarita Laviana, centrado en modelos comunitarios de rehabilitación para trastornos graves, subraya la importancia de una red de apoyo que se extienda más allá del entorno hospitalario, fomentando una integración más efectiva en la vida cotidiana de las personas afectadas. Esta visión es relevante en la psiquiatría infantil, ya que los modelos comunitarios podrían adaptarse para ayudar a los niños y adolescentes a desarrollar habilidades de afrontamiento en sus propios entornos, en lugar de depender exclusivamente de un tratamiento institucionalizado.

    El capítulo de Marcelino López sobre movimientos asociativos de personas implicadas destaca la importancia de la participación de las familias y los propios pacientes en el proceso de recuperación y defensa de sus derechos. Para los niños y adolescentes, esto resalta el papel de los padres y cuidadores como aliados clave en la gestión y apoyo continuo de sus necesidades de salud mental, y sugiere que una educación sobre el estigma y la participación comunitaria puede ser beneficiosa desde edades tempranas.

    En cuanto a la entrevista al Dr. Martín Cordero sobre la experiencia de Psiquiatría en Cautín, el contexto histórico de los programas de psiquiatría en Chile da una visión de cómo la salud mental ha evolucionado y adaptado sus estrategias. Como psiquiatra infantil, esto inspira a promover modelos que consideren la historia familiar y cultural de cada paciente para ofrecer una atención más personalizada y culturalmente sensible.

    La obra de María Graciela Iglesias sobre los modelos de apoyo describe cómo estructurar apoyos eficaces para la vida cotidiana. En psiquiatría infantil, este enfoque es fundamental, ya que los niños y adolescentes requieren estructuras de apoyo en sus entornos familiares y escolares para potenciar su desarrollo, autonomía, y el fortalecimiento de sus habilidades sociales y emocionales.

    El análisis de la comunidad terapéutica de Peñalolén destaca la eficacia de un enfoque comunitario y participativo en la salud mental. Esto es un recordatorio de la importancia de adaptar estas experiencias al tratamiento infantil, donde el trabajo colaborativo con familias y comunidades escolares puede hacer una gran diferencia en los resultados de la intervención.

    Finalmente, explorar la página de la Corporación Tessi Huneeus permite conocer los recursos que esta institución ofrece a familias, cuidadores, y personas con trastornos mentales en el contexto chileno, y cómo se integra el enfoque de derechos humanos en la rehabilitación de estas personas.

    En conjunto, estos materiales ofrecen una base sólida para comprender la importancia de la atención comunitaria y de apoyo integral en la salud mental infantil y adolescente. Integrar estos principios podría ayudar a prevenir el desarrollo de enfermedades graves en la adultez, al establecer desde la infancia una red de soporte inclusiva, efectiva y centrada en la comunidad.










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  29. Con respecto a la laxitud que habla la colega es fundamental en el trabajo con los infantes y adolescentes. Donde la adaptación a los contextos y etapas cambiantes de la mente de los niños es fundamental al plantear objetivos y pensar en un recovery.

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  30. Los textos de esta quincena me parecieron muy interesantes, ya que abordan una temática compleja: la rehabilitación psicosocial de las personas con trastornos mentales graves. Inicialmente, se sitúa el marco histórico en el que aparece la rehabilitación, comenzando como un enfoque separado y especializado, paralelo al tratamiento clásico, para luego fusionarse en un todo. Esto resalta la importancia del trabajo multidisciplinario e interdisciplinario, que, como hemos visto en temas anteriores, no solo abarca el ámbito de la salud, sino también condiciones sociales, laborales, jurídicas, entre otros aspectos. Todo esto está relacionado con el proceso de desinstitucionalización, ampliamente discutido anteriormente. Se destaca el uso del concepto de "ciudadano", con las implicancias de derechos y deberes que ello conlleva.

    Aunque estos conceptos tienen varios años de historia, como se refleja en la experiencia del Dr. Martín Cordero, incluso quienes trabajamos con este tipo de pacientes no siempre tenemos claro su significado. Es importante comprender los distintos aspectos que implica la atención sanitaria y social en salud mental, así como las necesidades e intervenciones a las que debemos dirigirnos.

    Los textos detallan los diversos programas, sistemas de apoyo y modelos funcionales en los que se enmarca la rehabilitación. Esto nos permite aplicar la teoría y, en particular, desde mi experiencia, resignificar el concepto y hacernos partícipes de él. Este proceso debe realizarse en conjunto con el individuo, considerando sus propias metas, objetivos y capacidades.

    En mi experiencia personal en Atención Primaria de Salud (APS), el programa de Salud Mental a menudo se percibe como algo separado de la salud integral de las personas, y aún carga con un importante estigma por parte de pacientes, familiares y personal de atención. La rehabilitación psicosocial habitualmente no es parte del objetivo del tratamiento y no se discute con el paciente, lo que también refleja los escasos recursos en todos los ámbitos. En el COSAM en el que trabajé, al contar con un enfoque especializado y un equipo con mayores recursos, sí se abordaba este ámbito con los usuarios, aunque no con la profundidad y sistematización que se exponen, por ejemplo, en el texto de López y Laviana.

    Personalmente, el desafío al comenzar el camino de la especialidad en el HBLT es poder participar más activamente en este proceso y definir objetivos en conjunto con el paciente y el equipo.

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  31. Encontré muy interesante los textos en esta oportunidad ya que nos invitan a repensar acerca de la manera en que nos planteamos la rehabilitación psicosocial dentro de la atención comunitaria.
    Como preconcepción, siempre tuve presente la idea "profesional/clásica" acerca de la recuperación. Aquella que nos habla de una remisión sintomatología y el reestablecimiento de la funcionalidad. No obstante, en el segundo texto se mencionaba y se abría otra puerta interesante de concebir la recuperación en nuestros usuarios. La definición de Provencher nos habla de ayudar al paciente para que en él surja un nuevo sentido de existencia. Esto tiene un gran valor práctico ya que muchas veces nos podemos ver estancados en tratamientos que tienden a querer lograr una funcionalidad anterior que cumplía un objetivo en aquel momento previo a la enfermedad. Sin embargo, tiene sus contras. Sucede que muchos de nuestros usuarios tienden a cronificar ciertos aspectos sintomatológicos que deterioran constantemente algunas funciones que consideran necesarias para soñar en lograr su objetivo previo. Por ende, muchos se ven enfrentados a un duelo, dejar o no morir aquel sueño. Parece plausible, según la nueva definición, guiar al paciente a que busque nuevos objetivos. Pero no es tan fácil. Es en este momento donde a nosotros se nos coloca un conflicto importante. Nosotros muchas veces vamos a ser jueces que fallarán a favor o en contra de que el paciente pueda continuar sus metas anteriores. Vale decir que el "nosotros" es el equipo multiprofesional de salud mental. Entonces debemos cuestionarnos lo siguiente: ¿será que al tener un diagnóstico y una severidad establecida, orientamos para que busque nuevos objetivos, en vez de tratar de mantenerlos? ¿Será que estamos apuntando bajo, pecando de hiperrealistas, coartando los sueños del usuario? Sin duda es un tema complejo. En mi opinión, es algo que depende en gran parte de los recursos socioeconómicos del setting en que estemos atendiendo. Claro ejemplo es el de los usuarios TEA que en la privatemia tienden a tener acceso a múltiples procesos de rehabilitación, logrando alcanzar metas mucho más grandes que el mismo usuario que nació en una comuna pobre de nuestra ciudad.

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    1. Por otro lado, también encontré interesante el rol que cumplen los movimientos asociativos dentro del proceso terapéutico. Por un lado, parecieran ser organizaciones que dentro de sí se da una dinámica que decanta en producción de sus propios recursos (teórico/asistencia humana/materiales) de apoyo mutuo. Por el otro, se ven como organizaciones que entran en el debate del conocimiento teórico y práctico de la atención de usuarios con TMG. En algunos casos tienden a diferir en sus directrices con nuestra agenda basada en la "evidencia". Esto me recuerda a un grupo social del COSAM donde me encuentro que fue originalmente formado por profesionales de nuestro equipo. No obstante, con el paso del tiempo, los miembros afectados por TMG quisieron que ese espacio se mantuviera cerrado, sin dejar entrar a nuevos miembros. Aquí presencié por primera vez un conflicto entre un grupo de pacientes y el rol de los profesionales. Para ellos (prestando interpretación al respecto, ya que no se explicitó) quizá era más terapéutico mantener el grupo como está sin exponerse a nuevos miembros que alteren su status quo y sin tener que buscar un nuevo equilibrio de intimidad. Por tanto, la solución fue que el grupo se independizara del equipo del COSAM ya que no había forma de intervención y dichos esfuerzos se podían emplear en un grupo nuevo. Aquí se evidencia como estas agrupaciones comienzan a tener un rol importante dentro de las decisiones, lo que tiene un origen en la organización popular. Volviendo al tema de semanas pasadas, así como en las organizaciones de alcohólicos de Marconi, el grupo de usuarios se conforma de tal forma que logra autosustentarse en el tiempo, fenómeno con el que debemos debatir con el debido respeto para lograr una fuerza activa desde la propia comunidad que logre generar cambios a nivel social, económico y político, basados en nuestro conocimiento técnico.

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  33. Respecto a los documentos revisados esta quincena, destaca esta dinámica realista y a la vez crítica para realmente ayudar a los individuos con enfermedades mentales graves, además de la colaboración crítica que se desprende de esto.
    Sobre el tema de rehabilitación psiquiátrica fue un concepto nuevo para mí al ingresar a la especialidad y, posterior a la revisión de los documentos, el concepto que más me resonó fue que a través de la rehabilitación se quiere potenciar su estado basal, es decir, reconvertir, aumentar o mantener su capacidad funcional. Se intenta tener una orientación global para lograr no sólo la autonomía personal sino también social, no solo considerando la sintomatología, sino también a la persona en su todo. Es importante considerar que estas herramientas van orientadas a la interacción social, tratando de alejarse del estigma social, perpetuado incluso desde la misma familia o entorno cercano de la persona con patología mental grave.

    Extrapolando estos conceptos al área de psiquiatría infantojuvenil, he visto durante mi rotación en distintos centros que, al informar un diagnóstico y posible pronóstico de una enfermedad mental grave, los tutores de los pacientes presentan una serie de dificultades para comenzar el camino de la rehabilitación o el recovery del paciente. Limitaciones que surgen desde los mismos centros donde se atienden; por ejemplo, en el SS Talcahuano todavía está pendiente que comience a funcionar una sala de rehabilitación orientada a pacientes con diagnóstico de TEA, que debería formarse desde los recursos de la Ley TEA, pudiendo atender pacientes de las distintas comunas de Talcahuano; esto todavía está pendiente, teniendo a una cantidad de pacientes en stand by de sus terapias y rehabilitación. Si lo contrastamos con un paciente que tuviese los medios económicos para atención e intervención temprana, claramente este punto marcaría una diferencia en su pronóstico y eventual posibilidad de autonomía en todos los aspectos.
    En este mismo contexto, se suma el problema de redes de apoyo deficientes (que si lo proyectamos, los cuidadores de estos pacientes van a tener sobrecarga y la posibilidad de desarrollar un síndrome del cuidador).
    Me quedo con la idea (o la esperanza) de que al intervenir en edades tempranas podemos realmente evitar mayores complicaciones; podemos llegar al recovery, a la autonomía y la inclusión social de los NNAA.

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  34. Durante la beca he podido constatar la importancia de la rehabilitación psicosocial para la verdadera mejora en la vida de los pacientes. En este sentido, es fundamental para permitir que las personas retomen su lugar en la sociedad, la cual frecuentemente los margina.
    En el texto "Rehabilitación de personas con Trastornos Mentales Graves en modelos comunitarios de atención" se pone énfasis en la atención centrada en las necesidades particulares de cada persona y en la epidemiología, por encima de factores geográficos o económicos. Estoy de acuerdo en que la rehabilitación debe enfocarse en el funcionamiento social, la autonomía y una atención integral que no solo aborde los síntomas, sino que también promueva la salud mental y la inclusión social. Me parece que es importante recalcar y no olvidar reconocer a las personas con TMG como ciudadanos con derechos, subrayando la importancia de enfoques intersectoriales y multidisciplinarios.
    La rehabilitación psicosocial no es solo una tarea sanitaria, sino que requiere un compromiso activo de toda la sociedad para garantizar una verdadera inclusión. La falta de acceso a oportunidades laborales, educativas y sociales contribuye al estigma y al autoestigma que viven muchos de nuestros pacientes, lo que a su vez limita su desarrollo personal y profesional. Es importante y altamente destacable el trabajo de organizaciones como la Corporación Tessi Huneeus en Peñalolén, quienes han trabajado para visibilizar y combatir la discriminación y el aislamiento de las personas con diagnósticos de salud mental. A través de diversos métodos, han demostrado que la integración en la sociedad va más allá de la atención médica, involucrando también el empleo y la participación social. Me llamó la atención que hasta tienen un podcast, una herramienta de educación muy utilizada hoy en día.
    En el texto referente a la corporación, algunos casos se siguen viendo en la práctica diaria con personas a las que les es difícil conseguir o mantener un trabajo, no siendo considerados o poniendo obstáculos, por ejemplo, para dar permisos para asistir a controles o directamente no contratándolos. En la práctica diaria podemos ver cómo cierta sintomatología se perpetúa por el hecho de no poder trabajar ni sentirse realizados en el contexto laboral, lo cual repercute en otros ámbitos de sus vidas.
    Finalmente, como había comentado en un blog anterior, el Dr. Cordero y la Dra. Obrecht dejan en claro que la psiquiatría comunitaria es la más sensata, y que todos los logros y avances que tuvieron fueron gracias al coraje de creer en los demás y reafirmar y reconocer a los usuarios como personas con derechos y con capacidades.

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  35. Actualmente, las principales estrategias de rehabilitación psicosocial incluyen la conciencia del trastorno, entrenamiento en habilidades cognitivas, apoyo familiar, formación y empleo y reintegración social. Durante mi último año en APS llegó la solicitud desde la comunidad frente a múltiples reclamos de realizar hospitalización administrativa de un paciente de salud mental con antecedentes de esquizofrenia y signos de retraso mental; la primera acción fue profundizar y realizar un buen resumen clínico de su historia. De enfermedad, luego contactamos con los familiares, ya que la solicitud venía desde las juntas de vecinos y comunidades indígenas de la comuna, debido al estado de salud física y mental del paciente, pero no obtuvimos respuesta ni compromiso; una prima lejana tuvo la valentía del compromiso para recibir al paciente post alta y ayudarlo en la rehabilitación. El paciente se fue hospitalizado. Posterior a su ingreso, inicié mi período de formación, pero cuento con la fortuna de viajar todos los fines de semana a mi casa y hace un par de meses me encontré con el paciente en la plaza de la ciudad. Ya no estaba sucio, ni ido; lo encontré un poco más rellenito de forma corporal y se encontró trabajando con cuidado los autos estacionados… En ocasiones el trabajo en salud pública puede ser ingrato, poco reconocido, pero observar resultados de una rehabilitación satisfactoria y cómo poco a poco se reintegran los pacientes, según sus medios, sus contextos sociales, cómo son aceptados en esta sociedad, a veces tan buenos para enjuiciar, al final del día es la acción de un trabajo bien realizado…

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  36. Al analizar la temática de la Rehabilitación Psicosocial (RP) tal como lo define la OMS (1996), me queda claro que su ambición de alcanzar la máxima autonomía posible va de la mano con la transformación del entorno. Más que “arreglar” déficits individuales, la RP me parece una invitación a repensar cómo la comunidad, las familias, los empleadores y los propios usuarios construyen juntos un espacio donde la discapacidad deja de ser un obstáculo y se convierte en un punto de partida para redefinir el sentido de pertenencia y de propósito. A este enfoque global se suma la crítica de Saraceno (1995), cuando hablo sobre el modelo de las redes múltiples , para quien no basta con “mejorar las dotaciones dañadas” sino que hay que “modificar las reglas de juego” y promover intercambios de habilidades e intereses entre fuertes y débiles. En proyectos como la experiencia de psiquiatría en Cautín (video de Martín Cordero), observé cómo se tejían alianzas entre centros de salud, organizaciones vecinales y familias, construyendo apoyos que no sólo “reducían el daño”, sino que ampliaban las oportunidades de inclusión social.
    El capítulo de López y Laviana (2020) enfatiza esa complejidad, señalando que la RP abarca desde hospitales psiquiátricos hasta hogares y lugares de trabajo, e involucra a usuarios, profesionales, familias, gestores y la comunidad entera. En mi práctica, planificar intervenciones en red; que conecten unidades comunitarias, servicios sociales y empleo protegido; ha permitido robustecer la inclusión y reducir las barreras sociales.
    Los movimientos asociativos (López, 2021) y la experiencia terapéutica de Peñalolén (Silva & Mujica) me mostraron el valor transformador de la voz colectiva: cuando los usuarios se organizan y dialogan directamente con administradores y gestores, la RP deja de ser un servicio “para” ellos y se convierte en un proyecto “hecho por” ellos. La co-creación de redes de apoyo, basadas en la autoayuda y el acompañamiento mutuo, genera resiliencia mucho más allá de lo clínico.
    El texto de María Graciela Iglesias me ayudó a comprender que el apoyo jurídico y social debe orquestarse en todo el tejido comunitario, garantizando accesibilidad, ajustes razonables y protagonismo de la persona en la toma de decisiones.
    En suma, estas lecturas me invitan a redoblar esfuerzos para participar de modelos integrales donde la rehabilitación no sea un área aislada, sino un proyecto comunitario capaz de reconfigurar tanto las competencias individuales como el entorno social.

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    1. Estimada Carolina, estoy totalmente de acuerdo contigo. El texto de Iglesias nos invita a repensar el concepto de “apoyo” no como una acción puntual, sino como una red estructural de garantías que hacen posible el ejercicio total de los derechos de las personas. Es interesante leer sobre cómo articula la relación entre capacidad jurídica, accesibilidad y ajustes razonables, planteando que sólo con condiciones materiales adecuadas se puede hablar realmente de autonomía. Es una perspectiva que desafía nuestras prácticas profesionales y nos compromete con una transformación colectiva del entorno, ya que éste es quien debe adaptarse también a la persona.

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  37. Si los locos habitaran la naturaleza no serían locos. Bajo la premisa de que el animal humano no habita la naturaleza sino una cultura, y en esto mis profesores no podrían estar en contra, es que cada intento de objetivar la locura es una construcción. Todo andamiaje posterior en términos de definiciones, etiquetas, estadísticas, técnicas de evaluación, terapéutica, acciones dirigidas, coerciones, etc conforman prácticas instituídas. Yo soy porfiado, fíjese, y voy a continuar con mi crítica a la forma en que se describe el proceso de crítica e intento de modificación de las prácticas vigentes. No me gusta ni convence el concepto de “desinstitucionalización” en tanto creo que es una idea que elude cuestiones centrales del debate. No perseguimos un naturalismo, ni un abandono, ni un divorcio de la práctica clínica de los sujetos de la enfermedad psiquiátrica, buscamos repensar y co-crear nuevas prácticas, lo que se persigue es modificar instituciones, es reinstituir. La subjetividad es la unidad mínima de resistencia a la institución, afirman de distinta manera Bassaglia, Deleuze y Foucault, y la organización será entonces, fuerza instituyente, creativa, transformadora y democrática. Confieso que este foro y esta tópica me parecían inicialmente aburridos, pero me he topado con ideas fascinantes. La propuesta del Modelo Recovery, que pone al centro al sujeto, sus propias metas, sus deseos, sus tiempos, en un diálogo transversal con un clínico que adquiere el rol de acompañante, terapeuta, cuidador al servicio del sujeto y no al servicio de la enfermedad me parece exquisita. Me quedan muchas dudas de lo que ocurre en las tensiones de nacen en situaciones excepcionales, como una psicosis disruptiva, o cuando el cuidador del sujeto enfermo colapsa, se enferma o es agredido, o en una comunidad violenta o peligrosa que rechace al sujeto con una enfermedad, o en las tensiones que pueden producirse frente a los desacuerdos que inevitablemente se producirán entre clínicos y sujetos consultantes (estas tensiones se observaron, por ejemplo, en nuestro foro de Coerción en psiquiatría). Me ha gustado y me ha interesado la tensión entre la visión tradicional de la rehabilitación psicosocial y las miradas más críticas, como la de Benedetto Saraceno, en que cuestiona las lógicas capacitistas y normalizantes de las primeras nociones de rehabilitación gringa, en las que el sujeto debe fortalecerse para ser funcional en la comunidad, para preguntarse por la posibilidad de cambiar las reglas del juego, cambiar la vara con la que se mide, e interrogar en su lugar a las instituciones vigentes las que deben adaptarse para que débiles y fuertes encuentren un lugar posible de interacción donde ambos tengan cabida así, como son, sin ser sometidos a metas externas al sujeto. Otra cuestión que me quedó dando vueltas tiene que ver con sujetos de enfermedades que no caen dentro de los (TMG) y que encuentran dificultades para su inclusión social y sano desarrollo... Eso, muchas gracias por las lecturas propuestas.

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    1. Gracias por tu comentario. Comparto tu incomodidad con “desinstitucionalización” si se entiende sólo como cierre de camas: el desafío, como apunta Saraceno, no es evacuar sujetos de la vieja institución sino re-instituir prácticas y entornos que redistribuyan el poder entre quienes cuidan y quienes son cuidados. En ese sentido, el giro Recovery no es naturalista ni abandonista; es político: recentra la biografía y las metas del propio usuario y obliga a que la comunidad ajuste la “vara” de la participación, no al revés.
      Las dudas que planteas sobre crisis agudas y contextos hostiles muestran la tensión real del modelo. La literatura comparada indica dos claves operativas: redes de apoyo flexibles y entornos negociados. Cuando la comunidad participa en esas arenas mixtas la “rehabilitación” deja de ser adiestramiento del débil y se convierte en mutua adaptación de sujetos e instituciones. Ahí los trastornos que no califican como TMG encuentran también cabida, porque la pregunta cambia de “¿qué tan normal puedes ser?” a “¿qué ajustes necesitamos para convivir?”.
      Gracias por llevar el debate a ese núcleo: no se trata de sacar la locura al aire libre, sino de reescribir juntos las reglas del juego.

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  38. El enfoque de la Rehabilitación Psicosocial que presenta la OMS no se limita a restaurar funciones individuales, sino que busca modificar aquellos ambientes que mantienen la desigualdad. Como plantea Saraceno, se deberían transformar las “reglas del juego” para que todos puedan participar por igual. Esto se puede ver en nuestra práctica clínica diaria, en un ejemplo tan común como realizar ajustes en las dinámicas familiares de los pacientes o proponer adaptaciones en el ámbito escolar, las cuales terminan siendo incluso más efectivas que las demás intervenciones clínicas convencionales. Podríamos decir que esta rehabilitación psicosocial no es solo un complemento al tratamiento, sino una estrategia de justicia social.

    Iglesias nos señala que el apoyo no es una figura técnica ni un cargo específico, sino una construcción legal, ética y social que debe garantizar condiciones de accesibilidad y ajustes razonables para que la persona pueda ejercer su voluntad con autonomía. Esto traslada la discusión sobre la rehabilitación desde la idea de adaptar al individuo a las exigencias del entorno, hacia una perspectiva en la que el entorno se adapta también a la persona, favoreciendo la participación y el reconocimiento de sus decisiones.

    Podemos complementar este enfoque con el análisis histórico del desarrollo de la rehabilitación psicosocial en Estados Unidos, donde surgió como respuesta a una desinstitucionalización incompleta y una atención centrada en fármacos. Hoy en día es una herramienta ética, política y terapéutica clave para avanzar hacia una salud mental verdaderamente comunitaria e inclusiva.

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