Gerald Caplan (1917–2008), fue un psiquiatra infantil y comunitario de renombre mundial, creador de la práctica moderna de Consultoría de salud mental. Además de la Consultoría, Caplan desarrolló y refinó muchos modelos conceptuales y métodos de práctica para su uso en la salud mental, psicología y educación de la comunidad. Su influencia es reconocida hasta hoy.
Conoceremos su biografía y profundizaremos en su libro de 1963 "Principios de Psiquiatría Preventiva". Este es un texto fundamental en el ámbito de la Salud Mental y la Psiquiatría Comunitaria. Escrito en un momento clave del desarrollo de las Políticas Públicas sobre Salud Mental en Estados Unidos, durante el Gobierno del Presidente Kennedy, R. H. Felix, Director del National Institute of Mental Health lo consideró una lectura indispensable para los Residentes de Psiquiatría y los Asistentes de Salud, los que en su opinión "debían dormir con un ejemplar del libro debajo de la almohada" _____________________________________________
Trabajo obligatorio durante el período del 29 de agosto al 11 de septiembre
Sobre este libro, el Dr. R.H. Félix, primer Director del National Institute of Mental Health, en el Prefacio a su Primera Edición, planeo que:
“El título de este libro
refleja fielmente su contenido, que proporciona un conjunto de principios
orientadores al Asistente en salud mental comunitaria. Considero
particularmente importante el hecho de que el libro presente una teoría acerca
de los métodos prácticos de atención de la salud mental comunitaria. Además, es
sumamente útil la exposición del Dr. Gerald Caplan sobre los esfuerzos
iniciales con que el Asistente en salud mental debe emprender su trabajo en la
comunidad.
Este libro no es una cartilla
para el Asistente en salud mental comunitaria: es toda una Biblia. Deben leerlo
los Psiquiatra Residentes y los Asistentes en salud mental durante su periodo
de adiestramiento, así como aquellos que de un modo u otro tengan que ver con
los programas de salud mental de la comunidad “.
Director
National Institute of Mental Health
Complementariamente
Lea el texto Meeting Gerald Caplan, traducido al español, disponible en inglés en la página de Cambidge University Press, descargable en pdf desde AQUI. El artículo presenta a Gerald Caplan, destacado por su contribución a la salud mental comunitaria y su enfoque en la psiquiatría preventiva. Tras una larga carrera en Harvard, Caplan continuó su trabajo en Jerusalén, donde se enfocó en prevenir problemas emocionales en niños cuyos padres estaban en proceso de divorcio. Caplan desarrolló estrategias de intervención primaria para subgrupos de alto riesgo, trabajando en estrecha colaboración con tribunales y servicios de bienestar, que inicialmente eran reacios a aceptar su intervención pero gradualmente fueron incorporando su experiencia. A lo largo de los años, Caplan consolidó un enfoque focalizado que le permitió concentrarse en los casos de mayor necesidad, con un equipo pequeño que incluye a su hija Ruth y un secretario. Además, promovió la educación de profesionales y la creación de guías para padres sobre cómo abordar el divorcio con sus hijos. Su método contrasta con los enfoques más amplios, como los aplicados en el Reino Unido, donde se observa una dificultad para gestionar recursos y mantener un contacto significativo con los pacientes. El artículo destaca las ventajas del enfoque focalizado de Caplan frente a las limitaciones de enfoques más generalizados, sugiriendo que un enfoque especializado y organizado a nivel nacional podría ofrecer mejores resultados.
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Con respecto a lo que comenta la colega resalto la importancia de las redes de apoyo social y la comunidad. En efecto, Caplan sitúa a la comunidad en el centro de la prevención, argumentando que los factores sociales, las relaciones interpersonales y el entorno inmediato tienen un impacto profundo en el bienestar mental. Este enfoque comunitario es crucial en el diseño de políticas públicas y en la creación de sistemas de apoyo que actúen antes de que las crisis se agraven.
ResponderEliminarEstimada:
ResponderEliminarMe parece súper importante lo que mencionas. Me gustaría sobre todo destacar la relevancia del enfoque colaborativo en la psiquiatría, que en el libro "Principios de Psiquiatría Preventiva" de Gerald Caplan se da harto énfasis y es considerado una parte clave de la atención preventiva en psiquiatría. Sin duda alguna, la participación activa y coordinada de los profesionales de salud, asociada a la incorporación de la comunidad y el entorno social del paciente, juega un papel crucial en la prevención y tratamiento eficaz de las patologías de salud mental. Sin embargo, a pesar de sus beneficios, es importante considerar los desafíos que este enfoque enfrenta, que pueden complicar su implementación efectiva como barreras organizacionales, profesionales y sociales.
Me pareció muy interesante la obra de Gerald Caplan, de quien había escuchado durante mis estudios de pregrado, pero a quien no había tenido la oportunidad de explorar a fondo. Es admirable que en los años 60 se haya planteado la idea de que el cuidado integral de los pacientes con problemas de salud mental es una responsabilidad comunitaria. Como pionero, él pudo vislumbrar lo que hoy consideramos evidente: la gestión y la intervención en la salud mental de los pacientes no pueden hacerse únicamente desde un enfoque individual, sino que también requieren intervención en la comunidad y coordinación con otros profesionales, no necesariamente del ámbito de la salud en esto podemos hablar de intersectorialidad que es un punto importante el la ley de salud mental actual y se expresa muy bien en la frase "la responsabilidad hacia los pacientes debe extenderse más allá de los muros del hospital".
ResponderEliminarSu propuesta de la psiquiatría preventiva va más allá de simplemente diagnosticar y abordar la rehabilitación o evitar recaídas; hace hincapié en la prevención primaria, tratando de que las personas sanas no lleguen a enfermar, lo cual genera la esperanza de que es un trabajo viable.
Si observamos nuestra sociedad actual y su acelerado ritmo de vida, notamos con preocupación la información que se difunde en los noticieros sobre el aumento de las tasas de depresión y suicidio en el país. Cada vez que ocurre un incidente grave de violencia en las escuelas o en espacios públicos, se menciona la salud mental, pero la realidad es que estamos reaccionando tardíamente. Tanto el sistema de salud como el educativo y social parecen operar bajo una política de respuesta en lugar de prevención. Además, es evidente que actualmente el sistema no cuenta con la cantidad necesaria de profesionales, horas adecuadas o la infraestructura demandada para atender esta alta necesidad. Se ha perdido el enfoque de prevención primaria como un elemento esencial en la salud mental; actuamos solo cuando ya aparecen síntomas, e incluso en crisis graves.
Es fundamental que la Atención Primaria de Salud (APS) en Chile desempeñe un rol importante en este contexto. Durante mi labor en un CESFAM, participé en talleres preventivos de diversos temas cardiovascular y salud mental, sin embargo la presencia de médicos en estos contextos es muy restringida ya que se prima la atención de morbilidad y patología ya establecida dejando la prevención la mayoría de las veces a otros profesionales de la salud. Sin desmerecer su labor hay que tener presente que es importante que estén presentes todos miembros del equipo para estas instancias. Yo rescato y agradezco poder haber participado, sin embargo esto también se dio gracias a mi interés e insistencia por participar.
La propuesta de un esquema para abordar la crisis y un programa de salud mental comunitario siguen teniendo vigencia hoy en día. El rol del psiquiatra y del equipo de salud como agentes movilizadores y generadores de redes, así como participantes activos en la comunidad, es esencial. La acción social es un pilar fundamental en la crisis, al igual que la acción interpersonal; es crucial implementar medidas para mitigar los factores de riesgo relacionados con la enfermedad mental, lo cual debe ser un esfuerzo conjunto de diversos agentes comunitarios, no solo del ámbito de la salud. Queda claro que no se busca eliminar la crisis, lo cual sería imposible, sino más bien modificar esos factores para que su impacto sea menor.
A través de la lectura de estos textos, aunque reconozco las dificultades existentes, me quedo con la esperanza de que la prevención es posible y que la atención temprana y el apoyo continuo pueden marcar una diferencia significativa en la vida de las personas que enfrentan problemas de salud mental.
Javiera, me parece muy interesante lo que planteas en relación a las grandes brechas y dificultades para realizar una atención de salud con un enfoque preventivo. Lamentablemente, como lo mencionas, en contexto de los escasos recursos humanos que disponen los diferentes dispositivos, estos son canalizados para la atención de personas que ya aquejan algún problema de salud y no se prioriza la necesidad de prevenir que esto ocurra.
EliminarSi bien considero importante tener parámetros de evaluación y directrices que guíen el trabajo en los diferentes dispositivos de salud, siento que los indicadores en salud mental comandan la forma de gestionar la atención primaria, y actualmente están enfocados en la atención de personas que ya cursan con un problema de salud mental y no en la prevención de la aparición de éstos. Al menos durante mi paso por atención primaria en Rancagua, se visualizaba claramente la utilización del recurso médico solo en atenciones clínicas, y no se autorizaba el uso de sus horas para otras labores con enfoque preventivo. Y tal como lo mencionas, creo que es importante considerar a todo el equipo para ejecutar estas acciones.
Es valioso tener una mirada crítica de la situación actual, pero también creo firmemente, que desde los diferentes lugares donde ejerzamos nuestra profesión es necesario visualizar y generar mejoras en estas brechas y potenciar el trabajo multidisciplinario con las comunidades y con el objetivo de prevenir la ocurrencia de problemáticas en salud mental y no solo enfocarnos en el tratamiento.
Estoy muy de acuerdo con lo que resaltas del trabajo de G.Caplan, creo que al igual que hemos visto con otros autores a lo largo del curso, vamos potenciando la importancia de una psiquiatría comunitaria. La busqueda de una prevención integral de las enfermedades, con involucramiento de las familias y comunidades. Ademas tambien es de gran relevancia tener en cuenta el rol iatrogénico de muchos tratamientos , siempre debemos tratar de minimizar los daños en lo posible, indicar tratamientos cuando realmente sean necesarios, y evitar la sobre medicación.
ResponderEliminarRespecto al texto Principios de Psiquiatría Preventiva de G.Caplan, destacado por ser un pionera respecto a la psiquiatría comunitaria. Su aporte en esta campo ha tenido un gran impacto.
ResponderEliminarDestaco de lo planteado., el enfoque en la comunidad y el concepto de iatrogenia. Respecto a esto ultimo argumenta que los profesionales de la salud mental deben ser conscientes de los posibles efectos iatrogénicos de los tratamientos que prescribimos a nuestros pacientes, los efectos secundarios y las complicaciones que pueden llegar a tener, siempre buscando disminuir estos efectos, ya que sabemos que los psicofármacos tienen múltiples sitios de acción, con un gran espectro de efectos adversos, algunos letales, usualmente usados en intentos suicidas.
Creo que el rol de la psiquiatría preventiva, buscando disminuir la prevalencia de las enfermedades mentales, es parte de una política publica que deberíamos abordar como país , ya que somos testigos de como las enfermedades mentales, en particular trastornos del animo, ven en franco aumento, y el sistema no tiene capacidad para abordar de forma realmente oportuna y significativa a la demanda asistencial actual. Esperemos que la nueva reforma de salud mental, si es aprobada, nos ayude a cambiar esta realidad, fenómeno que se replica a nivel mundial. La integración de trabajo multidisciplinario a nivel político y a nivel territorial, como en aps, es la clave para poder lograr esta difícil tarea, que en mi opinión, es la tarea mas difícil que tenemos, pero sin dejar de lado la atención en salud mental de las patologías aguda.
Gonzalo coincido con lo que mencionas sobre la importancia de la psiquiatría preventiva y la necesidad de una política pública que aborde de manera integral la salud mental, mencionas la iatrogenia en el contexto de los tratamientos psiquiátricos y pienso que muchas veces, nos enfocamos tanto en estabilizar los síntomas que olvidamos el impacto a largo plazo de los fármacos en la vida de nuestros pacientes. Es crucial que, como profesionales, siempre estemos evaluando y reevaluando los beneficios y riesgos de cada intervención, especialmente considerando los efectos adversos de los psicofármacos y el riesgo de su mal uso , sin duda bastante que reflexionar en ello.
EliminarRevisar el libro de Caplan me ha permitido ver el enfoque implica poner en marcha un programa de psiquiatría comunitario, me gustó el enfoque preventivo, que abarca la prevención primaria, secundaria y terciaria. Su análisis es profundo y señala pasos importantes para avanzar, pero también me deja pensando en las dificultades que todavía enfrentamos para hacer que funcione en la práctica.
ResponderEliminarEn lo que respecta a la prevención primaria, Caplan destaca la importancia de intervenir antes de que surjan los problemas. Esto es clave para quienes estamos inmersos en la salud mental, ya que muchas veces las crisis vitales, ya sean evolutivas o accidentales, pueden convertirse en oportunidades para prevenir trastornos más graves. Pero aquí es donde veo el desafío: aunque tenemos las teorías y estamos en constante formación, ¿de verdad tenemos los recursos y la capacidad para ofrecer ese tipo de apoyo preventivo de manera efectiva? A menudo siento que el sistema reacciona tarde lo que es frustrante tanto para los pacientes como para quienes trabajamos en salud.
Por otra parte, Caplan habla de la importancia de las relaciones significativas dentro de la comunidad. Esto no es solo teoría; es algo que veo todos los días. La falta de vínculos fuertes y apoyo puede hacer que una pequeña crisis se convierta en algo mucho más grande. Así que, como profesionales, nuestra labor no es solo aplicar programas preventivos, sino también conectarnos con las personas de manera más cercana y empática. Creo que la prevención primaria debería ser más humana, más enfocada en entender las particularidades , por otra parte Caplan critica al sistema de salud, diciendo que nos enfocamos demasiado en tratar los síntomas y no tanto en las causas profundas de los trastornos lo que me hizo resonar puesto que en ocasiones la falta de recursos y las limitaciones del sistema sobre todo en APS nos hace solo ver lo superficial muchas veces escuche que los médicos no podíamos hacer visitas domiciliarias porque seria perder el recurso del Box .
Al final, Caplan nos ofrece las directrices para llevar la psiquiatría comunitaria hacia adelante, el reto el llevarlo a cabo, sin duda es un texto valioso al que hay que darle más que una lectura.
Estimada Francisca:
ResponderEliminarCoincido contigo en la importancia del respeto y la escucha activa, tanto del paciente como de su familia o red de apoyo. Sin embargo, la escucha activa a veces requiere extender los tiempos de atención, ya que cada paciente trae consigo una historia de vida que resulta difícil de resumir en 45 minutos. Por ello, considero que ingresar a la beca nos brindaría herramientas para gestionar estas situaciones y ofrecer así una atención tanto oportuna como de calidad.
En cuanto al enfoque comunitario, es esencial centrarse tanto en el individuo como en su entorno, ya que esto generará un impacto positivo en la sociedad a largo plazo. Aunque a menudo deseamos realizar intervenciones que tengan el mayor impacto posible, como bien mencionas, contamos con recursos limitados y, en ocasiones, nos vemos “apagando incendios”. Por esto, destaco la importancia de la gestión sanitaria para utilizar sabiamente los recursos disponibles.
Al leer el libro de Caplan, he podido comprender su enfoque sobre cómo implementar un programa de psiquiatría comunitaria. Me llamó la atención su perspectiva preventiva, el cual está centrado y describe la prevención primaria, secundaria y terciaria. Su análisis es exhaustivo y destaca pasos fundamentales para avanzar, aunque también me hace reflexionar sobre las dificultades que aún enfrentamos para llevar esto a la práctica.
ResponderEliminarLa propuesta de psiquiatría preventiva de Caplan va más allá de simplemente diagnosticar y tratar la rehabilitación o prevenir recaídas; se centra en la prevención primaria, buscando que las personas sanas no lleguen a enfermar, lo que genera la esperanza de que esta labor es posible.
Al observar nuestra sociedad actual, me preocupa la información que vemos en los medios sobre el aumento de las patologías de salud mental en nuestro país. Es evidente que el sistema actual carece del número adecuado de profesionales, las horas necesarias y la infraestructura requerida para atender esta creciente demanda. Se ha perdido el enfoque de la prevención primaria como un aspecto esencial en la salud mental y actuamos solo cuando ya se presentan síntomas, e incluso en situaciones de crisis graves.
Cuando trabajé en APS, se destinaban ciertos recursos para realizar promoción de salud, sin embargo lo que realmente era destinado a salud mental era muy minúsculo, eso nos hace pensar que aun la salud mental está siendo muy infravalorada en nuestros sistemas de salud primarios, que es donde debiese partir todo sistema preventivo de salud mental.
Saludos!
Estimado Javier, estoy muy de acuerdo la apreciación que haces en tu comentario. Surge la necesidad de fortalecer la atención de salud mental a nivel de APS, donde está el punto de entrada al sistema de salud y desde allí entregar además herramientas para una mayor vinculación con la comunidad, también ejerciendo un rol activo en la prevención y promoción de la salud mental. Ésta aún se ve relegada a lamentablemente a un segundo plano tanto en los ejes programáticos de los Cesfam como en el modo de atención, principalmente enfocado a "apagar incendios" como mencioné en mi comentario, dando énfasis a las consultas de morbilidad y los programas de salud Cardiovasculares, que sí son parte importante, pero no deberían hacer perder el norte preventivo comunitario que a largo plazo es incluso más costo-efectivo.
EliminarJavier, es interesante cómo tu experiencia personal y reflexión sobre el enfoque de Caplan en la psiquiatría preventiva en donde resalta las diferencias entre la teoría y la práctica. La crítica que haces al sistema actual, especialmente en el contexto de la atención primaria, refleja una realidad preocupante: la falta de recursos, personal e infraestructura adecuada para la prevención de patologías mentales. El ideal de Caplan, que promueve una intervención temprana y centrada en la prevención primaria, parece aún distante en nuestro sistema de salud.
EliminarTu observación sobre la subvaloración de la salud mental en la atención primaria es muy acertada. En este nivel, donde se podría realizar una prevención efectiva, los recursos limitados hacen difícil implementar programas robustos de salud mental. Esta falta de enfoque preventivo lleva a que la intervención ocurra en fases más avanzadas, cuando las personas ya están en crisis, lo cual es ineficaz y costoso para el sistema de salud. Tu análisis pone de relieve la necesidad de un cambio en las políticas y la asignación de recursos hacia la salud mental, empezando desde el nivel comunitario y preventivo.
¡Gracias por compartir tu reflexión!
Carolina:
ResponderEliminarMe parece super importante lo que mencionas con respecto a la poca importancia que se le da en APS, quienes deberían ser parte fundamental de la prevención en salud, me tocó vivir una experiencia similar cuando trabajé en APS, el foco se pierde fácilmente cayendo en la postura asistencialista. Si bien llegaban recursos para poder trabajar e implementar ciertas estrategias, estas no se hacían y se mantenía una postura más reactiva, en lugar de prevenir.
Saludos!
Para iniciar mi comentario, tal como mis compañeros/as lo han descrito en este foro, Gerald Caplan ha dejado un gran legado respecto a la psiquiatría comunitaria, como refiere el artículo que reconoce a Gerald Caplan como héroe, con sus reflexiones en el libro principios de psiquiatría preventiva” ha transmitido importantes aprendizajes y más reflexiones.
ResponderEliminarUno de las reflexiones más importantes que ha hecho a mi parecer es que plantea que la psiquiatría y el trabajo de los diversos profesionales de la salud mental no debe reducirse solamente a “lo clínico”, es decir, a intervenir un síntoma con un tratamiento específico a pacientes como sujetos aislados sin historia ni contexto. Propone un abordaje integral y preventivo que involucra a las redes de apoyo, al contexto, al fortalecimiento de la comunidad y además, algo que también destaco bastante es que propone aproximarse hacia los y las pacientes desde relaciones horizontales.
En mis prácticas cotidianas he podido visualizar que en muchas situaciones hemos llevado a cabo los diferentes niveles de prevención. Trabajo en el nivel secundario, pero aún así hemos desarrollado prevención primaria ya que al trabajar con las redes de apoyo de las personas que se encuentran en este espacio debemos explorar diversas situaciones y esto nos permite pesquisar o prevenir que familiares o personas significativas desarrollen situaciones de salud mental graves haciendo las derivaciones correspondientes. Por otra parte la prevención secundaria se puede visualizar a que muchas veces llegan personas sin diagnóstico por lo que se busca realizar una detección temprana y brindar tratamientos oportunos. Por último en la prevención terciaria también hemos realizado acciones en función de la rehabilitación, la inclusión social y la prevención del empeoramiento y/o secuelas del cuadro de salud mental. En este sentido quiero destacar la importancia de no ver a los diversos dispositivos como nodos aislados si no que entender la importancia de trabajar en red y de mantener la comunicación entre los diversos equipos en el nivel primario, secundario y terciario ya que, finalmente todo debiera estar interconectado ya que favorecer el acceso al derecho a la salud mental de las personas es una tarea de todos los que integramos el sistema salud.
Como un paréntesis debo comentar que la disciplina a la que pertenezco, terapia ocupacional en esos años aún no era visibilizada con un rol relevante en la salud mental y psiquiatría comunitaria, sin embargo debido a todas las transformaciones que ha habido sobre cómo vemos la salud mental la T.O se ha posicionado con un rol relevante que puede abordar y aportar tremendamente a los niveles de prevención. Sobre todo las perspectivas que reconocen a los diversos determinantes sociales, factores psicosociales o formas de vida en comunidad que impactan directamente en la vida cotidiana y en las ocupaciones de las personas lo cual, como menciona Caplan puede propiciar o prevenir la aparición de trastornos mentales graves.
Estimada Carolina:
EliminarMuy de acuerdo con tu comentario. Mi trabajo se desempeña en hospital de día, lugar en el que me encuentro encargada junto a mi compañera psicóloga de un taller llamado "psicoeducacion a familiares", el cual además de acercar a las redes de apoyo de nuestros usuarios a los diferentes tópicos de salud mental, resulta un espacio de contención y acogida parq cuidadores de personas con alguna temática de salud mental, espacio que se agradece profundamente. Aquí también se practica la prevención secundaria, dado que existen familiares cursando con cuadros no diagnosticados, y se realizan las orientaciones respectivas.
Se nos presenta una lectura clave para nuestra formación en psiquiatría comunitaria. Mediante el texto de “Principios de Psiquiatría Preventiva”, el Dr Gerald Caplan nos propone de forma lúcida y concreta los fundamentos del modelo comunitario de atención en psiquiatría, enfocándose en la importancia de aplicar una psiquiatría preventiva, capaz de hacerse cargo desde un enfoque “proactivo” de la planificación y ejecución a nivel local de programas para prevenir el desarrollo de la patologías en salud mental (prevención primaria), disminuir la duración de los trastornos ya presentes (prevención secundaria) y también prevenir el deterioro asociado (prevención terciaria), para ir más allá de un tratamiento “reactivo” destinado a ser insuficiente.
ResponderEliminarMe parece muy destacable el énfasis en el rol social del psiquiatra y de los asistentes en salud, en cuanto a la necesidad de coordinar programas con distintas áreas de la sociedad civil en busca de promover relaciones sanas del individuo con su comunidad tanto en aspectos físicos, psicosociales, socioculturales y materiales, que nos permitirán sobrellevar las crisis vitales con más herramientas, teniendo a su vez redes de apoyo más eficaces. Este punto creo, debiera extenderse en realidad a todas las personas involucradas de una u otra forma en el cuidado de la salud mental, de ahí la necesidad de fortalecimiento de la atención primaria en estas áreas, donde impresiona que, pese a los esfuerzos programáticos, aún se encuentra enfrascada mayoritariamente en resolver casos individuales desde lo “reactivo”, como si de apagar incendios se tratase.
Esto me lleva a considerar realmente importante lo planteado por Caplan sobre el concepto de consultoría, que aparece como una oportunidad de diálogo directo entre equipos de atención primaria y secundaria, para el apoyo de casos clínicos o administrativos particulares, con rol tanto asesor como educativo e incluso mediador, pero aun así, me parece una instancia con más potencial del que actualmente se desarrolla, donde si se dieran las condiciones materiales (horarios, espacios agendas y personal), también podrían coordinarse mejor las gestiones de cuidado intersectorial a nivel comunitario y en casos particulares que lo ameriten (vale decir, un trabajo mancomunado en equipo entre los distintos niveles, de forma más directa). Entiendo que los recursos son limitados y es importante como menciona el mismo Caplan la jerarquización según prioridades, pero en ese sentido una mejor coordinación inter-nivel podría propiciar justamente resultados más eficaces evitando negligencia psiquiátricas por descoordinación de equipos.
En mi práctica clínica actual en Cesam San Joaquín y durante mi internado electivo en Cosam Rahue Osorno, he tenido la oportunidad de participar en las instancias de Consultoría, donde se destaca justamente la oportunidad de un diálogo tripartito entre equipo consultante, consultor y el paciente y donde he visto que para el usuario tiene un significado también de pertenencia y de validación, adquiriendo un rol protector en sí mismo, sin embargo, es evidente que los tiempos son bastante reducidos para lograr un abordaje más integral y queda de manifiesto muchas veces la necesidad de generar más instancias de educación, capacitación y empoderamiento al equipo de atención primaria para aumentar su capacidad resolutiva. El énfasis debe concentrarse a mi juicio en fortalecer la atención primaria.
Estimado Claudio, concuerdo con tu comentario respecto a los énfasis de Caplan en especial en el rol de coordinador de redes que debemos tener como equipo de salud.
EliminarRespecto a tu experiencia en consultoría es frecuente esa limitación en los tiempos disponibles no solo para la realización de la consultoría sino también para la preparación de los casos donde muchas veces los equipos de APS hemos tenido y siguen teniendo déficit de tiempo para preparar estos casos en virtud de las horas asistenciales. Esto me parece importante debido a que muchas veces casos graves pueden retrasar su derivación o manejo debido a sesgos de información durante la presentación y discusión del caso.
Estimado Claudio, me resuena lo que comentas sobre tu experiencia en consultorías. Me ha tocado participar en el lado de los consultores y me ha dejado una sensación parecida respecto a la necesidad de reforzar los equipos de atención primaria ante los límites de recurso y tiempo. En mi experiencia, las sesiones de consultoría se han sentido algo apresuradas para cumplir con todos los requerimientos y volver a tiempo al hospital, no hay mucho espacio para discutir las dudas con más distención. Creo que la continuidad del diálogo es central, ya que permite ir retomando preguntas y problemas clínicos más allá del caso particular. Es un problema, en ese sentido, el hecho de que algunos equipos roten frecuentemente, que cambie el consultor o los consultantes, ya que no permite la construcción de esa relación de crecimiento y retroalimentación.
EliminarEn relación con el artículo “Héroes en la Psiquiatría Comunitaria: Profesor Gerald Caplan”, considero que nos brinda información valiosa sobre Caplan, su formación, su trabajo y su fundamental aporte tanto en la psiquiatría preventiva como en la psiquiatría infantil, cimentando bases ideológicas y prácticas que siguen vigentes hoy en día.
ResponderEliminarRespecto a “Principios de Psiquiatría Preventiva”, lo primero que me llamó la atención fue que los conceptos que Caplan expone en su libro fueron escritos hace más de 60 años y mantienen una notable validez contemporánea, e incluso identifica algunas barreras de implementación que persisten al día de hoy. Como profesional que inicia el proceso de especialización, pensaba que el enfoque de la psiquiatría comunitaria, y en este caso más específicamente preventiva, era un concepto “nuevo”, dado que en la práctica clínica no especializada no es un enfoque que se promueva habitualmente y que recién en nuestro país con el nuevo Proyecto de Ley de Salud Mental busca sentar las bases del cambio de paradigma actual.
Caplan otorga una responsabilidad en la salud mental no solo al sector salud, sino a toda la comunidad, entendiendo que es necesario incorporar y dialogar con otros actores. Visualiza que la salud mental debe fomentar un trabajo interdisciplinario, intersectorial y social, y plantea un modelo conceptual vigente en relación con la prevención primaria, secundaria y terciaria, identificando sus componentes fundamentales de manera muy precisa.
Particularmente en relación a la prevención primaria, la identifica como el elemento esencial en la Psiquiatría preventiva y que podemos extrapolar a otras especialidades médicas. El concepto de “aportes” físicos, psicosociales y culturales que deben ser promovidos para disminuir la probabilidad de desarrollar algún trastorno de salud mental (y de todo tipo) son las bases de salud integral. Es así como por ejemplo la Medicina del Estilo de Vida, tan en boga el día de hoy, promueve conceptos similares y los desarrolla.
Por último, me parece notable la elaboración de la consulta en salud mental que en Chile hemos adaptado como consultoría. Caplan define los tipos de consulta y ofrece directrices sobre el rol del consultor en su abordaje.
En mi experiencia en Atención Primaria de Salud (APS), al ser parte de las consultorías como médico general del programa de Salud Mental, muchas veces sentía que era una herramienta que se podía aprovechar mejor. Particularmente en los equipos en los que trabajé, la consultoría se veía más como un “compromiso” que había que cumplir, que como un instrumento fundamental para abordar de manera más efectiva los casos complejos que se presentaban. Al leer el texto y conocer el aporte de Caplan, este es un tema que me ha interesado particularmente y que requiere de una preparación tanto técnica como en el trato con el equipo consultante, lo cual debemos pulir en nuestra formación de especialidad.
Gracias por mencionar la práctica de las instancias de consultoría , tambien podría comentar desde mi experiencia instancias en donde como ex trabajadora de aps , eran instancias de mucho enriquecimiento a nivel de formación de redes interprofesionales y de conocimiento, como tambien ver desde otros trabajos como se generaba situacion de asimetrías desafortunadas y tensas de poder/ jerarquia entre mismos estamentos , generandose sensacion de temor lo cual claramente no favorecia el espiritu de promover el conocimiento a favor ni de las relaciones interpersonales, ni del paciente ni de la comunidad, Por eso me parece destacable que Caplan dentro de la teoria en si, sea capaz de dedicar pensamientos y palabras a sus colegas de forma respetuosa y reflexiva en cuanto al quehacer medico como ser humano en sí.
EliminarEstimados, comparto mucho su opinión con lo que respeta a las consultorías; he tenido la fortuna de estar en las consultorías los años que trabaja en APS, y pude observar ambas situaciones que comparten, inclusive muchas veces hubo sensación de abandono o sentirme trabajando más sola como isla independiente a trabajar en conjunto el equipo de atención primaria y secundaria. Pero actualmente tengo la experiencia en proceso de formación de cómo cambian el formato, la presentación e inclusive se ven de forma presencial los casos, lo que provoca una intervención temprana, manejo multidisciplinario, cambio de fármaco e inclusive instancia de que se eduque a los equipos.
EliminarEstimado Wilson:
ResponderEliminarRespecto a lo que expones en relación a la consultoría estoy totalmente de acuerdo. En mi experiencia y que al ver los comentarios de los demás compañeros parece ser algo frecuente en la APS, la consultoría es una instancia que a veces no es aprovechada, requeriendo mejores condiciones materiales como mencionas pero también realzar el valor que tiene y concientizar a los equipos tanto consultantes como consultores. Queda en nosotros al identificar estas situaciones realizar un plan de mejoras que busquen una mejor coordinación como mencionas y alcanzar de mejor manera los objetivos de la consultoría.
La lectura del trabajo del Dr Caplan invita a reflexionar respecto a los fundamentos de la conceptualización de un modelo comunitario de salud mental.
ResponderEliminarAl respecto, y para no redundar demasiado en lo que ya se ha dicho en otros comentarios, quisiera realizar un par de reflexiones breves. Primero, me parece central destacar la importancia de la necesidad de una organización en red para sostener un modelo de atenciones comunitarias. En ello, lo que hemos conversado en otras oportunidades sobre la "continuidad de cuidados" resulta relevante, al permitir articulaciones entre los dispositivos asistenciales que faciliten el flujo de las intervenciones a la comunidad. Los planes preventivos, terapéuticos y de rehabilitación, de esta manera, deberían estar entrelazados entre sí y hacer un sentido en conjunto. Para este propósito, de fluidez y articulación, es vital una buena comunicación. Ahí el énfasis que se hace en el rol de la consultoría, y sus dinámicas: es reflejo de lo anterior. Aunar criterios, contrastar conocimientos, afinar el ojo clínico, sostener un diálogo a largo plazo; todas estas son oportunidades de refinar el modelo y su funcionamiento. Además, el esfuerzo de la red no termina en sus intervenciones clínicas, sino que va más allá, a través de relaciones con otras organizaciones y áreas de la comunidad (municipalidad, junta de vecinos, ONG, fundaciones, etc.), lo que enriquece el aprendizaje, el diálogo y las dinámicas de retroalimentación.
En segundo lugar, quisiera destacar la relevancia de una práctica clínica situada. El rol del especialista se debe poner en cuestión ¿a qué se dedica el psiquiatra?, ¿Cuáles son sus obligaciones, sus responsabilidades? Estas preguntas deben estar sobre la mesa en el desarrollo de un programa asistencial y se debería aspirar a tener al menos una propuesta clara, no necesariamente definitiva, para responder. Inevitablemente hay que jerarquizar los esfuerzos, no se pueden atender todas las demandas. La respuesta creo que siempre debe responderse de manera situada, así como se propone en las formas de organización de un programa comunitario: ¿Qué necesita la gente del lugar? ¿Cuáles son los actores principales? ¿Cómo se organiza la comunidad? Una orientación enraizada en la actualidad, con su peso material e ímpetu humano, me parece un buen camino para responder estas y más preguntas.
Para terminar, quisiera traer a colación una reflexión respecto al rol del arte en las crisis. Se nos invita a pensar en esta instancia las medidas preventivas ante situaciones de crisis que pueden devenir en padecer, enfermedad o desestructuración. La identificación y mitigación de factores de riesgo, la construcción de redes comunitarias de apoyo, la articulación del sistema de salud, son algunas de las herramientas que hemos desarrollado para evitar la desintegración ante la crisis. Sin embargo, muchas veces el foco está puesto en como evitar, o tratar, lo patológico y existen miradas alternativas al problema que pueden contribuir en complejidad. En mi experiencia, las situaciones de crisis implican pérdidas de territorio simbólico, como pueden ser hogares, relaciones, labores, derechos, libertades, etc. Parte de lo que implica una situación así es una necesidad de reconstitución territorial, lo que se puede lograr a través de muchas formas distintas. En materia de salud mental, a veces la pérdida es radical, y la experiencia borda en lo inefable. En estas ocasiones, el arte resulta una herramienta humana vital de conocimiento de lo inefable, re-territorialización y re-simbolización, que permite dar cuenta de una crisis, más allá de lo preventivo, terapéutico o la rehabilitación. En este país, creo que nos falta apertura (financiamiento y campo) a las artes y cultura, y mi intuición me dice que un mayor acceso a estos, nos puede hacer personas más flexibles antes cambios radicales de este tipo. La salud mental comunitaria debería estar en diálogo con la cultura y las artes, en una alianza que permita generar y deshacer territorios simbólicos.
Súper sensatas y acertadas tus reflexiones Felipe, como es usual. Quisiera particularmente ahondar en el punto final que desarrollas: la preponderancia de las artes en las crisis.
EliminarEl arte como entidad transformadora, resignificante y movilizadora tiene un potencial completamente subutilizado y subestimado. Coincido plenamente que el diálogo entre la psiquiatría comunitarias y las distintas disciplinas artísticas debiese ser no solo fluido, sino cercano. Resulta tan evidente que ambos campos comparten métodos y objetivos que simplemente no se comprende la poca integración artística en la cruzada por la implementación de un modelo de salud mental integral. La visión que posiciona la enfermedad como lo central, desde lo biológico, sigue tan vigente como siempre y es parte de nuestro trabajo generar espacios para que esto cambie.
Estimado Felipe,
EliminarPienso que haces una reflexión bastante acertada del paradigma actual en materia de labores en psiquiatría, los principios que sustentan el modelo comunitario, la continuidad de cuidados y la articulación de sus instancias. Comparto esas líneas de pensamiento, más aún respecto a la valoración que haces del arte en los procesos de crisis. Estos son fenómenos observables en el plano de lo simbólico, de lo abstracto, a lo que no hay que restarle valor en su aproximación. El arte, en tanto expresión de esta abstracción (que arrastra también la energía del campo de lo afectivo) es sumamente valioso y denota una oportunidad poco explorada y vinculada con aquello que nos hace humanos. Sin duda, algo que revisar y considerar en la observación actual que tenemos como becados, y en la labor que desempeñaremos a futuro como psiquiatras.
El aporte de Caplan a la psiquiatría moderna resulta innovador, ya que presenta una visión de la salud mental que va más allá del tratamiento de síntomas, que lo aborda de una forma más integral , proponiendo un modelo de prevención que involucra a la comunidad como agente de fundamental , en donde los miembros de esta, son quienes van identificando y apoyando a los individuos en riesgo, además destacando la colaboración de instituciones , profesionales, de diversos sectores para la promoción de la salud mental.
ResponderEliminarAboga por utilizar la educación y sensibilización dentro de las herramientas para lograr este objetivo, desestigmatizando los problemas de salud mental y así promoviendo a que un mayor número de individuos tengan acceso a los recursos existentes.
Este enfoque ha sido utilizado como base para muchos en el ejercicio actual de la psiquiatría
Es interesante la referencia del texto en cuanto a, qué y cómo,podría extrapolarse o aplicarse en lo concreto en términos de definición de- una relación sana- “ aquella en la que existe una persona significativa que percibe , respeta e intenta satisfacer las necesidades del otro de acuerdo a sus roles sociales y de la cultura … su ausencia lleva a trastornos mentales” esta definición nos lleva a preguntarnos si éste sería nuestro objetivo también como sociedad, o como sistema de salud o al menos como entes que aspiran a entregar cuidados en cuanto a salud mental .
Me resulta de cierta forma conmovedor/inspirador leer las reflexiones de Caplan al concluir su texto, en relación a que” el clínico debe mantener su objetividad provisional , su autoconocimiento, autocontrol y sensibilidad a los matices de la interacción socio personal , abandonando la distancia y superioridad del rol de médico” , reemplazandolo así por el rol de “subordinado del servidor comunitario “ , requiriendo el apoyo de un otro que supervise el quehacer, y que actúe de rol modelador , algo que es difícil de encontrar en nuestra práctica habitual.
Caplan nos llama a mantenernos atentos, reflexivos , humildes y a resignificar el objetivo de la práctica que muchas veces dejamos dentro de las 4 paredes de un box asistencial, para derribarlas, y así ampliar nuestras miradas al diálogo de otros saberes que están ahí afuera , entre diferentes agentes, cada uno con responsabilidades que van forjando la salud mental.
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ResponderEliminarLa lectura del libro del Dr. Caplan resulta particularmente significante y coherente con todo el reconocimiento que tiene: una profundo entendimiento y conceptualización de lo que es la psiquiatría comunitaria, que a pesar del paso de los años sigue sosteniéndose fuerte como uno de los cimientosdel campo hasta el día de hoy.
ResponderEliminarSi bien coincido plenamente con lo apuntado con los colegas en comentarios anteriores sobre el grueso de la obra, y por sobretodo el énfasis en el enfoque preventivo del sistema, me gustaria reflexionar sobre algunas aristas prácticas que me parecen importantes a la hora de contrastarlas con nuestra realidad.
Como en cualquier sistema, la implementación de un modelo comunitario requiere de un esfuerzo coordinado de múltiples actores en distintos niveles.. En ese sentido, la jerarquización y diversificación de labores dentro del modelo resulta esencial; probablemente uno de los puntos en donde nuestra propuesta local está más al debe. La definición de roles, la distribución en el territorio, la integración de funciones entre distintos grupos multidisciplinarios; todos estos apartados, por uno u otro motivo, han carecido de solidez en la puesta en práctica del sistema y generan diariamente inestabilidad en la resolutividad y eficiencia del mismo. Que la volatilidad política y la demagogía hayan permeado la orgánica de la salud pública y por consiguiente, al modelo, ha causado que este flaquee en sus raíces y tengamos que cargar constatemente con el precio de ello: que personas sin las competencias pertinentes asuman roles relevantes en la red genera inexorablemente un efecto dominó en donde la compensación crónica de estas falencias genera espacios y filtraciones en otros items y funciones.
Sin alejarme de esta idea, el definir funciones y roles de los distintos profesionales en la red, tan medular como es, ha de incluir un componente de reconocimiento local: del territorio. Tal como lo menciona el autor, el tener dominio y entendimiento del lugar donde se ejerce es una ventaja sin par a la hora de la implementación del modelo, en donde el refuerzo vincular es vital y la integración modelo-paciente ha de ser vertical, y no al revés. En nuestra realidad local, la rigidez es la norma y constantemente evidencio como la falta de adaptabilidad a las realidades particulares de los individuos merma procesos que de otra forma pudiesen tener buen puerto, fenómeno particularmente frecuente en atención primaria, donde me desempeñé por 6 años.
Está claro que la obra del Dr. Caplan no ahonda en algunas variables que hoy entendemos como centrales a la hora de hablar de psiquiatría comunitaria: el capital cultural, la trama social y política predominante. Sin embargo, es una invitación al trabajo el dar cuenta de que aun falta bastante camino por recorrer en la implementación de las directrices primeras del modelo antes de poder controlar variables más dinámicas como las descritas, por lo que la referencia de este texto sigue constituyendo un pilar importante en la formación de los profesionales ligados a la psiquiatría comunitaria.
Estimado colega estoy muy de acuerdo con los que expones como puntos cruciales del libro de Caplan, " Principios de la Psiquiatría preventiva", en base los tres niveles de prevención que mencionas. Específicamente creo que la prevención en salud mental es vital, en varios aspectos que debemos seguir trabajando, como el estigma de la salud mental, que sigue afectando a día a día a nuestros usuarios, y esto se logra con educación y participación de la comunidad en talleres educativos en COSAM, en Hospitales de día, en talleres familiares, en colegios, en liceos, salas de cuna, universidades, centros de demencia, es decir abarcando todas las etapas de ciclo vital de un modo integral. En mi experiencia en el Cesfam San Pedro de la Costa, trabajamos con población adolescente el día del autismo, promoviendo educación a la población sobre esta condición, la cual ha aumentado considerablemente. Debemos potenciar las altas capacidades de estas personas, logrando una mayor integración social, la cual es trabajo de todos.
ResponderEliminarCon respecto a los textos leídos sobre Gerald Caplan me pareció bastante interesante el artículo Héroes en Psiquiatría Comunitaria donde se resume a modo de biografía los aportes de Caplan en la Psiquiatría Comunitaria; destaco su importante influencia en el campo de la psiquiatría infantil y la puesta en práctica de consultorías con un enfoque de respeto, escucha activa, comprensión y compañerismo hacia el equipo consultante. Personalmente este año me ha tocado participar y asumir funciones de consultor en varias de las consultorías que se realizan en los territorios de La Granja y Calera de Tango, y ha sido una experiencia de hartas enseñanzas, paciencia y en el fondo aprender haciendo en el camino, donde he puesto a prueba habilidades para formar equipo con los profesionales de los distintos dispositivos de la salud primaria y adquirir destrezas para una entrevista más eficiente, y haciendo una mirada hacia atrás, para el desarrollo de este proceso, los valores de compañerismo y escucha crítica hacen todo el sentido para la puesta en práctica de consultorías.
ResponderEliminarPor otra parte en el libro Principios de Psiquiatría Preventiva me llamó la atención el capítulo VII, organización de un programa comunitario, en el cual se definen los principales problemas de la organización de un programa comunitario y las recomendaciones prácticas para solucionarlo. En él se menciona que la elaboración del programa debe ser lento, sin un plan sistemático, evaluando necesidades e intereses. Creo que este concepto es muy relevante de aplicar en la práctica, personalmente cuando trabajaba en la atención primaria el programa de salud mental dependía mucho de la acción conjunta de los más interesados en desarrollarlo, y afortunadamente había un buen liderazgo destacando flexibilidad, decisión y paciencia para su ejecución, por otro lado tambien había harto interés por parte del equipo médico para participar en atenciones de pacientes y de las consultorías lo que ayudaba a dar una respuesta oportuna a la gran demanda de consultas en salud mental.
Estimado Nicolas, estoy de acuerdo con que uno de los legados de Caplan son los valores humanos, sobretodo los de comprensión, empatía y escucha crítica para mejorar la comunicación entre los distintos integrantes del equipo de salud mental. Ocurre mucho que los médicos somos vistos asimétricamente y en jerarquía sobre el resto de los profesionales y creo que en parte es por culpa de los mismos médicos, asi que lo que propone Caplan y sus valores va en pos de formar un equipo multidisciplinario más armónico. En relación a las consultorias encuentro que es una instancia muy relevante para poder apoyar al equipo de atención primaria, tanto en aspectos prácticos, teóricos y emocionales ya que tambien cuentan con una carga y demanda importante de patologías de salud mental.
ResponderEliminarTras tener la oportunidad de leer el texto “Principios de Psiquiatría Preventiva” del Dr. Caplan, quisiera señalar en primera instancia lo fundamental que es su contenido para nuestra formación en psiquiatría comunitaria, por el gran impacto que ha generado este escrito y por cómo nos adentra en un campo tan necesario de explorar.
ResponderEliminarEn ese sentido, la psiquiatría preventiva en su búsqueda de disminuir la prevalencia de las enfermedades mentales como tal, debiese ser el objetivo fundamental de nuestro sistema de salud, ya que contribuiría a disminuir no solo la incapacidad asociada a las patologías de salud mental, sino que también permitiría dar cierto respiro a nuestra saturada red de atenciones de salud mental, cuya lista de espera se ve cada vez mas engrosada por personas que esperan un tratamiento reactivo de patologías que se encuentran ya establecidas en su mayoría.
El autor destaca además la importancia que tiene la consultoría en salud mental, que ofrece una instancia de dialogo e intervención directa entre los equipos de atención primaria y secundaria, generando apoyo de manera integral entre ambas agrupaciones, permitiendo una resolución mayor de los casos de interés. Asimismo, el descuido de estas instancias, por cierto, podría generar desventajas si es que no son aprovechadas como corresponde, ya que se requiere de tiempo, personal y espacio, entre otros, para ser llevadas a cabo.
Me parece además tremendamente destacable el hecho de abordar temas como la iatrogenia y conceptos asociados, ya que en nuestro rol como agentes de salud somos participes activos en la indicación de tratamientos que, si bien tienen un objetivo terapéutico, no se puede desconocer que los efectos secundarios o indeseados son poco frecuentes. El llamado a tenerlos presente me parece mas que justificado, pues hay medicamentos que, como la mayoría sabemos, tienen efectos secundarios de tal magnitud que se convierten en una arista mas a seguir de cerca en el tratamiento de ciertos pacientes.
En cuanto a mi experiencia, quisiera señalar que cuando tuve la oportunidad de trabajar en APS fui testigo de los pocos recursos que son destinados para promoción y prevención en salud, y de ese pequeño monto es realmente un porcentaje menor el que se destina al área de salud mental, por lo que en la práctica esta área se ve desfavorecida en comparación a otras. Esto obedece a la realidad que se percibe de manera generalizad en el sistema, en donde se trata al paciente cuando ya manifiesta la patología.
Totalmente de acuerdo con tu comentario Marcel.
EliminarPensar en nuestra formación en psiquiatría comunitaria requiere de las herramientas entregadas en el texto.
Se sintió como un mapa muy bien delimitado y señalizado que nos invita a mantener una red con flujo bidireccional y continuo.
Por otra parte, el enfoque que se otorga a las consultorias y que mencionas anteriormente me pareció importante. Es un recurso bastante singular con el que contamos como especialidad y que en la practica diaria genera un impacto incuestionable a aclarar dudas, optimizar recursos y agilizar procesos con nuestros usuarios.
Estimadxs
ResponderEliminarSus comentarios reflejan la importancia de Caplan en la psiquiatría preventiva. Este enfoque destaca la importancia de la intervención temprana y el papel crucial de las redes de apoyo comunitario y familiar en la salud mental, lo cual es un cambio significativo respecto a enfoques psiquiátricos más tradicionales los cuales se enfocan principalmente en la enfermedad y su tratamiento cuando esta ya está establecida.
Me gustaría aportar a esta conversación desde la experiencia de haber trabajado 6 años en APS y como residente de psiquiatría infanto juvenil, por la importancia de pesquisar y tratar estados premórbidos relacionados con patología psiquiátricas, pensando principalmente en la prevención desde una mirada más comunitaria y a nivel poblacional a través de la educación la cual debe ser llevada a las personas que son más propensas de sufrir un trastorno mental. Una de las maneras que he visto que tiene impacto es realizar educación en los colegios. Por lo cual como plantea Caplan hay que ir más allá del hospital e incluir a la comunidad.
Abordar la psiquiatria desde lo comunitario supone la importante tarea de no solo tratar, sino que tambien de prevenir. Y las propuestas de Caplan en esta linea resultan muy interesantes.
ResponderEliminarLeyendo el texto no pude evitar recordar las tantas veces que al terminar una atención médica pensaba "cuanto de la carga que veo en este paciente se trasmite a su núcleo cercano", sin embargo lo limitado de algunos sistemas no permitía indagar más allá y quedaba este amargo sabor de boca de "que sería de sus hijos o esposa si se llegase a intervenir a tiempo, si lograsemos prevenir que esto que hoy suponía un sintoma terminara por moldear toda dinámica de pobre funcionamiento familiar y una eventual herencia negativa".
Aca es donde los modelos de Caplan se vuelven trascendentales, en cosas como buscar de forma activa factores riesgo o dinámicas relacionales deficientes e intervenir desde la raíz, y la unica manera de hacerlo es estando insertos y en una simbiosis perfecta con la comunidad.
El texto nos recuerda además la naturaleza híbrida de nuestra profesión y nos llama a tomar este rol de líder social, moviendonos dentro de esta delgada linea entre tratante y consejero con la finalidad de identificar y corregir acciones, relaciones y redes significativas que puedan estar alteradas e impacten al paciente.
Finalmente entrega una propuesta de red con instituciones variadas accesibles y a la mano del usuario que acercan una atención de especialidad fuera del ambito hospitalario. Esto último me generó particular satisfacción al contrastarlo con la realidad de país, y al darme cuenta que muchas de estas entidades forman parte de nuestro mapa de derivaciones.
Me gustó mucho las recomendaciones que se entregan a los prestadores consultores a quienes se nos llama a tener un trato empático y una visión de retroalimentación positiva con el consultante (APS) donde señaña incluso aspectos que aminoran la ansiedad y fortalecen la seguridad de quienes consultan. Es curioso pensarse a si mismo en otro nivel de atención y recordar la preocupacion y preparación que uno como tratante ponia al presentar casos a especialidad. Que importante el no olvidar lo que hasta hace unos meses era un desafio y tomar esto como motor para promover un flujo bidireccional y ameno en pro del paciente.
Estimado, estoy de acuerdo contigo en varios puntos, pero me gustaría resaltar precisamente el rol social que tenemos como equipo de salud, que va mas allá de las atenciones que somo capaces de otorgar en box y que, tal como mencionas, podemos bajo las circunstancias adecuadas, influir positivamente sobre la comunidad en general; por lo tanto, debemos tener presentes esta capacidad y utilizarla para maximizar el bienestar de la población usuaria.
ResponderEliminarTambién me gustaría abordar la visión preventiva, ya que como muchos hemos sugerido en este espacio, un enfoque de este tipo sería ideal, pero requiere de estrategias y políticas acordes para lograr resultados; creo que el primer paso es visualizar la oportunidad y asó quizás seamos nosotros mismos quienes podríamos poner sobre la mesa esta visión crítica más adelante.
Estimada Constanza. Me parece muy relevante y enriquecedor tu comentario. Como mencionas, el concepto de daño iatrogénico, que introdujo el Dr. Caplan, es crucial, ya que nos permite visualizar cómo la atención médica, aunque sea bien intencionada, puede generar un perjuicio para el paciente. Se identifica la falta de objetividad que puede llevar a errores diagnósticos o a tratamientos erróneos. Considero que para evitar estas fallas, es importante tener en consideración la importancia del trabajo en equipo y conocer nuestros límites, ya que si tenemos alguna duda podemos consultarla con otros profesionales que atiendan al paciente como psicólogos o trabajadores sociales o algún otro colega que nos pueda entregar su visión del cuadro. La clave es no perder nuestra principal prioridad, siendo ésta el paciente y su salud. Me trajo muchos recuerdos la conexión que hiciste entre psiquiatría preventiva y atención primaria, lo cual claramente nos lleva a nuestros inicios como médicos en que las atenciones debían tener un enfoque hacia la prevención primaria, como lo hacíamos en el control de niño sano, ficha CLAP y el examen de medicina preventiva, los cuales su principal enfoque es identificar factores de riesgo para intervenir de manera oportuna. La experiencia que compartes de tu CECOSF demuestra cómo la detención temprana y la educación pueden generar cambios significativos en la vida de las personas y la comunidad. Es muy inspirador ver cómo las ideas del Dr. Caplan han resonado en tu trayectoria profesional y la manera que visualizas que has podido implementar sus principios en tu práctica.
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ResponderEliminarAl leer el Libro Principios de Psiquiatría Preventiva de Gerald Caplan, me pude dar cuenta que no vamos por un camino tan distinto, a lo que estamos enfocados en la actualidad, es cierto que nos falta por llegar a los más optimo que quisiéramos ofrecerles a nuestros usuarios, que atendemos diariamente.
Hubieron varios pasajes, que pude identificar lo anterior:
Diagnóstico Precoz y tratamiento intensivo, lo que permite al paciente reintegrarlo a sus actividades, sin tener que optar por la hospitalización.
Prevención, tratamiento y rehabilitación, responsabilidad comunitaria.
Hospitales de Días
Recibir un tratamiento competente.
Introducir en su trabajo un enfoque de trabajo Comunitario y preventivo.
Consultorías externas.
Un Departamento de Psiquiatría en Hospitales generales
Asesoría regular a otros miembros del Hospital.
Cada profesional que se desempeña en Psiquiatría. se ha podido dar cuenta, que es el trabajo que estamos efectuando en la actualidad.
Abordar al usuario, no sólo como un tratamiento de síntomas, sino más allá, analizando los factores de riego, en contexto personal, social, comunitario.
al leer algunos casos de mis compañeros, me quisiera detener
en el diagnóstico precoz y tratamiento intensivo, con respecto a un caso que vimos esta semana. una usuaria, llego a consultar a urgencia, es primer acercamiento que tiene con salud mental, madre relata cambio de conducta desde una semana, insomne, mutista, mirada al vacío, su diagnóstico inicial fue "mutismo selectivo". Otro día nuevamente asistió a urgencia, en las mismas condiciones, sin respuesta a preguntas efectuadas por psiquiatra ni acciones solicitadas. Se efectuaron exámenes de toda índole. Requiere de una clarificación diagnóstica (aunque psiquiatra piensa que puede ser EQZ). Me pregunto ¿Cuánto tiempo pasará para que pueda ser citada en su Dispositivo correspondiente y recibir un diagnóstico precoz y un tratamiento efectivo y oportuno? ya efectué la derivación y comenzamos con las trabas administrativas (que tal vez corresponde que sean así ), sin dejar de mencionar el escaso recurso profesional que existen en el sistema publico. Lo que va repercutir de la salud mental de esta usuaria y también de su familia.
Agrego comentario de FRANCISCA ROSSO MIRANDA, que tuvo dificultades para subirlo al Blog:
ResponderEliminarTu escrito destaca de manera clara y precisa los puntos clave de la obra "Principios de Psiquiatría Preventiva" de Caplan. Es notorio como pudiste comprender al autor y coincidir con él en la perspectiva del psiquiatra infantil y de la adolescencia, la cual comparto plenamente.
Coincido contigo en que la idea de intervenir de forma temprana, antes que las problemáticas en salud mental se consoliden, es un cambio fundamental respecto a las prácticas tradicionales en psiquiatría.
Además, comparto el poder resaltar el papel de la comunidad, los factores sociales y la red de apoyo como elementos fundamentales en la prevención de trastornos mentales. La influencia del entorno familiar y los servicios comunitarios en la salud mental de una persona es innegable, y trabajar en conjunto con estos factores puede marcar la diferencia en la prevención de problemas mentales.
Por último, la visión de Caplan sobre las crisis como oportunidades de intervención y crecimiento personal es muy valiosa, ya que éstas pueden ser momentos clave para brindar apoyo y orientación, desde un enfoque preventivo.
A partir de los documentos leídos, se resalta la importancia de la intervención temprana en salud mental, particularmente en contextos comunitarios como los que se viven en la región de La Araucanía. En este sentido, la teoría de Caplan sobre prevención primaria, secundaria y terciaria cobra especial relevancia.
ResponderEliminarEn la atención primaria de salud, como la que se ofrece en los centros de salud familiar, los profesionales juegan un rol fundamental no solo en el tratamiento de enfermedades, sino también en la prevención de trastornos mentales. La Teoría de la Crisis, propuesta por Caplan, sugiere que intervenir en momentos clave de vulnerabilidad psicológica es crucial para mitigar el impacto de eventos estresantes y evitar el desarrollo de patologías más graves. Este enfoque es particularmente útil en comunidades con altos niveles de estrés y vulnerabilidad social, como ocurre en algunas zonas rurales de La Araucanía.
Caplan también destaca la necesidad de trabajar de manera colaborativa con las familias y los sistemas de apoyo locales, algo que enriquece la atención en estas comunidades. En el caso de La Araucanía, esto implica un respeto profundo por la cultura mapuche y la integración de sus prácticas tradicionales en los modelos de atención, generando un enfoque preventivo más efectivo y culturalmente relevante.
Por otro lado, Caplan advierte sobre los riesgos de la iatrogenia, o daño causado por intervenciones inadecuadas, lo que nos recuerda la importancia de realizar una atención consciente y respetuosa. En contextos donde existen barreras culturales o desconfianza hacia el sistema de salud, es fundamental que los profesionales de la salud mental sean cautelosos y colaborativos.
Estimado, estoy completamente de acuerdo en que la intervención temprana en salud mental es crucial, especialmente en contextos comunitarios como los de La Araucanía. La relevancia de la teoría de Caplan sobre la prevención primaria, secundaria y terciaria se hace aún más evidente cuando consideramos las realidades sociales y culturales de estas comunidades.
EliminarCreo que tu mención sobre los riesgos de la iatrogenia es muy pertinente, ya que es necesario que los profesionales de la salud mental sean sensibles y conscientes de las dinámicas culturales, así como de la desconfianza que puede existir en algunas comunidades. La atención debe ser siempre colaborativa y respetuosa, asegurando que las intervenciones sean lo más adecuadas posibles a los contextos en las que se realizan.
Estimado compañero, concuerdo con tu comentario y me gustaría destacar tu mención al componente cultural de nuestro trabajo. Hace unos días tuve la experiencia de asistir a un congreso donde destacaban la importancia de realizar practicas social y culturalmente competentes.
EliminarEsto en el marco que poder llevar la evidencia a la práctica, considerando nuestras realidades locales, uno de los ejemplos que destacaban eran la evidencia para distintas psicoterapias y lo comparaban con la realidad local, y la dificultad de llevar a cabo cualquier tipo de psicoterapia por la limitación del recurso.
Creo que este es un punto muy importante a considerar al momento de llevar a cabo intervención desde el punto de vista preventivo, y creo que siempre se debe tener en cuenta las problemáticas y recurso de los usuarios.
Estoy de acuerdo en que el libro de Caplan es un texto fundamental por su enfoque en la prevención en tres niveles. Aunque su marco teórico fue desarrollado en un contexto donde predominaban los enfoques institucionales, la colaboración interdisciplinaria que propone sigue siendo esencial para una psiquiatría preventiva eficaz.
ResponderEliminarSi bien Caplan no aborda explícitamente las cuestiones de desigualdad social y cultural en los términos actuales, sí reconoce la importancia del contexto social en la salud mental. Su enfoque en la Teoría de la Crisis y en la adaptación de las intervenciones a las particularidades de cada comunidad subraya su conciencia sobre el impacto del entorno en el bienestar mental. Esto ofrece una base para las intervenciones contemporáneas que hoy en día consideran la desigualdad como un factor clave.
En base a las lecturas de este periodo, destaco la importantísima influencia del doctor Caplan en la psiquiatría preventiva y comunitaria, basándose en que la salud mental no es sólo ausencia de enfermedad, sino también el bienestar completo que debe ser buscado activamente; además, es de suma importancia que como becados de psiquiatría conozcamos su obra y esta "biblia" de la psiquiatría comunitaria. Me llama la atención que lo planteado por el doctor Caplan sigue siendo vigente respecto a este enfoque transdisplinario y que todavía estemos viviendo esta especie de transición desde el enfoque clínico individual y biologista hacia un modelo integral, basándose en la prevención y control de las patologías de salud mental a nivel comunitario.
ResponderEliminarEs fundamental, en el área de psiquiatría infantjuvenil (beca que curso actualmente), el concepto que señala el dr. Caplan de estar atentos al contexto comunitario en la vida de los niños y adolescentes, y de tomar la relación médico-pacientes más bien como una relación donde nosotros como consultores vendríamos a ser como un compañero de trabajo más que ser el encargado del trabajo, con el objetivo de generar un vínculo de confianza con el consultante; a través de esto, debemos tener una escucha activa y estar atentos a matices sutiles respecto a los hechos interpersonales y sistemáticos para una intervención integral del usuario.
Destaco además el enfoque hacia a los tutores y/o familia extendida en el proceso de recuperación de los usuarios, y no quedarse en sólo culparlos por los problemas de los niños y adolescentes.
Respecto a mi experiencia, puedo señalar que mientras trabajé en APS, siempre la mayoría de los profesionales intentábamos mantener un enfoque comunitario y transdiciplinario para ofrecer las mejores alternativas de tratamiento e intervención para los usuarios; pero en muchos casos nos veíamos limitados por los recursos y por las consecuencias de un sistema colapsado. Por ejemplo, en muchas oportunidades teníamos casos de pacientes con cuadros más complejos donde correspondía que se atendieran a nivel secundario; teníamos la herramienta de las consultorías, pero en múltiples ocasiones nos decían que no había hora próxima, que enviaramos la interconsulta, pero no se sabía cuando citarían al paciente, que dejaramos X fármaco que no estaba disponible en atención primaria, que cualquier cosa que lo derivaramos a urgencias, etc. Esto causaba una gran frustración en el equipo, ya que nuestra capacidad de intervención llegaba hasta cierto punto, limitada por conocimientos y recursos, y el plantearle esto como respuesta a los pacientes o a sus tutores generaba aún más impotencia y desesperanza. Cabe señalar que los recursos limitados y sus consecuencias son transversales para todo el sistema público de salud.
A partir de las lecturas, se desprende que Caplan propuso un enfoque innovador dentro de la práctica psiquiátrica de su época. Entre sus principales contribuciones se destaca su énfasis en la psiquiatría preventiva y comunitaria, un paradigma novedoso en un contexto donde muchas intervenciones se centraban en lo curativo y el tratamiento inmediato. En este sentido, puso de relieve la importancia de cuidar no solo a quienes ya están enfermos, sino también a aquellos que son saludables y que podrían verse afectados en el futuro.
ResponderEliminarAdemás, Caplan sistematizó y clasificó los niveles de prevención en tres categorías: primaria, secundaria y terciaria. La prevención primaria se refiere a acciones dirigidas a la comunidad antes de que surjan problemas de salud mental; la prevención secundaria abarca la detección temprana de estos problemas y las intervenciones necesarias para evitar su progresión; y la prevención terciaria se centra en reducir el impacto o prevenir recaídas en personas que ya padecen alguna enfermedad mental.
También es notable cómo Caplan enfatiza la importancia de los factores de riesgo y de los factores protectores, destacando que su análisis no debe limitarse al individuo, sino que debe considerar también el entorno y la comunidad en la que este se desenvuelve. El concepto de resiliencia es fundamental en su enfoque, ya que sugiere que la prevención debe centrarse en fortalecer los factores de protección tanto a nivel individual como comunitario.
Desde mi experiencia personal, considero que este enfoque sigue siendo relevante no solo para los psiquiatras, sino también para cualquier profesional que se dedique a la salud mental en la actualidad. Además, pienso que esta "biblia" es una guía muy útil para diseñar planes de tratamiento al momento de intervenir con usuarios, pues explica los recursos que se necesitan, las formas en en que pueden organizarse los servicios, de qué manera se puede evaluar la efectividad de los programas, entre otros.
Creo así que Caplan no solo propuso un cambio en la práctica clínica, sino que también transformó la forma en que se comprenden los problemas de salud mental a nivel social y político, subrayando la necesidad de una psiquiatría que sea accesible, preventiva y comunitaria. No debemos limitarnos a un enfoque centrado en el tratamiento, sino que debemos prestar atención a la prevención, incluso cuando ya existe un diagnóstico, con el objetivo de evitar la progresión, el daño o la cronicidad de los trastornos.
Concuerdo con lo expuesto previamente, sobre todo con la idea de que esta biblia/ guia debiese ser conocida por todos los profesionales que trabajan en salud mental, no sólo los médic@s. Las intervenciones que se realizan se desarrollan con un equipo multidisciplinario.
EliminarEs importante también el punto que señalas de este cambio de paradigma que emerge con el trabajo del doctor Caplan ya que permite comprender las patologías de salud mental desde todos los niveles que rodean a la persona asociado, además del surgimiento de la psiquiatría preventiva.
A partir de trabajos sobre la Teoría de la Crisis el profesor Dr. Caplan sienta las bases de la psiquiatría preventiva, desde un modelo que se basa en identificar las crisis como un estado de malestar padecido por una persona, un grupo o una comunidad, originado en demandas o privaciones serias que causan un punto de inflexión entre mejorar o empeorar su estado, y entendiendo que esa crisis sea percibida como
ResponderEliminaruna pérdida, amenaza o desafío, que debe ser abordado desde distintos modelos de prevención: primaria, secundaria o terciaria.
Bajo esa idea matriz, se plantean principios que han influido fuertemente en la elaboración de programas orientados a prevenir trastornos de salud mental y que han superado el estadio anterior de matiz reactivo que se tenía en el campo de la psiquiatría.
Resulta indudable que el aporte del profesor Caplan resulta decisivo en el enfoque psiquiátrico preventivo actual, puesto que en su momento constituyó un esquema pionero que supo dar forma a la especialidad en el futuro. Pero, además, cabe notar que esa influencia no sólo se extiende al aspecto estrictamente médico, sino que alcanza a la gestión.
En efecto, es insoslayable atender a que el enfoque propuesto tiene alcances sobre la manera de organizar y administrar los servicios de salud mental. ¿Cómo lo hace? A través del modelo de prevención primaria identifica claramente las problemáticas en salud mental y la forma de abordarlas considerando niveles de acción social e interpersonal; pero luego, en la prevención secundaria, podemos observar con
claridad cómo el enfoque se centra en la ecología y economía de la gestión sanitaria mental, partiendo de la premisa que un tratamiento preventivo que se brinde en forma oportuna no sólo contribuye al bienestar del paciente, sino que además optimiza recursos que son limitados en el sistema.
Ya en la prevención terciaria es posible visualizar cómo jerarquiza niveles de intervención, siempre bajo el prisma de limitar cuanto sea posible la hospitalización y el aislamiento, siempre teniendo en cuenta los ejes de paciente y optimización. Ese sentido de la gestión sin dejar de atender el bienestar del paciente ha marcado el aporte del profesor Caplan, pues esa visión multifocal otorga una perspectiva
integral del fenómeno de atención en salud mental, ofreciendo un paradigma pionero en paralelo a una orgánica de gestión que no olvida que el paciente siempre debe estar en el centro de las propuestas.
Así, a medida que las ideas de modelo preventivo toman forma concreta en los métodos de planeamiento comunitario que subyacen y en cómo debiera organizarse un programa de intervención comunitaria, podemos notar que la visión del profesor Caplan es clave para entender la psiquiatría preventiva y su enfoque actual, puesto que integra aspectos que van más allá de lo estrictamente médico para abocarse a un sentido de administración que entiende que la economía en la sanidad mental es un aspecto relevante a la hora de brindar mayor alcance en la atención y por esa vía cumplir el cometido de ser realmente preventiva.
Por eso, la influencia del profesor Caplan por medio de los principios preventivos que propone con una visión integral de la problemática de acceso y atención al paciente hacen que su legado formativo sea imperecedero y paradigmático en este campo.
Quiero partir este comentario buscando poner en perspectiva el abismante desafío que relata el Dr. Caplan en su libro y la cátedra que tenemos. Sin duda, las palabras que elabora son enriquecedoras para orientar y poner principios acerca de cómo llevar a cabo esta labor, pero esto no le quita la dimensión al desafío. Gerard Caplan fue pionero en la propuesta de un modelo comunitario para hacer frente a ello, en esto radica la importancia de su texto.
ResponderEliminarHablar de psiquiatría preventiva, en el texto, implica un cuerpo de conocimientos teóricos y prácticos que pueden utilizarse para planear y llevar a cabo intervenciones que reduzcan la frecuencia de trastornos en una comunidad (prevención primaria), la duración en quienes los presentan (prevención secundaria) y el deterioro que resulta de estos trastornos (prevención terciaria). Esto se relaciona intrínsecamente con todas las ramas de la psiquiatría, por lo que se ubica en la labor de todos quienes revisamos esta disciplina. Caplan lo establece desde el momento en que expande el objeto desde el paciente individual hacia el problema comunitario, enfrentado desde un equipo equiparado en las distintas profesiones, y que pone su centro en la prevención primaria, promoviendo la salud mental entre los miembros de la comunidad que corrientemente no están alterados, tratando de reducir el riesgo de que enfermen (sic). ¿Por qué en comunidad? Porque, para Caplan, no solo las estructuras de conducta en la enfermedad son parte de un sistema de respuestas ecológicas de una población que interactúa con su entorno, sino también nuestra propia actividad como psiquiatras es una faceta de un sistema de seguridad comunitaria, por medio del cual las respuestas socialmente desviadas y la formación indebida de víctimas individuales puede controlarse. Defendiendo su postura, esta perspectiva nos involucra a todos, miembros de la comunidad, por igual.
Me resuena hablar de prevención primaria, en la medida en que es posible hacer un contraste en la perspectiva que manda este trabajo habiendo trabajado en el CESFAM Lopetegui en Osorno, y ahora en el policlínico de Psiquiatría del Hospital de Angol. En cierta forma, no hacemos prevención primaria en salud mental, la dejamos como responsabilidad a la red, lo que es posible de observar en los protocolos del servicio y el clima imperante hacia la “enfermedad mental severa” que nos corresponde exclusivamente abordar, es decir al individuo. Nos negamos a la contingencia, nos alejamos de la necesidad imperiosa de la comunidad de tener un espacio que los respalde, cuando la atención primaria no da abasto y posterga por meses la petición de ayuda, cuando el paciente que no cumple criterios (nuevamente cae el peso de la categoría) debe ser contrarreferido nuevamente a este entorno. Esto me hace pensar, que existe un factor cultural y social que se involucra en su factibilidad, que es necesario revisar para ubicar nuestro rol como becados que se forman en este entorno.
Finalmente, quisiera rescatar los principios que otorga Caplan para entender los procesos de crisis. Siento que hace un análisis bastante aterrizado y realista de una causalidad en red que debemos saber reconocer y abordar. Se puede desprender un modelo terapéutico que busque en el grupo (o la familia) la ayuda a la crisis, más que evitarla o restringirse a mecanismos para aliviar la tensión. Parte importante de esa ayuda está presente en la labor de muchos profesionales asistenciales, no solo en salud, a quienes se les enmarca en una cultura profesional que se autodenomina capaz o no de manejar una crisis. En ello, el autor destaca el peligro que trae respaldar el problema de salud mental en una psiquiatría y psicología que no pueda transmitir el conocimiento y herramientas para aplicar en forma segura medidas de ayuda para las situaciones de crisis, hecho del cual debemos ser conscientes.
Muy acertivo tu punto de vista compañero! y tu llamado a revisar el rol como becado frente al manejo de la prevencion primaria! y ademas buen resumen.
EliminarMe pareció bastante interesante el tema a tratar durante esta quincena, pues nos introduce a una figura bastante destacada en el campo de la salud mental comunitaria. Como se menciona en el primer texto, el Dr. Caplan es considerado por muchos como un verdadero héroe en el campo de la Psiquiatría Comunitaria, pues fue un pionero al resaltar la importancia de incluir el contexto social y la colaboración con familiares al proceso terapéutico de los pacientes. Además, abordó conceptos claves en el campo de la salud mental comunitaria, como la teoría de la crisis y los modelos de apoyo.
ResponderEliminarRespecto a su texto “Principios de Psiquiatría Preventiva”, es bastante destacable el hecho de que, en aquella época, un autor planteara como pilar fundamental la idea de que la salud mental puede ser promovida a través de intervenciones comunitarias y educación. Además, los 3 niveles de prevención en salud mental (1ria, 2ria y 3ria) continúan vigentes hasta el día de hoy. Caplan también aborda la importancia de la teoría de la crisis y cómo el hecho de ser capaz de entender el contexto social y familiar de los individuos resulta crucial para ofrecer un tratamiento efectivo. Esto se ve claramente reflejado en la práctica médica, pues en muchas ocasiones, si yo no soy capaz de insertarme, como terapeuta, en el círculo más cercano del paciente (entorno social, familia, amigo/as, etc), no seré capaz de poder realmente instaurar estrategias terapéuticas realmente útiles para la persona.
Además, menciona cómo las crisis vitales son un momento de intervención realmente importante. Describe que las crisis son un período transicional que representa tanto una oportunidad para el desarrollo de la personalidad, como un peligro de una mayor vulnerabilidad al trastorno mental. Un ejemplo común en la práctica clínica de atención primaria es la aplicación de la escala de Edimburgo en el primer control postnatal de la diada, por parte de la matrona. En dicho momento, el o la matrona se convierte en un consejero, que puede potencialmente cambiar el curso clínico de una eventual depresión post parto.
Además, Caplan propone un programa de salud mental territorial, teniendo claro la necesidad de focalizar recursos, privilegiar algunas estrategias por sobre otras y maximizar el impacto de estas mismas. Considero que lo anterior es de vital importancia, pues las carencias económicas no son algo ajeno en nuestro medio.
Estimada Camila, coincido plenamente con la importancia de los aportes del Dr. Caplan en la salud mental comunitaria, especialmente en la integración del contexto social y familiar en el proceso terapéutico. Como se menciona en el comentario, uno de los mayores legados de Caplan fue su visión de la salud mental como un fenómeno que no solo depende del individuo, sino también de su entorno. Esto es algo que, en la práctica clínica diaria, resulta esencial. Cuando un terapeuta se involucra en el entorno cercano del paciente, como la familia o amigos, puede tener una visión mucho más completa de las dinámicas que influyen en su bienestar.
EliminarAcá en la práctica clínica solemos ver pacientes en los que a pesar de tener buen vinculo, se frena su proceso terapéutico, por lo que para incluir a las familias, en ocasiones se les invita a participar de diálogos abiertos junto a diferentes personas del equipo.
Respecto al libro de Caplan "Principios de la psiquiatría preventiva", me gustaría destacar aspectos de la bibliografía que no he leído anteriormente. Por ejemplo, al final de libro, Caplan postula interrogantes para lograr llevar a cabo el modelo de psiquiatría comunitaria, completamente vanguardista para su época, como lo son las competencias que debe tener un profesional a cargo de llevar a cabo las intervenciones grupales, apartado en el que destaca que a todo interventor le llama “psiquiatra”, aún cuando estas intervenciones son realizadas por psicólogos, enfermeras y enfermeros, trabajadores sociales, etc. Lo cual me parece importante destacar, dado el medicocentrismo de la época, así como también, postula las brechas que podrían existir al ser los encargados de enseñar profesionales no médicos, cuando los estudiantes si lo serían en su mayoría, aunque menciona que no existió en su momento gran complejidad.
ResponderEliminarTambién resalto, como Caplan explicita la existencia de resquemores entre los psiquiatras, por deducir que la terapia comunitaria restaría importancia a la terapia individual, lo que desmiente de forma clara y concreta. Comenta en el libro que la terapia individual es un factor de expansión a la terapia comunitaria, dado que, si los individuos de la comunidad se encuentran en mejores condiciones mentales, serán un aporte para el grupo comunitario. Destaca también, cómo de forma comunitaria se puede bien utilizar un recurso escaso como lo son los profesionales capacitados en salud mental, para realizar intervenciones a un grupo en lugar de un individuo.
Y por último, me gustaría realizar un especial énfasis en el apartado “la transición del rol clínico al comunitario”, donde cito: “. Se exige al clínico que conserve su objetividad profesional, su autoconocimiento, su autocontrol y la sensibilidad de los matices de la interacción personal, y al mismo tiempo, que abandone las relativa distancia y superioridad del rol médico, y la reemplace por el rol igualitario del consultor, o por el rol subordinado del servidor comunitario.” Me parece bello, que, dada la época, un médico se encuentre postulando y proponiendo bajar del altar jerárquico el quehacer médico, y lo acerque a la comunidad, es decir, el contexto en el que se desarrollan las personas que debemos atender, ya que de otro modo, muy difícilmente se logrará realizar prevención en salud mental.
En la malla curricular de mi carrera, existe un ramo completo dedica a prevención y promoción de la salud, siendo un rol preponderante dentro del que hacer enfermero, por lo que no me resulta desconocido este tipo de textos. Me doy cuenta como mucha de la bibliografía recogida durante mi pregrado en prevención, tiene bastante relación con lo expuesto por Caplan. Dentro de mis practicas clínicas realizamos continuamente educaciones basadas en la prevención y promoción de la salud, y recuerdo con mucho cariño, una charla realizada por mi grupo de práctica clínica en la sala de espera de un CESFAM acerca de salud mental.
También me sorprendió lo contemporáneo que suena Caplan cuando pide al clínico “salir del púlpito” y adoptar un rol de consultor horizontal. Ese giro respecto a abandonar la “distancia y superioridad” y pasar a servidor comunitario, resulta casi disruptivo para un texto de 1963 y cuestiona de raíz el medicocentrismo que, como señalas, dominaba la época. Me parece valioso que subrayes cómo él usa el término “psiquiatra” para cualquier interventor; al hacerlo, legitima que enfermeras, psicólogos o trabajadores sociales conduzcan estrategias grupales sin necesidad de un aval médico, algo que todavía hoy genera resistencias.
EliminarCaplan adelanta, además, un argumento de eficiencia que sigue vigente: la terapia individual no pierde terreno cuando existe un dispositivo comunitario sólido, al contrario, ambos niveles se potencian porque el sujeto tratado encuentra un ecosistema que sostiene los logros conseguidos en la consulta. En tiempos de déficit crónico de personal de salud mental, su lógica de “multiplicar el impacto escaso” es una lección práctica y no sólo ideológica.
Tu referencia al ramo de prevención y promoción y aquella charla que diste en la sala de espera del CESFAM materializa justo la transición que Caplan describe: del rol clínico centrado en el box al rol comunitario que educa, detecta precozmente y teje redes. Esa continuidad entre el libro y la práctica diaria confirma que su propuesta dejó de ser vanguardia para convertirse en la base de la salud pública moderna; sin embargo, el recordatorio de bajar el escalón jerárquico sigue siendo necesario cada vez que la bata amenaza con distanciar al profesional de la comunidad que pretende servir.
Tendiendo en cuenta el material administrado para estudiar y hasta donde alcance a leer del libro "Principios de la Psiquiatría Preventiva" de Gerald Caplan, pude divisar que el autor expone su enfoque teórico basado en la prevención primaria, secundaria y terciaria de los trastornos mentales, utilizando la Teoría de la Crisis como eje central. Su objetivo era intervenir antes de que los problemas psicológicos se volvieran crónicos, abogando por el fortalecimiento de los sistemas de apoyo comunitarios y la colaboración entre profesionales de la salud mental y otras disciplinas. Su trabajo se centró básicamente en la importancia de la consultoría en salud mental, donde el consultor actúa como un colaborador, no como un autoritario, respetando las perspectivas y el trabajo de los consultantes. Este enfoque es clave en la psiquiatría comunitaria, un campo que él contribuyó a desarrollar a través de sus investigaciones, entrenamientos y publicaciones.
ResponderEliminarY en relación al artículo "Héroes en psiquiatría comunitaria: resalta la vida y el legado de Caplan, destacando su influencia en el desarrollo de la psiquiatría comunitaria. Nacido en Inglaterra y formado en varias universidades, Caplan desempeñó un papel central en la creación de programas de salud mental comunitaria en Estados Unidos, particularmente en Harvard, donde fundó el Laboratorio de Psiquiatría Comunitaria. Su trabajo influyó tanto en la práctica clínica como en la organización de los sistemas de salud mental, especialmente en la prevención de daños iatrogénicos, es decir, aquellos causados por los propios profesionales de la salud. También refiere que Caplan fue pionero en incluir a las familias y redes de apoyo naturales en el tratamiento de los problemas mentales, destacando la sabiduría de los padres y el respeto por sus experiencias. Este enfoque humanista y comunitario fue clave en la evolución de la psiquiatría infantil y adolescente, y sigue siendo relevante hoy en día en el trabajo con poblaciones vulnerables.
También subraya que Caplan, hasta sus últimos años, continuó trabajando en Jerusalén, ofreciendo consultoría a familias divorciadas y enfocándose en reducir los efectos negativos de la iatrogenia en los sistemas de salud. Su legado perdura en la psiquiatría comunitaria actual, donde sus enseñanzas siguen siendo un pilar en la formación y práctica de los profesionales de salud mental.
Ahora con relación a mi vida profesional sin haber antes estudiado los principios de Caplan
En mi antiguo lugar de trabajando (APS) tratábamos de hacer intervenciones tempranas y comunitarias ya nos eran más efectivas para prevenir el agravamiento de patologías de salud mental de nuestros pacientes, tal como realizando visitas frente a sospechas de descompensación avisados por familiares; e incluir a los mismo en la intervención.
De igual manera lo veo aplicar en mi realidad en la modalidad de becado.
Me gustaría agradecer la posibilidad de leer el libro de Gerald Caplan, creo que como mencionan en el prólogo es debe ser leído por los residentes de psiquiatrías, más aún de programas con enfoque comunitario
ResponderEliminarCreo que el libro no solo define la importancia de la psiquiatría, y aborda los conceptos de prevención primaria, secundaria y terciaria, sino que también nos expone el rol y aporte de los psiquiatras en este proceso
Me gustaría descartar el planteamiento de lo comunitario que nos ofrece Caplan, como un proceso político e intersectorial, con una adecuada coordinación e integración de todos los servicios, y organizaciones sociales y comunitarias, que participan directamente en la prevención en salud mental.
Uno de los puntos que importantes de la lectura, es desarrollo del concepto de consultoría, donde no solo la define como la interacción entre los 2 profesionales, donde uno es el consultor, el especialista y otro es el consultante. En mi formación participé de varios espacios de consultorías, siempre desde el espacio de la APS, en las cuales se me fue muy difícil observarla como una instancia con enfoque preventivo, y que de hecho me hace mucho sentido lo se relata en el libro, donde el consultante espera que se remita el paciente al especialista.
Pero durante mi paso por COSAM, he logrado observar los esfuerzos por transformar el espacio en una instancia de consulta y colaboración, principalmente centrado en los usuarios, pero también existe un vínculo con el equipo de APS que nos ha permitido hacer el esfuerzo para transformarlo en un método de promoción y prevención.
Por último me gustaría destacar un punto del texto que me hizo mucho sentido, al observar nuestro proceso formativo, docentes y tutores, que guarda relación con el proceso de formación en psiquiatría preventiva y comunitaria, y la responsabilidad posterior a la formación de participar en el desarrollo de conocimiento, la creación de espacios conjuntos y también en la formación de futuros profesionales con este enfoque.
Estimada Paulina:
EliminarTambién comparto como un punto a destacar el de las consultorías como método de prevención y promoción. Una de las partes fundamentales a poner énfasis es el rol de la capacitación en las consultorías como método preventivo. Muchas veces los médicos de APS nos exigen capacitaciones sobre temas específicos que los acomplejan y que decantan en un mayor número de derivaciones a nuestro centro comunitario. Algunas veces estas derivaciones son por problemas que no se pudieron resolver en el nivel primario y que persistieron como factor de vulnerabilidad hasta que finalmente se produce una agudización psicopatológica que efectivamente amerita una atención especialista. Aquí es donde las capacitaciones nos ayudan a mejorar el curso de enfermedad de algunos usuarios y podemos optimizar el filtro de complejidad de atención según el modelo de Goldberg.
El libro de Gerald Caplan parece fascinante en el sentido de comprenderlo en un contexto donde no se veía tan claramente la actitud preventiva y comunitaria de la Psiquiatría. Desde pregrado vengo escuchando que la medicina no solamente se enfoca en el acto curativo y de cuidado; sino que una parte importante, si no la más, es la prevención, en sus distintos niveles, y la promoción de la salud. Al ser expuesto a esta información desde tan temprano en la formación médica uno lo practica de una manera espontánea, pareciera ser que es algo de perogrullo, y que si no se realiza se está haciendo mal la Medicina. Eso es precisamente lo que Caplan pretendía lograr con el prólogo y su libro. Que esta práctica fuera algo natural para todos los clínicos de las nuevas generaciones. El ejemplo de la medicina "biológica" nos muestra que es un camino efectivo para pensar en la salud de la población más que en casos aislados y los grandes avances en políticas públicas han cambiado cursos de enfermedades y logrado un mejor pronóstico. Lo mismo queremos con la Psiquiatría.
ResponderEliminarEs interesante ver como imágenes el paso de la práctica asilar, que se muestra un aislamiento del terapeuta con el paciente en una institución sin contacto con el exterior; hacia la práctica comunitaria, donde el terapeuta está inserto en un espacio de la comunidad compartiendo no solo con el paciente, sino también con todos los integrantes de su familia y los individuos que rodean el espacio terapéutico. Muestra el cambio de enfoque centrado en el individuo enfermo al enfoque en la comunidad con características preventivas.
Quisiera destacar puntualmente los capítulos de prevención primaria. Encontré muy interesante el repaso que nos hace el Dr Caplan respecto de los fundamentos del por qué hacer prevención primaria si la Psiquiatría a menudo (y hasta el día de hoy) se ve como una práctica "poco científica" al tener poca evidencia material. Los ejemplos de las vacunas, el pozo de Snow y el escorbuto son casos que vi en mi curso de salud pública en pregrado, que aprecié en su momento por la gran capacidad de observación de los epidemiólogos de aquellas épocas; no obstante, nunca me vi en la situación de extrapolarlo a casos de salud mental. Quizá porque encontraba en ese momento que era algo tan multifactorial que no me imaginaba encontrando una causa única como el de éstos casos. Aquí es donde Caplan presenta el ejemplo de la sífilis y redondea el concepto de la prevención de factores de riesgo que no necesariamente son suficientes para producir enfermedad. Se abre así un abanico de posibilidades de prevención que son inmensas y aplicables a salud mental.
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En la misma línea, quisiera destacar el énfasis que hace en el estudio de los factores de riesgo de la enfermedad para la prevención. Puntualmente al estudio de las personas sanas y al concepto de vulnerabilidad. Podría parecer algo contraintuitivo e incluso un derroche de capital que podría ser destinado a los enfermos, sin embargo, así podemos determinar mediante la comparación qué es lo que influencia la vulnerabilidad de un sujeto o su resistencia a la enfermedad. Cierra con una idea cautivadora que me hizo mucho sentido al estudiar en otros cursos la vulnerabilidad: pensar a la población en 3 grupos. Sanos y resistentes a enfermedad; enfermos; y el más importante, los sanos y vulnerables a la enfermedad. Principalmente nuestro estudio se enfocará a encontrar los factores de riesgos a modificar para prevenir que ésta última población caiga en la enfermedad.
EliminarPara finalizar, quisiera destacar una experiencia de mi práctica actual que vi plasmada en el libro. La intervención en crisis como método de prevención es algo que en el COSAM El Bosque veo a menudo. Mi equipo territorial se caracteriza por una cercanía a la comunidad tal que muchas veces nos enteramos de crisis normativas o accidentales que les ocurren a nuestros usuarios mediante usuarios o familiares distintos. Esto decanta en que cada instrumento avisa de inmediato en el grupo del territorio y, en la reunión correspondiente, se evalúa cómo hacer una intervención lo más pronto posible. Esta intervención no solamente es con el usuario afectado, sino también con todos aquellos que fueron repercutidos por esta crisis. Muchas veces, nuestros pacientes son amigos, por lo que realizamos intervenciones individuales con cada uno de ellos hablando de lo sucedido en la crisis. Por ejemplo, hace aproximadamente un mes una usuaria tuvo un intento suicida que fue a parar al hospital. Ella tiene un hijo que se atiende en COSAM por lo que lo contactamos para evaluar estado psicopatológico y realizar acompañamiento. Contaba con dos amigas que también se atendían en COSAM donde hicimos acompañamiento emocional y hablamos respecto del suicidio con intención preventiva (previniendo contagio). Todo esto en un plazo menor al que se hubiera hecho si hubiesen ocupado sus horas correspondientes. Como equipo sentimos que estas intervenciones fueron efectivas y a día de hoy ninguno de sus cercanos empeoró psicopatológicamente y la usuaria está en su hogar estable.
En conclusión, el libro de Caplan no solamente es un Manifiesto Comunitario, sino una guía de acción que todo residente comunitario debe conocer e internalizar en su práctica para poder realizar una labor acorde a los principios que eligió.
Obviamente atrasado vengo a comentar, pero busqué dirigidamente este comentario, compita. Me tranquiliza mucho saber que voy a llegar a trabajar al espacio que describes con tanta satisfacción. Valoro mucho tu experiencia la que me ayuda a bajar este crónico pesimismo. Cuando estemos devolviendo te contacto para que armemos una buena red de colaboración y experiencias. Te mando un artículo resumen de Caplan re bueno que pillé, de seguro te va a gustar.
EliminarLas lecturas instruidas exponen el rol preventivo en sus diferentes estadios. Es una invitación abierta a la implementación de una medicina comunitaria, al rol activo de los funcionarios asociados y a un compromiso con la comunidad a brindar una prevención activa, oportuna, comprensible de paso. Es importante la contextualización de donde nos desarrollamos profesionalmente, además de destacar que una promoción y prevención primaria, que si bien no conlleva un plan terapéutico, una medicación, ejerce mayor alcance en prevenir patologías de la esfera de la salud mental y, si lo vemos en la actualidad, se pueden incluir perfectamente patologías crónicas no transmisibles. Otras cosas que me llaman la atención es que desde la integralidad que nos brinda la visión del Dr. Caplan, incluyendo un rol político, normas, incluso una comunidad, actualmente se ve como reformas públicas encontramos a promotores de la salud, que no precisamente tengan estudios o carreras… A fines con la salud, sino que estos promotores son roles activos de la comunidad, con energía de enseñar y cercanos a los pacientes, para lograr una comunicación asertiva y comprensible". Con lo que respeta a mi formación durante mi instancia en APS recuerdo ocasiones de hacer promoción, principalmente en salud mental, como hay que contextualizarse en edad, lugar y personas para quienes va la educación, tuve la fortuna de hacer una promoción de salud mental para niños de 8 a 10 años en una escuela pública, de como hacerla entendible, de lograr conexión con ese grupo etario y como el llegar hubo una barrera que termino en risas y una selfie de recuerdo, con otra contraparte en realizar una charla de escolares con epilepsia a un grupo de profesores, de como se debe cambiar el lenguaje, la expresión corporal y trato cuando cambia el grupo etario, de lo valorada y de comunicar un feed back posterior a la charla.
ResponderEliminarCreo que este texto al igual a los previos revisados, discutidos, nos muestran la secuencia de como hacer una psiquiatría mas humana y cercana.
En relación con los textos, me resultó muy interesante aprender sobre la figura del mentor que fue fundamental para el establecimiento del modelo comunitario, así como la forma en que se abordan los distintos niveles de prevención, tanto para las personas en riesgo de desarrollar trastornos mentales como para aquellas que ya los padecen. Aunque los conceptos de prevención primaria, secundaria y terciaria son bien conocidos desde el pregrado, la manera en que Caplan los presenta en el contexto de la psiquiatría preventiva invita a una reflexión más profunda y a continuar trabajando para ampliar su impacto. Además, el énfasis en la integración social y en los trabajos protegidos me pareció especialmente relevante. Durante mi internado y la beca, tuve la oportunidad de conocer el concepto de empleo protegido, que se presenta como una estrategia clave para la reintegración laboral de los pacientes, especialmente en lugares como el CAE y el hospital de día, donde esta práctica es frecuente.
ResponderEliminarFinalmente, el desarrollo del concepto de consultoría, más allá de ser simplemente una interacción entre el consultor y el consultante, ofrece una visión interesante sobre cómo estos roles pueden contribuir al modelo de atención comunitaria. Durante mi experiencia en la beca, he interpretado las instancias de consultoría como ambientes variados, en los que en algunos predomina una relación más horizontal, mientras que en otros no es tan evidente. Además, rara vez se ofrecen espacios con un enfoque preventivo, delegando esta responsabilidad a APS, que, como hemos observado, enfrenta altísimas exigencias en distintos aspectos. Algo que también he notado, aunque no en todos los casos (pues sería incorrecto generalizar), es que, cuando los pacientes son transferidos de la atención primaria a la secundaria o viceversa, parece que dejan de ser considerados "de ambos", como debería ser, y se les asigna más bien un carácter exclusivo de "nuestros", lo cual puede generar un sentido de desapego entre los diferentes niveles de atención.
Al leer la trayectoria del profesor Gerald Caplan y sus aportes a la psiquiatría comunitaria, me ha quedado claro que su enfoque preventivo y sistémico sigue siendo, a más de cincuenta años de la publicación de Principios de Psiquiatría Preventiva, un referente insoslayable en nuestra práctica diaria. Me sorprendió particularmente la amplitud de su formación (desde la Clínica Tavistock de Londres hasta el Laboratorio de Psiquiatría Comunitaria de Harvard) y la forma en que supo combinar teoría y acción en contextos tan diversos como escuelas, tribunales y comunidades en crisis.
ResponderEliminarUna de las ideas que más me resuena es su distinción entre prevención primaria, secundaria y terciaria. En mi experiencia profesional, he constatado que muchas veces estamos tan centrados en intervenir sintomáticamente (prevención terciaria) que descuidamos la detección temprana (prevención secundaria) y la promoción de competencias psicosociales (prevención primaria). Siguiendo el modelo de Caplan, me hace un profundo sentido el involucrar a las redes de apoyo (familias, profesores, líderes comunitarios) en un trabajo conjunto donde identificar factores de riesgo y fortalecer los recursos de resiliencia sea tan importante como el tratamiento clínico puntual.
Otro aspecto que valoro profundamente es su concepto de consultoría en salud mental. La idea de que el psiquiatra actúe no sólo como clínico, sino como facilitador del diálogo entre distintos profesionales y la comunidad, me parece fundamental. En la práctica, esto se traduce en reuniones periódicas con equipos interdisciplinarios, en el diseño de talleres participativos para educadores y en la elaboración de protocolos compartidos. Creo que esa articulación en red es la columna vertebral de cualquier programa comunitario eficaz y evita la fragmentación de los servicios y la sobrecarga de un solo dispositivo.
Al mismo tiempo, me siento identificada con su énfasis en la “práctica clínica situada”: preguntarse siempre “¿qué necesita esta comunidad en concreto?” antes de aplicar intervenciones genéricas. Así mismo, rescato su llamado a relaciones horizontales y al empoderamiento de los usuarios. He visto cómo los talleres de co-construcción de estrategias terapéuticas, generan mayor adherencia y sentido de propiedad en los participantes. Esta colaboración respetuosa rompe con el clásico paradigma médico-asistencial y refuerza la idea de que, en salud mental comunitaria, paciente y profesional caminan juntos en la misma dirección.
En suma, al integrar las lecciones de Caplan en mi práctica, puedo contribuir a consolidar un modelo de salud mental basado en la prevención, la red y la participación activa de la comunidad. Su obra, sigue invitándonos a repensar e innovar en cada localidad donde trabajemos.
Caplan es un excelente representante de otra época, una fecunda para el trabajo comunitario donde las necesidades eran menos satisfechas y existían menos explicaciones biomédicas para la enfermedad asociadas, por supuesto, a un fármaco que promete solucionar el malestar. He leído los aportes de Caplan y me parecen de una inteligencia práctica y de una claridad que hasta parece obvio y fácil lo que debe hacerse. Por cierto, no es ni obvio ni fácil, menos en este siglo. La pregunta que me queda es si esta forma de acercarse a los cuidados es posible en un siglo y una cultura donde el individualismo, la degeneración de las redes sociales reales (no las digitales), y una creciente desconfianza en el otro que parece, a veces, ser mayor que la solidaridad/sororidad necesarias para poder realizar una práctica centrada en la comunidad y no en individuos. Solo puedo hablar por mí y mi experiencia, pero mi paso por COSAM estuvo marcado por un énfasis en el trabajo de box y de un enfoque fundamentalmente biomédico. No tuve la oportunidad de vincularme con organizaciones comunitarias, no pude ir niun solo día al persa Teniente Cruz a escuchar las conversaciones del lugar donde yo atendía. Salvo las buenas consultorías, donde tranquilamente puedo decir que el profesor Gerald hubiese estado orgulloso de la dinámica, no conocí más allá el modelo comunitario. El Cosam fue un consultorio de especialidad. Capaz haya más que ver, pero me hubiese gustado que el programa de este curso contemplara una organización con el dispositivo y experimentar lo que hubiese sido la identificación de un problema del territorio, una recurrencia, y proponer una estrategia de prevención. Me hubiese gustado tener el tiempo y las herramientas para eso, pero creo que estaba muy ocupado siendo preparado para ser psiquiatra tradicional y tener mucha teoría del modelo comunitario. Si algo me quedó claro de las lecturas de Caplan es que el genio fue generando soluciones a los problemas que se le iban presentando y fue puliendo las técnicas y adaptando sus tácticas para dar curso a una estrategia. No se si en el reino de los protocolos y la burocracia una mente como la de Caplan tenga cabida, creo que no se vio venir lo que era tener que rendir cuentas al organismo estatal que él mismo describe, en un lugar como el nuestro. Me cae bien Caplan.
ResponderEliminarMe parece muy acertado lo que propones, efectivamente uno de los mayores desafíos al que nos enfrentamos para practicar una real salud mental comunitaria es enfrentar el individualismo y la fragmentación social. Como mencionaba Caplan, reconstruir redes de apoyo y vínculos significativos es esencial para sostener una verdadera prevención en salud mental.
EliminarYa que hoy predomina lo individualista, es muy importante fomentar el trabajo colaborativo y reforzar la confianza social dentro de nuestras intervenciones. Aunque el contexto cultural sea adverso, experiencias como las desarrolladas por Caplan nos muestran que es posible generar transformaciones cuando se trabaja con estrategias claras, compromiso ético y respeto genuino por los otros.
La figura de Gerald Caplan representa un verdadero hito en el desarrollo de la psiquiatría comunitaria y preventiva. Al conocer sobre su vida y obras logramos comprender su influencia en cómo hoy entendemos la salud mental como un fenómeno colectivo y dinámico. Su enfoque resalta la importancia de la prevención primaria, secundaria y terciaria, además del rol crucial de la comunidad y sus sistemas de apoyo (principalmente las familias) dentro del cuidado de la salud mental. También es interesante el énfasis que da a los trabajadores de primera línea como profesores, asistentes sociales, líderes de agrupaciones, etc, ya que son quienes están en contacto directo con nuestra población a diario.
ResponderEliminarTambién rescato el rol que adjudica a las consultorías, que debieran resultar en un acto de colaboración y aprendizaje, donde cada aporte es igual de valioso entre sus participantes, sin ser un acto de “imposición de un experto”. En mi experiencia desempeñándome en algunos equipos multidisciplinarios de salud mental dentro de mi formación, rescato que este enfoque si se cumplió (al menos en las consultorías a las que he asistido) donde la construcción de alianzas basadas en el respeto mutuo ha sido fundamental para lograr intervenciones efectivas y sostenibles en el tiempo. Seguir integrando esta perspectiva preventiva y comunitaria en nuestra práctica actual es indispensable, sobre todo para promover la autonomía y el bienestar psicosocial de las personas más allá del simple control sintomático.
Considerando todo lo anterior, podríamos decir que Caplan sería el “maestro” para la formación de profesionales de salud mental comunitaria. Estudiar su trayectoria y aportes es una invitación a pensar una salud mental más humana, basada en el respeto mutuo, el trabajo colectivo y la prevención activa.