Trabajo Obligatorio del 06 al 19 de Agosto: DESMANICOMIALIZACION, DESHOSPITALIZACION, DESINSTITUCIONALIZACION

 

En las sociedades contemporáneas, el campo de la rehabilitación psicosocial de los llamados trastornos mentales severos, principalmente de las diferentes variedades de psicosis de curso crónico, viene unido a una curiosa paradoja. Por un lado constituye una alternativa al modelo custodial clásico a partir de la creación de dispositivos externalizados y la puesta en práctica de iniciativas de tratamiento e inserción social de un colectivo que había visto reducidos -si es que no anulados- sus derechos de ciudadanía. Por otro lado, sin embargo, este mismo campo parece requerir de un esfuerzo continuado para no reproducir en los nuevos espacios asistenciales las inercias del modelo manicomial, como la exclusión, el estigma, la segregación, la vida tutelada y otras formas de confinamiento que operan tanto en el plano ideológico como en las prácticas sociales de los sistemas expertos y populares. 

Quizá por ello, a lo largo de las dos últimas décadas han ido surgiendo nuevas voces que cuestionan el papel de las políticas estandarizadas en salud mental (Alves 1994, Shera et al. 2003, Amarante 2001 y 2007), que inciden en la idea de que el modelo custodial simplemente ha sido sustituido por una reforma burocrático-administrativa (Szasz 1994) o que aseveran
que es necesario ir más allá de las teorías biologicistas y/o psicologistas para rescatar la
relación dialéctica que se establece entre afectados, enfermedad y mundo social (Corin 1991, Lewis-Fernández y Kleinman 1995, Leff y Warner 2006, Yang et al. 2007).

Lea el artículo Correa Urquiza, Martín; Silva, Tomas J.; Belloc, Márcio M.; Martínez Hernáez, Ángel. «La evidencia social del sufrimiento. Salud mental, políticas globales y narrativas locales»Quaderns de l’Institut Català d’Antropologia, 2006, Núm. 22, p. 47-69.

Lea el artículo Panorama Internacional de la Reforma Psiquiátrica de Manuel Desviat

Lea el Documento Técnico Desinstitucionalización de la atención psiquiátrica en América Latina y el Caribe (OPS) 

Adicionalmente puede:

Descripción: Canal parte das pesquisas "Memórias da Saúde Mental: Cultura, Comunicação e Direitos Humanos" e "Avaliação do Programa de Volta para Casa", desenvolvidas pelo NUSMAD, da Fiocruz Brasília. Em parceria com a TV Pinel, reunimos aqui nossa produção audiovisual desde 2018. O catálogo da Instalação “Morar em Liberdade” e o primeiro volume do “Cadernos da Reforma” podem ser obtidos gratuitamente pelo Arca Dados da Fiocruz. Visite nossas playlists e navegue pelas obras. Ocupar as redes sociais é uma ação de comunicação pública e ciência cidadã visibilizar as conquistas de direitos da liberdade de quem viveu/vive sofrimentos psíquicos. Histórias de ciência e arte que buscam encurtar a distância entre os conhecimentos científicos e a sociedade. https://dadosdepesquisa.fiocruz.br/dataverse/NUSMAD_Memorias

Después de leer:

  • Participe en los Comentarios del Blog hasta el SABADO 17 de agosto
RECORDAR QUE  LOS COMENTARIOS DEBEN INCLUIR (1)LAS LECTURAS Y VIDEOS; (2) SUS EXPERIENCIAS Y APRENDIZAJES PREVIOS y (3) LOS COMENTARIOS DE SUS COMPAÑERAS Y COMPAÑEROS EN EL CURSO
  • La sesión sincrónica tendrá lugar el lunes 19 de agosto a las 19:00 hrs.

Comentarios

  1. Como futura psiquiatra IJ, considero que el artículo "Panorama Internacional de la Reforma Psiquiátrica" de Manuel Desviat es un aporte fundamental para nuestra comprensión de la evolución de la psiquiatría a nivel global. Desviat no solo ofrece una visión exhaustiva de los cambios en los sistemas de salud mental, sino que también logra capturar las complejidades sociales y políticas que han moldeado estas transformaciones. Su enfoque es especialmente valioso porque va más allá de un análisis técnico, resaltando la necesidad de una psiquiatría que respete la dignidad y los derechos humanos de los pacientes.

    En mi práctica diaria, la sensibilidad hacia los aspectos humanos y éticos del tratamiento psiquiátrico es esencial. Desviat enfatiza estos principios de manera crítica, pero constructiva, lo que es un recordatorio poderoso de que nuestras intervenciones deben estar alineadas no solo con el avance científico, sino también con el respeto profundo por la persona que recibe el tratamiento. La obra de Desviat, en este sentido, es un recurso indispensable para quienes buscamos no solo mejorar nuestras prácticas clínicas, sino también contribuir a una psiquiatría más justa y equitativa a nivel global.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Querida Michelle:
      Coincido profundamente con tu apreciación del artículo "Panorama Internacional de la Reforma Psiquiátrica" de Manuel Desviat. Has destacado acertadamente la importancia y relevancia del trabajo del autor para comprender la evolución de la psiquiatría a nivel mundial.

      También resalto la relevancia ética y humana del enfoque de Desviat, que subraya la necesidad de una psiquiatría que respete la dignidad y los derechos humanos de los pacientes. Tu reconocimiento de esta perspectiva esencial se refleja en una práctica clínica más sensible y comprometida con el bienestar integral de los individuos, promoviendo una psiquiatría más justa y equitativa a nivel global. Esto, sin duda, implica asumir la responsabilidad que conlleva nuestra profesión.

      Eliminar
    2. Estimada Michelle:
      Comparto tu opinión y considero que la sensibilidad hacia los derechos de los pacientes es fundamental, ya que el respeto mutuo es la base para establecer el vínculo entre el profesional de salud y el paciente. Es necesario ir más allá del enfoque biologista, que tiende a encasillar a los pacientes en un diagnóstico. Si bien este enfoque nos permite mantener cierto "orden" administrativo, en muchas ocasiones, y por diversos motivos, caemos en la rutina de hacer un "checklist" de los posibles criterios diagnósticos. Sin embargo, en algunos casos, los pacientes no se sienten realmente escuchados.

      En mi experiencia como médica general de zona, he aprendido que, tanto en la consulta como en terreno, acompañada de un equipo multidisciplinario y con las herramientas disponibles, podemos llegar a un enfoque comunitario. Esto requiere, como base, el respeto hacia el otro, la validación de su dolor, y la observación de su historia personal sin emitir juicios, lo que nos permite brindar una atención sensata y genuina a nuestros pacientes.

      Saludos compañera.

      Eliminar
  2. Los textos de la presente quincena ofrecen una perspectiva esperanzadora, pero también realista, sobre el proceso de desinstitucionalización de la atención psiquiátrica. Uno de ellos se enfoca en América Latina y el Caribe, otro adopta una visión global, y el último describe y analiza la creación de espacios fuera del ámbito terapéutico y nosológico, entre otras ideas. Se destaca la importancia de desplazar el foco del hospital psiquiátrico hacia servicios más comunitarios, que puedan promover una atención digna, de calidad, y centrada en los derechos humanos para las personas con enfermedades mentales.

    Estos lineamientos son sumamente valiosos, pero considero que este es un proceso lento que debe llevarse a cabo con la responsabilidad que merece, dado que estamos tratando con seres humanos, sujetos de derechos. Si bien es fundamental avanzar hacia un modelo que valore la integración social y la autonomía de las personas con trastornos mentales, es igualmente importante asegurar que el cambio no sea apresurado ni superficial. El enfoque en la comunidad debe ir acompañado de recursos adecuados, capacitación continua del personal de salud, y un cambio profundo en la mentalidad tanto de los profesionales como de la sociedad en general.

    Durante mi formación de pregrado, he observado cómo algunos hospitales psiquiátricos, como el Philippe Pinel en Putaendo y del Salvador en Valparaíso, han intentado avanzar lentamente en esta dirección. Sin embargo, también he sido testigo de la enorme dificultad que enfrentan para desinstitucionalizar a pacientes cuyas familias no pueden o no quieren recibirlos, a pesar de que sus patologías de salud mental estén compensadas. Esta situación pone el foco en una de las grandes barreras para la desinstitucionalización; el estigma social y la falta de apoyo.

    Asimismo, he visto cómo los hospitales generales se rehúsan a atender y hospitalizar a pacientes con problemas de salud mental, tratándolos como un “paciente cacho”. Esta actitud refleja una falta de comprensión y de formación adecuada en salud mental, y perpetúa la discriminación y exclusión de estos ciudadanos. En este sentido, considero que este proceso en nuestro país aún está en una etapa inicial. Nos queda mucho camino por recorrer, puertas que tocar y personas que concientizar.

    En la misma línea, los textos también abordan el papel crucial de los movimientos ciudadanos en la defensa de los derechos y en la lucha por una atención psiquiátrica más inclusiva y humanizada. La ciudadanía es uno de los actores clave en esta reforma, y como agentes de salud mental, siento que estamos llamados a empoderar a los pacientes y a promover una salud mental más equitativa y accesible para todos. Para ello, es imprescindible que los actores de la sociedad no solo exijan derechos, sino que también se involucren en la construcción de soluciones. La lucha por una atención psiquiátrica más justa y humana es una responsabilidad compartida que requiere el compromiso de todos los sectores de la sociedad.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Tu énfasis en la dignidad, la calidad de atención, y los derechos humanos de las personas con enfermedades mentales es esencial, ya que estos principios deben ser la base de cualquier reforma en este ámbito. La integración social y la autonomía son metas fundamentales, pero, como señalas, deben ser alcanzadas de manera responsable, asegurando que los servicios comunitarios estén bien equipados para manejar las complejidades que conlleva la atención en salud mental.

      Eliminar
    2. Me parece muy interesante lo que planteas en torno a la importancia de no realizar cambios precipitados, sino programados, para alcanzar el objetivo. Considero relevante la necesidad de aterrizar todas estas propuestas en las diferentes realidades locales y trabajar de manera colectiva para lograr una atención centrada en las personas, que tenga como pilar fundamental e intransable los derechos humanos.

      En relación con lo que comentabas sobre pacientes que no tienen una red para ser desinstitucionalizados, me ha llamado mucho la atención, durante estos meses rotando en el CDT, el funcionamiento de hogares y residencias protegidas para estos usuarios, donde se les brinda un hogar colectivo que fomenta la autonomía y la participación social activa. Aunque la necesidad supera con creces la disponibilidad de estos espacios, me parece una medida importante para subsanar esa brecha.

      Eliminar

    3. Francisca comparto plenamente donde mencionas que es imprescindible que los actores de la sociedad no solo exijan derechos, sino que también se involucren en la construcción de soluciones.
      La lucha por una atención psiquiátrica más justa y humana es una responsabilidad compartida que requiere el compromiso de todos los sectores de la sociedad y las políticas deben ser adaptadas y contextualizadas para ser efectivas y responder adecuadamente a las necesidades de las poblaciones, con intervenciones oportunas y eficaces.
      "Lo público es un bien del que nadie debe ser excluido".

      Eliminar
    4. Estimada Francisca. Me parece muy pertinente tu comentario y refleja una compresión realista y responsable de la desinstitucionalización de la atención psiquiátrica.
      Considero importante valorar la implementación de la psiquiatría con enfoque comunitario a nuestro sistema de salud, pero analizando previamente lo realmente requerido en relación a recursos económicos, educativos y profesionales. Es trascendente que como profesionales en formación seamos capaces de visualizar las falencias de nuestro sistema actual y estemos abiertos a pensar en el cambio. Ello nos permite identificar lo que necesitamos y anticiparnos a las dificultades posteriores. Como futuros profesionales de salud mental, siempre hemos tenido la visión de que hay algo más allá de la patología en nuestros pacientes y en nuestra formación nos vamos profundizando en temas sociales y comunitarios. Buscamos la forma en que nuestros usuarios tengan la oportunidad de tener una atención más inclusiva y humanizada; eso es algo que nos caracteriza y destaca, llevándonos a pensar en los cambios. Espero que, como profesionales, integremos y analicemos la información que nos entregan para poder ser parte relevante de este proceso.

      Eliminar
    5. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

      Eliminar
    6. Hola Francisca, muy interesante tu comentario. creo al igual que tu, que las reformas deben llevarse a cabo de una manera lenta, ordenada, con claros fundamentos en una política publica a largo plazo, donde se asegure tanto el recurso físico, humano y económico, para que tales cambios pueden ser duraderos en el tiempo. Hemos sido testigos reforma que no llegan a puerto, tanto por por mala planificación, como por una gestión general del estado o gobierno de turno. Tenemos un largo camino aun para erradicar el estigma social, la resistencia de las familias y la sociedad, para incluir a los pacientes con enfermedades de salud mental. Pero estamos en un camino esperanzador, vamos en una dirección correcta, para integrar a nuestros pacientes en todas las áreas que ellos necesitan, siempre respetando sus derechos como seres humanos al igual que el resto de la sociedad.

      Eliminar
  3. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  4. Tras leer los textos relacionados con la desinstitucionalización psiquiátrica, me parece muy relevante destacar el requerimiento de múltiples actores para lograr que el proceso cumpla con su objetivo. En primer lugar, es de vital importancia considerar como pilar fundamental la voluntad política para el avance de estos procesos, la cual debe ir acompañada de la entrega de financiamiento presupuestario para realizar los cambios necesarios. Más allá de lo anterior, se requiere un trabajo colectivo que incluya a la sociedad civil, ya sean familias o pacientes psiquiátricos, y medios de comunicación para generar un espacio informativo libre de estigma y discriminación. Es fundamental contar con un equipo de salud que se adapte a los cambios, priorizando el trabajo en red y la comunicación fluida con los diferentes dispositivos, con el fin de garantizar una buena continuidad de cuidados y seguimiento de los usuarios desinstitucionalizados. Es vital abordar el proceso desde todas las aristas involucradas y caminar en una misma dirección, sacando a los pacientes de espacios custodiales para avanzar hacia una perspectiva social y comunitaria.

    Me pareció muy interesante el papel relevante que cumple la vida social en los procesos de tratamiento y diagnóstico en salud mental. Como hemos discutido en temas anteriores, debemos considerar siempre la biografía e historia social de una persona, alejándonos de una visión reduccionista biologicista, y proyectar su tratamiento y plan de cuidados en su propio entorno y de acuerdo con la individualidad de cada persona que sufre problemas psíquicos.

    Por otra parte, quisiera destacar los trabajos mencionados en uno de los documentos revisados, que ejemplifican el arte y la locución radial como medios de expresión. Es importante proporcionar a nuestros pacientes un espacio social fuera del rol de enfermos, ofreciéndoles la oportunidad de convertirse en agentes sociales más allá de la enfermedad.

    Personalmente, durante estos meses en mi rotación en el CDT del Barros Luco, quisiera resaltar un taller realizado para pacientes con algún tipo de emprendimiento, en el cual se les proporciona un espacio para ofrecer sus productos y, por otra parte, el equipo de salud guía un proceso grupal en la toma de decisiones, creación de lazos, y proporciona un espacio de autonomía y uso de su voz y opinión para llevar a cabo un proyecto colectivo.

    Si bien siempre podemos observar muchas brechas en los procesos de cambio, como la gran falta de recurso humano en centros especializados y de atención primaria para ofrecer una continuidad de calidad y en una frecuencia óptima a los pacientes, creo que un trabajo colectivo, considerando las diferentes aristas y actores, puede avanzar sin duda hacia una atención en salud mental que tenga más sentido para los consultantes y tratantes desde un enfoque comunitario.



    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Estimada Carolina:

      Gran reflexión acerca de las voluntades políticas, ya que en el ideario colectivo la gran mayoría de los chilenos cree que "da lo mismo por quién votar, de todos modos debo levantarme temprano a trabajar", sin embargo, depende del color político que resulte vencedor, como será distribuido el PIB, y por lo tanto, la inyección de recursos a cada item de la.palestra nacional.

      Eliminar
    2. Me parece muy importante lo que mencionas en tu comentario, respecto al rol que cumple la vida social en los procesos de tratamiento y diagnóstico con perspectiva social y comunitarios. Creo que uno de los principales desafíos desde el inicio del proceso de desinstitucionalización radica en la creación de espacios que tengan como objetivo, que los usuarios se conviertan en agentes sociales.

      Permite que los usuarios adquieran un nuevo rol, de “pacientes” pasivo a agentes activos y hasta “expertos por experiencias”. Una de las experiencias que conozco es la de Círculo polar, una fundación que trabaja con usuarios con TAB, donde utilizan el concepto de expertos experiencia en su organización, quienes son pieza fundamental en el proceso de psicoeducación.

      El proceso en en el cual los usuarios se vuelven activos, no solo influye en su tratamiento de forma individual, sino que les permite avanzar en la lucha y conquista de derechos sociales, fundamentales para el avance de la salud mental comunitaria.

      Eliminar
    3. Estimada compañera, me parece muy acertado el destacar la necesidad de un involucramiento extendido, de agentes distintos, en un verdadero proceso de desinstitucionalización. En ello, me parece que, incluso más allá del compromiso de ciertas redes comunitarias, como municipios, ONG, juntas vecinales, o derechamente programas estatales, es necesario un cambio cultural y educacional que se dirija específicamente a cómo entendemos la salud en general. En este proyecto emancipatorio, de autodeterminación, ¿Qué herramientas tenemos como ciudadanos, para cuidarnos y cuidar al otro?, ¿Qué herramientas tenemos para generar territorio de significantes a partir de vivencias tan radicalmente distintas como las que estudia la psiquiatría? Creo que esto es un asunto trabajable desde un plan educacional de la infancia y adolescencia que habilite a los ciudadanos a buscar distintas maneras de resolver estas preguntas, sin privilegiar la vía positivista por sobre otras formas de conocer el mundo, más difíciles de medir o clasificar.

      Eliminar
  5. Quisiera comenzar mi comentario, manifestando lo agradable de leer el articulo llamado “La evidencia social del sufrimiento. Salud mental, políticas globales y narrativas locales”, ya que en él se analiza como los modelos biomédicos no incorporan el contexto social y familiar de las personas, en cambio se les reduce a una enfermedad o una persona enferma. Se aborda como aún cuando existen espacios terapéuticos en los que se desarrolla el modelo psicosocial, al ser terapéuticos, están enfocados en un sujeto que padece una enfermedad y por lo tanto, se busca su rehabilitación en contexto del “estar enfermo”. Sin embargo, el texto se enfoca en analizar como mediante experiencias comunitarias las personas que han padecido alguna vez o padecen en la actualidad algún trastorno de salud mental, se desarrollan de manera integral dando a conocer sus vivencias a través de la Radio Nikosia en Barcelona y en el Taller de Expresión desarrollado en Brasil.
    Por un lado, en el taller de expresiones, se ejemplifica con una paciente que vivió en la calle, y utilizó la pintura como método para dar a conocer sus experiencias y dolencias, las cuales pasaron a formar parte de una exposición municipal, donde la persona ya no era una enferma, si no una artista. Por otro lado, en la
    radio Nikosia, los sujetos hablaban de sus ideales, de sus experiencias, sus opiniones, y así se sentían cómodos ya que no se les trataba como "enfermos", si no como personas con una opinión, lo que resultó muy enriquecedor para sus vidas, debido a que lograron sentirse parte de la comunidad, cómo nunca antes de habían sentido.

    El siguiente texto, "panorama internacional de la reforma psiquiátrica", se entregan cifras acerca de la relevancia de los trastornos de salud hoy en día, y también se visualiza como su incidencia seguirá en aumento, debido a la vulnerabilidad que pobla al mundo en este momento; los eventos traumáticos vividos en niñez, limpieza étnica, esclavitud laboral, violencia de género, etc., lo que los brinda un escenario poco favorable en el marco del neoliberalismo que rige una gran parte del mundo, dónde la salud, así como todo lo demás, se vuelve un bien de consumo, cuando lo necesario, y cito "... el modelo comunitario de atención, exige un sistema de salud y se servicios sociales públicos, que garanticen prestaciones universales y equitativas, dónde funcione la complementariedad y la colaboración y no la competencia y la insolidaridad".

    Por último, el documento de OPS, establece la necesidad de transitar desde el modelo manicomnial y de instituciones cerradas para los "enfermos mentales", a un modelo abierto donde a los sujetos se les permita mayor inclusión en la comunidad, lo que permitiría su rehabilitación, versus la institucionalización y el deterioro como resultado de su implementación, ya que el trato y aislamiento, no promueven su desarrollo. En cambio, el modelo de psiquiatría comunitaria, promueve la inserción del sujeto en la sociedad, su funcionalidad y lograr la mejor calidad de vida para las personas.

    Cómo conclusión, quisiera destacar las iniciativas que promueven la participación como sujetos con experiencias validas y reales que merecen ser escuchadas, más allá del diagnóstico, de la psicopatologia y de la farmacoterapia con la que pudiesen las personas, ya que en el ejercicio, resulta evidente que la dolencias y padecimiento de las personas, son un eje fundamental al momento de desarrollar enfermedad de salud mental.

    Cómo experiencia personal, una de las actividades más queridos por los estudiantes de enfermería de la USACH, era la participación en una radio comunitaria que formaba parte de las practicas de APS, dónde se creaba un diagnóstico participativo y a través de ello, se realizaban educaciones radiales a la población.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Concuerdo con tus conclusiones y comentarios respecto a las lecturas, a propósito de la actividad mencionada de la radio comunitaria recuerdo que también en algunos internados( APS y rural) durante mi formación donde en la programación se obligaba a la participación en la radio comunitaria o talleres comunitarios, pero con una destinación de horas puntual y minúsculas a las asignadas a las labores asistenciales tradicionales (box de atención). Durante mi tiempo en APS, puedo decir que mi experiencia fue que aunque estaban las ganas de participar o hacer actividad comunitaria, no se guardaban los espacios para planificación y finalmente al cierre del año estadístico nos apurábamos en armar talleres a veces sin todo el cariño o dedicación debido, y es mi justificación, a la poca planificación y protección de horas en el horario habitual de trabajo.

      Eliminar
  6. Quisiera destacar, a partir de las lecturas, la creación de nuevos espacios de “escucha social” que contrastan con los paradigmas hegemónicos de los modelos “psi” (psiquiatría biológica o neokraepelinismo, psicoanálisis, terapias cognitivo-conductuales, etc.). Estos modelos se estructuran en un individualismo metodológico y epistemológico que está estandarizado y difundido en las revistas especializadas a nivel global.

    En cuanto al manicomio, establece un sistema de reclusión sedentario que supone la concentración de los “insensatos” en un espacio físico considerado “purificador” pero a la vez incierto. El texto plantea la pregunta: ¿qué es un manicomio, sino una nave de los locos anclada en los confines de la ciudad y despojada de su simbología acuática? El modelo biologista se centra en la supuesta enfermedad más que en el enfermo. Se enfoca en paliar la esquizofrenia, el trastorno bipolar o la depresión mayor, sin dedicar el mismo esfuerzo a escuchar o comprender (en el sentido de Verstehen) la voz del afectado. Esta voz subjetiva, narrativa y autobiográfica suele ser omitida en los informes clínicos y en las iniciativas medicalistas de reinserción, y generalmente remite a una historia de exclusión del mundo social. La enfermedad mental se convierte en un problema de ajuste del tratamiento psicofarmacológico, y no en una realidad que también es biográfica, familiar, social, económica y política. Lo que el enfermo diga, sus pensamientos, sus modelos culturales, su mundo moral y su realidad social de estigmatización quedan relegados en beneficio de los datos de sus pruebas sanguíneas, de la formalización de sus síntomas en criterios diagnósticos DSM-IV o CIE-10, o de las epistemes individualistas de la mayoría de los paradigmas psicológicos.

    En relación con esto, quisiera compartir mi experiencia profesional, ahora que me encuentro realizando la especialidad en el CDT de Hospital Barros Luco. Hace unos días, tuve la oportunidad de participar en el ingreso de una paciente derivada desde APS por sospecha de esquizofrenia. Al conversar con la usuaria, me di cuenta de que tenía una historia personal que hacía comprensible su relato y su sintomatología. Aunque la paciente se encontraba con antipsicóticos, cuyos efectos adversos eran visibles, ella se mostraba bastante funcional y se sentía bien en ese momento. Tras revisar la historia clínica y la sintomatología actual, se descartó el diagnóstico de esquizofrenia y se reformuló su diagnóstico. Debido a un tema administrativo, se debió realizar todo el trámite de descarte/confirmación GES y poder hacer el seguimiento respectivo. La idea que quiero transmitir es que el modelo biologista tiende a enfocar nuestra atención en el diagnóstico de la paciente, pero el objetivo de la evaluación en psiquiatría debe ser escuchar la voz del paciente que nos permita acercanos a su vivencia, empatizar con su historia, su mundo moral y su realidad social, ya que la enfermedad mental es una realidad biográfica, social, política y económica. Es decir, se debe proporcionar una atención en salud mental con un enfoque comunitario, centrado en una escucha respetuosa y empática, respetando los derechos de los pacientes.

    Finalmente, quiero agradecer por brindarnos este espacio de conocimiento, que fomenta la reflexión tanto individual como grupal, así como la posibilidad de generar conversación e interacción entre compañeros y docentes.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Estimada Jessica:
      Muchas gracias por compartir tu experiencia. Para los que estamos iniciando el camino de la especialidad, es importante poder nutrirnos de estas vivencias y oportunidades. A veces por los tiempos de atención y cumplir con trámites administrativos enfocamos la atención en preguntar síntomas o elementos que confirmen o descarten el diagnóstico sólo en base a criterios clínicos, no valorando como comentas la historia personal que hacía comprensible su relato.

      Eliminar
    2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

      Eliminar
    3. Publiqué una respuesta y la volví a leer y era super idiota y mal planteada. La pregunta o el sentido de la interrogante tiene que ver con qué sensación tuviste luego de reconocer que el diagnóstico no era esquizofrenia... Te tocó plantear una alternativa? Sentiste que había algo que podías ofrecer? Sentiste que la institución te permitía hacer lo que querías hacer por esa persona?

      Eliminar
  7. Destacan la dedicación y la importancia de otorgar voz y espacio a las personas que sufren de problemas mentales para redefinir su identidad más allá de su trastorno. Se critica el enfoque de un estado minimalista que deja la asistencia sanitaria al mercado y fomenta el individualismo. Esto ha provocado una crisis de identidad incluso en el trabajo de los psiquiatras, mencionando la "falta de conexión entre los profesionales y la identidad de la población a la que sirven" y la necesidad de un modelo de integración comunitaria financiado por sistemas públicos independientes del mercado.
    En relación a esto, se aborda el tema de la desinstitucionalización y se menciona las experiencias en países latinoamericanos, donde la implementación se ve obstaculizada por la falta de financiamiento, la capacidad de respuesta de los equipos de Atención Primaria en Salud (APS) y la irregularidad en el suministro de medicamentos. Se mencionan como factores clave para favorecer este proceso la educación comunitaria, la promoción legislativa y la capacitación continua en salud mental de los equipos de APS.
    Desde mi experiencia, a nivel de APS y recursos, existe una gran heterogeneidad en los dispositivos. En mi opinión, la conciencia de mejorar la integración de los procesos está presente, pero falta una gestión efectiva en esa dirección, entre otros factores. Para lograr una integración adecuada, los pacientes deben contar con espacios para su desarrollo. Por ejemplo, en Lo Prado, la atención se centra en lo individual y las intervenciones grupales, aunque existentes, parecen ser limitadas, especialmente para los pacientes con patología dual y consumo, donde los talleres duran de 2 a 3 horas al día. Ejemplos a considerar para replicar podrían ser las radios comunitarias o talleres de expresión comunitaria mencionados también en los textos, entre otras formas de reintegrar y resignificar a las personas.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Estimado Wilson,
      Me parece interesante tu comentario sobre como si bien existen los recursos para utilizar en los diversos dispositivos a nivel primario, los recursos son desaprovechados por diversas causas, ya sea por desorden o por mala planificación sobre el uso de los mismos, de todas maneras se agradece que al menos se piense en salud mental con un enfoque comunitario y se haga el intento de tomar medidas para desestigmatizar a los usuarios portadores de una condición de salud mental.
      Saludos!

      Eliminar
    2. Estimado colega: Coincido con usted en cuanto a la necesidad y la importancia de redefinir y resignificar la identidad de las personas con trastornos de salud mental, más allá de su patología. Este enfoque debería ser promovido a nivel estatal en nuestro país, creando más espacios para la conversación y la escucha activa entre pares. De esta manera, se podrían restaurar sus relaciones sociales, junto con otros aspectos de sus vidas que se ven afectados, siempre buscando un enfoque holístico que considere todos los aspectos de lo que significa ser persona.

      Sin embargo, para lograr esto, es necesario modificar ciertas políticas públicas que actualmente promueven el individualismo y la competitividad excesiva en nuestra sociedad. Es crucial cambiar esta mentalidad social para fomentar la cooperación y la ayuda mutua entre las personas.

      Eliminar
  8. Muy interesante el articulo "Panorama Internacional de la Reforma Psiquiátrica", el cual contiene buena parte del pensamiento del Dr.Desviat y su relación con la salud mental,en el que destaca varios puntos clave sobre la evolución y los desafíos de la SM a nivel global, y como está globalización neoliberal ha impactado significativamente en las nuevas formas de la gestión sanitaria, seducidas por el mercado (y por el neoliberalismo), y cómo han ido desmantelando y rompiendo los mejores logros de la Reforma Psiquiátrica y del Modelo Comunitario ,especialmente en aquellos pacientes que requieren mayor atención y bienestar social, aun así prefiero ser optimista y creer que cada vez será menos donde la clínica no acabe en el diagnóstico y en la prescripción farmacológica. (un modelo médico reduccionista y la re-medicalización).
    El futuro de la psiquiatría, se juega en la confrontación ética, clínica y política, que se entrecruzan continuamente ante la locura y ante el sufrimiento humano. abogando por un enfoque que garantice servicios públicos universales y equitativos. Sino también una clara posición política e ideológica que integre la atención clínica con un mayor enfoque en la ciudadanía, así como el garantizar que la SM no sea un privilegio, sino un derecho fundamental.

    "La Evidencia Social del Sufrimiento" y el concepto de "La Nave de los Locos", nos invita a pensar que el modelo custodial de cierta forma tiende a centrarse en el tratamiento de los síntomas a través de intervenciones farmacológicas y procedimientos médicos, minimizando la importancia de factores sociales, psicológicos y comunitarios en la salud mental ,reforzando de esta ,manera una mirada reduccionista del sufrimiento psíquico, como su exclusión social (estigma), siendo marginados ,aislados, y que se simboliza con la idea de un barco que transporta a personas consideradas "locas" o "desequilibradas" a un destino incierto, todo esto nos plantea la necesidad de un enfoques más humanos e inclusivo en la SM.
    Con respecto al documento técnico:” Desinstitucionalización de la Atención Psiquiátrica en América Latina y el Caribe”.
    Me parece de gran utilidad ya que constituye una” guía operativa” para los países que aborden la reestructuración de los servicios de salud mental en favor de la desinstitucionalización de la atención psiquiátrica, y de esta forma superar el modelo tradicional basado en hospitales psiquiátricos, combatir el estigma y la discriminación, y fortalecer los servicios comunitarios de salud mental, a través de ciertas pautas y recomendaciones, siendo crucial adaptarla a políticas y realidades de cada país para de esta manera lograr ser efectivas sus intervenciones.

    ResponderEliminar
  9. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Después de leer los textos sobre la desinstitucionalización psiquiátrica, considero esencial subrayar la importancia de la participación de diversos actores para que este proceso logre sus objetivos. En primer lugar, creo que es fundamental que exista una voluntad política firme, respaldada por un financiamiento adecuado para llevar a cabo los cambios necesarios. Además, es indispensable un esfuerzo colectivo que incluya a la sociedad civil, especialmente a las familias y a los pacientes psiquiátricos, junto con los medios de comunicación, para crear un entorno informativo libre de estigmas y discriminación.

      En mi opinión, es crucial que el equipo de salud se ajuste a estos cambios, dando prioridad al trabajo en red y manteniendo una comunicación constante con los diferentes servicios, para garantizar una continuidad en los cuidados y un seguimiento adecuado de los pacientes desinstitucionalizados. Es necesario abordar este proceso desde todas las perspectivas involucradas y avanzar juntos hacia una visión más social y comunitaria, alejando a los pacientes de entornos de muros y separación de la sociedad, tal como vimos en la ultima clase de nosología con la Dra Bahamondes.

      Me llamó la atención el impacto que tiene la vida social en los procesos de diagnóstico y tratamiento en salud mental. Como hemos discutido en ocasiones anteriores, creo que es fundamental tener en cuenta la historia personal y social de cada usuario, evitando enfoques reduccionistas y biologicistas, y diseñando planes de tratamiento y cuidados en su propio contexto, respetando la singularidad de cada paciente.

      Aunque reconozco que existen muchas deficiencias en estos procesos de cambio, como la falta de personal en centros de especialidad (como atención secundaria) y en la atención primaria para proporcionar una continuidad de calidad y con la oportunidad en salud necesaria, creo que con un esfuerzo colectivo que integre todas las perspectivas y actores, podemos avanzar hacia una atención en salud mental más significativa y con un enfoque comunitario que beneficie tanto a los pacientes como a los profesionales.

      Durante mi paso en el CDT del HBLT, he podido observar varios talleres dirigido a pacientes en la unidad de rehabilitación (URP), donde se les brinda un espacio para aprender nuevas formas de trabajo, talleres de cocina, computación, etc.

      Eliminar
    2. Comparto tu visión de la participación de actores para lograr los objetivos de la desinstitucionalización, me parece que estos actores tienen que sobresalir del área clínica per se y aportar de una forma multidimensional, de ahí que la participación y la voluntad política es clave, sobretodo si existe un financiamiento congruente como mencionas.

      También creo que es vital el trabajo en red dentro de los dispositivos de salud mental dentro del servicios de salud y sobretodo que los dispositivos hagan una retroalimentación constante de los usuarios atendidos por esta red para otorgarle dinamismo a la atención y a su vez eliminar o acortar brechas de atención como lo son las listas de espera desde el nivel primario a nivel secundario.

      Eliminar
    3. Estimado colega, en relación a lo propuesto en tu publicación, concuerdo fuertemente con la necesidad de una voluntad política firme y que asegure avances prácticos en el área de salud mental, ya que ha sido materia de discusión de larga data, pero la percepción más bien colectiva es que las autoridades de turno no han hecho el esfuerzo necesario en esta área. Parte de este esfuerzo que debería realizarse también, concuerdo contigo, debería incluir a la sociedad, a los paciente y a sus familias, para entender de mejor manera los padecimientos mentales y liberar de la estigmatización tan frecuente que sufren quienes se ven afectados por estos.
      La falta de acción mencionada es la que deriva en lo que se percibe día a día en los centros de salud mental, como la falta de personal en atención secundaria, o la falta de continuidad y oportunidad en APS. Precisamente en la atención primaria, que es, en general, la puerta de entrada de los pacientes a diferentes diagnósticos y atenciones, se puede avanzar a través de capacitaciones continuas, de protección de espacios para la adecuada atención de pacientes con requerimientos especiales, etc. Lamentablemente hoy continuamos en un sistema que valora la producción a través de cantidad y no de la calidad de las intervenciones que se realizan.
      A pesar de esto, creo también que nosotros como funcionarios podemos marcar la diferencia, poniendo en práctica lo que acá se discute y aprende, ejecutando nuestro quehacer diario de la manera más integral posible, a pesar de las falencias que podemos observar en el sistema en el que nos desenvolvemos.

      Eliminar
  10. A partir de las lecturas sobre el tema de la desinstitucionalización en salud mental, creo que es importante resaltar los avances en la rehabilitación social de los trastornos mentales severos, especialmente en América Latina y el Caribe, donde se ha dejado atrás el modelo manicomial en favor de dispositivos externalizados.

    Sin embargo, estos avances se ven limitados por el paradigma utilitarista de la actualidad, que reduce la psiquiatría a aspectos biológicos y psicoterapéuticos individuales, aislando al paciente de sus interacciones sociales. Como se señala en uno de los artículos, "sin sociedad no hay enfermedad mental". Por ello, enfoques como la etnografía, que rescatan vivencias y observan interacciones, son cruciales para crear nuevos espacios más allá de lo terapéutico.

    Otro aspecto a destacar es que, históricamente, el paciente con trastorno mental severo era un errante destinado al manicomio. A pesar de los avances, esta práctica persiste, con pacientes en prolongados tránsitos entre hospitalización y hospitales de día. Esto resulta en una institucionalización descentralizada, donde el tratamiento se centra más en la enfermedad que en el individuo, reduciendo el enfoque a fármacos.

    Por lo anterior, es esencial establecer espacios que permitan escuchar a las personas, resignificando su condición y restaurando sus interacciones sociales para una sanación holística. Un ejemplo es Radio Nikosia, donde las personas pueden expresarse y adquirir una identidad social diferente.

    Para lo anterior, es fundamental capacitar adecuadamente a los profesionales desde las universidades, ya que la desconexión entre estas y los servicios afectan el proceso de sanación holística del paciente. Es necesario un modelo de atención que atienda las necesidades sociales sin exclusión.

    Quiero destacar, también, el documento técnico para la desinstitucionalización en América Latina y el Caribe ofrece orientaciones para una atención comunitaria digna y de calidad, alejándose de los hospitales donde a menudo se violaban derechos humanos. Este documento aboga por una red comunitaria integrada al sistema general de salud, requiriendo voluntad política y cambios legislativos para transformar el paradigma actual de la salud mental.

    Finalmente, mi experiencia en Cesfam Monteáguila mostró que muchos pacientes temen consultar por problemas psiquiátricos debido al estigma social, evidenciando la necesidad de educar a la población y cambiar la percepción de la enfermedad mental.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Alejandro, si bien y como lo mencionas la desinstitucionalización en salud mental ha logrado avances significativos en América Latina y el Caribe, alejándose del modelo manicomial y enfocándose en dispositivos externalizados. Sin embargo, el enfoque utilitarista actual reduce la psiquiatría a aspectos biológicos y psicoterapéuticos individuales, ignorando las interacciones sociales cruciales para la sanación. La institucionalización descentralizada persiste, centrando el tratamiento en la enfermedad y no en el individuo. Es esencial establecer espacios que permitan escuchar a las personas, resignificando su condición y restaurando sus interacciones sociales para una sanación holística como lo mencionas. La capacitación adecuada de profesionales y la voluntad política son clave para transformar el paradigma actual de la salud mental y avanzar hacia una atención comunitaria digna y de calidad.

      Eliminar
  11. La desinstitucionalización de la atención psiquiátrica en América Latina y el Caribe, impulsada por la Organización Panamericana de la Salud (OPS), es un avance crucial hacia un modelo de cuidado más humano y centrado en la comunidad. Este proceso busca reemplazar los hospitales psiquiátricos tradicionales con servicios comunitarios integrados que promuevan la inclusión social y el bienestar de los pacientes. En Chile, por ejemplo, las reformas en salud han avanzado en este sentido, logrando que las hospitalizaciones sean cada vez más cortas y que durante estas se realicen terapias para facilitar la reintegración social de los pacientes. A nivel conceptual, este enfoque representa una evolución hacia una atención basada en los derechos humanos y en la dignidad de las personas con trastornos mentales.

    Sin embargo, la implementación de este modelo enfrenta desafíos significativos en la región de las Américas. La falta de recursos, infraestructura adecuada y la insuficiente capacitación del personal son barreras importantes que limitan la efectividad de los servicios comunitarios. Otro aspecto crítico es la desigualdad en el acceso a la atención. En mi experiencia, tanto en la región de La Araucanía como en Santiago, se observa una notable desigualdad en el acceso a la salud. En la IX Región, la ruralidad y los bajos recursos impiden a muchas personas acceder incluso a un médico. En Santiago, particularmente en la comuna del Bosque, a pesar de ser una zona urbana, también se enfrentan problemas significativos de desigualdad en el acceso a tratamientos, con listas de espera interminables. Esto puede llevar a que, en casos graves, las personas terminen requiriendo una hospitalización prolongada, contraviniendo el objetivo de la desinstitucionalización.

    Es fundamental que los esfuerzos para desinstitucionalizar la atención psiquiátrica incluyan estrategias específicas para garantizar un acceso equitativo a los servicios en toda la región. Las desigualdades entre áreas urbanas y rurales deben ser abordadas adecuadamente para evitar que muchas personas queden sin el apoyo necesario.

    En conclusión, aunque la desinstitucionalización ofrece un enfoque prometedor para mejorar la atención en salud mental en América Latina y el Caribe, su éxito depende de superar obstáculos relacionados con recursos, capacitación y equidad en el acceso a los servicios.



    ResponderEliminar
  12. Con respecto a los textos a leer para esta semana encontré interesante cómo se exploraba la intersección entre la salud mental, políticas y narrativas locales. Es importante visualizar alternativas al modelo custodial clásico para abordar la complejidad en salud mental a nivel social destacando la importancia de entrelazar las experiencias individuales y sociales en el contexto de trastornos mentales severos. Dentro de estas alternativas al modelo los dispositivos externalizados, intervenciones innovadoras, modelos psicosociales comunitarios y la escucha social me parece que incentivan un cambio hacia un enfoque más humanizado e integrado en la atención en salud mental. Destaco el modelo comunitario ya que utiliza el entorno y comunidad del usuario para promover la deshospitalización, y aunque en la práctica sea un gran esfuerzo mantener el objetivo de evitar las inercias del modelo manicomial como la exclusión y el estigma, creo que vale la pena mantener esta consigna y aportar desde la vereda como profesionales clínicos en salud mental.

    También me llamó la atención el concepto de “stultifera navis” en que las personas consideradas “locas” eran embarcadas en barcos y enviados a ríos o mares, simbolizando su exclusión de la sociedad. Me parece que simboliza la necesidad de repensar cómo se aborda la salud mental en la sociedad actual por lo que hay que promover un enfoque más inclusivo y comprensivo evitando caer en el reduccionismo y el estigma, por el contrario hay que incentivar la empatía, escucha activa y considerar la vivencia histórica de la personas atendidas por el equipo en salud mental.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Estimado Francisco, tu comentario me hace reflexionar sobre como a las personas que con patologías psiquiátricas graves han sido vulneradas a través de la historia sufriendo exclusión y marginalización, por lo cual han estado ajenos a participar en la sociedad como ciudadanos que pueden ser un aporte. Excluyéndose en lugares para ser ocultados y de cierta manera olvidados por el resto de la sociedad. La deuda que tenemos con estas personas es grande y en estos últimos años se ha comenzado a realizar una revolución en lo que significaba el cuidado de estas personas. Para volver a integrarse a la sociedad que una vez los excluyó. Este trabajo por supuesto ha sido lento y ha habido resistencia pero es un camino que ya se inició y el cual debe continuar. En este sentido el enfoque comunitario de la psiquiatría es una herramienta y un fin que nos sirve para no perder ese camino que claro va ser diferente dependiendo del lugar donde se realiza pero el fin debe ser el mismo que es que los pacientes con enfermedades psiquiátricas graves sean tratados de la misma manera que las otras personas con enfermedades graves de otra índole. Es decir en un hospital cualquiera y que se priorice atenciones ambulatorias tanto individuales y grupales con enfoque en la necesidades de estos pacientes sean médicas, psicológicas, ocupaciones y/o sociales.

      Eliminar
    2. Estimado, me parece fundamental lo que mencionas respecto de "promover un enfoque más inclusivo y comprensivo" en el abordaje de la salud mental en la sociedad actual. La relevancia de un servicio ambulatorio y más centrado en las relaciones sociales y comunitarias es más efectiva en la integración y la mejora de la calidad de vida de las personas, transformando al paciente en un miembro activo de ese conjunto social. Se debe comprender que la desinstitucionalización y reforma psiquiátrica va más allá del simple ejercicio de cierre de hospitales psiquiátricos; se trata de procesos más lentos y complejos aún, como el de eliminar las barreras estigmatizantes y las intolerancias culturales y psicosociales tanto de la sociedad como de los profesionales de la salud. Ser promotores de un modelo de salud mental con enfoque integrador, accesible y de calidad, avanzando en educar y desestigmatizar en lo que respecta a la salud mental.

      Eliminar
  13. Me gustaría de primero destacar las experiencias narradas en el texto "La evidencia social del sufrimiento", que abordan la implementación de nuevos espacios donde las personas con trastornos mentales graves puedan expresarse e integrarse en la comunidad, fuera del entorno terapéutico tradicional. Me llamó particularmente la atención la experiencia de los talleres creativos denominados "Caleidoscopios Narrativos", realizados en Brasil. En estos talleres, se ofreció a los pacientes un nuevo espacio donde pudieron resignificar sus vivencias y narrativas sociales.
    Un caso que me impresionó fue el de Bela, quien anteriormente había sido vista únicamente como una paciente con un trastorno mental grave, marcada por numerosas hospitalizaciones y una vida en situación de calle. Sin embargo, en este espacio seguro, Bela pudo dar rienda suelta a su creatividad, creando obras no solo llamativas y originales, sino también con mensajes poderosos. Estas obras, creadas fuera del entorno terapéutico convencional (médico-paciente o terapeuta-paciente), le ofrecieron una pausa en su difícil vida, un lugar para expresarse. A través de su arte, Bela expresó fragmentos de su biografía, en particular su experiencia de vivir en la calle, los peligros que enfrentó, la hostilidad que recibió a lo largo de su vida, y sus deseos de mejorar, como salir de la calle y casarse. Una de sus frases más impactantes fue: "Estoy aquí para leer y escribir como en un colegio, porque quiero contar mi historia". Este relato pone de manifiesto que muchos pacientes, como los que padecen esquizofrenia, son mucho más que su diagnóstico; más allá de sus limitaciones, tienen una vida, un trabajo, una familia, opiniones y derechos como ciudadanos.
    Este enfoque se alinea con lo que el texto describe como una mirada etnográfica, un "estar entre", que ofrece un escenario para la recuperación de identidades dañadas o perdidas, o la creación de una nueva, donde se valora tanto el conocimiento experto (clínico) como el popular, es decir, la creación de un nuevo saber basado en las propias vivencias de quienes padecen trastornos mentales.
    Un segundo tema relevante que se destaca en los textos es que el Modelo Comunitario de Salud Mental requiere de un sistema de salud y de servicios sociales públicos que garanticen prestaciones universales y equitativas. Aquí se señala la amenaza que representa el modelo neoliberal para la subsistencia de este enfoque, así como la tendencia al reduccionismo de los llamados modelos "psi", que focalizan la atención únicamente en lo individual. En nuestro país, tenemos un sistema público de salud que ha aplicado el modelo comunitario de manera heterogénea. La región metropolitana ha mostrado un mayor desarrollo en este sentido, lo cual fue una razón por la que escogí este campo formativo. Sin embargo, en otras zonas, como mi comuna de origen, Rancagua, donde trabajé como médica, el modelo comunitario no está desarrollado y persiste una visión biomédica y tradicional de la enfermedad mental. En Rancagua el COSAM tenía un enfoque principalmente biomédico además de ser un sitio el cual estaba sobre demandado por lo cual las atenciones eran muy espaciadas en el tiempo y principalmente en box. Esto también sucede a nivel APS las atenciones son principalmente individuales y en box.
    En APS es importante mantener la promoción y prevención de la salud como un eje importante en el trabajo en salud, lamentablemente se realizan ciertas actividades en fechas particulares sin ser un trabajo secuencial. Además de haber una escasez de prestaciones terapéuticas en grupo y si estas existe son por motivaciones personales de ciertos profesionales de la salud, y no están establecidas en la programación de actividades anuales por lo cual yo creo que para darle la importancia que tiene hay que incluirlas en las programaciones anuales de actividades en los cesfam.

    ResponderEliminar
  14. Actualmente estamos frente a una crisis global de salud mental evidenciada en gran parte en registros estadísticos alarmantes. Resulta lamentable pero no sorprendente leer que una de cada cuatro personas sufre en algún momento de su vida al menos un trastorno mental. A su vez, los problemas de salud mental constituyen cinco de las diez principales causas de discapacidad en todo el mundo. Cifras preocupantes, pero que tan solo representan la punta de un iceberg que se considera va en crecimiento en nuestro siglo, gracias al continuo aumento de factores adversos tales como maltrato y abuso de distinta índole, conflictos bélicos o persecuciones políticas, violaciones masivas de los derechos humanos, entre otros. Asimismo, los determinantes sociales impactan a la salud mental. Los trastornos mentales no pueden entenderse completamente sin considerar las condiciones sociales que los rodean, pues estas influyen significativamente en su evolución y en las probabilidades de recuperación, jugando un papel importante en su incidencia y prevalencia.

    Esto se vuelve especialmente relevante en un momento en el que las respuestas de salud mental ante la "crisis" siguen siendo muy limitadas considerando el avance de una ideología o modelo reduccionista biologicista, que reduce la enfermedad mental a lo meramente biológico, ignorando aspectos tan relevantes como la historia personal del individuo. El crecimiento de tecnologías avanzadas que realizan diagnósticos, y la farmacia que ha reemplazado en gran medida la práctica clínica tradicional que se centraba en comprender al paciente desde su integralidad, reduciéndola a una clínica que acaba en el diagnóstico y la prescripción farmacológica. Gobiernos que buscan en las terapias soluciones a las fallas sociales, y por parte de los ciudadanos, atajos a la felicidad. Estamos ante una tendencia contemporánea que visualiza los problemas de salud mental como una responsabilidad individual en lugar de reconocer las fallas del sistema social que también pueden contribuir a estos problemas.

    Respecto a lo anterior, destacar la reforma psiquiátrica que adquirió fuerza en los años 60 en Europa y Estados Unidos de América, dirigidas a superar la asistencia psiquiátrica centralizada en hospitales psiquiátricos y desarrollar alternativas basadas en la comunidad que influenciaron globalmente, y que podemos evidenciar, particularmente en América Latina, los avances en el desarrollo de un modelo de atención en salud mental desinstitucionalizado, pasándose de un modelo centrado en el espacio manicomial a un modelo basado en los derechos humanos.

    Pese a todos estos avances, es imprescindible corregir algunos puntos del proceso, como es la aplicación desigual de estos cambios, la escasa asignación de recursos, las dificultades para reinsertar a las personas en las comunidades, entre otras. Es evidente que aún quedan muchos obstáculos por enfrentar, ante lo cual es crucial fortalecer los esfuerzos, incluir a los propios pacientes y a sus familiares en la implementación de las intervenciones, así como fomentar y potenciar el rol de "agentes de cambio" de los profesionales de la salud.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. En mi experiencia laboral en la atención primaria de salud pude ver de manera directa lo altamente prevalente que son los trastornos mentales en nuestra sociedad y la carga significativa que representan tanto para quienes lo padecen como para sus propios familiares, quienes adicionalmente deben cargar con la estigmatización de su diagnóstico, lo que conlleva a una de las principales barreras existentes actualmente para su inclusión social. Gratificantemente pude ser parte de distintos talleres o reuniones de pacientes de salud mental en donde se incluía a su círculo social directo, participando de diversas actividades o conversaciones de diversos tópicos de su interés, en donde nos enriquecimos de sus ideas, experiencias y sugerencias. Como profesionales de salud, tenemos el potencial de convertirnos en agentes de cambio para poder derribar las barreras de la estigmatización en salud mental, ya sea dentro o fuera de nuestro espacio laboral.

      Eliminar
  15. Dentro de las interesantes lecturas de esta quincena, me gustaría destacar el Documento Técnico Desinstitucionalización de la atención psiquiátrica en América Latina y el Caribe, que fundamenta a través de una metodología de investigación, antecedentes y medidas para avanzar en el proceso de Desinstitucionalización.

    Uno de los puntos que me llamo la atención en las medidas y modelos para actuar a favor de la Desinstitucionalización, guarda relación con la atención de pacientes con trastornos de salud mental en hospital generales, demuestra que claramente es el camino, pero en la actualidad considero que la pobre capacitación de los funcionarios, el alto nivel de estigma, pero principalmente la escasa priorización que tiene de parte las autoridades de salud, los pacientes de salud mental, dificulta llevar a cabo estas medidas, que creo que es algo que todos podemos observar en urgencia como se posterga la atención de los pacientes de salud mental.

    Durante estas semanas tuvimos que derivar a una paciente con suicidalidad aguda, a la urgencia del HEP, donde lleva hospitalizada en la urgencia, no en la UHCIP, 2 semanas, en no las mejores condiciones. Situaciones como esta me hacen pensar la necesidad de espacios de atención de urgencia para pacientes agudos en salud mental, que en atención ambulatoria no podemos manejar, pero no lo veo como por la necesidad misma de atenciones exclusivas en hospitales psiquiátricos, porque creo que es clave disminuir los ingresos a hospital psiquiátrico, sino la poca capacidad de respuesta de los hospitales generales donde la salud mental esta lejos de ser prioridad.

    Otro de los puntos que me llamo la atención, es la estrategia de egresar con agilidad a los pacientes, sin transformarlo en una puerta giratoria, como relata uno de los testimonios del texto de La evidencia social del sufrimiento. Salud mental, políticas globales y narrativas locales. Evidentemente, comprendo que responde a la Desinstitucionalización y la erradicación del modelo asilar, y en cuál es un objetivo que el paciente pase el menor tiempo hospitalizado.

    Pero siento que nuestro modelo de atención ambulatoria no da abasto para responder a las necesidades de un paciente recientemente dado de alta, que culmina con pacientes con estadías cortas y que se rehospitalizan al corto plazo, que principalmente eran los pacientes (mal llamado para mí) “casos sociales” aquellos pacientes que al ser dados altos deben volver a situaciones adversas y carenciales. En el texto mencionan más allá de las atenciones ambulatorias, de residenciales alternativas, lo cual me parecen una buena respuesta, ya que los pacientes se encuentran en lugares donde pueden suplir sus necesidades básicas, compartir socialmente y mantener su autonomía.

    Concuerdo profundamente en los puntos de disminuir los ingresos y agilizar los egresos, pero esa labor conllevan grandes cambios en las cuales se prioriza al mismo nivel la salud física y la salud mental, la capacitación del personal de salud, reducción del estigma, pero también medidas que van más allá de lo hospitalario, como lo es el fortalecimiento de la atención primaria y atención ambulatoria especializada, residenciales y también otras medidas de inclusión social, cambios en las políticas públicas, financiamientos y protección social

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

      Eliminar
    2. Estimada Paulina
      Me provocó mucho resalto la situación de los llamados "casos sociales". No se me había ocurrido antes que éstos son una de las expresiones más grandes de la reinstitucionalización de nuestros usuarios a pesar de que se está desarrollando un modelo de desinstitucionalizador. Son pacientes que cumplen en esencia las dos condiciones históricas de las personas con trastornos mentales graves que se muestran en el texto La Evidencia del Sufrimiento: movimiento (ya que parecieran que erran desde sus condiciones de vida al ambiente hospitalario por descompensaciones, y viceversa, sin una meta determinada) y reclusión (ya que no tienen una efectiva libertad dentro de nuestra sociedad y determinamos mediante nuestras políticas económicas que vaguen entre nuestros distintos dispositivos y su marginalidad hasta su muerte). Sin duda es otro motivo por el cual el estudio social de nuestros usuarios y la organización política respecto al abordaje científico y económico, es parte crucial de nuestra práctica cómo clínicos comunitarios

      Eliminar
  16. Tras tener la oportunidad de acceso a los textos propuestos me parece tremendamente interesante el hecho de que lo expuesto en estos se asocia con muchos tópicos abordados anteriormente en este mismo espacio. Me parece relevante, de lo leído, la necesidad de un abordaje integral de quienes padecen problemas de salud mental, y no solo centrarse en los síntomas y signos que pueden definir un diagnóstico; la realidad del paciente es más amplia y se ve tremendamente influenciada por su entorno, por la sociedad misma y por los espacios en los que se desenvuelve con cotidianidad. Este enfoque minimalista y reduccionista ha impactado incluso en los tratantes, ya que se señala una cierta falta de conexión entre estos y los tratados, precisamente por la crisis de identidad generada por un enfoque que ciertamente no da la talla. Así, tal como en ocasiones anteriores, me parece que lo más adecuado es (o al menos a lo que deberíamos postular) instaurar un modelo comunitario de salud mental, para subsanar las deficiencias actuales en la atención y otorgar la mejor atención posible a nuestros usuarios.
    En relación a la desinstitucionalización me parece interesante el poder leer respecto a lo que ha sucedido en países latinoamericanos, que en general tienen una realidad más cercana a la nuestra. A su vez, los problemas aparentemente son los mismo en este lado del mundo, ya que el avance en salud pública se ve enlentecido por la falta de financiamiento y la baja proporción de recursos destinados a este tópico, comparado con países con realidades diferentes; la falta de capacitación de equipos de atención primaria en temas de salud mental, lo que disminuye la capacidad de respuesta a quienes generalmente tienen la oportunidad de pesquisar a los pacientes en primera instancia; la falta de voluntad de las autoridades de turno, ya sea por desconocimiento o falta de interés al respecto; y creo que también se debe mencionar el protagonismo que asumen los laboratorios en los procesos de publicidad y marketing para los medicamentos, que terminan generando un enfoque centrados en tratamientos farmacológicos y no integrales en materia de salud mental.
    En cuanto a mi experiencia puedo mencionar que en el proceso de aprendizaje en pre grado sentí que el enfoque que se le daba a los tratamientos psiquiátricos era precisamente farmacológico más que integral, y esto también lo veía reforzado en las evaluaciones que se me realizaban, en donde parte importante de la calificación dependía de la capacidad, o más bien de los conocimientos que tuviéramos respecto a manejo somático de las patologías estudiadas en la unidad correspondiente. A su vez, creo que esto muchas veces se veía reforzado por la falta de oportunidad de tener espacios prácticos de aprendizaje en donde se realizaran intervenciones diferentes, como talleres u otras metodologías, que también pudiesen influir en la visión de un estudiante de pre grado de medicina. Creo que en etapas iniciales de aprendizaje sería importante mostrar la relevancia del manejo integral de los pacientes, para así practicar esta medicina al egresar, por ejemplo, en APS, que es donde muchos iniciamos nuestra carrera profesional.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muy de acuerdo con tu comentario, esa critica planteada a la falta de inclusion a la variable social que rodea al paciente es una de las principales razones por las que, en muchas ocasiones, no se llega a una intervención efectiva y por la que los tratantes mantienen vínculos superficiales que no terminan por configurar una relación genuina.

      Además el establecer una relación horizontal empodera al paciente y le devuelve su autonomía y dignidad.

      Eliminar
  17. La desinstitucionalización de la atención psiquiátrica es un tema muy interesante de analizar, por el gran cambio que genera en abordar la salud mental con un enfoque más inclusivo y comunitario. El gran beneficio que genera integrar a las personas con patologías de salud mental en la comunidad, promoviendo la inclusión, reduciendo el estigma y permitiendo un acceso con igualdad y dignidad para los usuarios, nos demuestra que es necesario dirigirnos hacia ese cambio. El gran objetivo en los cambios en salud mental siempre debe estar enfocado en mejorar la calidad de vida de las personas, ayudándolas a ser más independientes y empoderadas de su salud. Claramente, estos cambios no son fáciles de realizar, ya que por la formación clínica que tenemos los profesionales de salud tendemos a reducir la enfermedad a lo biológico y olvidarnos del enfoque integral. Considero que vamos bien encaminados, hacia el cambio. Por lo que llevo en formación, he podido ver cómo en la reunión de equipo se analizan los casos de cada usuario, y cada integrante del equipo (trabajadores sociales, psicólogos, terapeutas ocupacionales y médicos) tiene la posibilidad de aportar su visión y conocimiento de las distintas dificultades en relación a la patología del paciente. Trabajar en equipo realmente es necesario, ya que cada uno puede aportar desde su área un enfoque distinto, y además permite visualizar al paciente en globalidad y en las próximas intervenciones dar una atención integral. Además, es importante para todos los grandes cambios contar con el apoyo institucional adecuado e implementar leyes que permitan unificar y mejorar a nivel país la salud mental, contando con recursos adecuados para poder ofrecer enfoques terapéuticos personalizados y de calidad a los pacientes.
    Es trascendental que existan recursos y profesionales suficientes para implementar los cambios en salud mental, ya que nuestros usuarios no pueden ni deben ser vulnerados con más dificultades. Se debe analizar previamente y con cautela lo requerido.
    Me parece muy relevante lo que menciona en los textos en relación a escuchar a los pacientes y sus familias, ya que son los que viven a diario la enfermedad; gracias a ellos podemos conocer de manera humanitaria una patología, sus dificultades, sufrimiento y apoyo requeridos.
    Como análisis final podemos decir que la desinstitucionalización tiene el potencial de "transformar" la atención de salud mental de manera positiva, pero requiere un compromiso serio y recursos adecuados para asegurar su éxito y la dignidad de las personas involucradas.

    ResponderEliminar
    Respuestas

    1. Hola Valeria estoy muy de acuerdo con tu opinión y destaco ideas mencionas tales como: La desinstitucionalización debería generar un cambio en el abordaje de la atención de salud mental con un enfoque mas inclusivo y comunitario.
      El estigma en salud mental es un tema que hay que abordar de todas las aristas posibles y eso se hace con psicoeducación a todo nivel. Para esto hay que formar mesas de trabajo que difundan la importancia que tiene el NO estigmatizar los trastornos psiquiátricos.
      El acceso y dignidad es un derecho de cada persona que es atendida en un centro de atención de salud mental, y eso es parte de nuestro trabajo, entregar una atención de calidad integral.
      Estos cambios deberían tener un impacto en la calidad de vida, y creo que lo tienen, ya con la descentralización de hospitales y más apertura de COSAM, los pacientes tendrán un acceso más fácil para llegar a sus atenciones por el equipo multidisciplinario. El enfoque comunitario engloba las visitas domiciliarias que también hacen que los usuarios mejoren su calidad de vida.
      También estoy de acuerdo que la desinstitucionalización es un proceso que viene transformar la atención en salud mental, y este debe ser abordado de distintas dimensiones, desde lo social, político, cultural, antropológico, filosófico, económico, biológico, genético, ambiental, familiar, etc.

      Eliminar
    2. Coincido en gran parte de tu comentario, Valeria; es muy importante esta visión desde la desinstitucionalización, enfocándonos en una mejor calidad de vida de las personas con trastornos psiquiátricos, integrando a las personas a la comunidad basándonos en su dignidad y autonomía, lo que nos permite desligarnos del estigma del "enfermo psiquiátrico" y así entregar una atención/intervención equitativa y digna.

      Es claro que se debe buscar una intervención más holística, más allá de lo biomédico, considerando el contexto social, cultural y comunitario, de forma además multidisciplinaria, no solo manejando síntomas y diagnóstico, teniendo la integración, la inclusión y autonomía de la persona con sufrimiento psiquiátrico. Saludos!

      Eliminar
  18. A lo largo de este curso hemos visto como ha sido el proceso histórico de descentralización de la atención en salud mental desde lo hospitalario hasta la comunidad, pero este módulo plantea un aspecto que vas mas allá.

    Y es que en esta metamorfosis de la psiquiatría es relevante incluir tanto los aspectos sociales como al mismo paciente, y plantea como herramienta fundamental a la etnografía; el estar inserto dentro de la realidad del individuo y de quienes lo rodean para proporcionar un servicio verdaderamente personalizado.

    Me gusto mucho una frase que decía que hasta ahora se tenían “modelos individualistas que tratan a personas como islas” y concuerdo en que esto no podría ser mas acertado. De hecho, le agregaría que lo que predomina es un sistema un tanto dictatorial con una relación completamente vertical con el tratante, quien es el que decide el cómo, cuando o por qué sin tomar en consideración la opinion del paciente. Se convierte así a la atención en un “trámite” y se ve al paciente como una gestión más que debe simplemente cumplirse.

    Por otra parte, esta también presente la fuerte influencia de lo farmacéutico que pragmática la consulta a “que fármaco es el más apropiado” y deja de lado este componente humanístico tan necesario.

    Uno de los textos pone como ejemplo la historia de “la nave de los locos” donde cuenta como los enfermos mentales eran excluidos y enviados en botes a zarpar de un sitio a otro. Esto no esta alejado de nuestra realidad inmediata. Basta con ver la realidad local que se vive en distintas partes del país. En mi caso por ejemplo, en la VI region dada la escasez de profesionales y la dificultad de acceso al sistema ha generado largas listas de esperas que dejan a los pacientes desamparados y como “navegando sin un rumbo claro”, y cuando finalmente son atendidos, son vistos como un numero mas que debe de “limpiarse” sin haber generado estrategias comunitarias efectivas y enlazadas con su respectiva red.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Estimado Rodrigo, me parece acertada tu visión crítica sobre cómo se configura el modelo de atención en la práctica clínica, lamentablemente de forma mayoritaria aun. Esta verticalidad en la atención y la gestión va de la mano como dices con dejar sin voz a los pacientes, navegando a la deriva en busca de "sentirse parte de".
      En este sentido, se hace nuevamente imperativo mantener un rol activo en la construcción de una psiquiatría crítica, social y por sobre todo comunitaria, donde transcendamos de solo realizar categorías diagnósticas, y prescribir fármacos, enfocándose en “enfermedades”, perdiendo de vista al sujeto sufriente y su rol como persona en la comunidad. Hay que gestionar formas de actuar en conjunto y hacer partícipes a los pacientes en la toma de decisiones, a la vez que ayudar a impulsar la necesidad de políticas públicas que vayan en la dirección comunitaria participativa y colaborativa.

      Eliminar
    2. Rodrigo, coincido plenamente en que la verticalidad de la atención y el vínculo en salud mental se erige como uno de los pilares del retrógrado modelo psiquiátrico que hasta hoy adoptamos en nuestra práctica. La deshumanización del enfermo mental es algo que permea nuestro quehacer médico incluso en la actualidad, siendo fiel representante del efecto "cosificador" de la política de mercado que nos impera. La nave de los locos, como mencioné en mi comentario más abajo, ya no es nave pero ha adoptado otras formas y los padecientes siguen tan aislados y abandonados como antes, aun cuando estén frente a nuestros ojos en el día a día.

      Es por eso que hemos de ser voz de impulso para una mirada pluralista, un enfoque comunitario que sea eficaz y sostenido en el tiempo, que sea inclusivo y sensibilice tanto a autoridades como a población general. Cambiar el paradigma de la atención en salud mental hacia lo humano, lo colectivo, requiere justamente, de un esfuerzo colectivo. Es un camino pedregoso pero al menos sabemos hacia dónde dar los siguientes pasos.

      Eliminar
  19. Para iniciar mi comentario quiero manifestar que ha sido muy enriquecedor leer los 3 textos principales porque me han llevado a recordar mis motivaciones para hacer lo que hago y las cosas que me hacen sentido en la vida. Son un tremendo aporte para fijar un horizonte y nos invitan a repensar nuestro quehacer y el cómo llegar a la praxis aportando importantes estrategias y consideraciones que, en mi rol y mi espacio cotidiano puedo aplicar.

    Pese a todas las limitaciones con las que nos enfrentamos para instaurar una psiquiatría comunitaria, como menciona Desviat, producidas por el modelo reduccionista biologicista y el modelo económico capitalista que siguen siendo una barrera importante para que las transformaciones que tanto soñamos ocurran, he redireccionado mi mirada hacia la motivación y la perseverancia ya que, como mencionó Rafael Sepúlveda en el encuentro anterior si bien tenemos la percepción de que los cambios parecieran no estar sucediendo o que suceden muy lento, porque también quisiéramos que ya estuviera todo resuelto, hay que comprender que los cambios importantes y estructurales requieren de procesos complejos y largos ya que es una labor que implica a cada miembro de la sociedad desde la ciudadanía a actores políticos relevantes, y el hecho de estar dialogando hoy, en mi experiencia leer las estrategias que se proponen y que han sido aplicadas para la desinstitucionalización y para la instauración de un modelo de psiquiatría comunitario resulta esperanzador. En este sentido me pongo a pensar en lo que podemos aportar como profesionales o trabajadores de la salud mental, entendiendo también la gran responsabilidad y la gran deuda histórica que tenemos, al ser parte de esta figura social de lo “sanitario”. En este sentido, como señala Goldberg, esto se impulsa involucrando el eje clínico con un eje político, o como bien señalan los autores del texto “la evidencia social del sufrimiento” citando textualmente; “si la locura es en una sociedad, el espacio fundamental de trabajo a la hora de elaborar prácticas que calmen aflicciones debería incluir lo social” para apoyar procesos de reivindicación de la ciudadanía y la identidad de las personas con un diagnóstico de salud mental más allá del contexto clínico o el rol que se les ha asignado de “pacientes” sino, procesos que sucedan en la vida cotidiana, que promuevan su participación activa en la sociedad, desde la validación de diversas formas de ser y existir en el mundo y desde la comprensión de han sido personas vulneradas, excluidas, estigmatizadas e institucionalizadas.

    Y bueno, para finalizar quisiera agregar que desde los espacios más hospitalarios para hacernos parte de esta labor tenemos que quitarnos los lentes de la psicopatología y la categorización para aprender a escuchar, validar las diferentes narrativas y formas diversas de percibir el mundo.

    ResponderEliminar
  20. Luego de la interesante lectura de los textos para este blog, que tratan del proceso de desinstitucionalización psiquiátrica, reflexioné sobre la transversalidad que necesitamos en cuanto a los acuerdos políticos para llevar a cabo este proceso de una forma responsable y ordenada. Es fundamental procurar la continuidad en el tiempo de esta política de salud mental a largo plazo, donde aseguremos que nuestros pacientes puedan, efectivamente, mantener sus tratamientos y controles de forma adecuada en la comunidad. Para lograr esto, es necesario dotar de los equipos interdisciplinarios competentes y adecuados para brindar una cobertura efectiva de la demanda de atención; además, debemos aumentar la cantidad de centros de atención de salud mental o incrementar la capacidad de los existentes.

    Asimismo, es crucial asegurar que los recursos económicos destinados a estas políticas sean suficientes, acompañados de una buena gestión y fiscalización de alto estándar, para que los fondos se utilicen correctamente y no se pierdan, como lamentablemente ha ocurrido en el pasado. Así, podremos avanzar en una perspectiva centrada en los pacientes, insertándolos nuevamente en la comunidad, respetando su dignidad y asegurando siempre la mejor atención posible, y ojalá, oportuna.

    La inclusión de los pacientes de salud mental en espacios sociales es, a mi juicio, una gran labor que les brinda confianza y mejora su autoestima. Esto es algo que he podido observar en mi experiencia en el CDT del HBLT, donde he visto cómo los pacientes realizan sus actividades en la URP, dotándolos de herramientas psicosociales que son de gran utilidad. Esto les permite desenvolverse de manera más fluida e incluso generar ingresos, como es el caso del taller de frutos secos de los pacientes de la URP.

    Creo que instancias como estas deberían implementarse en la mayor cantidad posible de centros de salud donde se realice atención de salud mental, como los COSAM o CESAM, para fomentar una mayor participación e involucramiento de los pacientes con su entorno más próximo, es decir, su comunidad. Los ejemplos de Brasil y España son prueba de cómo esto puede ser de gran utilidad para los pacientes.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Que bueno destacar la importancia de la desinstitucionalización psiquiátrica mediante políticas de salud mental sostenibles y bien gestionadas. Y Lo importante que es destacar la necesidad de contar con equipos interdisciplinarios competentes y aumentar la capacidad de los centros de atención para garantizar una cobertura adecuada. Además, se resalta la inclusión social de los pacientes, que mejora su autoestima y habilidades, sugiriendo que estas prácticas se implementen en más centros de salud. Ejemplos internacionales, como Brasil y España, son citados como modelos exitosos. Muy buen resumen compañero.

      Eliminar
  21. Según las lecturas administradas podemos observar como enn los últimos años, América Latina y el Caribe han experimentado un cambio significativo en la atención a la salud mental, marcando una transición desde los antiguos modelos de internamiento en hospitales psiquiátricos hacia enfoques más comunitarios y respetuosos de los derechos humanos. Esta transformación, aunque llena de desafíos, refleja un esfuerzo por desinstitucionalizar la atención psiquiátrica, integrándola en los sistemas de salud generales y centrándose en servicios comunitarios que promuevan una atención más digna y efectiva.
    Este cambio no solo busca mejorar la calidad de vida de las personas con trastornos mentales, sino que también cuestiona las viejas prácticas y creencias en la psiquiatría. En un contexto global dominado por la influencia neoliberal, donde la atención pública en salud mental ha sido debilitada, se observa una creciente medicalización de la sociedad y una tendencia hacia enfoques individualistas que ignoran las dinámicas sociales que contribuyen al sufrimiento mental.
    A pesar de los avances, como los logrados en Brasil con la reducción del uso de hospitales psiquiátricos y el fortalecimiento de las redes comunitarias, persisten importantes barreras. Estas incluyen resistencias culturales y políticas, así como la necesidad de más recursos y voluntad política para consolidar estas reformas. Además, aunque se han desarrollado iniciativas para la inserción social de personas con trastornos mentales, a menudo se reproducen formas de exclusión y estigmatización, lo que evidencia la necesidad de enfoques más inclusivos y socialmente conscientes.
    En este sentido, se propone la etnografía como una herramienta valiosa para comprender mejor las experiencias de estas personas, facilitando su inclusión social y permitiéndoles reconstruir sus identidades más allá de los modelos terapéuticos tradicionales. Los movimientos ciudadanos y de usuarios juegan un papel crucial en esta lucha por una atención psiquiátrica más humanizada y equitativa, defendiendo los derechos de los pacientes y promoviendo una mayor autonomía y empoderamiento.
    En conjunto, estos documentos reflejan un cambio de paradigma en la atención a la salud mental en América Latina y el Caribe, subrayando la importancia de enfoques comunitarios y socialmente integrados que reconozcan y aborden el sufrimiento de las personas con trastornos mentales severos.

    Como residente de primer año en psiquiatría, una de mis primeras experiencias fue observar muy de cerca un paciente con antecedente de esquizofrenia paranoide con múltiples hospitalizaciones a la UHCIP. Me impactó ver cómo la atención estaba centrada en su medicación, pero había poca consideración por su calidad de vida y reintegración social. Esta experiencia me hizo reflexionar sobre la importancia de los enfoques comunitarios y la necesidad de tratar no solo los síntomas, sino también las circunstancias sociales que afectan a nuestros pacientes.

    ResponderEliminar
  22. Para Manuel Desviat en el documento panorama internacional de la reforma psiquiátrica, menciona puntos clave a destacar como por ejemplo el cambio de la identidad en la psiquiátria, que afecta su campo de trabajo, y en donde hemos visto que los trastornos mentales aumentan día a día. Pero para esto debe haber una desinstitucionalización hospitalaria al paso a una atención comunitaria, potenciando una atención publica comunitaria con participación y enfoque social.
    Sobre las instituciones privadas que siguen marcando la desigualdad en el acceso a la salud mental, Manuel Desviat esta de acuerdo que estas instituciones deberian disminuir, sin embargo en mi opinion es una opcion que tenemos como ciudadanos la modalidad de libre eleccion, y hasta que dejen de existir las isapres que lo dudo, seguiran existiendo las entidades preivadas de atencion en salud.
    Brasil y Argentina han realizado algunas propuestas exitosas las cuales pueden ser implementadas en nuestro país o en otros países de América latina, sin embargo, creo que los modelos de atención de salud mental comunitario chilenos se han preocupado de estos puntos clave, instalando día a día mas centros de salud mental comunitarios, (COSAM), construyendo más hospitales de día para la pronta incorporación de los usuarios hospitalizados en atención cerrada pasen atención abierta. Además, debe existir una planificación estrategica para mejorar la derivacion en red con los demás dispositivos para asi descentralizar la atencion psiquaitrica.
    El estado debe hacerse cargo de las enfermedades más prevalentes actualmente en donde se asegure tener el acceso, cobertura y tratamiento para estas enfermedades.
    Pero además debemos actuar en conjunto con la ciudadanía, ¿y cómo podríamos hacerlo?, la psicoeducación es fundamental, sobre como se abordan estos tratamientos en distintas dimensiones, dejando atrás el reduccionismo de lo biológico y de la medicalización de intervenciones que claramente ayudan. Pero a la enfermedad mental va más allá y la sociedad tiene una participación vital en los cambios socioculturales, constructos mentales, distorsiones cognitivas heredables, que pudiesen eliminar los estigmas de los trastornos mentales. Y esto es trabajo de todos.
    Por lo cual deberíamos psicoeducar en base a modelos de atención comunitaria como equipo multidisciplinario con enfoque social, integral sobre cuáles son las necesidades de la comunidad para enfrentar el tratamiento de su enfermedad. Además, podemos realizar actividades preventivas sobre temáticas de salud mental, como el consumo de sustancias, las adicciones, la esquizofrenia, entre otros.
    En mi experiencia como médico general y becado de psiquiatría veo que, en los COSAM, hay actividades preventivas, en donde la comunidad se hace participe, por ejemplo, actividades como la celebración de la cruz de mayo, en donde participan los usuarios de trastornos mentales severos, cantando la canción, llevando la cruz, por la manzana que rodea el Cosam.
    Como critica al sistema creo que hay que hacer más centros de comunidades terapéuticas que sean públicas y estén funcionado continuamente ya que en mi experiencia el centro comunidad terapéutica Villamavida de la ciudad de Concepción de atención cerrada esta por cerrar, y no hay más centros de derivación para hombres, en donde la población afectada por consumo de sustancias y adicciones aumenta día a día.
    Como profesional de salud, veo que Chile tiene la garantía de acceso, cobertura financiera para tratamiento y hospitalización las enfermedades GES de psiquiatría, Trastorno bipolar, depresión en mayores de 15 años, consumo perjudicial de sustancias en menores de 20, esquizofrenia, y atención integral en la agresión sexual. Creo que la única forma es educar y nosotros somos los profesionales que debemos hacer eso, u organizar actividades que vayan en esa línea.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Tu reflexión destaca aspectos cruciales, estoy de acuerdo en que la transición de un modelo hospitalario a uno comunitario es esencial para mejorar la calidad de la atención en salud mental. La instalación de más COSAM y hospitales de día es una señal positiva de que se está avanzando en esta dirección, aunque aún queda mucho por hacer, por otra parte la psicoeducación que mencionas es fundamental para involucrar a la ciudadanía en el proceso de transformación del enfoque hacia la salud mental. La comunidad debe ser parte activa en la deconstrucción de los estigmas y en la promoción de un entendimiento más amplio de la salud mental que vaya más allá del reduccionismo biomédico. Aquí, el rol de los profesionales de la salud es crucial no solo en la educación, sino también en la implementación de actividades preventivas que aborden las necesidades reales de la comunidad, comparto tu preocupación sobre la insuficiencia de centros de comunidades terapéuticas públicas, especialmente en un contexto donde las adicciones están en aumento

      Eliminar
  23. Las preguntas sobre la desinstitucionalización me parecen centrales a los esfuerzos de una psiquiatría comunitaria. Desde su emergencia, y con numerosos ejemplos, como el de Franco Basaglia en Trieste, o la reforma en Brasil y en España, este movimiento parece surgir de una necesidad real por revindicar los derechos humanos, y generar la autonomía y emancipación, de personas que han sido marginadas sistemáticamente por la sociedad. Manuel Desviat, muy agudamente, nos muestra en su artículo cómo esta necesidad actualmente no está resuelta, en el marco de una globalización neoliberal capitalista imperante. El modelo biomédico de comprensión de lo patológico sigue prevaleciendo, enfrentándose a quien consulta de manera reduccionista, opacando relatos y subjetividades que son valiosas para el desarrollo de la sociedad. Esta misma crítica hacen los autores del texto sobre la "evidencia social de sufrimiento". Hay un riesgo que corre esta epistemología biomédica, de sostener y perpetuar relaciones asimétricas de poder entre las instituciones y los ciudadanos, quedando manifiestas dinámicas de hegemonía / subalternidad.

    A mi parecer, el llamado a la reforma es legítimo y necesario, y la pregunta por el método para lograrlo resulta tremendamente compleja de contestar. Podemos decir que la orientación, hacia la dignidad, libertad y emancipación, resulta virtuosa, al centrarse en la persona y sus derechos. Como camino, la integración social, menor dependencia de servicios de psiquiatría cerrados, y desarrollo de dispositivos comunitarios, serían parte importante del proceso de cambio. Respecto a lo anterior, quisiera destacar la crucial importancia del una educación en salud desde la infancia y adolescencia. A mi parecer, es necesario cambiar la forma que tenemos, como cultura, de entender lo humano y adquirir herramientas para salvaguardar nuestra salud de manera flexible con tal de emanciparse de las instituciones de salud. Sin esto, me temo que generar y sostener cambios, primariamente desde las instituciones y organizaciones ya constituidas puede ser menos duradero. Mi intuición me dice que todo este movimiento debe hacerse con un foco en la formación, docencia, educación y cultura, desde los más pequeños para arriba.

    Todo esto me hace pensar en la labor asistencial en el CDT de psiquiatría del Hospital. La demanda asistencial y requerimientos del sistema hacen que uno tenga que ser muy juicioso con los tiempos de escucha. En un lugar donde personas van en búsqueda de oreja y consejo, a veces hay sólo tiempo para firmar recetas y citar para el próximo control. El espacio de la consulta de salud mental, por la necesidad de rendir y ocupar bien los escasos recursos, toma un tintes más pragmáticos, dirigido a la gestión de riesgos, en vez de la potenciación de la emancipación del consultante. Por esta razón es que encuentro tan valiosa la postura comunitaria que busque ampliar los espacios para hablar de la vida psíquica y sus vicisitudes, fuera de lo clínico, fuera de los diagnósticos, fuera de los hospitales. Creo que por ahí hay caminos saludables, que tienen la posibilidad de aliviar esa tensión maquinal de una consulta psiquiátrica enfocada en cumplir metas y no en la persona.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Estimado Felipe:
      Me parece muy interesante lo que planteas en el segundo párrafo. Creo que habitualmente tendemos a pensar estos cambios sólo desde nuestra perspectiva y nuestra "trinchera", sin involucrar a otros actores como política y educación. Entendiendo que como se plantea en los textos este proceso de reforma es a largo plazo y requiere directrices que sean mantenidas, incluir también la educación desde temprana edad con los elementos que mencionas será algo fundamental para el objetivo de una salud mental verdaderamente comunitaria.

      Eliminar
    2. Y yo no sé si haya que educar a la gente... a lo mejor los que tenemos que educarnos somos nosotros respecto de las formas que la gente tiene de darle sentido a sus malestares y cómo palearlos. Soy más de la idea de que las personas nos digan a nosotros cómo es que podemos ayudar, sobre todo si estamos de acuerdo con la idea de desmedicalizar el malestar social... Porque al final, compañero, por qué la gente sigue recurriendo al médico? O por qué hay gente que ya no va al médico? Qué tenemos para ofrecer?

      Eliminar
  24. En primera instancia, creo que los 3 textos se complementan de muy buena forma y si bien otorgan miradas similares, se abordan desde distintas ópticas con lo que podemos comprender de mejor manera este complejo proceso.
    En “Panorama Internacional de la Reforma Psiquiátrica” se nos presenta un contexto socio-político que muchas veces los que trabajamos exclusivamente en la parte clínica desconocemos (o queremos desconocer). Considero que “aterriza” muchos conceptos teóricos sobre la reforma psiquiátrica, las barreras en su implementación (bien identificadas con las políticas neoliberales y el reduccionismo de la psiquiatría nuevamente a lo biomédico) y cómo hay grandes determinantes a nivel mundial-regional que van impactando progresivamente hasta llegar a la unidad más “básica” que sería una consulta con un paciente. Los problemas de salud mental, los factores adversos y las tasas de suicidio van al alza y, como ha sido en gran parte de la historia, son los grupos más vulnerables los que se ven más afectados.
    Un hecho que me llamó bastante la atención fue que “la relativa prosperidad de los países de economía avanzada no se traduce necesariamente en bienestar individual o social”. Desde la ignorancia o el “no querer saber” pensaba que era al contrario, lo que me demuestra que también cuando uno está tan inserto en un sistema muchas veces ni siquiera lo cuestiona.
    También me genera una ambivalencia el ver la importancia del papel de los estados y cómo nos determinan. A veces en el ámbito de la consulta nos frustramos frente a algunos pacientes, usamos nuestro conocimiento, energía y habilidades blandas en busca de una mejoría. Pero hay cosas que en ese setting no podemos cambiar y que están afectando directamente a la persona que tenemos enfrente. Es por tanto un alivio de “esta carga no es toda mía” pero también frustración de reconocer que el sistema no está operando adecuadamente, no podemos cambiarlo (en ese momento) y es finalmente el paciente el que lo sufre.
    Rescato enormemente que se le otorgue importancia al ciudadano y las organizaciones. Creo que históricamente en salud minimizamos a las agrupaciones ciudadanas y de pacientes, con una superioridad muy mal entendida: nosotros sabemos lo que necesitan y ellos “nos acompañan”, en vez de trabajar en conjunto y lograr cambios.
    Por eso es tan importante el trabajo en red con los usuarios y para eso tenemos que partir convenciéndonos a nosotros y a los otros actores de salud que es el camino a seguir.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. En relación a «La evidencia social del sufrimiento. Salud mental, políticas globales y narrativas locales», nos ofrece inicialmente un pequeño review del recorrido desde el modelo manicomial hasta los dispositivos actuales que conocemos, pero nos transmite que pese a todo este recorrido histórico, reformas y dispositivos hay problemáticas históricas (la exclusión, el estigma, la segregación y un largo etcétera.) mantenida a lo largo del tiempo que han afectado a los pacientes con trastornos mentales severos que aún no han sido resueltas.

      Esto que muchas veces nos parece lejano a los que trabajamos en salud mental, como si fuéramos un ente aparte y no perteneciente a la sociedad que “discrimina”, creo que también nos ocurre. Y es importante reconocer y visibilizarlo para ser agentes de cambio positivo y no seguir con esta inercia histórica.

      Y es ahí donde el texto nos aporta algo fundamental, nos transmite la importancia de la evidencia social, como algo a la par de la evidencia médica y psicológica.
      Rescato el concepto de “no lugar” de Marc Augé, ya que es algo que ocurre hasta hoy e incluso en el contexto clínico. ¿Dónde pertenece el paciente con red de apoyo, que es independiente en sus labores, pero debido a sus conductas es un “problema” para los demás? Buscamos dónde lo derivamos, lo hacemos calzar con un dispositivo, el que sea, “dónde haya cupo”. ¿Será que el paciente puede, al menos, opinar al respecto? En la práctica lo he visto con pacientes jóvenes que están en algún hogar protegido junto a adultos mayores, sin actividades, sin voz, sin ser parte de la sociedad y que muchas veces buscan en el consumo de sustancias una vía de escape, complejizando aún más su situación.
      El texto nos muestra de forma similar al anterior cómo el modelo neoliberal y la globalización han afectado negativamente los sistemas de salud mental, generando una “nueva institucionalización”. Los nuevos espacios y dispositivos, si bien incorporan elementos positivos y avances en muchas materias, reducen a los pacientes a un ámbito terapéutico biomédico que supuestamente explican la globalidad del paciente sin considerar su rica biografía y la evidencia social del sufrimiento.
      Me pareció también muy explicativo el concepto de “circularidad interpretativa”, donde todo lo que haga el paciente con un trastorno mental severo tendemos a interpretarlo desde su diagnóstico y sus fármacos
      La experiencias mostradas del taller de expresión en Porto Alegre como la de Radio Nikosia en Barcelona nos ayudan a comprender de mejor forma la importancia de los espacios sociales no encasillados a los dispositivos de salud, que sin un fin terapéutico llegan a serlo incluso a la par del tratamiento “experto”

      Finalmente, el “Documento Técnico Desinstitucionalización de la atención psiquiátrica en América Latina y el Caribe (OPS)” aborda de una forma más práctica y directriz sobre este proceso, identificando facilitadores y barreras. Nuevamente se hace énfasis en el modelo comunitario, pero enmarcado dentro de un plan nacional de salud mental que cuente con mayores recursos, que mantenga una continuidad y que incorpore activamente a actores de distintos ámbitos en el proceso.

      Eliminar
    2. En relación a las experiencias que comentabas como la porto alegre, el fin terapeutico que no era un fin en si , pero que si llegaba a serlo , me impresiono en en cuánto a que relatan que " su identidad social se convirtió en la posibilidd de algo mas que "loco" o enfermo , cambiaron su forma de vestir, de presentar su persona en público, narraron sus historias de vida o debatieron sobre la sibologia de las artes pásticas con los creadores considerados " normales " ".

      Eliminar
  25. En torno a las lecturas realizadas, primero que todo debo decir que el re- conocer parte de la historia del sufrimiento social de aquellos denominados por Marc Augé, los del “ no lugar” , me conmovío , más bien me desoló … y me lleva a reflexionar tanto en mi pasado , como en mi quehacer cotidiano ( tanto como médica, como también fuera de esa investidura) , en cómo he contribuido a ser parte de enviarlos a navegar en la “ Stultifera navis” , o como he tenido la sin- vergüenzura de pensar siquiera , que podría tener un lugar diferente/mejor que los del “no lugar” . Me parece que más allá de teoricismos, es necesario mirar-se y re- pensarse, en cuanto a cómo nos pensamos y significamos a nosotros mismos y a los otros , abriendo la posibilidades de salir de la “ ilusión explicativa omniabarcadora sobre los comportamientos, sentimientos, y vivencias “ (sic) de esos otros que acuden como nuestros pacientes; o como nuestros vecinos, parientes , o amigos, si no mas bien , como indica uno de los autores de “ la evidencia social del sufrimiento “ en desarticular las circularidades interpretativas que mueven a la fosilización nosológica , y que me parece muy interesante que la etnografía tenga su aporte en cuanto a crear esta desnaturalización de las presunciones de los expertos, de crear un “estar entre” que abre la posibilidad de simetría y el diálogo de saberes .
    Me llamó particularmente la atención como en el contexto de la experiencia de radio” Nikosia en Barcelona “, se refiere a que el dispositivo ( la radio) intenta des- nombrar al individuo de la enfermedad , no busca la cura ,sino que procura “ des-enfermar desde el punto de vista semántico “ es un sitio donde el punto de vista del otro esta legitimado.” … Es increíble pensar tanto tiempo en el que hemos transcurrido restringiéndonos en nombres y etiquetas, y que el des- nombrar quizás pudiese liberar, y autorizar a existir en calidad de integralidad y dignidad…
    En cuanto a la evidencia social del sufrimiento y la desinstitucionalización de la atención psiquiátrica en América latina y el Caribe, realizan un análisis crítico a los modelos imperantes, y a su vez mal funcionantes, descontextualizados que sirven principalmente al mercado antes que a los afectados. Proponiendo énfasis en la voz de los protagonistas, en la comunidad, en los derechos y dignidad de las personas con trastornos mentales sería si interesante de conocer con mayor precisión como poder realizar estas intervenciones de forma mas concreta en diferentes países con situaciones tan desiguales, a nivel político, cultural y económico.
    Me parece importante también la tarea de socializar la relevancia del respeto por las otredades, de socializarlo a nivel comunicacional, político, educacional, e incluso dentro de las mismas escuelas de medicina en donde tampoco existe una familiarización dentro de los mismos médicos no psiquiatras con respecto a los pacientes con trastornos mentales.
    Socializar el respeto a las otredades es una buena base a priori para ir sembrando un camino mas justo.

    ResponderEliminar
  26. A partir de las lecturas sobre desinstitucionalización en salud mental, es evidente la necesidad de un cambio estructural en la práctica de la Psiquiatría en América Latina. Este cambio debe orientarse hacia un modelo de atención comunitaria que reduzca la institucionalización de los pacientes. Hay numerosas razones que sustentan la importancia de la desinstitucionalización. En mi experiencia en salud mental, he observado esfuerzos para implementar este modelo comunitario y evitar la institucionalización. Sin embargo, también he identificado múltiples barreras que dificultan su aplicación.
    Una de las barreras más recurrentes con las que me he enfrentado es la estigmatización que persiste en nuestras comunidades hacia las personas con enfermedades mentales. A menudo, la falta de conocimiento o la ignorancia sobre las patologías lleva a familiares y miembros de la comunidad a rechazar la atención ambulatoria del paciente, prefiriendo su internación, en ocasiones con una intención que no es únicamente terapéutica. Por esta razón, la educación y la integración de los servicios psiquiátricos en la comunidad son no solo necesarias, sino fundamentales para dignificar a nuestros pacientes.
    En el corto ejercicio de mi beca, he escuchado a pacientes expresar que han sentido vulneración de sus derechos al ser hospitalizados, especialmente cuando la hospitalización ha sido forzada. En contraste, cuando los pacientes son tratados dentro de la red comunitaria, pueden mantener sus vínculos sociales, lo que resulta crucial para su bienestar emocional y su recuperación. Lo más importante es que la desinstitucionalización fomenta la participación activa del paciente en su tratamiento, otorgándole voz y autonomía.
    Para que esta realidad se materialice, es indispensable contar con legislaciones y políticas que respalden y promuevan este enfoque donde nuestros enfermos se rehabiliten con sus comunidades.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Concuerdo con tu comentario. Quisiera centrarme especialmente en el tema de las hospitalizaciones irregulares en instituciones psiquiátricas (me refiero, a las que a menudo son realizadas en lugar de tratamientos ambulatorios que podrían ser más beneficiosos para los pacientes), que siguen ocurriendo en nuestro país a propósito de la falta o deficiencia de los procesos de estructuración del sistema de salud mental. Creo que muchas veces la hospitalización que no tiene en principio fines terapéuticos o un objetivo que priorice el bienestar de los pacientes, se utiliza como una forma de evitar comprender al sujeto y su malestar, como una medida rápida aunque momentánea de cesar el “errar continuo” de las personas diagnosticadas con una enfermedad mental, que se mueven constantemente en la red de un dispositivo a otro, de una institución a otra. Pero como bien se describe en “La experiencia social del sufrimiento”, estas instancias de reclusión, más que resolver el problema del movimiento, solo lo contienen.

      Eliminar
    2. Estimada Franzelis,
      Concuerdo contigo en que una de las barreras más frecuentes es la estigmatización presente en distintos ámbitos, incluida la comunidad en la que se desenvuelven los usuarios. En la práctica, no es raro observar que la familia o el entorno de los pacientes prefieren optar por la hospitalización en lugar de continuar con la atención ambulatoria. A menudo, me da la sensación de que esto sucede porque no cuentan con las herramientas necesarias para apoyar al paciente en su hogar. Se tiende a olvidar, o quizás se desconoce, que la hospitalización en sí misma no es un tratamiento, sino mas bien un entorno que facilita la evaluación y el tratamiento de una persona.
      Siguiendo con la linea del estigma, tampoco es inusual encontrarnos con situaciones en las que la comunidad religiosa de los usuarios no cree en la psiquiatría o desconfía de ella, lo que influye en la familia y el paciente para evitar los tratamientos farmacológicos e intervenciones psicoterapéuticas. Esto dificulta la implementación de una intervención terapéutica efectiva. Recuerdo que en una ocasión una paciente atravesando un duelo, impresionaba que se contenía mucho emocionalmente y se sentía culpable por sentir rabia hacia sus hermanos de iglesia por constantemente recordarle que "debía estar bien y no debía estar triste" y cuestionar su decisión de estar en controles en el policlínico.

      Eliminar
  27. Queda bastante patente en la lectura de esta quincena, así como ya se venía gestando previamente, que nos encontramos en un escenario mundial lamentablemente adverso para el desarrollo de la salud mental, en el contexto sociopolítico neoliberal actual y es por tanto, muy importante tener un rol activo al respecto, con mirada crítica y siendo actores de cambio.

    En relación con el texto del panorama internacional sobre la reforma psiquiátrica, Desviat, nuevamente nos expone esta problemática actual, tras la arremetida de la lógica neoliberal sobre el desarrollo con enfoque comunitario previamente ejecutado en España y otros países, que iba de la mano de la necesidad de un Estado de Bienestar. Tras minimización del Estado y una privatización de la orgánica institucional de salud, nuevamente la tendencia va hacia el individualismo, la sobrepatologización y la reducción fármaco-biológica del malestar, en una lógica pro-mercantil. Aquí me parece trascendental señalar la importancia que hace a “reinventar una clínica ampliada”, como una construcción de posibilidades, que debe articular el eje clínico con el político, necesariamente. Si se quiere una psiquiatría realmente comunitaria, se debe realizar una horizontalización de la relación, con un involucramiento activo de los propios usuarios, en tanto sujetos-ciudadanos empoderados y activos, paralelo a una gestión participativa en las políticas públicas.
    Este punto, me parece que conecta muy bien con el texto de la OPS, donde justamente se muestran en detalle varias directrices que ya no sólo plantean reformas en lo teórico, sino que lo aterrizan a ejes prácticos y medibles, bajo las experiencias de expertos y donde, identifican múltiples categorías o niveles de gestión, con sus barreras y facilitadores, pudiendo hacer un énfasis claro en las medidas políticas y públicas como primera categoría. Sin embargo, dentro de todas estas categorías, destacan también los factores socioculturales y la necesidad de una integración comunitaria identitaria, que luche contra los estigmas en salud mental. Lo cual conecta a su vez con el tercer texto. Se expone la necesidad de una rehabilitación psicosocial que vaya más allá de la transinstitucionalización y la “vida tutelada” en la que se les confiere a los sufrientes de enfermedades mentales graves, una nueva especie de “Stultifera navis” como si de parias se tratase, sin voz, sin voto, sin lugar. Aparecen dos interesantes experiencias culturales analizadas etnográfricamente, tanto en Brasil con el Taller de Expresión, como en la Radio Nikosia de Barcelona, Catalunya; que entregan espacios de validación e interterritorialidad donde pueden por fin, resignificarse desde un sentido más existencialista, en cuanto se pueden volver a definir como personas y no sólo como “enfermos mentales”.

    En cuanto a mi experiencia clínica, durante mi paso en el sur por el hospital comunitario, uno de los ejes fundamentales fuera del rol clínico intrahospitalario, era el hacerse parte de la comunidad local, con sus inquietudes y sus visiones de mundo particulares. En ese sentido, las actividades interculturales, ferias de la comunidad en los espacios comunes, validación cultural de la medicina complementaria y participación en actividades locales como Guillatún por ejemplo, eran centrales en el desarrollo del vínculo y empoderamiento de la comunidad con su salud. Las actividades locales me parece que son elementales para nuestro objetivo.

    Por tanto, entre estos textos tenemos ya ejemplos concretos desde donde poder asirnos para replantearnos nuestro actuar en nuestro frente comunitario. Pues desinstitucionalizar no puede solamente ser la acción literal de sacar a un paciente de un hospital o manicomio, hace falta ingresarlo a la comunidad, creando comunidad con él.

    ResponderEliminar
  28. Con cada documento y cada quincena, vamos logrando integrar y escalar en temáticas y conocimientos que nos permiten concluir la necesidad urgente que tenemos de replantear cómo entendemos y tratamos la salud mental en nuestra sociedad. De esta forma también en la próxima quincena nos acercaremos a nuestra realidad, pudiendo comentar respecto al proyecto de ley integral de SM en Chile, lo que dará pie a que podamos crear una narrativa en común, respecto a todas las ideas y posibles cambios que visualizamos según nuestras miradas y creencias. Asunto que me parece fundamental en este curso y agradezco el espacio de discusión.

    Respecto al texto, "Panorama internacional de la reforma psiquiátrica", Desviat nos vuelve a interpelar en relación a la importancia de una "metamorfosis" de la atención e intervención en SM y que tras décadas de esfuerzos para desinstitucionalizar y adoptar políticas comunitarias, aún se encuentran en la palestra. En detrimento de lo anterior, nos menciona el neoliberalismo, la medicalización, el estigma presente en la sociedad ha desviado el enfoque de las verdaderas necesidades de las personas siendo el eje central, la atención integral y humana. Cabe resaltar, que esta "humanidad" está presente en múltiples sectores, más allá de lo relacionado con la salud, por lo anterior, es que una psiquiatría comunitaria o que involucre la sociedad debe ser inherente a esta transformación.

    En el texto de "La evidencia social del sufrimiento", los autores comentan como idea central que las experiencias de sufrimiento deben ser entendidas en su totalidad social y no solo en términos de disfunciones neurológicas o psicopatológicas. A menudo, la visión clínica y medicalizada tiende a deshumanizar a las personas al reducir sus experiencias complejas a meros síntomas o diagnósticos. Sin embargo, el enfoque de espacios como el TE y Radio Nikosia sugiere que al dar voz a los afectados y permitirles crear nuevas narrativas que validan sus experiencias y potencien su capacidad para reconstruirse y reconfigurarse.
    Dentro de mi experiencia local en UHCIP Temuco, he logrado empaparme del fundamental trabajo que realiza el equipo integral, en específico, la importancia de la terapia ocupacional en población adolescente, ya que esta oportunidad de participación en actividades creativas puede ser transformadora al ofrecer un espacio donde las personas con problemas de salud mental pueden expresar sus vivencias y sentimientos a través del arte, para explorar y afirmar sus identidades en desarrollo.

    El informe de la OPS titulado "Salud mental en la comunidad: un recurso indispensable", enfatiza la importancia de integrar la salud mental en la atención primaria y de involucrar a la comunidad en el proceso de cuidado. De forma personal, me parece que es algo que se ha intentado poner en marcha, hace algunos años (claramente, no los necesarios, para ser testigos de un cambio sustancial), pese a estos intentos, la cultura y sociedad, tiende a colocar un freno y dificultar el proceso. Lo anterior incluye a los mismos integrantes dentro de la salud, dentro de las comunidades, dentro de las políticas y economías. A veces, supone irrisorio considerar que un medicamento podrá solucionar la "enfermedad mental" que aqueja al ser humano, ya que si nos damos un breve tiempo en entender cuándo, cómo, dónde y por qué esta inserto en cierto lugar, familia, nivel socioeconómico, nos comienzan a hacer sentido sus narrativas y sus nosologías.
    Desde la mirada humanista, y desde la mirada comunitaria e integral, que involucra todo el ciclo vital y sus interacciones ineludibles con el entorno, es cuando mi lugar como becada de psiquiatría I-J, comienza a tener relevancia, explicación, sentido y propósito. Considero la educación desde los albores de nuestras conciencias y vidas, una forma fundamental de lograr, con anhelo y paciencia, esta transformación. Los que han tenido la fortuna de interactuar con la población pediátrica, logran captar la cantidad de herramientas, y potenciales, que bien dirigidos, pueden cambiar vidas.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me gusta tu comentario porque refleja una comprensión profunda de la necesidad de replantear la salud mental en nuestra sociedad, especialmente en el contexto de Chile. Encuentro especialmente pertinente tu referencia a Desviat y la importancia de una "metamorfosis" en la atención e intervención en salud mental. Resaltas con claridad cómo el neoliberalismo y la medicalización han desviado el enfoque de las verdaderas necesidades de las personas, subrayando la urgencia de adoptar una psiquiatría comunitaria que realmente involucre a la sociedad.

      También me parece muy acertado el análisis que haces del texto "La evidencia social del sufrimiento", en el cual reconoces la importancia de entender las experiencias de sufrimiento desde una perspectiva integral y no solo clínica. Tu mención de la terapia ocupacional en adolescentes es un ejemplo concreto y valioso de cómo un enfoque más humanizado puede transformar vidas, lo que resalta la necesidad de prácticas que permitan a los individuos expresar y validar sus experiencias.

      Estoy de acuerdo con tu reflexión sobre el informe de la OPS y la integración de la salud mental en la atención primaria. Es cierto que, aunque se han hecho esfuerzos, todavía enfrentamos desafíos culturales y sistémicos que dificultan una implementación efectiva. Tu enfoque en la educación desde edades tempranas y la importancia de un tratamiento que considere el contexto social y cultural del paciente es una visión que comparto plenamente y que considero fundamental para avanzar en esta transformación.

      Eliminar
  29. Los locos y su "no lugar". Los tiempos y las generaciones pasan y el "no lugar" para la enfermedad mental sigue siendo la gran deuda que tenemos como sociedad. Los textos de esta quincena, además de resaltar la importancia de la perspectiva social en la atención de salud mental, abordan el proceso de desinstitucionalización como parte de una transformación hacia una psiquiatría de enfoque comunitario que permita un trato más digno y eficiente del enfermo mental. Pero los muros son altos, y la "nave de locos" que alguna vez fue el vehículo que apartó a los enfermos de la sociedad puede que ya no sea nave, pero impera y adopta distintos moldes para evitar, de una u otra forma, una inclusión digna de este atormentado grupo.

    Nuevamente se nos presenta un texto de Desviat que, muy lúcido en su análisis, repasa la gran cantidad de escollos que enfrenta la reforma psiquiátrica a nivel mundial y en cada uno de los focos locales donde se genera, siendo el sistema neoliberal el denominador común de todos ellos. Pero un énfasis importante que realiza el autor y que me gustaría rescatar, es el hecho de que el futuro de la psiquiatría va más allá de esta renombrada discusión biologicista-biosocial; más allá de la teoría, la práctica y el despliegue de estas dimensiones. La discusión de fondo radica, justamente, en la pugna de un sistema sanitario público orientado a la comunidad, con un sentido colectivo, contra el sistema privatizador orientado al individuo, y que hoy por hoy es imperante en nuestro mundo.

    Justamente, este mundo está al alcance de nuestros ojos. Está justo afuera de nuestras puertas. En mi práctica cotidiana la evidencio cada día: la falta de recursos, la carencia de profesionales y formación en el área, la desinformación de la población. La residencia me ha permitido desempeñarme en un centro de atención secundaria inmerso en un servicio de salud pionero en el modelo comunitario, pero la gestión sólo nos lleva hasta cierto punto. La falta de voluntad política y ausencia de fondos para realizar cambios, genera que el proceso de desinstitucionalización quede a medio camino y deje brechas por ambos lados: se desarman unidades de largas estadías para integrar a los pacientes a la comunidad, pero no se cuenta con la robustez necesaria de dispositivos comunitarios para recibirlos. El mensaje es errático, confuso, y nos deja en un limbo que resulta difícil de abordar. Es imperativo que la comunidad se pronuncie y podamos avanzar hacia esta integración.

    ResponderEliminar
  30. Las lecturas asignadas abordan los procesos de desinstitucionalización y desmanicomialización que han tenido lugar en distintas partes del mundo como resultado de las reformas psiquiátricas y los movimientos políticos que surgieron en las décadas de 1960 y 1970 en Europa, y hacia finales del siglo XX en América Latina.

    En el texto “La evidencia social del sufrimiento: Salud mental, políticas globales y narrativas locales”, se critica cómo los nuevos espacios sanitarios, aunque aparentemente reformados, siguen replicando las lógicas del modelo manicomial, tanto en términos ideológicos como en las prácticas sociales. Además, se cuestiona el individualismo de los modelos de las ciencias psi y la falta de espacios de interacción social que permitan a las personas construir identidades fuera de las categorías de "loco" o "enfermo". En este contexto, se destaca la importancia no solo de las evidencias médicas y psicológicas, sino también de la evidencia social del sufrimiento, entendida como el sufrimiento que surge de experiencias de estigma, exclusión, marginalización y confinamiento en personas diagnosticadas con alguna enfermedad mental.

    Asimismo, se aborda el sufrimiento social desde una perspectiva macro, considerando la reificación de los pacientes dentro de un sistema neoliberal, una temática que también es abordada por Desviat en relación con una globalización que está socavando la atención pública en salud mental, a pesar de los ideales que originalmente motivaron la creación de una reforma psiquiátrica basada en un Estado de Bienestar. En el sistema que predomina actualmente, los enfermos son cosificados, mientras que se personalizan los psicofármacos, las nosologías y los distintos modelos terapéuticos para tratar su malestar. Esto conduce a interpretaciones circulares por parte de los profesionales, quienes tienden a interpretar este sufrimiento de manera acrítica y ahistórica.

    En respuesta a esta crítica, se propone la etnografía como una metodología capaz de abordar el sufrimiento social de las personas con enfermedades mentales. Esta metodología permitiría el diálogo entre usuarios y profesionales, desnaturalizando los preconceptos sobre la enfermedad mental y creando espacios de escucha genuina para las personas afectadas.

    Los ejemplos presentados en el texto son particularmente ilustrativos al mostrar cómo la perspectiva etnográfica se vincula con las experiencias subjetivas de las personas diagnosticadas. En ambos casos, se destaca la importancia de crear espacios que resignifiquen las experiencias de los sujetos a través de la circulación de la palabra de los afectados. Estos espacios, aunque diferentes del entorno terapéutico y nosológico tradicional, tienen como consecuencia efectos terapéuticos y reparadores en sí mismos, ya que permiten a las personas recuperar y construir sus propias narrativas.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Finalmente, considero que el texto de la OPS ofrece orientaciones estratégicas valiosas para la desinstitucionalización de la atención psiquiátrica, con sugerencias concretas como la necesidad de redirigir recursos hacia la mejora de los dispositivos de salud mental ambulatorios, en lugar de continuar destinando fondos a instituciones psiquiátricas que, a menudo, resultan costosas e ineficaces. El texto también identifica diversas barreras, como la falta de legislaciones y políticas públicas adecuadas en el ámbito de la salud mental.

      En este punto, me parece crucial el papel que juega la decisión política en los procesos de desinstitucionalización. En el caso de Chile, por ejemplo, sectores más conservadores en lo social y liberales en lo económico tienden a priorizar el sostenimiento de un sistema neoliberal, en detrimento de la salud mental comunitaria. Por lo tanto, es fundamental no solo lo que hagan los líderes políticos, sino también lo que nosotros, como ciudadanos, podemos hacer al momento de elegir a quienes nos gobiernan, considerando sus lineamientos, orientaciones y ética en temas tan relevantes como la salud mental, un tema que nos atinge tanto a nivel profesional como personal.

      En este sentido, si bien la disposición política de los líderes nacionales y regionales es importante, también lo es la sensibilización pública y la difusión de información accesible a la población. Creo que es fundamental que esta información se presente de manera didáctica, con menos tecnicismos y mayor cercanía, para que más personas puedan comprender y participar activamente en estos procesos.

      En cuanto a mi experiencia personal, aunque no he tenido la oportunidad de participar en espacios de "escucha" fuera del ámbito terapéutico dentro de los dispositivos de salud mental, sí estoy familiarizada con relatos de usuarios que han salido del dispositivo para realizar actividades recreativas, como visitas al Cerro San Cristóbal o al MIM en grupos organizados. Estas experiencias son valoradas positivamente por los usuarios, ya que, aunque no se trate de espacios formales de "escucha," sí ofrecen un nuevo entorno de interacción. Este tipo de salidas permite a los usuarios una "suspensión" de la vivencia de su malestar, alejándose del contexto clínico y disfrutando desde una perspectiva distinta, no como personas enfermas, sino como individuos que, a pesar de su malestar, son capaces de gozar. Estas actividades destacan otras dimensiones valiosas de su identidad que también merecen ser reconocidas, permitiéndoles salir del estigma de ser vistos únicamente como "locos". Creo que experiencias de este tipo también son útiles para devolverles  su singularidad y la riqueza de sus vivencias más allá de su sufrimiento psíquico.

      Eliminar
  31. De las lecturas se desprende una visión crítica sobre el estado actual de la psiquiatría y su capacidad para responder a las complejas necesidades de salud mental en diferentes contextos. En primer lugar, se observa que las políticas globales han impulsado una transformación de la psiquiatría, alejándola de un enfoque centrado en el bienestar integral de las personas hacia un modelo más reducido y medicalizado. Este cambio ha llevado a la deshumanización de la atención, donde los pacientes son tratados más como casos clínicos que como individuos con historias, contextos y necesidades específicos.

    Un aspecto central que se destaca es la profunda influencia de las condiciones sociales en la salud mental. La lectura sobre la evidencia social del sufrimiento pone de manifiesto cómo la pobreza, la violencia y la exclusión social son determinantes clave en el desarrollo de trastornos mentales. En regiones como La Araucanía, donde estos problemas están exacerbados, la población enfrenta una doble carga: la falta de acceso a servicios de salud mental adecuados y un entorno social que perpetúa su vulnerabilidad. Esta realidad subraya la necesidad de una psiquiatría que no solo trate los síntomas, sino que también aborde las causas sociales subyacentes de la enfermedad mental.

    Otra idea clave es la necesidad de una reforma psiquiátrica que integre un enfoque comunitario más inclusivo y participativo. Las lecturas destacan que la psiquiatría comunitaria debe ir más allá de la simple desinstitucionalización, promoviendo un modelo de atención que involucre activamente a las comunidades en su propia salud mental. Este enfoque es particularmente relevante en contextos como el de La Araucanía, donde la atención debe ser culturalmente pertinente y socialmente inclusiva para ser efectiva. La participación de la comunidad en el proceso de recuperación no solo mejora los resultados, sino que también empodera a los individuos y fortalece el tejido social.

    Reflexionando sobre una experiencia personal en un CESFAM de La Araucanía, recuerdo haber atendido a una familia mapuche que enfrentaba serios problemas de salud mental. La atención ofrecida se centraba en la medicación, pero ignoraba las tensiones culturales y las dificultades socioeconómicas que agravaban su situación. Esta experiencia refuerza la idea de que una atención psiquiátrica efectiva debe ser integral y adaptada al contexto, considerando tanto los factores biológicos como los psicosociales y culturales.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Tu experiencia con la familia mapuche refleja exactamente lo que Correa-Urquiza llama “evidencia social del sufrimiento”: el síntoma psiquiátrico no puede aislarse de la pobreza, la violencia estructural y la fractura cultural que lo rodean. Cuando respondemos solo con fármacos, reproducimos la reducción medicalizada que Desviat critica como “reforma burocrático-administrativa”: cambiamos el escenario (del manicomio al CESFAM) pero no la lógica de intervención. La OPS propone que la desinstitucionalización solo cobra sentido si se ancla en servicios comunitarios capaces de coproducir cuidado con la propia gente y sus saberes; en La Araucanía eso implica alianzas con autoridades tradicionales, inclusión de machi y educadores interculturales, y dispositivos territoriales que integren empleo, vivienda y derechos culturales. Sin esa capa comunitaria-cultural la psiquiatría seguirá tratando cuerpos desconectados de sus historias y el resultado será el abandono que viste en consulta. El desafío, entonces, no es añadir “sensibilidad cultural” a la prescripción, sino invertir la ecuación: partir del contexto indígena y social para decidir, junto a la comunidad, cuándo la farmacología suma y cuándo otras estrategias son la intervención principal. Solo así la reforma deja de ser un trámite y se convierte en restitución concreta de ciudadanía.

      Eliminar
  32. Hace unos días me tocó recibir a una mujer joven quien llevaba varios meses sin acceder al llamado control médico en COSAM. Esa instancia de supervisión del estado clínico, del efecto tanto terapéutico como adverso de los medicamentos, o incluso protocolar en cierto difuso marco médico-legal que impide repetir una receta sin "echarle una mirada" al enfermo.
    El caso es que, como suele ocurrir, la mujer se presentó con su diagnóstico, "Hola, que tal, soy bipolar". Le pregunté cómo estaba, cómo es que había llegado al COSAM, qué pensaba de su diagnóstico, cómo se sentía con el asunto, si caso le hacía sentido. Y claro, para sorpresa de nadie, el diagnóstico le hacía mucho sentido porque ella se percibía como muy inestable. Cuando insistí en averiguar cómo es que habían llegado al diagnóstico de bipolaridad, obviamente buscando identificar en su historia algo semejante a la categoría de manía o hipomanía, me cuenta que con un médico psiquiatra particular, notaron que durante octubre de 2019 y un par de meses posteriores, ella estuvo particularmente activa, con energía, participando en marchas, en asambleas, en protestas y en una interacción social intensa. Ese particular momento social, político, cultural, carnavalesco, atípico, violento y represivo, de encuentro, activación social y de movimiento de cuerpos no pudo ser interpretado de otra forma que como un momento maniacal. ¿Cómo te quedó el ojo, James Joyce?
    El caso es que vaya uno a intentar convencerla de que quizá eso no era una manía. Y es que independiente de nuestras buenas intenciones, la cuestión opera en un nivel y momento anterior al encuentro entre uno como representante de la institución médica y la sujeta en cuestión. Como explica Michael Balint en sus grupos homónimos retratados en su libro "El médico, el paciente y la enfermedad" la etiqueta diagnóstica es algo que es pedido insistentemente por el sujeto que consulta, incluso es sugerido por varios de ellos. La preponderancia/primacía del diagnóstico por sobre cualquier otra interacción posible en el encuentro dificulta enormemente otras lecturas, al menos en ese espacio. Desde mi punto de vista, creo que hay que avanzar en una reinstitucionalización de la locura en el cuerpo cultural y social, entendida como señala Sergio Zorrilla, mediante un proceso de Desapropiación/Apropiación/Autonomía. Por lo tanto, como se infiere, hago una distinción entre desmedicalizar, desmanicomializar y desinstitucionalizar... esta última debe entenderse en verdad como una reinstitucionalización social. Las preguntas con las que me quedo son entonces, ¿Sacar del hospital y los manicomios pero a dónde?, ¿Qué provee el diagnóstico al sujeto que lo busca tan insistentemente en la institución que representamos?, ¿Es posible despatologizar/desdiagnosticar sin caer en un negacionismo o riesgo para la vida/salud del paciente?, ¿Cuál es nuestro rol en un eventual avance de estas lógicas desmedicalizantes?.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Estimado colega, concuerdo tanto con ud. Me pasó lo mismo, similares cuestionamientos. Actualmente en la práctica clínica y evaluación de pacientes, en su mayoría cuando llegan con diagnósticos de TEA en contexto de pandemia, cuando en curso de su desarrollo social con la asistencia a centro de salas cunas, jardines, tuvieron su etapa a distancia, online, sin desarrollo de contacto social, en horas de pantalla, cuando en ocasiones algunas veces los estratos mas bajos, su mejor niñera son los celulares, aumentando el tiempo en pantalla, con niños con poco contacto social, dificultades en la sociabilización y que aparte asociado a temas vinculares de base que provocan cuadros de niños y niñas en la actualidad de TEA, es tan difícil algunas veces la comprensión de la familia y entender que no lo tiene, cuando en otras se complejiza, dado a la perdida ganancial en retirar los diagnósticos, actualmente en la sociedad hay tantas visiones, tantas realidades, donde algunas pese a nuestro interés, voluntad en ayudar, muchas veces quedan fuera de nuestro alcance, porque tienen problemas tan complejos, que aveces hasta la misma familia no ayuda en los procesos salud-enfermedad.

      Eliminar
  33. Encontré muy interesante la mirada del texto "La evidencia del sufrimiento" en cuanto describe el curso de la desinstitucionalización como un proceso aparentemente a puertas de acabar; no obstante, muestra como los procesos neoliberales terminan en un managerialismo de la atención descentralizada generando una reinstitucionalización de los pacientes en un "open-door" que termina correspondiendo a nuestra propia ciudad. Es muy interesante cómo relata la historia de los conceptos de movilidad y reclusión, y cómo se terminan reproduciendo en los distintos modelos de atención en salud mental. En mi propia experiencia he podido ver cómo las dinámicas administrativas neoliberales de la financiación del sistema de salud promocionan la reificación de nuestros pacientes. Hace poco en mi COSAM sucedió que hubieron problemas con la forma de ingreso de nuevos y antiguos pacientes en nuestro dispositivo. Tras una serie de problemas con plazos de prestaciones GES, asociados a malos entendidos, se decidió desde dirección que desde el próximo año ya no se recibirían usuarios espontáneos para el programa de adicciones y que todo paciente que fuese derivado desde un dispositivo de atención terciaria que no correspondiera directamente a nuestro servicio, debía seguir el curso de cualquier usuario de APS. Asi se deberían regular los plazos GES y por lo tanto cumplir con las metas específicas estatales. No obstante, matamos una parte crucial del tratamiento de cualquier usuario de salud mental: la continuidad de cuidado. Es claro ejemplo de la cosificación de las interacciones sociales con un fin de consumo (que sería la financiación del dispositivo).

    También encontré muy destacable las dos experiencias que comenta el texto de organizaciones extra asistenciales en que las personas con patologías de salud mental pueden resignificar sus vivencias desde un espacio en el que interactúan mediante una nueva identidad. Una en que la enfermedad es una de las tantas características que definen a la persona que cumple otro rol el espacio, ya sea artista o locutor. Se muestran como alternativas interesantes para poder estudiar el ámbito social de las problemáticas de salud mental desde un discurso despatologizado. En COSAM El Bosque tenemos grupos comunitarios donde se realiza intervenciones similares, pero que no logran emanciparse de lo asistencial (en general siempre están guiados por psicologues o terapeutas). Siempre remito al ejemplo del grupo de jóvenes. Es un espacio donde la mayoría de las interacciones son elegidas por los mismos integrantes, abarcando temáticas de su propio interés y que no necesariamente tienen un fin terapéutico, tampoco de psicoeducación en sus patologías. Se realizan visitas a lugares históricos de la capital, cursos de educación sexual integral, se comparten experiencias de la universidad y se genera un entramado de relaciones con personas que viven cosas similares, pero que se entienden unas a otras como algo más que "locos". Siempre recuerdo cuando llegue en los primeros días de beca (cómo no sabía el proceso burocrático del ingreso al grupo) le pregunte a un grupo de ellos que cómo habían llegado al grupo. Me dijeron "porque todos somos locos" con tono de risa. Me incomodé, si, pero luego me dio la sensación de que vivían su condición como algo normalizado para ellos, quizá normalizado en ese espacio y pasaba a ser algo irrelevante e irrisorio.

    Es triste pensar que estos espacios, al no entrar en las dinámicas del capital, son muchas veces irrealizables en muchos contextos. Estas organizaciones no logran reificarse, no logran ser objeto de consumo que interese al empresariado. Por ende, debemos tener una postura crítica que apoye la organización de nuestro pacientes para poner en la mesa política las problemáticas sociales que resultan importantísimas en la rehabilitación y redescubrimiento de nuestros pacientes, ignoradas con dolo por el modelo cientifista neoliberal.

    ResponderEliminar
  34. Los textos asignados para esta semana me parecieron muy interesantes, pues ponen en la mesa un gran conflicto en el ámbito de la salud mental: la capacidad de autonomía de los/as usuarios/as. Según el autor Correa Urquiza, debemos realizar un esfuerzo continuo por no caer en la inercia del modelo manicomial, excluyendo, estigmatizando e imponiendo una vida tutelada a nuestros pacientes. La autonomía de las personas con padecimientos de salud mental ha sido un derecho que se ha reivindicado hace relativamente pocos años, y siempre está en riesgo. Un ejemplo común en la práctica clínica es ver que familiares minimizan o invalidan las decisiones tomadas por nuestros/as paciente, por el simple hecho de tener una condición de salud mental. Por otro lado, este modelo de comportamiento se repite en muchos centros asistenciales, negando a las personas la opción de decidir u opinar sobre sus procesos terapéuticos.
    Un ejemplo mencionado en el texto que llamó bastante mi atención fue la “nave de los locos”, en donde los alienados o llamados “insensatos” eran condenados a una vida de constante reclusión en continuo movimiento, excluidos de la sociedad. Esto puede reflejarse hoy en día en los diversos dispositivos de salud mental con modelo custodial, incluso en los que no existe la “hospitalización” como tal, como es el caso de los hospitales de día.
    En ese mismo sentido, me parece totalmente notable el gran esfuerzo realizado por los grupos de estudio liderado por Thomas Josué en Brasil y Martín Correa en España, respecto a la creación y promoción de grupos de socialización, que permiten a las personas tener un lugar seguro en donde ser escuchados por pares, pudiendo resocializar sus experiencias. Un ejemplo de ello son los diversos grupos impulsados por los CESFAM, COSAM o CECOSF, en donde se promueve la interacción entre usuarios a través de variadas dinámicas o actividades impartidas por moderadores.
    Por otro lado, en el texto del Dr. Desviat se plantea que modelo económico actual es uno de los factores que ha contribuido a la perpetuación de esta enajenación o exilio de los alienados. El neoliberalismo ha impulsado aún más la idea de que el padecimiento mental es algo individual, privado, que debe ser casi “escondido” y tratado entre 4 paredes, y en donde lo más relevante es la medicalización para “acallar” el síntoma. Además, la caída del Estado de bienestar de igual manera contribuyó al desamparo de estas personas, acrecentando la desigualdad social, pues estamos ante un Estado minimalista, que abandonó la sanidad al mercado.
    Lo anterior se relaciona bastante con lo planteado en el texto :” Desinstitucionalización de la atención psiquiátrica en América Latina y el Caribe”, en donde se plantea que para lograr la desinstitucionalización, es necesario que los Estados sean capaces de impulsar políticas públicas robustas, que fortalezcan los servicios de salud mental. Respecto a ello, considero que amerita ser apreciado el esfuerzo llevado a cabo por el actual gobierno, respecto a la creación del actual Proyecto de Ley Integral de Salud Mental, que claramente otorga esperanza respecto al futuro devenir de la Psiquiatría en Chile.

    ResponderEliminar
  35. Respecto a los artículos revisados, lo que más destaco es el núcleo de la desinstucionalización que no es sinónimo de sólo sustituir un espacio físico, sino de un cambio en el enfoque que debiese tener la psiquiatría en la práctica, más allá de una visión biologicista como lo hemos visto en revisiones anteriores. Distingo que esta reforma psiquiátrica no es sólo un cambio en la estructura o en el tipo de atención, sino que debe existir una transformación realmente profunda en la sociedad, en la visión y el tratamiento del sufrimiento mental. Desde nuestra vereda me queda la inquietud constante que puedo hacer para ayudar integralmente a una persona con patologías psiquiátricas para cambiar (o intentar cambiar) este paradigma, el poder aceptar al otro como un ente válido, escuchar realmente, intentar la integración a su comunidad, en resumen recuperar su propia narrativa más allá de la psicopatología.

    Se deben tener en cuenta los factores social, económicos, culturales junto a lo biomédico. El desafío en la práctica sería tener una mirada holística considerando la construcción social en el sufrimiento psíquico del pacientes, considerando que el malestar mental es una respuesta de las injusticias sociales y desigualdades, intentando contextualizar e incluir al individuo en la comunidad.

    Durante mi actual rotación en la Unidad de Salud mental infantil el Hospital de Tomé, siento que afortunadamente se aplica este enfoque comunitario donde realmente existe un trabajo cohesionado con todas las partes del equipo, donde se logra una relación simétrica entre los profesionales, logrando así, en la mayoría de los casos, una intervención exitosa. También se trabaja en el área familiar, encontrando en esta arista disfunciones familiares importantes que son los gatillantes en muchos casos de las alteraciones psiquiátricas y vulneraciones de nuestros usuarios.

    ResponderEliminar
  36. Quisiera comenzar mi comentario con la siguiente frase extraída de los textos. "Lo público no es el regalo de los ricos a la inmensa mayoría. "Lo público es un bien del que nadie debe ser excluido". Esto me trajo muchos recuerdos. Es como surgieron los servicios públicos, es el seno de donde se pensó generar instancias participativas, con personal capacitado y con competencias en ayudar, independiente de su estrato económico, independiente de donde nazca. Claro, dentro del contexto de salud y uno al trabajar, la calidad humana era una virtud que siempre valoran los usuarios/pacientes. Claro, dentro de mi rol médico, lo segundo es más cercano a mi profesión. Más allá de la interpretación que se les asigna a los pacientes, creo que el aspecto de dignidad e igualdad de atención es una base de la salud en su generalidad, que es esencial en la salud mental.
    Los artículos del Dr. Desviat cada vez más profundizan aspectos que muchas veces la sociedad actual quiere ocultar. El capitalismo y el neoliberalismo están presentes en tantos aspectos, que alcanza también la esfera de salud mental. Muchas veces no se profundiza que las bases de patologías de salud mental tienen en sus cimientos conceptos o aspectos históricos sociales, de mentalidad, de actuar, de que depende o predispone donde nacemos, que nuestro alcance económico también nos clasifica, incluso hasta nuestro género nos diferencia y pone en mejores condiciones a unos que otros. La visión que entrega el Dr Desviat se enfoca en humanizar la medicina, en una psiquiatría comunitaria y alcanzable. Desviat constantemente deja la invitación a estos cambios profundos en normas públicas, en volver a plantear la problemática de salud mental y sacar esta ideología capitalista. El desafío para las nuevas generaciones de psiquiatras es humanizar, es un trato igualitario, comunitario y ver al ser humano como un paciente, poco a poco dejar de usar el concepto de usuario, poco a poco las políticas públicas cambien a ver a los pacientes como un número y profundice en el cambio de la salud mental pública, evaluar la necesidad de abarcar necesidades sociales.

    ResponderEliminar
  37. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  38. Considero que la psiquiatría o “la locura” históricamente se ha enmarcado en un contexto de segregación, poca empatía, vulneración de derechos, etc, por lo que, “limpiar su imagen” o desarraigar un prejuicio tan presente en el pensamiento colectivo y quitar el estigma de la salud mental no es una tarea fácil.

    La evidencia social del sufrimiento me ha llevado a reflexionar sobre las paradojas y retos actuales en nuestra práctica. Aunque la rehabilitación psicosocial busca alejarse del modelo custodial, a menudo reproduce prácticas de exclusión y estigmatización. Este "fetichismo de la enfermedad", donde se prioriza el diagnóstico sobre la experiencia individual, convierte el sufrimiento en un problema meramente médico, en lugar de social.
    Asimismo, el concepto de "reificación" es evidente cuando los pacientes son vistos como objetos de tratamiento en lugar de personas con experiencias y voces propias. La circularidad interpretativa, donde las identidades de los pacientes quedan atrapadas en un ciclo de enfermedad y estigmatización, se manifiesta en prácticas como la vida tutelada o la reclusión forzada. Esto me recuerda mucho a la sobreprotección institucional y familiar que viven los pacientes en la vida cotidiana, por ejemplo, me llamó la atención en un control una queja de un paciente, en que refirió que le molestaba que sus padres no lo dejaran ir a jugar futbol con sus amigos, que a pesar de tomar un compromiso con las personas con quienes iba a jugar, si a sus padres por alguna razón se les ocurría cambiar de opinión respecto al permiso, él debía acatar, lo cual le afectaba porque provocaba que no lo contemplaran para los siguientes partidos.

    Las experiencias etnográficas, como los proyectos artísticos en Brasil y la radio en Barcelona, demuestran que la creación de espacios no clínicos para la expresión personal y social puede desafiar estas narrativas y empoderar a los individuos, permitiendo una transformación de su identidad más allá del estigma y como consecuencia, el “yo” patologizado deja de ser ubicuo y omnipresente. Además, me da la impresión de que podría ser algo reproducible en Angol, ya que actualmente existe una actividad en que cada cierto tiempo, un residente asiste a un programa de radio local para psico educar a la población, por lo que podría considerarse la oportunidad de ocupar ese espacio para los usuarios.

    En el panorama internacional de la salud mental, observamos una creciente crisis que redefine tanto la identidad de la psiquiatría como la forma en que abordamos los trastornos mentales. A pesar de las décadas de reforma psiquiátrica y el avance hacia modelos comunitarios, la globalización neoliberal está revirtiendo muchos de estos logros al priorizar la medicalización y reducir la atención a un enfoque biológico. Se destaca la importancia del rol de los estados, de los ciudadanos y de los mismos profesionales de la salud para hacerse responsables de las demandas sociales y contribuir a no perpetuar la desviación de la identidad de la psiquiatría.

    La desinstitucionalización de la atención psiquiátrica en América Latina y el Caribe representa un avance hacia una salud mental más inclusiva y respetuosa con los derechos humanos. Este proceso exige una transformación en varios niveles, desde la legislación y el financiamiento hasta la capacitación de profesionales y la integración de servicios. La creación de un marco legal robusto y la asignación adecuada de recursos son fundamentales para apoyar la transición de modelos hospitalocéntricos a enfoques comunitarios. Además, es esencial la sensibilización de la comunidad y la formación continua de los equipos de salud para mejorar la atención y reducir el estigma asociado a las patologías mentales.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Estimada Perla,
      Encuentro muy precisa y aguda tu reflexión al estimar que, uno de los encargos que nos involucra la disciplina actual, a nosotros como becados, es precisamente una tarea monumental que involucra conocer y estudiar el fenómeno social, su repertorio de expresión en la cultura y el impacto que tiene en nuestra formación, en las historias que conocemos y en la comunidad que intervenimos, sobre todo insertos en un servicio donde la realidad tiene una influencia tan evidente de la vivencia en comunidad. Siento que en ello podemos tomar un rol activo, perpetuando actividades e intervenciones en comunidad, como jornadas con la red, los espacios en la radio local y campañas de psicoeducación en el ambiente donde nos toque trabajar. En ese sentido, pienso que estamos en un buen camino.

      Eliminar
  39. Existe la idea de que el modelo custodial simplemente ha sido sustituido por una reforma burocrático-administrativa, de que es necesario ir más allá de las teorías biologicistas o psicologistas para rescatar la relación dialéctica que se establece entre afectados, enfermedad y mundo social. La crítica de la ciencia social avala la experiencia innovadora que potencie la autonomía y dignificación de las personas, aunque existiendo poca difusión terminan adquiriendo un carácter local. Esto me recuerda, (con algo de amargor al desearle una mayor difusión), a la inspiradora investigación y recopilación prestigiosa del testimonio histórico de la experiencia del equipo del Dr. Cordero en el servicio de psiquiatría en Temuco y Nueva Imperial, años antes de la dictadura, una historia comunitaria que potenció la autonomía y dignificación de sus miembros, que en la actualidad, varios años después podría considerarse honrosamente vanguardista. Existen similitudes en estas experiencias, en tanto buscaron devolver la palabra a los afectados, enfatizando una lucha contra el estigma (y auto-estigma), postulando crear un ambiente que permita superar la determinada “vida tutelada” y la cronicidad.

    Nuevos espacios de interacción o escucha social contrastan con los paradigmas hegemónicos actuales, son reformistas en su esencia. Fundamental en ello es reconocer el ímputo de progreso que da el ejemplo en Brasil. El modelo preponderante se estructura de un individualismo metodológico y epistemológico estandarizado y difundido ya en la cultura, en particular alrededor del capital, que se encierra en lo biológico o psicológico, aunque no podamos estar seguros, lo asumimos verdadero en la cultura. En ello tenemos responsabilidad, también como profesionales, lo que me llama a reflexionar, por ejemplo, sobre las veces que, trabajando en APS, invoqué el discurso aprendido en el pregrado, de proyectar fenómenos como la depresión en un simple desequilibrio neuroquímico que se soluciona con un fármaco (aun sabiendo cuánto tarda en actuar y las probabilidades de fracaso, no lo dudaba).

    El panorama es incierto en la medida de que incorporamos a la ecuación al fenómeno social, de cierta manera, incomoda. Estos fenómenos existen, la marginación, discriminación, pérdida de redes, negación de autonomía, derechos y voz; están presentes a la par con el fenómeno neuroquímico y el proceso psicológico. Incomoda, porque en la esencia del problema está el compromiso que debe existir de parte del sistema con la salud de las personas (de esa manera, se nos hace un llamado como agentes de la salud mental dentro de ese sistema). La desinstitucionalización como proceso que ha llevado a buscar una mirada etnográfica resulta interesante, pero pareciera que, a la par con la observación e intervención en lo social, hace falta resignificar el repertorio cultural en el panorama de la salud mental para alcanzar sus objetivos. El impacto de ello lo aclara el profesor Desviat al referirse al ciudadano y sus organizaciones como actores fundamentales en la política social, en tanto determinan en el sistema la demanda como expresión de su necesidad en dos sentidos, hacia el acceso a una tecnología de expertos que resuelva sus problemáticas puntuales; al mismo tiempo que se exige el empoderamiento, involucración y protagonismo de la persona en su propio proceso terapéutico.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Coincido en que la desinstitucionalización puede ser útil, pero se necesita una resignificación de “la cultura” en salud mental. Ésta influye en como las personas comprenden su propio bienestar y las estrategias de afrontamiento, por lo tanto es necesario incorporar los valores de las personas en los tratamientos, haciendo así que el paciente sea protagonista de éste, ejerciendo su autonomía y participación activa.
      Por lo tanto, es crucial que las políticas de salud mental no solo apunten a una desinstitucionalización física, sino a una transformación más profunda en las estructuras de poder y participación, para que las personas con trastornos mentales no sean solo receptoras de cuidados, sino actores activos en la construcción de su propio bienestar y en la creación de políticas que respondan a sus necesidades.

      Eliminar
  40. Los tres conceptos propuestos representan más que un cambio estructural en salud mental, son un desafío ético y político de primer orden. En los artículos se plantea una reflexión sobre los modelos contemporáneos de rehabilitación psicosocial para personas con trastornos mentales severos, especialmente psicosis crónica. Si bien las reformas han permitido avanzar desde el encierro hacia modelos de rehabilitación comunitaria, hoy en día aún está presente la amenaza de reproducir lógicas manicomiales dentro de nuevos dispositivos, donde el estigma, la exclusión y la vida tutelada siguen operando (pero quizás de forma más sutil). Cerrar instituciones no garantiza automáticamente la inclusión ya que el cambio debe venir desde las bases del funcionamiento del sistema, es decir, se deben transformar prácticas profesionales, reconocer a los usuarios como sujetos de derecho y fomentar redes sociales que realmente sostengan procesos de vida digna y autónoma.

    Desde mi experiencia, he visto algunas prácticas de control hacia las personas (especialmente en los servicios de atención a adultos), que “se justifican” en intervenir síntomas más que acompañar el contexto de vida del usuario. La desmanicomialización no debemos entenderla como una meta, sino como un proceso en desarrollo que nos exige reinventar nuestras formas de cuidar y acompañar, avanzando a una salud mental colectiva.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares