Sobre la evolución del individualismo y sus implicaciones en la psicología y la sociedad contemporánea (Marcel Gauchet)
El
ensayo de Marcel Gauchet, titulado "Ensayo
de psicología contemporánea", analiza la evolución del
individualismo y sus implicaciones en la psicología y la sociedad
contemporánea. Gauchet identifica un proceso de apaciguamiento general en las
tensiones sociales y políticas desde mediados del siglo XX, lo cual está
relacionado con la desaparición de la conflictividad, tanto externa como
interna, y con el surgimiento de un nuevo régimen de relaciones sociales y
personales. En este contexto, la familia ha experimentado un cambio radical en
su papel dentro de la sociedad, un cambio influenciado en gran medida por el
desarrollo del Estado de bienestar.
Según
Gauchet, el Estado de bienestar ha jugado un papel crucial en la transformación
de la familia al contribuir al proceso de desinstitucionalización. Este proceso
ha transformado a la familia de ser una institución social clave, que actuaba
como un engranaje central del orden social, a convertirse en un asunto privado
basado en la elección voluntaria y afectiva de los individuos. Al asumir muchas
de las funciones que anteriormente dependían de la familia, como la provisión
de seguridad económica, salud y educación, el Estado ha permitido que la
familia se desvincule de su rol tradicional como una institución fundamental
para la supervivencia y la cohesión social. Esto ha facilitado que los
individuos se independicen de las obligaciones y solidaridades familiares
tradicionales, permitiendo que la familia se enfoque en relaciones afectivas
más flexibles y menos ligadas a roles jerárquicos.
Este
cambio ha llevado a una disminución de la conflictividad interna en la familia,
al eliminar la contradicción entre la jerarquía institucional y las relaciones
afectivas informales. Como resultado, la familia ha perdido su función
tradicional de socialización y se ha adaptado a una lógica de individualismo y
privatización. Esta transformación de la familia es un reflejo de un cambio más
amplio en la personalidad contemporánea, que ha pasado de una personalidad
tradicional y moderna, caracterizada por la internalización de normas sociales
y el conflicto interno, a una personalidad contemporánea marcada por la
desconexión simbólica y cognitiva con lo social, y un enfoque en la adaptación
personal más que en la resolución de conflictos.
Gauchet
distingue tres etapas en la evolución de la personalidad que reflejan estos
cambios:
1.
Personalidad tradicional: Esta etapa corresponde a las sociedades
previas al individualismo. La personalidad se organiza en torno a la
incorporación de normas colectivas, sin un verdadero conflicto interno. Los
individuos se definen por su alineación con el conjunto social y actúan
conforme a las normas sin cuestionarlas. En este contexto, la familia juega un
papel crucial como institución que impone roles y jerarquías claras, con una
estructura simbólica explícita que guía la vida social y personal. La vergüenza
es el mecanismo dominante, y la noción de inconsciente es irrelevante, ya que
lo simbólico está plenamente integrado en la vida consciente.
2.
Personalidad moderna: Surge con el desarrollo del individualismo en los
siglos XVIII y XIX, y se caracteriza por un conflicto interno entre las normas
colectivas y la libertad individual. La internalización de las normas sociales
genera tensiones dentro de los individuos, quienes deben conciliar sus deseos
personales con los deberes impuestos por la sociedad. La noción de inconsciente
emerge aquí como un depósito de los conflictos no resueltos entre la autoridad
interna y el deseo individual. La familia sigue siendo una institución clave,
pero ahora los roles y las normas se interiorizan de manera más consciente, lo
que da lugar a una personalidad superyoica marcada por la culpa.
3.
Personalidad contemporánea: En la etapa contemporánea, la desconexión
simbólica y cognitiva con lo social define al individuo. La personalidad
contemporánea se caracteriza por un desapego de las normas colectivas y una
falta de estructuración en función de la pertenencia social. El individuo
contemporáneo vive en un entorno donde el lazo social ya no se percibe como una
estructura preexistente, sino como una elección personal. Esto genera un tipo
de personalidad que prioriza la adaptación y la flexibilidad, pero que también
enfrenta nuevas patologías, como el vacío interior y la dificultad para
relacionarse con los otros. La familia, ahora desinstitucionalizada, deja de
ser un espacio de conflicto para convertirse en un ámbito privado y afectivo,
con relaciones más igualitarias y menos jerárquicas.
En
relación con estas transformaciones, Gauchet identifica nuevas formas de
patologías que emergen en la personalidad contemporánea. Una de las principales
patologías es la patología del vacío interior, un trastorno que se
manifiesta como una experiencia de desintegración y falta de continuidad en la
identidad. Este vacío es resultado de la obsesión contemporánea con la
movilidad y la flexibilidad, donde el individuo se ve obligado a reinventarse
continuamente, lo que provoca una incertidumbre radical sobre la consistencia
del yo.
Otra
patología destacada es la dificultad en la relación con los otros, que
se manifiesta en dos extremos: por un lado, una angustia aniquiladora de
soledad y, por otro, un temor al contacto con los demás. La personalidad
contemporánea, altamente individualista, tiende a evitar el conflicto y el
compromiso profundo, lo que lleva a una desconexión simbólica con los demás y a
una percepción de los otros como una amenaza.
Finalmente,
Gauchet describe la patología del actuar, caracterizada por un paso al
acto que no busca expresar una interioridad, sino romper con ella. Este tipo de
comportamiento refleja un deseo de desprenderse del yo y de los vínculos
sociales, y es una manifestación extrema de la desconexión simbólica que define
a la personalidad contemporánea.
En
conclusión, Gauchet argumenta que la evolución del individualismo
contemporáneo, junto con la desinstitucionalización de la familia facilitada
por el Estado de bienestar, ha generado una ruptura con los modos tradicionales
de socialización y ha dado lugar a nuevas configuraciones de la personalidad.
Estas configuraciones no solo redefinen el papel de la familia y las relaciones
sociales, sino que también traen consigo nuevas formas de patologías, que
reflejan la dificultad de los individuos para encontrar sentido y estabilidad
en un mundo marcado por la desvinculación social y la adaptación constante.
____________________________-
Gauchet,
M. (2007). Ensayo de psicología contemporánea. Revista de Psicología, 16(2),
Pág. 99–125. https://doi.org/10.5354/0719-0581.2007.18524
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