TRABAJO OBLIGATORIO DEL 16 AL 29 de julio : HISTORIA DE LA PSIQUIATRIA, ¿POR QUÉ? ¿PARA QUÉ?.

 



"la historia de la medicina y, de manera particular, de la
psiquiatría aspiran a convertirse en un instrumento de reflexión indispensable para comprender la propia razón de ser de las teorías y las prácticas que hoy día, en el
momento histórico concreto que nos ha tocado vivir, son aceptadas, discutidas o,
simplemente, consensuadas por la comunidad científica internacional".


"la historia de la psiquiatría puede llegar a cumplir un papel epistemológico
de primer orden al explicar por qué los profesionales de la salud mental hacen lo que
hacen en su práctica cotidiana, y dicen lo que dicen al construir edificios 
conceptuales más o menos sólidos, más o menos acabados".



Rafael Huertas García-Alejo (Madrid, 1956), doctor en Medicina y Cirugía por la Universidad Complutense de Madrid (UCM), es Investigador Científico del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y Profesor Asociado de Historia de la Ciencia en la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM). Fue Jefe del Departamento de Historia de la Ciencia del Centro de Estudios Históricos del CSIC, y hoy hace parte de su grupo de Estudios Sociales y Culturales sobre las Ciencias Naturales y la SaludHa desarrollado investigaciones y dirigido proyectos de investigación sobre Historia de la Psiquiatría y de la Salud pública, así como sobre aspectos teóricos y metodológicos de la Salud. Ha sido profesor invitado en diversas universidades e institutos de investigación extranjeros y es autor de más de un centenar de trabajos en revistas españolas e internacionales. Ha estado e Chile en varias ocasiones, siendo parte de Comisiones de Examen Doctoral. 


Para su COMENTARIO en el BLOG :

  1. Lea el artículo de Rafael Huertas HISTORIA DE LA PSIQUIATRÍA,¿POR QUÉ?, ¿PARA QUÉ?. TRADICIONES HISTORIOGRÁFICAS Y NUEVAS TENDENCIAS
  2. Lea la Entrevista a Rafael Huertas en la Revista de la AEN, entrando por AQUI.
  3. Lea el artículo de Rafael Huertas En torno a la construcción social de la locuraIan Hacking y la historia cultural de la psiquiatría.
  4. Lea la entrevista a Rafael Huertas en la Revista SALTOS: La historia no sin política
  5. Acceda al Video del Conversatorio: Interdisciplina crítica para la transformación en salud mental y vea, entre los minutos 32:30 y 57:23,  la ponencia Historia y Salud Mental en Chile: Perspectiva y Desarrollos,  de la Profesora Claudia Araya Ibacache, 
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Después de leer:

  • Participe en los Comentarios del Blog hasta el SABADO 27 de julio
RECORDAR QUE  LOS COMENTARIOS DEBEN INCLUIR (1)LAS LECTURAS Y VIDEOS; (2) SUS EXPERIENCIAS Y APRENDIZAJES PREVIOS y (3) LOS COMENTARIOS DE SUS COMPAÑERAS Y COMPAÑEROS EN EL CURSO
  • La sesión sincrónica tendrá lugar el lunes 29 de julio a las 19:00 hrs.

Comentarios

  1. En relación con la lectura de los artículos y video, me gustaría destacar la importancia que el Dr. Huertas atribuye a la historia en la psiquiatría. Esta perspectiva histórica no solo explica por qué los psiquiatras realizan las prácticas actuales, sino también hacia dónde se dirigen estas prácticas. De este modo, la historia se convierte en una herramienta de reflexión sobre los quehaceres médicos y su validación a lo largo del tiempo.

    El Dr. Huertas menciona tres pilares fundamentales de la historia aplicada en la psiquiatría. El primero es el aporte epistemológico, que se refiere al estudio de cómo validamos nuestro conocimiento. El segundo pilar nos contextualiza, mostrando cómo la época y el espacio modifican las prácticas en salud mental, ya sea para mejor o para peor. El tercer pilar nos permite realizar una crítica del sujeto analizado, mirando primero hacia el pasado, aplicándolo al presente y actuando con fundamentos.

    Así por ejemplo, en el contexto actual, el desarrollo científico en farmacología ha entrelazado lo científico y la atención clínica con intereses comerciales. Esto ha llevado a que muchas de las "verdades" en las que nos fundamentamos sean, en realidad, dogmas más que criterios bien fundamentados.

    Por otra parte, quiero resaltar el interés del Dr. Huertas en el tema del degeneracionismo, una de sus motivaciones para estudiar la historia de la psiquiatría. Esta teoría sostenía que lo patológico era aquello que se apartaba de lo socialmente aceptable, dejando de ser una mirada objetiva y volviéndose una visión puramente social. Un ejemplo de esto es cómo la teoría estigmatizaba a los niños en situación de calle, tratando de encontrar en ellos rasgos definitorios. Considero que esta teoría nos muestra cómo se establecían dogmas en la psiquiatría basados en criterios subjetivos y efímeros, en lugar de fundamentos sólidos.

    Para finalizar, quisiera mencionar el concepto al que alude Hacking: la enfermedad mental transitoria, la cual aparece en un tiempo, lugar, cultura y contexto social específicos. Un ejemplo de ello es la personalidad múltiple, considerada una patología entre los años 60 y 80, especialmente en Estados Unidos. Esta condición fue favorecida por el contexto cultural y su difusión en medios de comunicación como televisión y revistas de la época. Además de etiquetar a la persona, se relacionó causalmente con el abuso sexual infantil, estigmatizando al individuo de por vida. Hoy en día, no somos ajenos a situaciones similares.

    Quisiera compartir una experiencia personal vivida mientras me encontraba en el Cesfam Monteáguila. Una paciente consultó por un cuadro de ansiedad y síntomas depresivos debido a que no era capaz de comprarse un automóvil, sintiéndose presionada por el bullying en su trabajo por este motivo. Esto demuestra cómo la sociedad consumista actual induce deseos de consumo insaciables y, ante la incapacidad de satisfacer estos deseos, pueden surgir síntomas psiquiátricos al menor fallo.

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    1. Me parece muy relevante tu comentario, sobre todo cuando se menciona el tema del desarrollo científico en el área farmacológica; puesto el análisis de la interacción científica en la farmacología y los intereses comerciales arroja luces sobre un fenómeno complejo y de gran relevancia. La influencia de la historia en este tema es innegable, ya que tanto el avance científico como los intereses comerciales han evolucionado a lo largo del tiempo, moldeando la forma en que se produce, promueve y consume la medicación. Generando quizás que algunas decisiones clínicas puedan estar influenciadas por motivaciones no necesariamente relacionadas con el bienestar de los individuos.

      Cuestionar las verdades en las que nos fundamentamos en el ámbito farmacológico (le agregaría todo ámbito) es esencial para garantizar en este caso, que los tratamientos prescritos sean realmente beneficiosos y seguros para los pacientes. Esta reflexión histórica sobre farmacología e intereses comerciales puede abrir la puerta a discusiones fundamentales en sobre ética, transparencia y responsabilidad en la práctica científica y también clínica.

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    2. Aunque estoy de acuerdo con mis colegas y lo que ya históricamente sabemos sobre las farmaceutas y su influencia en la salud, considero que en psiquiatría es particularmente complicado el tema farmacéutico primero por la multifactoriedad de la etimología de las patologías de salud mental así como en su solución sumado a que la mayoría de los tratamientos son sintomáticos y no específicos para patologías por lo que hablar de ética en farmacología en salud mental es bastante complicado

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  2. A partir de los textos y el video que se nos invita a analizar surgen en mí las siguientes ideas.

    Como ya es tradición en los textos a comentar, esta vez del Dr. Huertas; quien está interesado en las humanidades y su mundo, publicando numerosos artículos y monografías, abordando la historia, la ética y el compromiso social en la atención en salud mental, trabajo fundamental para la academia, pero también para la práctica. Hace énfasis en la idea que la relación entre la historia y la práctica clínica es estrecha e indisoluble, más aún la unión historia y psiquiatría. Esto, me sigue haciendo mucho sentido, y me trae recuerdos de mi profesor de historia en el colegio, que iniciando séptimo básico nos dice: “debemos conocer el pasado, para entender nuestro presente y así proyectarnos al futuro”. Si bien esta frase no es de mi querido profesor, la traigo a colación puesto es clave en nuestra práctica diaria, y resuena en los textos y también en el video; donde se menciona que la comprensión del pasado es fundamental para la práctica psiquiátrica actual. Pienso, por ejemplo, que las reformas en salud mental y los dispositivos donde actualmente rotamos no tendrían las características que tienen, y que la red de salud mental en nuestro país no estaría estructurada de la manera en que lo está sin la carga histórica que hay detrás. Tuvimos que entender y analizar que quien no está “con plenas facultades en Salud Mental” no precisa necesaria y únicamente vivir en el manicomio (darse cuenta de aquello, parece ser un proceso largo, doloroso por momentos y por qué no, político), para generar dispositivos tan útiles como por ejemplo los hospitales de día, o los COSAM, por nombrar algunos. Este enfoque multidisciplinario de la psiquiatría, fortalecida por el peso de la historia, la política, la literatura entre otros es esencial para superar la percepción reduccionista de la psiquiatría y avanzar a una comprensión mas completa de la salud mental.

    Lo anterior en cuanto a políticas macro; pero dentro del box de atención psiquiátrica parece que la historia pesara también; en cada anamnesis, cada examen mental, análisis, diagnóstico y manejo; se cargan años de investigación a nivel mundial, años de ensayo y error para llegar al conocimiento que se tiene hoy. Como mencionan en lo revisado “el clínico opera bajo coordenadas históricas”, creo que no podría ser de otra forma.

    Entonces, al parecer llevamos la historia en nuestra “mochila” personal, universal y por supuesto médica. Pero llama la atención por qué la mirada histórica no está tan instaurada por ejemplo en nuestros currículos de estudios de pregrado, o se ha instaurado de manera paulatina y no tan robusta como se quisiera; idea mencionada en el video revisado.
    En lo personal, alguna vez por los primeros años de pregrado tuve un ramo que se llamaba “historia de la medicina”, que honestamente ninguno de mis compañeros ni yo le tomó el peso en su momento; muchas veces prestándole poca atención, otorgándole poca importancia o derechamente no asistiendo a éste por privilegiar tiempo de estudio en otras asignaturas que parecían en ese tiempo “más importantes”, como anatomía o ciencias básicas. Ahora me parecería más correcto dar la debida importancia tanto a la historia como a la anatomía, por ejemplo.

    Es preciso entonces un “convencerse” de esto de parte de todos los actores; las escuelas de pregrado y postgrado como del estudiantado, de las reformas y políticas de salud. Para poder genuinamente dar la importancia que la historia en salud mental merece.










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    1. Estimada Francisca:
      Me pareció muy interesante tu análisis y mención a tu antiguo profesor respecto a la enorme relevancia de conocer la historia para comprender el pasado, presente y proyectarse así en el futuro. En ese sentido, y a partir de las observaciones realizadas por la Dra. Claudia Araya Ibacache, considero bastante preocupante que múltiples casas de estudio hayan restado de sus mallas curriculares temáticas respecto a la génesis histórica de la disciplina en cuestión. Pienso que los/as futuros/as profesionales deben tener nociones sobre el origen de los conocimientos que adquirirán, el contexto sociopolítico en el cual se realizaron los principales descubrimientos/inventos en su área de estudio y deben tener nociones sobre la epistemología de su disciplina.
      En ese sentido, puedo comprender el "por qué y para qué de la historia en Psiquiatría" mencionado por el Dr. Huertas, y también la relevancia de que nosotros, como residentes de Psiquiatría, revisemos estas temáticas y comprendamos la génesis sociocultural de múltiples etiquetas nosológicas ya en desuso, como lo son las "enfermedades mentales transitorias" de Hacking.

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    2. Estoy de acuerdo con lo que refiere Francisca, es importante tener claro sobre la historia en la cual nuestro manejo clínico se está sosteniendo ya que esto nos sirve para reflexionar sobre cómo hemos llegado hasta el lugar donde estamos y las prácticas que se han mantenido y las que ya no se realizan por diversas razones. Dentro de esta misma línea estoy completamente de acuerdo que en la formación tanto de pregrado como postgrado se debe poner más interés en la enseñanza de la historia de la medicina siendo parte fundamental de la formación. Es importante tener una mirada más amplia de la medicina y en particular de la psiquiatría ya que varios tratamientos realizados hace 50 años se podrían considerar actualmente violaciones de derechos humanos. En este punto y que es más actual es la desmanicomialización siendo un proceso del cual no podemos ser ajenos en especial pensando que en Chile este proceso no ha finalizado completamente y aún existen bastiones que representan estas prácticas.

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  3. El tema asignado esta semana me resultó bastante interesante, pues permite comprender la gran influencia que tiene el contexto histórico en la medicina, y específicamente, en la Psiquiatría. Me gustó mucho la distinción que realizó el autor Huertas en torno a los 2 principales acercamientos historiográficos que tuvieron lugar en la epistemología psiquiátrica: la historiografía tradicional y la crítica/revisionista. Respecto a esto, mi visión coincide mucho más con este segundo y nuevo enfoque, pues critica la perspectiva asilar predominante tradicionalmente, adentrándose en reflexiones mucho más profundas sobre qué entendemos por locura en la actualidad y cuáles han sido las implicancias sociales en la formación de este constructo cultural. Es indiscutible que las enfermedades únicamente existen cuando, como sociedad, hemos acordado su construcción intelectual a partir del contexto sociocultural imperante. Ejemplos de ellos son el “automatismo ambulatorio” de Hacking, la drapetomanía, o el diagnóstico de “Histeria”, que fue restringido al sexo femenino y se encuentra en actual desuso por la mayoría de los clínicos.
    A partir de la lectura de estos textos, se puede desprender la importancia de la historia en nuestro pasado, nuestro presente y nuestro futuro devenir. Como mencionó Henry Sigerist: “La historia de la medicina es la brújula que nos guía hacia el futuro”.
    Respecto a la entrevista al Dr. Huertas “La historia no sin política”, considero relevante su punto de vista, pues concuerdo con que es imposible practicar una ciencia social (como lo es la Psiquiatría) sin involucrar mi carácter ideológico. Esto se ve reflejado claramente en la práctica clínica, pues el enfoque que tiene cada médico/a recae mucho en su forma de ver la vida, de relacionarse con los demás y de entender el mundo, lo que se reduce, al fin y al cabo, en su perspectiva política. Como seres sociales, todos nuestros actos son políticos, incluso si se enmarcan dentro de nuestra profesión médica.
    Otro punto mencionado durante esta entrevista que llamó mi atención fue la mención que realizó respecto a las enseñanzas de su antiguo profesor José Luis Peset, el que siempre le recordaba las funciones que tenía la historia de la ciencia: la epistemológica, la contextualización y la crítica. Esto me hizo reflexionar sobre lo relevante que resulta conocer el contexto histórico de los diferentes tratamientos que ha pregonado la Psiquiatría a través de los años, que en muchas ocasiones carecían de evidencia y resultaban dolorosos o dañinos para los pacientes. El hecho de tener presente dicha historia me permite ser crítica y cuestionar todo método terapéutico que me sea presentado por colegas, visitadores médicos, estudios farmacéuticos, etc.

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    1. Considero fundamental lo que menciona mi colega, ya que resume perfectamente el análisis del tema asignado para esta semana: “Historia de la psiquiatría: ¿por qué?, ¿para qué?”. En la entrevista, el Dr. Huertas destaca las enseñanzas de su profesor Peset sobre la importancia de conocer la historia en psiquiatría, enfatizando varios puntos clave.

      Primero, la epistemología nos proporciona los fundamentos del conocimiento actual, es decir, nos ayuda a entender de dónde proviene y en qué se basa el conocimiento que utilizamos diariamente en el servicio a nuestros pacientes. Segundo, es esencial comprender el contexto histórico, cultural y temporal en el que han surgido diagnósticos, muchas veces efímeros, como el automatismo ambulatorio de Hacking. Además, observar cómo los tratamientos para diversas patologías han evolucionado hasta lo que tenemos hoy en día es de suma importancia.

      Finalmente, estudiar la historia nos permite criticar las prácticas actuales, cuestionándolas en base a los aciertos y errores del pasado. Esta reflexión es crucial para el trato directo con nuestros pacientes, ya que nuestras acciones impactan directamente en su bienestar.

      Por ejemplo, durante mi tiempo en Cesfam Monteáguila, como mencioné en un comentario anterior, tuve la oportunidad de tratar a pacientes de salud mental no solo desde el punto de vista farmacológico, sino también a través de talleres de autocuidado para ellos y sus familias. Esta experiencia me permitió reflexionar sobre la necesidad de no limitarnos a enfoques tradicionales, sino también abrirnos a nuevas terapias y métodos que surgen con el tiempo, mejorando así la calidad de vida de nuestros pacientes.

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  4. Considero que en los distintos recursos del autor Huertas nos brinda una mirada variada historiografica de la psiquiatría que en particular me ha servido para poder entender los errores del pasado para no cometerlos, el camino que tomo estar en donde estamos ahora en la psiquiatría y su práctica. Además de la importancia d incluir las voces marginadas en su momento de los pacientes en nuestra práctica clínica, me gusto el enfoque d Huerta no solo formativo sino reflexivo.

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  5. Los contenidos tratados en los textos como en el video del Dr. Rafael Huertas, sin duda promueve una reflexión profunda sobre nuestra historia actual. Como residente de Psiquiatría, encuentro que sus ideas sobre la importancia de estudiar historia para comprender el presente son especialmente relevantes. Antes de este curso, no solía cuestionar la historia de la psiquiatría ni tenía una visión crítica de su historiografía, limitándome a acumular datos superficiales y cronológicos, siendo que me ha gustado mucho la historia en general por lo cual siento que ha sido un error mío no preocuparme de entender y estudiar más a cabalidad la historia de la psiquiatría.
    El material presentado en esta sesión demuestra claramente que abordar el fenómeno de la "enfermedad" mental desde un único punto de vista es fútil. La psiquiatría es una disciplina compleja y multifacética que involucra factores sociales, económicos, políticos y religiosos, entre otros. Es crucial mantener una mirada crítica del pasado para ajustar nuestros pensamientos y acciones hacia un futuro más esperanzador para quienes sufren problemas psíquicos.
    Además, el estudio me ha llevado a reflexionar sobre la importancia de evaluar las perspectivas desde las cuales se aborda la enfermedad mental. El Dr. Rafael Huertas ilustra esto de manera esclarecedora al discutir cómo las posturas ideológicas, como las de los psiquiatras durante la dictadura franquista, influenciaron no solo el tratamiento de los enfermos mentales, sino también la educación médica en ese momento.
    Me pregunto ahora, ¿cómo afecta el desconocimiento de una historiografía crítica en la formación de los psiquiatras? Es evidente que la formación en las residencias de psiquiatría puede variar considerablemente en este aspecto.
    En resumen, valoro enormemente estos espacios de reflexión que nos permiten comprender nuestro pasado para orientarnos hacia un futuro más informado y esperanzador. Para por supuesto no cometer los mismos errores que la historia nos cuenta y que nos sirve conocerla.

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    1. Concuerdo con la vision de Javiera.
      Por mucho tiempo se ha visto la historia de la medicina como una labor informativa, como una tarea que debe rellenarse y cumplirse, pero pocas veces se le ha dado la importancia que conlleva. No se ha entendido como un proceso dinámico que se retroalimenta desde el pasado y que esta una metamorfosis eterna.
      Por otra parte, el entender que no existe una sola manera de hacer historia invita a empaparse de realidades socio-culturales que contextualizan y dan sentido a lo que se lee.

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    2. Me parece muy interesante lo que comenta Javiera sobre la importancia de considerar la historia para poder situarnos en toda orden de cosas. Este enfoque cobra una mayor relevancia en la práctica de la psiquiatría, al analizarla desde una perspectiva híbrida. En esta especialidad, más que en otras, las humanidades se entrelazan con lo biológico para obtener una visión más global de los pacientes.

      Tal como dice el Dr. Rafael Huertas, es importante, mediante el análisis de la historia, vislumbrar las evoluciones en torno a diagnósticos y tratamientos a lo largo de los años y la variación de estos según los cambios sociales, la cultura y el momento histórico en que se encuentran.

      Como clínicos, tenemos la misión de visualizar la globalidad de las personas que tratamos y considerar nuestra atención situada en un espacio y proceso histórico determinado. Esto se hace evidente en la atención de personas de diferentes generaciones, donde podemos vivenciar de manera directa diferentes paradigmas. Es crucial entender cómo la historia personal y el contexto social en que cada persona se desenvuelve generan diferencias en todo orden de cosas. Lo anterior se puede observar en análisis de atenciones específicas, pero en lo macro, el Dr. Rafael Huertas nos invita a considerar la evolución constante de los procesos históricos y cómo los cambios sociales, económicos y políticos han interferido en la práctica psiquiátrica. Un ejemplo de esto es lo que comenta la compañera en torno al franquismo, donde se patologizaban ciertas ideologías políticas, y se asoció, con una psiquiatría, en la práctica, fuertemente represiva, y que en la esfera académica siguió los mismos lineamientos. Esto no se podría entender sin comprender el proceso histórico que marcaba la época.

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  6. Creo que los textos enviados en esta ocasión vienen a dar un complemento preciso a lo discutido en clases anteriores.
    Nos siembra la duda de como la perspectiva de lo que leemos puede verse fuertemente influenciado por quien la cuenta. Ahora bien, al afirmar lo anterior no me refiero (necesariamente) al acto consciente del escritor por deformar lo que cuenta, sino a la influencia de factores sociales, politicos e ideológicos sucitados en el momento específico en que acontecen los sucesos.
    En un área tan compleja como la medicina donde todo es un sin fin de cambios constantes nada puede darse por sentado, y en este sentido el autor nos recuerda el como algo tan basico como el concepto de alguna patologia (enfermedad) existe hasta que hemos acordado su existencia, y como esto suscita una especie de efecto domino donde empezamos a pesquisar , y diagnosticar, a todos aquellos quienes creemos calzan en esta categoría. Lo peligroso de lo anterior radica en como el curso de vida de alguien puede verse afectado al encasillarlo dentro de algo "patológico", y es por medio de este acto que al ver hacia atrás encontramos momentos históricos de segregación. Ahora sumemosle el factor social-comunicativo a través de medios de difusión como redes sociales, noticieros o internet, que se prestan a generar este efecto de bola de nieve y que, peligrosamente, podría inducir a una especie de pánico colectivo.
    Por todo lo anterior es que hay que se consecuentes con la relevancia que tiene el hacer historia y crear conceptos.
    Pienso de ningun modo se pretende invalidar ninguna perspectiva historiografica, sino más bien entenderlas como un complemento la una de la otra y ampliar nuestra mirada hacia un panorama mas periferico.
    Finalmente, y creo que lo que más caló en mí, es la trascendencia de entender un diagnostico como algo maleable y que amerita una tarea de actualizacion continua.

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    1. Estimado Rodrigo,

      Me parece super acertada la visión que entregas sobre cómo el doctor Huertas hablaba de la historia de la psiquiatría y el nexo que haces con lo que sucede en tiempos actuales, donde la desinformación a través de las redes sociales, repercute negativamente en la practica medica y en este contexto la practica psiquiátrica. Se crean realidades que no corresponden, si lo reflexionamos, seguimos viviendo la historia de la psiquiatría, pero con las problemáticas actuales.

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    2. Rodrigo, me parece muy llamativo lo que comentas y que hace también un
      sentido importante, pensando en la corriente inicial de los historiadores que se contaban los hecho transmitidos de "boca en boca", o juglares de la época medieval.
      Esto nos recuerda cómo nuestras perspectivas están influenciadas por quién cuenta la historia y el contexto social, político e ideológico ya que, se está inmerso en su tiempo y sus circunstancias.
      En medicina, esto es aún más evidente. Un diagnóstico, como cualquier otro concepto, no es fijo; se crea y se redefine con el tiempo y el consenso social. Este proceso puede tener consecuencias significativas, ya que etiquetar algo como "patológico" puede cambiar la vida de una persona y el estigma consiguiente. Sumando a lo que mencionas respecto de la influencia de los medios de comunicación y las redes sociales.
      Me permito compartir este artículo, que me trajo a la memoria tu comentario.
      https://www.bps.org.uk/psychologist/ever-changing-psychology-mental-health
      Gracias Rodrigo

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    3. Estimado colega, creo que tremendamente relevante el enfoque social de tu comentario, en relación con lo que señalaba el Dr. Huertas dentro de la bibliografía propuesta y señalaba que en un comienzo las cosas eran trasmitidas de persona a persona, siendo muchas veces las ideas influenciadas por quienes las contaban y por la experiencia de cada uno de estos, que al tener su propia realidad podría eventualmente enfatizar lo que fuera de su interés. Hoy en día nos enfrentamos a una realidad similar, en donde la inmediatez de la información es pan de cada día, y los medios de comunicación masivos e interactivos, como las redes sociales, muchas veces se convierten en espacios validados y desinforman, generando un pánico innecesario como bien tú señalabas, a través de la desinformación. Hay cosas que quizás no han cambiado en esencia, sino más bien en la forma.

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  7. Me parece muy interesante el análisis de los textos en torno a la importancia que tiene la historia en la medicina y específicamente en la psiquiatría. Lo anterior como un método crucial para poder entender desde donde nos situamos en la actualidad y como a través de procesos históricos y una constante evolución, de muchas veces ensayo y error, ejercemos la psiquiatría que hoy conocemos.
    En general, el conocimiento médico se sitúa solo desde una mirada biologicista. Pero tal como comenta el Dr. Rafael Huertas la historia de la psiquiatría cobra relevancia como un instrumento que nos ayude a reflexionar y comprender las razones de las teorías y prácticas que ejecutamos hoy. Debemos saber de dónde nacen las cosas para lograr entenderlas de mejor manera.
    Es importante considerar el análisis que realiza el Dr. Rafael Huertas en torno a cómo las enfermedades mentales deben ser entendidas como perturbaciones históricas y culturales, y la importancia de reconocer el rol de elementos culturales en la aparición o patologización de ciertos síntomas. Y es por este mismo punto que en nuestra especialidad es mucho más problemático la separación del concepto normal y patológico, entendiendo que ambos, son visualizados en contextos que dan diferentes matices a los conceptos.
    Por otra parte, tras la descripción de los dos tipos de historiografía: tradicional y crítica o revisionista, me hace mucho más sentido la mirada crítica y la importancia que le da a ampliar y revisar las diferentes perspectivas, considerando el papel importante de las ciencias sociales. Es crucial generar una crítica en cómo fue utilizada la práctica psiquiátrica como instrumento de control social. Lo anterior lo podemos visualizar en los asilos que nacen desde una mirada de la protección, pero se convierten en espacios de represión a quiénes eran considerados locos.
    En mi práctica médica visualizo la historia desde dos perspectivas, por una parte, desde lo individual, y en cómo la biografía de las personas que atendemos va generando cambios importantes y muchas veces son la causa de muchos síntomas. Por otra parte, el análisis global del rol de la historia, y en cómo cobra relevancia entender a las personas situadas en un contexto histórico-social-político y cultural que va cambiando constantemente.
    Durante mi paso por atención primaria pude visualizar de manera directa en cómo los contextos sociales repercuten en las personas. Pude ver la forma en que el sistema económico en el que nos desenvolvemos, en variadas ocasiones, son la causa de la aparición sintomática. El consumismo y el sentido que se le da al éxito en torno a los bienes materiales, llevan consigo altos niveles de frustración y ansiedad. Vivimos siempre en un contexto y es importante conocerlo en su actualidad y en su pasado para poder proporcionar mejores herramientas para enfrentarlo.

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    1. Estimada Carolina, me parece valioso lo que comentas sobre esas dos formas de concebir la historia: individual, caso a caso, y global, como contexto social, político y cultural. Creo que es difícil enfrentarse a estas preguntas que aquí nos hacemos, respecto a la epistemología e historia social y política de la psiquiatría, y luego tener que actuar prácticamente con pacientes. Creo que inevitablemente se cuelan estas interrogantes en el día a día y pueden complejizar las tomas de decisiones. A veces me queda la sensación de que el momento de hacerse estas preguntas más profundas es fuera del box, en la casa, leyendo un libro, o filosofando con colegas. No mientras uno atiende, ahí hay que actuar rápida y eficientemente: hay poco tiempo y recursos. Si me quedo filosofando de la existencia, o haciendo antropología del delirio del paciente, se me atrasa la agenda y no cumplo con lo que se me solicita. Hay ahí una tensión que a veces me parece incómoda. Tal vez esta es una razón de por qué algunas casas de estudio evitan hacerse estas preguntas y van directo a la biología y la medicina basada en la evidencia, pretendiendo hacerla corta en lo pragmático. A mi juicio creo que ese es un camino de formación reduccionista potencialmente iatrogénico. Este otro camino, por su parte, demanda el desafío de saber integrar todo esto con la clínica cotidiana, saber ejercer este rol tan problemático históricamente.

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  8. En base a los textos y al video que se nos entregó, se logra ver una mirada interesante con respecto a la historia de la medicina y particularmente a la psiquiatría. Nos hace situarnos y ponernos en perspectiva para no cometer errores del pasado, sobre como se hacían los tratamientos, que en ocasiones pasaban a llevar la integridad del paciente.

    Los que nos estamos formando para ser psiquiatras, llevamos un gran peso sobre nuestros hombros, con la responsabilidad de no cometer estos actos.
    Por otro lado, el doctor Huertas nos invita a reflexionar sobre la forma en que la ideología ha intervenido de varias formas en el desarrollo de la psiquiatría, nos recuerda además que como una ciencia social, debe responder no solo a lo biomédico, sino que a tomar postura con respecto a la sociedad en si y ponerse de su lado.

    Durante mi corto paso que llevo en el dispositivo de psiquiatría del CDT del Hospital Barros Luco, hemos procurado siempre poner la integridad del paciente por delante, así como también el respeto hacia ellos, buscando estrategias para otorgar un tratamiento de calidad, pese a las limitaciones en los recursos públicos.

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  9. Para comenzar, me hace mucho sentido el análisis que realiza Huerta respecto a la historia de la psiquiatría en el cual trae a la mesa la evolución de la psiquiatría mencionando diferentes perspectivas. Es importante reconocer la importancia de conocer la historia para, por una parte comprender las transformaciones que ha desarrollado la disciplina y por otra parte, más importante aún para estar en constante revisión de nuestras prácticas actuales.

    En cuanto al texto de la entrevista de Huertas en la revista AEN se plantea la evolución de la categoría diagnóstica del degeneracionismo, evolución que está mediada por las transformaciones contextuales políticas y sociales. A partir de este planteamiento me hago parte de la reflexión de que la psiquiatría tiene el poder de validar ciertas nociones e incluso inferiorizar y estigmatizar personas si no se tiene cuidado en estar en constante revisión de las formas de concebir a las personas y plantear nuestras intervenciones.

    En este sentido también aprovecho de vincular el planteamiento de Huertas sobre la “construcción social de la locura” en el que refiere que las enfermedades no son “naturales ni transhistóricas”, surgen de una construcción mediada por el saber y por un contexto social. Desde nuestra realidad social las categorías o patologías de salud mental también han actuado como una representación social de lo indeseable o no aceptado, lo cual hace que las personas protagonistas de estas patologías sean estigmatizadas y rechazadas por la sociedad, en este sentido, concuerdo con Hacking al plantear que las definiciones tienen un carácter simbólico y estigmatizador. Respecto al planteamiento de que los trastornos surgen y desaparecen en contextos específicos debido a factores culturales, quisiera traer a colación el estallido social como ejemplo. Durante este proceso es cierto que se desencadenaron diferentes situaciones de salud mental asociadas a él, no obstante, también me parece importante el cuestionarnos si estamos cayendo también en la patologización del malestar social. En este sentido es importante considerar los fenómenos sociales a la hora de abordar las patologías de salud mental. CONTINUA EN COMENTARIOS DE ESTE COMENTARIO.

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    1. Respecto al texto “la historia no sin política” que trata de una entrevista a Huertas, se resalta la importancia de analizar de forma crítica la historia de la psiquiatría para pensar en su presente. Situarse desde una perspectiva crítica nos invita a configurar un presente que responda a las necesidades actuales de las personas usuarias de salud mental. Creo que si bien, la psiquiatría ha hecho un gran aporte en cuanto a conocimientos y procesos terapeuticos no debemos olvidar que los orígenes de la psiquiatría también están marcados por situaciones de violencia y maltrato. Por otra parte, Huertas advierte también la posibilidad de limitarse solo a generar diálogos en espacios académicos. Esto me hace pensar que claro, generalmente se abren espacios de diálogos entre los diferentes profesionales y “entendidos” de la psiquiatría y se deja de lado el propiciar diálogos en diferentes espacios y con diferentes profesionales. Para producir cambios importantes y apuntar a una psiquiatría comunitaria es importante llevar conocimientos a la comunidad y recoger los saberes que también tiene la comunidad (ecología de saberes) conocer las experiencias como menciona huerta, “las vivencias de los enfermos” y pensar en nuestro propósito como trabajadores de la salud mental, reflexionar qué nos moviliza.

      Respecto al análisis que realiza la Dra Araya, debo mencionar que si bien, en mi formación profesional tuve el privilegio conocer la historia y evolución de la psiquiatría, desde planteamientos también de antipsiquiatría, me hago parte de la preocupación de mis colegas psiquiatras de que hayan restado de la malla de mis colegas psiquiatras la historia de la psiquiatría y los contextos socio-políticos que fueron mediando las transformaciones. Creo que es muy importante conocer esto ya que justamente propicia una visión analítica.

      Como reflexión final creo importante analizar que la psiquiatría ha tenido un importante rol en la sociedad que ha aportado bastante, pero que también tiene el importante poder de definir y dar lugar a las personas de forma categorizante. Por eso creo que constantemente hay que estar mirando el lugar de la enunciación siendo conscientes de este gran poder, sobre todo, haciendo una autocrítica, desde espacios como una unidad de corta estadía.

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    2. Estimada,

      Considero muy acertada tu reflexión. Me quedé especialmente pensando en lo referente al estallido social, al recordar una frase que estuvo bastante presente durante las marchas "no era depresión, era capitalismo". Creo que podemos asociar esta interpretación que hace la población de su malestar con una cita de Huertas: "No cabe duda que la manera (cultural) de entender el malestar, ha traído consecuencias, sobradamente conocidas, no solo en el ejercicio de la psiquiatría y la psicología, sino en una suerte de psiquiatrización de la vida cotidiana".

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    3. Carolina:

      Me parece excelente tu reflexión respecto a quienes somos los que tenemos el privilegio de realizar esta discusión, crítica del modelo, y como lo ideal sería integrar a la comunidad para conocer, basados en sus experiencias como pacientes y entes activos de la sociedad, su visión respecto al modelo de salud comunitaria que intenta instaurar.

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  11. De lo presentado en esta ocasión, las palabras del Profesor Huertas y las reflexiones de la Profesora Araya, hacen pensar en lo que discutimos en otra ocasión de las lecturas de Berrios: existe una necesidad de un hibridismo epistemológico, una pluralidad de formas de conocer. El llamado a valorar la historia y el rol de los historiadores surge de esta necesidad epistemológica. El problema al cual se enfrenta la psiquiatría resulta tremendamente complejo y dinámico. Por ello debe ser abordado ampliamente, para evitar reduccionismos peligrosos, potencialmente iatrogénicos y perpetuadores de la injusticia. En esta intención, podemos ver cómo la historia de la psiquiatría demuestra íntimas influencias y retroalimentaciones entre el desarrollo de esta disciplina con dinámicas de poder, control y normatividad.

    Así, por ejemplo, el discurso higienista de la degeneración del s. XIX se presta para establecer visiones morales y políticas de cómo debería ser o no un humano correcto para la sociedad en su época. Entender esta postura requiere de conocer la dinámica epocal en la que surge: el miedo a la decadencia, las tensiones sociales y sus formas de resolución. En particular, me resulta importante destacar cómo estos puntos de vista, estas narrativas culturales, reflejan un paradigma de cómo concebir al ser humano: cómo se define, cuáles son sus principios, cuáles sus valores, qué importa y qué no, etc. En otras palabras, hay un devenir histórico, una carga cultural, con su visión de mundo y dinámicas de poder, que rodean el emerger de la psiquiatría como disciplina y sus transformaciones. Trayendo a colación las teorías de Ian Hacking sobre las "enfermedades mentales transitorias" podemos incluso decir que la relación cultura-psiquiatría no es sólo unidireccional, donde la cultura viene a informar la psiquiatría, sino que se retroalimenta bidireccionalmente: las formas de nominar y clasificar lo patológico repercute en las maneras que los humanos tienen de experimentarse a sí mismos y relacionarse entre ellos. La psiquiatría, a su vez, es parte de la cultura.

    Otro punto que me parece muy valioso es el que hace el profesor Huertas respecto a cómo no hay que quedarse sólo con la historia "desde arriba", contada por los libros de historia médica, en sus narrativas hegemónicas como élite política. Sino que también hay que revisar las historias clínicas, libros administrativos, los presupuestos, las cuentas del hospital, etc para tener una "historia desde abajo". Creo que esta forma de estudiar el pasado, desde sus registros pragmáticos más que teóricos, puede resultar iluminador respecto a la disciplina como praxis, como tekhné, en su forma encarnada.

    A propósito de lo anterior, algo que me ha llamado la atención en los hospitales públicos en los que he trabajado, es la dificultad para obtener una clara historia desde los registros de la ficha clínica. Usualmente me he encontrado con fichas desordenadas temporalmente, desorganizadas en sus categorías de documentos, con papeles dañados y muchos escritos con caligrafías ininteligibles. Al ejercicio de buscar información en ellas, algunos les llaman "arqueología de ficha", a modo de chiste, pero algo de verdad refleja: uno reconstruye momentos de la vida del paciente a través de fragmentos, se arma ideas parciales, se imagina el resto, especula, elucubra. Finalmente se arma de una narrativa, que emergió del pragmatismo y se orienta a el, que permite tomar decisiones actuales para el caso clínico al que uno se enfrenta. Hay algo de este movimiento que me parece similar a lo planteado en esta invitación a la historiografía, se fundamenta en un mandato básico de hacer lo mejor posible por los pacientes, y no repetir los errores del pasado.

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    1. Compañero que interesante análisis realizas sobre la revisión de la “historia desde abajo”. Creo que en chile tenemos grandes problemáticas en torno al registro de historias clínicas en el pasado, como tu bien dices, hay que realizar casi un trabajo “arqueológico” para rescatar información.

      Se podría decir que en la actualidad ese problema estaría “solucionado”, ya que la mayoría de nuestras fichas actualmente están en digital. Pero tampoco es un proceso que no se ha realizado de manera homogénea, no existe un registro universal, y el proceso de digitalización no ha ocurrido en todos los centros, recuerdo haber pasado por más de un hospital de base mantienen la ficha de papel, lo que dificulte en un futuro estudios locales, de estos centros en comparación con otros.

      Por otra parte, esto me llevo a reflexionar sobre la ficha clínica que lleno diariamente en Rayen y como el uso de plantillas, en la mayoría de los centros casi como un check list, para agilizar el registro de las atenciones, considerando el rendimiento actual, será un limitante del estudio “historia desde abajo” debido a la escueta información que se refleja en la ficha clínica.

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    2. Como siempre, muy agudo tu análisis Felipe.

      Y particularmente interesante la figura de la "arqueología de fichas", pues justamente, si bien superficial, es una de las tantas muestras de la desconexión con lo histórico que existe hoy en nuestra práctica. Paulina suma a la discusión la digitalización de fichas como una forma de lidiar con la dificultad de tener una HISTORIA clínica como tal, pero justamente, Rayén y otras tantas plataformas que existen desarrollaron una interfaz tal en que muchas cosas clínico-farmacológicas pueden resultar más fluidas, pero la labor de revisar antecedentes e integrar la información resulta especialmente engorrosa, dando cuenta que la intención no está orientada a construir una visión "histórica" del historial médico. Y de la misma forma, refuerza de que los profesionales trabajen y registren de forma escueta, relegando un enfoque integrativo para un futuro que es por sobre todo, indefinido.

      Estos pequeños detalles dejan entrever que los esfuerzos hoy por hoy, están situados en reforzar el aspecto funcional, fácil y monodimensional de la práctica médica, en desmedro de un enfoque más amplio y multifactorial del cómo abordamos la historia de nuestros pacientes, que bien hemos aprendido que en esta disciplina, resulta trascendental.

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  12. Me parece que los textos y el video proporcionan una perspectiva clara sobre la relación inseparable entre política e historia. Toda investigación histórica lleva una carga ideológica y política. Rafael Huertas argumenta que es imposible hacer una historia desideologizada, destacando que cualquier investigación histórica, incluso en campos como la psiquiatría, tiene connotaciones políticas.

    En Chile, la psiquiatría ha sido influenciada por contextos políticos específicos. Durante dictaduras y regímenes autoritarios, se habrían utilizado diagnósticos psiquiátricos para deslegitimar y reprimir a opositores políticos. Este uso de la psiquiatría como herramienta de control social refleja cómo la salud mental y el poder político están entrelazados, algo que Huertas también menciona en sus estudios sobre biopolítica y biopoder. La patologización de comportamientos desviados de la norma ha sido utilizada para justificar la represión política, mostrando la conexión entre salud mental y estructuras de poder.

    Huertas enfatiza la importancia de contextualizar adecuadamente eventos y figuras históricas. En Chile, los intentos de reforma psiquiátrica en el siglo XX fracasaron debido a factores políticos externos a la psiquiatría, subrayando cómo las iniciativas médicas y de salud mental no pueden ser entendidas fuera de su contexto político.

    En la Araucanía, la práctica de la psiquiatría también debe considerar los contextos culturales y políticos locales. La integración de prácticas tradicionales mapuche con tratamientos médicos convencionales en los CESFAM ha mostrado ser efectiva. Colaborar con facilitadores interculturales, que actúan como puentes entre las prácticas de salud occidental y las tradiciones mapuche, ha permitido respetar las creencias culturales de los pacientes, mejorando su adherencia al tratamiento y su bienestar general. Esto refleja la importancia de una atención de salud mental que contemple tanto la historia como la cultura.

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    1. Me parece que tu comentario aborda el tema importantísimo del libro donde se ve la relación que tiene la psiquiatría con la historia y las políticas y como destacas la imposibilidad de una historia sin ideologías tal como lo comenta Huertas en su libro, además la mención que haces de la integración de practicas tradicionales mapuches con la medicina convencional en un gran ejemplo de sensibilidad cultural lo que hace que estas comunidades puedan sentirse mas involucradas

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    2. Estimado Ignacio:

      Considero muy acertado tu comentario sobre la importancia de considerar los contextos políticos y culturales locales en la práctica de la psiquiatría, así como integrar las prácticas tradicionales de los pueblos originarios. Quisiera compartir contigo mi experiencia en atención primaria de salud para ilustrar esta perspectiva. Me desempeñé como médica general de zona en el CESFAM Dr. Raúl Yazigi de la comuna de Lo Prado, donde trabajé en el programa de salud mental de la institución. En este programa, colaborábamos estrechamente con profesionales del pueblo mapuche, lo que incluía atenciones mensuales con una machi y la realización de talleres de salud intercultural.

      El objetivo de este proyecto era establecer un vínculo entre la cultura de los pueblos originarios y el sistema de salud occidental, así como entre la cosmovisión mapuche y las prácticas modernas de salud. Los talleres interculturales tuvieron una alta convocatoria, lo que permitió a los pacientes participar activamente en sus atenciones y recibir un manejo integral que consideraba tanto las prácticas tradicionales como los enfoques contemporáneos de la salud mental.

      Esta experiencia demuestra que integrar perspectivas culturales en la atención de salud no solo enriquece el enfoque clínico, sino que también fortalece la relación entre los pacientes y el sistema de salud. Facilita un cuidado más holístico y respetuoso, adaptado a las diversas necesidades y creencias culturales de los pacientes. Este modelo de integración es valioso y debería ser considerado en la formación y práctica de los profesionales de la salud, promoviendo una atención más respetuosa, integral y comprensiva.

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    3. Ignacio, si bien hay una relación entre la política y la historia, su importancia, como lo describe el autor Rafael Huertas en su artículo, destaca la relevancia de estudiar la historia de la psiquiatría no solo desde una perspectiva médica, sino también considerando aspectos sociales, culturales y filosóficos. Basándonos en esto, y como lo describes en La Araucanía, se deben considerar estos aspectos culturales, integrando su cultura con la nuestra. Empezando por el apoyo que se brinda con los facilitadores culturales, se ha logrado entender más sobre sus enfermedades y cómo ayudarles, integrando su medicina y la medicina tradicional.

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  13. Primero que todo me gustaría agradecer la oportunidad de leer y reflexionar sobre la historia de la psiquiatría. Al ver el tópico de esta semana creo que me esperaba una simple narración y exposición de los acontecimientos pasados, autores e investigadores destacados, una visión un poco más tradicional de lo que se acostumbra denominar historia.

    Creo que la bibliografía entregada destaca la importancia de entender la historia de la psiquiatría a partir del análisis de los momentos histórico, pero sobre todo como instrumento de reflexión.

    Entendiendo que esa importancia radica, como hemos revisado en las clases y bibliografía anterior, en que la psiquiatría, y lo que definimos como trastornos mentales, es una construcción que se basa en un contexto cultural, social y también histórico e ideológico.

    Me llamo mucho la atención el término de “enfermedad mental transitoria” que define Hacking, creo que ejemplifica de muy buena manera, como el contexto, define que aparezcan o desaparezcan las enfermedades en un determinado contexto.

    Hacking nos presenta el contexto y evolución de conceptos como; la psicosis puerperal, la histeria, la drapetomanía y la enfermedad del marxismo, surgen como trastornos mentales a partir de un contexto específico. En estos ejemplos podemos ver claramente como los cambios cultural, geográfico, histórico e ideológico producen cambios de paradigma y pueden ir generando, y también destruyendo, teorías psicopatológicas.

    Este enfoque histórico nos demuestra que estos cambios no son cosas del pasado, como se podría ver desde un enfoque histórico clásico, sino que explica el porqué continúan evolucionando, como es el caso de los constantes cambios del DSM o CIE.

    Creo que esto es algo que vemos a diario en nuestra práctica clínica, como ciertos contextos sociales, culturales e histórico, generan distintas problemáticas y con llevan a trastornos de salud mental, como es el que caso del TUS, que tal vez en otros contextos no se generan o no se problematizan.

    Considero que como psiquiatras debemos estar atento al contexto histórico y estar consiente de lo que construimos como trastornos mentales, ya que tiene un alto peso en la sociedad y en las personas, con la estigmatización que estos con llevar.

    Me resuenan las palabras del Dr. Fernando Colina, sobre como nuestro contexto actual, caracterizado por ser una sociedad de consumo, nos ha vuelto pacientes de la psiquiatría con mayor facilidad. Y cuál es nuestro rol como psiquiatras en este contexto, tratar de detenerlo, cuestionarlo, observarlo o simplemente acogerlo como parte de la evolución del proceso histórico

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  14. Este curso me ha dado la oportunidad de analizar textos desde una perspectiva social , revisando la construcción social de la locura he visto como esta ha sido conceptualizada a lo largo del tiempo, uno de los puntos que me parece interesante es que se menciona que la locura no solo es un fenómeno médico sino que también un constructo social influenciado por los momentos históricos, culturales y políticos de cada momento, un ejemplo es la teoría del generacionismo que utilizaba metáforas científicas y religiosas para patologizar comportamientos que se consideraban fuera de lo normal , el otro texto enfatiza la importancia de cuestionar las “verdades” que se han ido estableciendo argumentándose en que la historia de la medicina debe se interpretativa y mas critica, no solo descriptiva ya que la psiquiatría en muchos momentos de la historia ha sido usada como una herramienta de control social, mi experiencia en el área de la salud mental ha enriquecido mi comprensión en estos textos debido a que he logrado ver como los diagnósticos de salud mental pueden condicionar a prejuicios sociales que pueden llegar a perpetuarse , un tiempo estuve trabajando en un programa para paciente con dolor crónico no oncológico , allí observe como ciertos comportamientos de los pacientes eran rápidamente clasificados como “problemas psicológicos” incluso por los mismo colegas médicos sin considerar adecuadamente los factores sociales y económicos que podían estar contribuyendo a su sufrimiento, detrás de cada paciente con dolor crónico había una historia y unas variables que influían en su vivencia del dolor, esto me lleva a cuestionar la objetividad de algunos diagnósticos y a reconocer la necesidad de una mirada más crítica y más holística cuando de pacientes se trata. En este foro se ha destacado en varios comentarios la importancia de poder cuestionar “las verdades” en las que se fundamenta la psiquiatría comentándose como ejemplo los intereses comerciales que tienen los laboratorios de fármacos y como esto puede influir en decisiones clínicas lo que refleja las ideas de Huertas donde se comenta la relación entre la practica médica, la ciencia y los intereses económicos. Entonces la necesidad de incluir una mirada histórica en la formación psiquiátrica es crucial, ya que permite una comprensión más profunda del contexto en el que surgieron y evolucionaron los diagnósticos y tratamientos. La historia, según Huertas, no solo nos ayuda a entender el pasado, sino que también nos proporciona las herramientas para criticar y mejorar nuestras prácticas actuales.

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    1. Que bonito e inspirador ver cómo este curso ha enriquecido tu comprensión de la construcción social , además cuan importante tu experiencia en salud mental lo que aporta una valiosa perspectiva sobre la importancia de considerar el contexto social de tus pacientes. Cuestionar las "verdades" establecidas y adoptar una mirada crítica y holística en psiquiatría es fundamental para avanzar en prácticas más justas y efectivas. ¡De verdad que bueno y sigue explorando y aportando a este campo tan importante!

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    2. Estimada, qué gratificante es leer cómo lo aprendido hasta el momento te ha sido de utilidad, ya que comparto tu reflexión sobre el curso. Tu experiencia trabajando con pacientes con dolor crónico y tu observación realizada al respecto de cómo ciertos comportamientos se clasifican rápidamente como "problemas psicológicos" es un ejemplo que lamentablemente se repite cada vez más en la actualidad en los profesionales de salud y que destaca un aspecto importante de la práctica médica: la necesidad de considerar diversos factores en la evaluación de los pacientes, factores sociales, culturales, económicos, entre otros. De ahí surge la importancia de realizar un enfoque más integral que nos permita evitar prejuicios y mejorar la calidad de la atención.

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    3. Estimada Franzelis
      Comparto mucho tu experiencia acerca de la estigmaización por la etiqueta de ciertos diagnósticos y como se ven afectados mediante vivencias directas e indirectas relacionadas a la clasificación. A mi me sucdió en el servicio de urgencia donde llegó una paciente con fibromialgia. Como interno me mandaron a evaluarla, y cuando volví el doctor al que estaba a cargo me dijo "le gusta a la vieja o no". En este ejemplo se ve como una etiqueta ejerce un efecto bucle indirecto mediante la atención de la institución donde la paciente acude. Desde la etiqueta el médico tiende a tener ciertas conductas con ciertos pacientes. Por lo tanto, debemos ser concientes a la hora de colocar la etiqueta y a la de enfrentarnos a un paciente que trae consigo una.

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  15. Según el Doctor Rafael Huertas, en su entrevista "La historia no sin política", destaca la conexión entre política e historia; sostiene que es imposible hacer ciencia humana sin carga ideológica y que intentar despolitizar la historia es ingenuo o mas que ingenuo imposible o no loable. Toda forma de historia, incluida la política y la biografía, lleva consigo una carga ideológica y moral que impacta en la narrativa, generalmente en favor de los vencedores.
    En la historia de la medicina, las biografías de médicos ilustres han sido utilizadas para legitimar y glorificar la profesión, reforzando valores culturales hegemónicos.
    Y en la entrevista "Salud y cultura" se profundiza en la relación entre cultura y psiquiatría, destacando cómo las percepciones culturales influyen en la definición y tratamiento de las enfermedades mentales. La esquizofrenia, por ejemplo, se presenta como un trastorno que refleja el individualismo moderno más que una enfermedad biológica. Además, la psiquiatría ha sido históricamente una herramienta de control social, determinada por contextos políticos y culturales.
    El Doctor Huertas examina cómo las operaciones políticas en la historia se basan en relaciones de poder que pueden manifestarse como represión, negociación o resistencia. Critica la visión exagerada del poder de las instituciones de control social del siglo XIX y aboga por incorporar las voces de los sectores subalternos, como mujeres, trabajadores y colonizados, para ofrecer una visión más completa y menos centrada en las élites.
    En cuanto a los métodos históricos, el doctor defiende la necesidad de usar marcos teóricos sólidos y preguntas de investigación bien definidas. La historia debería incluir fuentes contrahegemónicas para dar voz a los grupos marginados. En la historia de la medicina, esto implica considerar la perspectiva de los pacientes y cómo se construyen socialmente las enfermedades. La entrevista ”Salud mental y cultura" también enfatiza la importancia de incluir estas perspectivas para comprender la salud no solo como un fenómeno biológico sino también social y cultural.
    Finalmente el doctor argumenta en su entrevista que la historia debería servir para entender y actuar en el presente. Debería ser genealógica, antinormativa, desmitificadora y práctica, para interrogar al pasado y fundamentar las acciones del presente; además debe ría ser analítica, hermenéutica y crítica, contribuyendo tanto a la recuperación de la memoria histórica como al apoyo de iniciativas políticas y sociales. La integración de la salud y la cultura en este análisis también nos da un enfoque más completo y enriquecedor que permite abordar los desafíos contemporáneos de la sociedad con una comprensión profunda de sus raíces históricas y culturales.
    Por lo que podemos concluir que los contextos culturales e históricos influyen en la percepción y tratamiento de las enfermedades mentales. Y con relación al "El entorno de la cultura," se argumenta que trastornos como la esquizofrenia están profundamente ligados al desarrollo histórico-cultural, sugiriendo que la modernidad y el individualismo han contribuido a su comprensión contemporánea. Además podemos ver la importancia de entender las prácticas psiquiátricas dentro de su contexto histórico, reconociendo la influencia de la cultura en la aparición de síntomas y en el fenómeno de la "psiquiatrización" de la vida cotidiana.
    Para finalizar con lo recomendado para estudiar y no menos importante cito a la Dra Araya quien en su video llama a la reflexión a los entes académicos de salud publica a usar historiados y o programas de historias, ademas de enseñarla como una herramienta para nuestra vida y concuerdo con ella, al menos en mi vida profesional en mi formación de pregrado no tuve la oportunidad de aprender nada de historia y hoy dia me esfuerzo en aprender de ella y aplicarlo en mi vida.

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    1. Con relación a mi experiencia laboral, cuando inicie a trabajar en APS SM recibí a una paciente mapuche con ansiedad generalizada que evitaba los tratamientos médicos farmacológicos debido a su fuerte conexión con la medicina tradicional de su cultura. En lugar de presionarla, decidí aprender sobre sus prácticas de sanación. Al comprender que su bienestar mental estaba ligado a lo espiritual y comunitario, propuse un plan de tratamiento que combinara sus rituales con medicación moderna y nos resultó.
      Esta experiencia me enseñó la importancia de respetar y aprender de la cultura de mis pacientes, adaptando el tratamiento para construir confianza y mejorar su salud.

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    2. Sí, la historia nos ayuda a entender nuestro presente... y en todo sentido. Eso me lleva a reflexionar respecto a cómo para comprender las enfermedades mentales de nuestros pacientes, es necesario urgar en su historia. Ya sea en su pasado reciente o remoto. A esto sumémosle el contexto sociocultural y político que destacas de la entrevista de Huertas.
      Por ejemplo y, en relación a la contingencia política actual de Venezuela -elecciones- se podría decir que es distinta la salud mental de un migrante que ingresa legalmente que la de aquel que ingresa por pasos no habilitados. De igual forma, podría pensarse que es distinta la vulnerabilidad psicopatológica que tuvieron quienes llegaron hace años respecto de quienes llegaron cuando ya existía una comunidad más amplia de compatriotas, como red de apoyo. A nivel nacional, la dictadura pudo explicar diversos tipos de estresores en ese entonces y que podrían, incluso, aún persistir de forma transgeneracional.
      Todo esto nos muestra la importancia de considerar múltiples dimensiones históricas y contextuales al abordar la salud mental. No solo debemos centrarnos en el individuo y su biografía personal, sino también en cómo los acontecimientos históricos y las realidades sociales y políticas influyen en su bienestar.

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    3. Gracias por tu comentario y concuerdo con tu comentario la realidad de cada uno depende de muchos factores!

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  16. Historia de la Psiquiatría: ¿Por qué? ¿Para qué?
    En relación con el artículo y las entrevistas a Rafael Huertas, quisiera destacar que el autor nos enseña que no es posible hacer ciencia humana sin carácter ideológico. Él sostiene que el nacimiento de la psiquiatría surgió en un contexto sociopolítico. Por lo anterior, quiero destacar la importancia de conocer las experiencias y vivencias de los pacientes, así como la construcción social de la enfermedad y la actitud social hacia el enfermar. Esta perspectiva permite desarrollar una "otra historia" que nos ayuda a pensar el presente.
    Además, Huertas indica que el verdadero alcance de la teoría de la degeneración es su capacidad para impregnar la cultura de una época. El degeneracionismo permitía medicalizar y patologizar comportamientos sociales que se salían de la norma, atribuyéndoles un carácter biológico, pero olvidando las causas sociales, como la delincuencia.
    Ian Hacking contribuyó al concepto de "enfermedad mental transitoria", que surge según el contexto socio-geográfico. Hacking introduce el término "nicho ecológico", que se refiere a un ambiente con las condiciones adecuadas para que una enfermedad o síntoma se desarrolle, como el síndrome de personalidad múltiple.
    Otro concepto clave es el de "inventar/construir personas", que implica un vector de etiquetado creando una realidad que algunas personas adoptan, y el vector de la experiencia autónoma de la persona etiquetada, que recrea circunstancias que el especialista debe enfrentar. Hacking describe el "efecto bucle", que son las interrelaciones entre las personas y las formas en que son clasificadas. En este contexto, Hacking señala que las personas tienden a conformarse y crecer dentro del ámbito clasificatorio en el que han sido descritas o diagnosticadas. Por lo anterior, vemos que tanto la cultura como los medios de comunicación juegan un rol importante en facilitar que los pacientes asuman su condición de salud.
    En mi experiencia profesional, he observado que algunos pacientes sienten tranquilidad al recibir un diagnóstico que les permite entender su sentir; sin embargo, también ocurre que, bajo el argumento de tener un diagnóstico, justifican comportamientos no explicados por su condición. Hace unas semanas, evalué a un paciente de aproximadamente 40 años, cesante, con diagnóstico de TAB (trastorno afectivo bipolar) desde hace más de 20 años. El paciente era un estudioso de su trastorno, participaba en un grupo de apoyo y mencionaba en sus redes sociales que era parte de un grupo de pacientes con TAB. Él afirmaba que no podía buscar trabajo porque su TAB lo limitaba y que se sentía discriminado. El paciente "hizo suyo" el diagnóstico y se definía ante todo como un paciente con TAB.
    También quisiera destacar al autor Fernando Colina, quien indica que la sociedad de consumo induce expectativas insaciables, lo que, ante cualquier tropiezo, nos convierte en pacientes de la psiquiatría con facilidad. Un ejemplo de esto es el rol de las redes sociales en nuestra cultura, que incitan a la constante comparación con modelos estereotipados, generando frustración o ansiedad al no alcanzar estos estándares.
    Finalmente, la profesora Claudia Araya nos invita a reflexionar sobre la participación de las humanidades médicas en las disciplinas de la salud en nuestro país. Como residentes en formación, considero esencial tener acceso a esta información, ya que nos permite entender por qué en la psiquiatría se ejercen las prácticas actuales. Esto refuerza el argumento de que la psiquiatría es una especialidad que une lo médico con las ciencias sociales.

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    1. Estimada Jessica, en relación a tu comentario y Hacking comparto la misma experiencia de que los pacientes sienten alivio al recibir un diagnóstico que les hace sentido con lo que les ocurre. Hace poco en una consultoría de salud mental me tocó atender a una usuaria que tenía la etiqueta de esquizofrenia de hace más de 20 años y que había vivido en pos de ese diagnóstico con todas las limitaciones que podría implicar el autoestigma hacia esa condición, resulta que clínicamente no nos pareció al equipo que tuviese esquizofrenia, más bien una estructura de personalidad particular, se lo hicimos saber generando tranquilidad y alivio en la paciente. Esto refuerza la idea de que las personas tienden a crecer y conformarse dentro del ámbito clasificatorio en el que han sido diagnosticadas por lo que cambiar su diagnóstico finalmente cambia los ojos con los que miran su realidad.

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  17. La historia de la medicina nos ayuda a comprender cómo han evolucionado los conceptos médicos, los orígenes históricos de la ética en la medicina, la función social de las instituciones de salud y las distintas formas en que se ha abordado la enfermedad según diferentes ideologías. Como afirmaba Henry Sigerist: "La historia de la medicina nos enseña de dónde venimos, en donde nos encontramos en medicina en este momento y hacia dónde nos dirigimos". Es la brújula que nos guía hacia el futuro".

    Continuando la línea de lo previamente mencionado, conocer en particular la historia de la psiquiatría nos permite identificar cómo factores históricos, sociales y culturales han influido en ésta, otorgándonos una base sólida para poder comprender y mejorar la práctica actual, que además pueden inspirar nuevas estrategias y enfoques tanto en la compresión de los trastornos mentales como de sus tratamientos. El conocimiento de la historia no solo nos da una perspectiva de cómo hemos llegado hasta donde estamos, sino que también nos proporciona lecciones valiosas para poder enfrentar los desafíos futuros.

    También me resultó interesante el término de "enfermedad mental transitoria" otorgado por Hacking, definidas como aquellas que surgen en un momento y lugar específicos, y desaparecen sin dejar un impacto duradero. Estas condiciones están influenciadas por el entorno cultural y el contexto socio-geográfico en el que se manifiestan y su aparición y desaparición están ligadas a las características particulares de ese contexto. De esto podemos extraer que las prácticas psiquiátricas están íntimamente relacionadas con el contexto histórico en el que se desarrollan. La manera en que se expresa la enfermedad mental está directamente influenciada por los cambios culturales que ocurren a lo largo del tiempo. Un claro ejemplo de ello y que he podido vivenciar en mis años de trabajo en el servicio público es la evolución que ha habido sobre la percepción y compresión de la neurodiversidad, en particular la gran barrera del estigma social hacia el diagnóstico del trastorno de espectro autista contrarrestado con el surgimiento de las prácticas actuales en lo que respecta a la promoción de la inclusión y atención integral de las personas que viven en la neurodiversidad.

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    1. Hola Constanza, muy interesante tu comentario. estoy de acuerdo con lo que planteas, al igual que los autores de los textos, sobre la importancia de la historia de la psiquiatría, y como esta moldea nuestra formación, saber y quehacer contemporáneo, para efectivamente no volver a los horrores del pasado. Además concuerdo plenamente en como lo historia nos proporciona lecciones valiosas para enfrentar futuros desafíos, siempre de una forma transdisciplinaria, ya que "los pacientes psiquiátricos" son tal como nosotros, seres muy complejos, y nuestra disciplina nunca lograra abarcar tal complejidad sin la ayuda y cooperación activa de otras disciplinas.

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    2. Estoy muy de acuerdo con tu comentario Constanza, sobre todo el concepto que cita el autor que mencionaste, Henry Sigerist que menciona: "La historia de la medicina nos enseña de dónde venimos, en donde nos encontramos en medicina en este momento y hacia dónde nos dirigimos". Y me hace mucho sentido cuando en mi rotación ambulatoria de este primer año de psiquiatría nuestros docentes nos enseñan sobre el trastorno afectivo bipolar y lo primero que nos dicen es que nos vayamos a la historia, al origen y en esa bibliografía encontramos que los conceptos por ejemplo de manía y depresión han evolucionado bastante antes del siglo XIX y posterior a este, en donde antes en cuanto a la afectividad la manía se aislaba en un extremo, con sus características propias y la depresión por el otro extremo. Actualmente la evidencia nos menciona que en el trastorno bipolar y sus categorías existen categorías claras TABI , TABII, Ciclotimia, y TAB no especificados, pero además con el curso de los años las investigaciones permiten que surjan subtipos del TABI, como ciclados rápidos, mixturas entre ambos síntomas, un espectro bipolar que no calza con los criterios de manuales diagnósticos DSM-V y CIE-10, pero como se permite la evolución este conocimiento? Es a través de la historia la que nos da las bases de la evolución de las enfermedades mentales, nos entrega un contexto y nos invita mirar hacia el futuro con nuevas enfoques diagnósticos y terapéuticos.

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    3. Estimada Constanza. Tu comentario me parece muy reflexivo, ya que realmente para avanzar en la práctica clínica y en la comprensión de los trastornos mentales, es fundamental apreciar la evolución histórica de la psiquiatría. La historia nos permite apreciar cómo llegamos a donde estamos actualmente.
      En relación a la noción de "enfermedad mental transitoria" de Hacking, es muy relevante porque sugiere que nuestras conceptualizaciones de la enfermedad mental están profundamente relacionados con el contexto cultural y social. Lo que nos permite reflexionar cómo el entorno y los valores sociales influyen en la percepción y tratamiento de las patologías o condiciones de salud mental, además cómo el "estigma" asociado a algunos diagnósticos puede ir cambiando con el tiempo y contexto, afectando así la disposición de las personas a buscar más ayuda.
      Tu análisis sobre la evolución de la percepción del trastorno del espectro autista es un muy buen ejemplo de cómo el cambio en la comprensión cultural puede llevar a prácticas más inclusivas y equitativas. Estos cambios mejoran la calidad de vida de las personas y sus familias, además de ir generando un avance como sociedad en el conocimiento e inclusión de diversas patologías.
      La historia de la psiquiatría nos enseña que los enfoques psiquiátricos no son fijos ni universales, sino que están en constante evolución. Las ideas que en algún minuto se consideraron avanzadas pueden hoy en día estar absolutamente obsoletas. Estos cambios nos permiten tener una actitud crítica y siempre estar dispuestos a considerar cómo los factores sociales, culturales e históricos pueden influir en nuestras prácticas actuales y futuras.

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  18. La historia de la psiquiatría proporciona herramientas para cuestionar las prácticas psiquiátricas actuales, identificando áreas que pueden haber sido influenciadas negativamente por prejuicios o errores históricos. Esta evaluación crítica es esencial para promover una práctica más ética y efectiva en la actualidad. Aprender de los errores pasados y analizarlos, como por ejemplo los tratamientos inhumanos en instituciones psiquiátricas, permite evitar la repetición de estos errores y fomentar prácticas más humanas y basadas en la evidencia. Sin embargo, tratamientos como la terapia electroconvulsiva (TEC), una práctica de muchos años, aún se mantienen en la actualidad, aunque se realicen bajo anestesia. No podemos dejar de lado que se ha demostrado evidencia en algunas patologías de salud mental.

    La política ha jugado un papel importante en el desarrollo de la psiquiatría en Chile y en el mundo. Si retrocedemos a los años de la dictadura, la violencia ejercida por el estado, las desapariciones forzadas, la tortura y el exilio generaron un trauma colectivo que perduró en la población, causando grandes secuelas psicológicas como el trastorno de estrés postraumático (TEPT), depresión y ansiedad. Estas condiciones fueron comunes entre las víctimas directas e indirectas del régimen. En la actualidad, con el estallido social, encontramos personas con trastornos similares, aunque tal vez omitiendo desapariciones forzadas.

    Si bien actualmente se puede consultar sin problemas y se ha normalizado tener un diagnóstico de salud mental, durante la dictadura las atenciones psiquiátricas estuvieron marcadas por la censura y la falta de libertad de expresión. Esto limitó la discusión abierta sobre los efectos psicológicos de la represión y afectó negativamente la atención y los derechos de las personas con trastornos mentales. Con la transición a la democracia, las políticas públicas comenzaron a enfocarse en la reparación y mejora de la salud mental, aunque los desafíos económicos y sociales han condicionado la implementación de muchas de estas políticas.

    A pesar de que la psiquiatría en Chile ha evolucionado significativamente desde la dictadura, pasando de un periodo de represión y trauma a una era de reconocimiento y reforma, la política ha sido un factor determinante en este proceso, influyendo tanto en las barreras como en los avances en la atención y promoción de la salud mental en el país. En mi experiencia como médico de Atención Primaria de Salud (APS) durante 4 años en la comuna de El Bosque, en la región metropolitana, puedo decir que se evidencia un control político sobre la salud, lo que se refleja en bajos recursos para los centros de atención de salud, evidenciando desigualdades en los mismos.

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    1. Tu comentario me parece muy acertado al destacar la importancia de la historia de la psiquiatría para cuestionar y mejorar las prácticas actuales. La evaluación crítica de errores pasados, como los tratamientos inhumanos en instituciones psiquiátricas, es esencial para promover una práctica más ética y efectiva. Por ejemplo, la terapia electroconvulsiva, aunque polémica, se sigue usando debido a su eficacia en ciertas patologías, siempre bajo regulaciones estrictas y basadas en evidencia.

      En Chile, la historia de la psiquiatría muestra cómo los cambios sociales y políticos han afectado la salud mental de la población. Los eventos traumáticos a lo largo de los años han dejado secuelas psicológicas como el trastorno de estrés postraumático, depresión y ansiedad. Estas condiciones se han observado tanto en víctimas directas como en sus familias y comunidades.

      Con el regreso a la democracia, las políticas públicas se enfocaron en la reparación y mejora de la salud mental, aunque los desafíos económicos y sociales han complicado la implementación de muchas de estas políticas. A pesar de estos desafíos, es fundamental seguir trabajando para mejorar la atención y promoción de la salud mental en el país, aprendiendo de los errores del pasado y avanzando hacia prácticas más justas y efectivas.

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  19. De Rafael Huerta en su entrevista sobre la historia de la Psiquiatría, destaca la importancia de la historiografía tradicional de la psiquiatría desde el inicio de los años 30 y hasta los años 50, se caracterizó por una visión exaltada extremadamente positiva, rescatando los logros científicos y filantrópicos de la psiquiatría de esa época, destacando conceptos tales como la medicalización y la locura de una forma más humanista la cual aplica la ciencia para comprender de mejor forma la enfermedad mental.
    Posteriormente se evoluciona a una visión más critica de la psiquiatría basada en la historia en los años 60 y 70 con un enfoque más tradicional, y sociocultural de la locura. Se menciona el aporte de Michel Foucault a la historiografía sobre la institucionalización de marginación de la enfermedad mental. No se puede dejar de mencionar los aspectos sociales y culturales de la época que acompañan firmemente a la historia de la psiquiatría los cuales enriquecen sus enfoques.
    Destaca además la profesionalización de la psiquiatría y el trabajo multidisciplinario en esta área, la cual la vemos a diarios en nuestros centros, en donde distintas visiones del problema de salud mental deber son abordadas de distintas dimensiones, como por ejemplo gestionando algún tipo de pensión a un usuario que la necesite, retomar estudios en otros, son aspectos esenciales en la miradas sociales y culturales que se les da a los casos de análisis de los pacientes en salud mental.
    La historiografía se instala como herramienta epistemológica para poder analizar prácticas y teorías que cimientan la psiquiatría actual. Así se es posible poder analizar y criticar ciertos modelos que se han ejercido en la atención de la salud mental y que implican cambios políticos, sociales y culturales en el desarrollo de la psiquiatría.

    Referente a los conceptos que defiende Claudia Araya, llama la atención la crítica de la importancia de la historia en la malla curricular de la formación de las escuelas de psiquiatría y de medicina. Se cuestiona por qué se ha eliminado de la formación académica. Por que los directivos de los programas curriculares académicos no quieren que apliquemos la historia a nuestro análisis diario de la psicopatología descriptiva, cuando la historia de la psiquiatría nos entrega el origen de cómo han evolucionado los términos, conceptos, cuados clínicos y síntomas psiquiátricos
    Reflexiona sobre una encuesta que realizó a psiquiatras sobre el impacto de la historia de la psiquiatría, y ellos respondieron que la historia de la psiquiatría que se ha formado con enfoque políticos, sociales y culturales le indica coherencia del tratamiento, como se ha validado el diagnóstico y tratamiento en base la evolución histórica política social y culturalmente. ¿Entonces debemos cuestionarnos porque nuestros docentes cuando nos enseñan sobre alguna enfermedad, primeramente, se van a la historia de los síntomas psiquiátricos, tendrá alguna razón?, Pues si según yo el conocer la historia de la psiquiatría nos hace poder ver cómo han evolucionado los síntomas y los conceptos con un tinte político, antropológico, filosófico y sociocultural.
    Además, refiere: “La Historia de la psiquiatría puede cumplir un papel epistemológico de primer orden el cual explica porque los profesionales de salud mental hacen lo que hacen en su práctica diaria”, y con esto se me viene a la mente lo que dice Alberto Fernández Liria, que los profesionales que trabajan en salud mental deben devolver al enfermo la capacidad de amar, del amor propio entre otros, con el cual estoy completamente de acuerdo.

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  20. Quiero partir con una frase que menciona Rafael Huertas su entrevista en la “revista Saltos”, que dice “ Es decir, la investigación en historia de la salud ya no consistiría solo en estudiar los discursos y las prácticas médicas, o en analizar las políticas sanitaria o los modelos de atención, sino también en conocer las experiencias y las vivencias de los enfermo…”, la cual me hizo reflexionar sobre la importancia que tuvo nuestro trabajo etnográfico, que su fin era que podamos entender lo importante que es impregnarnos de la visión de los pacientes, y salirnos de la visión clásica hegemónica que se nos enseña desde las diversas casas de estudios, y concluye su entrevista y nos invita a analizar la historia de la medicina y la historia en general, siendo analíticos, críticos y buscando la capacidad de interpelar el pasado para buscar nuevas acciones en el presente, de la maneras más amplia posible, buscando integrar a la sociedad, apuntando a la transdisciplina, aplicable a todos los ámbitos de nuestra sociedad. La intersección entre historia, política y psiquiatría nos ofrece una ventana invaluable para entender mejor las complejidades de la mente humana y la sociedad en la que vivimos.
    En los otros textos analizados R. Huertas reconoce que nuestras concepciones de la locura están profundamente influenciadas por el contexto político y social de cada época, algo que hemos podido discutir en nuestras sesiones sincrónicas. Este enfoque es esencial para entender que las enfermedades mentales no son entidades fijas, sino construcciones sociales que reflejan las dinámicas de poder y las ideologías predominantes, como lo fue el contexto del trastorno de personalidad múltiple y gran exposición debido al caso mediático de Billy Milligan
    En el video, la profesora Claudia Araya hace referencia a la historia de la psiquiatría y salud mental en Chile, en el cual invita a la reflexión de esta. Hago alusión a lo que se menciona en su ponencia, sobre la escasa referencia que se hace a la importancia de la historia de la medicina, y que en mi experiencia personal durante la formación de pregrado, donde escasamente era abordada la historia, en forma quizás anecdótica o de “barniz”, siempre como a modo de introducción solo en algunos ramos.
    A modo de conclusión, concuerdo con lo que exponen los autores mencionados, en que la Psiquiatría sin historia, sin un contexto socio-político-cultural, sería casi impracticable, y debemos reconocer su importancia, para no olvidarla y para siempre avanzar en nuestro conocer y quehacer profesional, buscando mejorar de forma transdiciplinaria.

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    1. La frase de Rafael Huertas que mencionas destaca la importancia de considerar las experiencias y vivencias de los enfermos en la investigación de la historia de la salud, más allá de los discursos y prácticas médicas. Esto me parece un enfoque muy valioso, ya que permite una comprensión más integral y humana de la salud y la enfermedad.

      Me parece interesante que reflexiones sobre la importancia de salir de la visión clásica hegemónica y considerar la perspectiva de los pacientes. Esto me recuerda la importancia de la empatía y la comprensión en la práctica médica y en la investigación. La intersección entre historia, política y psiquiatría es un tema fascinante que puede ofrecer una comprensión más profunda de las complejidades de la mente humana y la sociedad. La idea de que las enfermedades mentales son construcciones sociales que reflejan las dinámicas de poder y las ideologías predominantes es un tema que merece ser explorado más a fondo.

      La mención a la escasa referencia a la historia de la medicina en la formación de pregrado es un punto importante. La historia de la medicina puede ofrecer una perspectiva valiosa para entender el desarrollo de la práctica médica y la evolución de las ideas sobre la salud y la enfermedad.

      En general, me parece que estás destacando la importancia de considerar la historia, la política y la sociedad en la comprensión de la salud y la enfermedad, y que estás de acuerdo con los autores mencionados en que la psiquiatría sin historia y contexto socio-político-cultural sería impracticable.

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  21. En los artículos y entrevistas me aferro a una de las frases de la entrevista a Rafael Huertas: “¿Para qué la historia?, pues para pensar el presente”, y lo relaciono con las atenciones que he hecho a usuarios de salud mental en que la entrevista dirigida a la historia biográfica de los pacientes nos da el poder para conectarnos en el presente y así lograr empatizar entendiendo el proceso de enfermar más allá de los síntomas y clasificaciones que estamos acostumbrados a aplicar. Creo que darle un vuelta biográfica a la entrevista clínica permite mayor vínculo y que el paciente se abra más a la hora de entrevistar.

    También me llamó la atención de los textos las consecuencias de la “psiquiatria aplicada” donde se patologizaba todo tipo de comportamiento considerado antisocial, me parece relevante esto porque elementos que tienen alta carga social pueden caer en la interpretación de “ser psiquiátricos” perdiendo el foco de la intervención clave para poder subsanarla, por ejemplo y como decía en el texto, si se hablaba de degeneración, de criminales natos o de intoxicación etílica se podía sin demasiado esfuerzo olvidar las causas sociales de la delincuencia, la prostitución o de alcoholismo y remitirlos exclusivamente a un substrato biológico o constitucional, entonces por ejemplo se tendería a sobremedicalizar en estas condiciones siendo que quizás intervenciones sociales y mejorar políticas públicas tendrían más impacto.

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    1. Estimado colega, Concuerdo mucho con tu comentario, la forma en que sintetizas y expones. Me ha pasado que durante mi experiencia en atención primaria, la forma de conectar con los pacientes, bueno, aparte de escucharlos y hacerlos sentir validados, es respetar su historia. Es tan importante para el desarrollo de salud mental tener la cronología de los síntomas a través de la historia, a través de lo que logra narrar el paciente… Esa conexión que se realiza con los pacientes es tan primordial. Otra cosa que me quedo resonando y que también comentas es cómo son considerados todo tipo de comportamiento antisocial, de caer en la interpretación de ser psiquiátricos. Será que en 20 a 30 años más veamos también los movimientos sociales que se dieron prepandemia, también se consideren de esa forma. Es una cuestionante que me dejo. Muchas gracias, colega, por su reflexión.

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  24. Los textos revisados para este tema, además de dar cuenta del importante trabajo que ha realizado el Dr. Huertas en su área, han resultado ser particularmente gráficos para dar cuenta de la innegable labor que tiene el análisis histórico en el área científica y en la psiquiatría. Más aun, son una clara muestra de que el entendimiento de nuestra disciplina va inexorablemente ligado a las ciencias sociales y resulta imperativo nutrir ese vínculo para avanzar en la dirección correcta.

    Una vez más, se nos invita a reflexionar sobre lo determinante de las circunstancias sociopolíticas y culturales para el entendimiento de las enfermedades mentales que existen en un periodo determinado. Ilustrativo resulta el ejemplo del “Automatismo Ambulatorio” propuesto por Ian Hacking, y su concepto de “Enfermedad Mental Transitoria”. Esto se alínea bastante con una comprensión integrativa de la enfermedad mental y propone un ejercicio interesante de análisis de qué tanta incidencia existe de las circunstancias sociales de un lugar y un tiempo determinado en la configuración de cierto cuadro mental. Y si bien, como menciona el texto, no es algo aplicable para todos los cuadros existentes, en el camino instala la reflexión de lo volátil que resulta el entendimiento de estos cuadros, sabiendo que éste se irá adaptando a las determinantes culturales y que éstas mismas cambian de manera vertiginosa a través de los años. Ello nos debe llevar a pensar de que incluso hoy, más que nunca, el entendimiento de la psiquiatría y su forma de abordaje, sobretodo biologiscista, pueda ser prontamente desplazado en virtud de los cambios sociales y políticos.

    Esto, si bien abstracto, es bueno recordarlo para nuestra práctica clínica. Tener un entendimiento de las bases neurobiológicas de nuestro quehacer médico resulta indispensable, pero más medular aun resulta tener una noción histórica de donde vienen estas directrices. Es común ver, al menos a nivel secundario (COSAM) donde yo me desempeño, que en virtud de la “eficiencia”, siempre se priorice lo biológico y farmacológico a la hora de controlar a nuestros pacientes; teniendo en cuenta que el sustento histórico que tiene esto es tan voluble, debiésemos de distribuir nuestros esfuerzos también en aquello que permanece inmutable: el vínculo. La relación médico-paciente y la terapéutica que de ella deriva. Pues, bien sabemos con estos análisis, que cuando las circunstancias políticas y los conflictos de intereses económicos están involucrados, todo resulta inestable y pudiese cambiar de forma radical, por lo que sería justamente ese vínculo todo lo que nos quedaría. Hace sentido fortalecerlo, hoy más que nunca.

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    1. Buenas tardes compañero, me detuve a leer tu comentario y no puedo más que estar de acuerdo con tus reflexiones sobre el enfoque biologicista-farmacológico que se le da a muchas de las atenciones, especialmente a las de tipo “control”. Es evidente que la construcción de la enfermedad desde una perspectiva social de nuestros usuarios y sus familias a menudo queda relegada a las reuniones entre el equipo o a las visitas a domicilio, donde es inevitable abordar y discutir los temas relacionados con las condiciones del hogar y los aspectos sociales de los mismos usuarios.

      Leí en un comentario anterior que mencionabas cómo la misma plataforma de registro facilita la acción médica de prescribir fármacos. La revisión de los registros sociales o de las atenciones previas, cuando el tiempo escasea, resulta casi imposible.

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  25. Los textos correspondientes de esta semana fueron bastante agradables de leer. Tenían lectura crítica, reflexiva y que creo que complementa lecturas anteriores. Por la cual da nuevamente la labor encomendada de comentarla, y siempre dando la oportunidad de opinar con base y orientación, así que gracias al equipo. En relación con los documentos expuestos, así también como el video nos muestra otra profundidad y análisis de lo que ha sido el desarrollo histórico de la psiquiatría, aborda temas complejos. El primer documento nos presenta 2 interrogantes del ¿para qué? Y en el ¿Por qué?, nuevamente aparece el rol socio-político, rol social y me trae a la mente una de las primeras intervenciones que realiza el Dr. Sepúlveda al iniciar el curso. No podemos tener una postura apolítica, ya que la psiquiatría no es solo manejo de pacientes, no es solo psicofármacos, no es solo contextos sociales. La ciencia no exacta de la psiquiatría involucra un todo del ser humano, no solo su fisiopatología. Dependemos en muchas ocasiones de la voluntad política para formular intervenciones, formulación de protocolos, formulación de programas, formulación de generar nuevas políticas públicas, que de cierta forma hagan o al menos intenten disminuir la brecha social.
    Además de mencionar los aportes en salud pública que nos ha brindado el Dr. Huerta, espero que, con el transcurso del tiempo, también podamos hablar de historia y hablar de él. Es tan grato cuando se lee y se humaniza más la salud, pero igual me impacta la relación que hace de los cambios políticos y los cambios sociales que se dan entre cada época. Pero de verdad que nuestra historia nos precede. En ocasiones no podemos estar de acuerdo, pero nos entregan el hilo de cómo surgieron los eventos y también es importante respetarla, aunque en ocasiones no tengan relación con nuestras concepciones propias.
    Otro punto que me hizo mucho ruido esta semana fue en el campo clínico donde me desempeño, donde se formuló el diálogo con la psiquiatra de la sala, una residente de tercer año y mi persona, de cómo están los tratamientos de primera línea de ciertas patologías psiquiátricas. Hay marcas farmacológicas que son mejores que otras, pero el costo que tienen no es tan accesible para todas las clases sociales y me recuerda temas ya tratados anteriormente.

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    1. Me parece muy interesante lo que planteas Jocelyn respecto a que es imposible tener una postura apolítica en nuestro ejercicio, comprendiendo a la política como un concepto que va más allá de militar por un partido o por otro, si no más bien todas las implicancias sociales que se pueden desprender desde ahí, como son las intervenciones, políticas públicas, intentar disminuir la desigualdad; por lo tanto es imposible mantenerse neutro ante todas estas variables que debemos entrelazar.

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  26. El Dr. Rafael Huertas ha realizado importantes contribuciones a la psiquiatría y la salud pública. Leer sobre su contribución ha sido fascinante, sobre todo por el compromiso social que presenta y su aporte a la historia de la psiquiatría.
    Me parece relevante lo que plantea en relación a que investigación histórica no puede ser imparcial y que siempre está influenciada por la ideología y la subjetividad del investigador.
    Claramente, los investigadores siempre estarán influenciados por su formación y perspectiva, pero es importante que la honestidad sea parte de su trabajo, ya que este tendrá una trascendencia social y ayudará a comprender la historia.
    En el documento "Entorno a la construcción social de la locura" se aprecia como la percepción de la enfermedad mental está influenciada por la sociedad y la cultura.
    La cita del "efecto bucle" de Ian Hacking es particularmente interesante, ya que sugiere que las clasificaciones de las personas no solo afectan cómo son vistas, sino también cómo se ven a sí mismas y cómo se comportan en consecuencia.
    Además, la discusión sobre la teoría del etiquetado resalta la importancia de las "etiquetas" en la identidad y el comportamiento de las personas diagnosticadas con trastornos mentales. Esto plantea preguntas sobre la responsabilidad de la sociedad en la creación y perpetuación de estas etiquetas. Esto me hace pensar en la credencial de discapacidad de los pacientes de salud mental. Muchas veces lo ven como una "carga de enfermedad". Me ha pasado con pacientes dentro del espectro autista de buen nivel funcional, que al plantearle obtener la credencial de discapacidad y sus beneficios en sus vidas, muchas veces dudan obtenerla porque no desean estar "etiquetados".
    En resumen, el texto propone una reflexión crítica sobre cómo entendemos y tratamos la locura; sugiere que los factores culturales y sociales que afectan la experiencia de una enfermedad mental también deben ser considerados. Esto es muy relevante para avanzar hacia un enfoque más comprensible y humano en la salud mental.

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    1. Estimada Valeria, adhiero a tus reflexiones en torno a las etiquetas diagnosticas y el impacto que tienen sobre el autoconcepto que se genera a partir de estas. Como profesionales de la salud mental, me parece muy importante, además de acompañar en el malestar propiamente tal de diversas enfermedades de salud mental el poder contribuir a transformar las nociones estigmatizadoras y excluyentes presentes culturalmente y poder invitar a reconocer y validar las diversas formas de existir en el mundo desde la empatía y la dignidad.

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  27. Los textos de Dr. Rafael Huerta, fueron muy interesantes y dan cuenta de al pasar de la historia, de la psiquiatría con permite entender como se ha ido transformando con el paso del tiempo, de que forma ha ido evolucionando, hasta llegar a lo que es hoy.
    Ha variado en un sin número de avances, desde practicas equivocas, , existencia de fármacos adecuados. segregación.
    Conocer la historia nos permite, acercarnos a nuestros pacientes, a construir vinculo un con ellos, y también hacerlos participes de su tratamiento y un mejor entendiendo de sus patologías y así favorecer una intervención activa en su cuidado

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  28. Comenzar por saludar a tod@s
    Interesante como los textos de esta tarea y los pretéritos, nos han hecho entender la historia no solo como una acumulación de hechos, sino como una ciencia crítica.
    Reconocer la interconexión entre los eventos históricos y sus contextos socio-políticos nos invita a un análisis más profundo.
    Goldmann nos recuerda que pretender una historia desideologizada es, en el mejor de los casos, ingenuo y, en el peor, una falacia. En las ciencias humanas, separar lo objetivo de lo subjetivo es una tarea complicada, pues siempre existe una mezcla de juicios de hecho y de valor, lo que lleva a que toda investigación histórica tenga una carga ideológica y, por ende, connotaciones políticas.
    La psiquiatría ofrece ejemplos claros de cómo la labor psiquiátrica está ligada al contexto socio-político como se ha mencionado en los blogs anteriores, el mito fundacional de la psiquiatría "La liberación de los locos" por Pinel, se enmarca en las revoluciones de los más acaudalados, de finales del siglo XVIII . A su vez, conceptos como biopolítica, biopoder y control social, especialmente desde la perspectiva de Foucault, son esenciales para entender la historia de la psiquiatría.
    Es crucial considerar las voces de todos los sectores involucrados, sobre todo los "menos escuchados" , como mujeres, obreros y los mal llamados "locos", para lograr acercarnos a una visión descentralizada de la historia. La investigación histórica, DEBE incluir ambas fuentes, miradas contrarias, dicotómicas e incluso arbitrarias, ya que son vitales para construir una realidad histórica, dando voz a los que no la tienen y explorando las experiencias y vivencias de los que viven con alguna enfermedad del alma, de la mente, o del cuerpo.
    Este enfoque, nos permite superar los límites disciplinarios y enriquecer el análisis histórico, como se menciona en el conversatorio "Interdisciplina crítica para la transformación en salud mental", donde se destacó la importancia de la colaboración entre múltiples disciplinas, para abordar de manera más completa los problemas de salud mental y lograr ofrecer una atención más integral y centrada en el paciente y su contexto.
    Mi experiencia personal en la atención de pacientes en CESFAM de la novena región, donde la influencia de la cultura mapuche es notable, se puede ver con claridad, la necesidad de contextualizar las prácticas médicas en el marco cultural y social específico de cada comunidad y lo agradecidos y conformes que se sientes los usuarios en su propia atención e intervención. Ellos han destacado en ocasiones, lo que se ha intentado llevar a cabo, por ejemplo con la instalación de hospitales interculturales, que vienen a integrar prácticas tradicionales y conocimientos locales con la medicina contemporánea.
    Para finalizar, me es importante resaltar cómo la ética del historiador, según Rafael Huertas, debe centrarse en un compromiso social y ético con su trabajo y en la honestidad intelectual. Este compromiso implica la responsabilidad de contribuir al conocimiento y tener un impacto social positivo, siendo transparente y riguroso en la interpretación de los datos históricos.
    La historia, al contextualizar hechos y procesos desde una perspectiva política, nos permite comprender el presente, plantear críticas y fundamentar cambios sociales

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    1. Estimada Carolina, sintonizo con tu comentario. Un enfoque acertado sobre la necesidad de acercarnos de forma descentralizada a la historiografía de la medicina, incluyendo fuentes no solo tradicionales, sino también y especialmente a las voces cotidianas, desde donde emergen las vivencias. La liberación de la "locura", no sólo debería quedar restringida a la literalidad de liberar a los pacientes psiquiátricos del encierro, sino también darles una voz, entendiendo también el contexto sociocultural desde donde se configuran.
      Así también concuerdo y resueno con tu experiencia clínica en la Araucanía, me parece muy rescatable el rol de los hospitales comunitarios con enfoque intercultural, dada la influencia cultural mapuche en la zona, es importante poder integrar sus vivencias tradicionales y su historicidad local en la práctica clínica. Mi experiencia también en un hospital intercultural con población mapuche-huilliche me ayudó a dar cuenta de ello. Saludos!

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  29. En esta oportunidad, mediante la lectura de los textos y ponencia, podemos rescatar parte del pensamiento del Dr Rafael Huertas, la importancia atribuida a la historia de la medicina y en particular de la psiquiatría, realizada desde una perspectiva historiográfica crítica, que permita su uso como un valioso instrumento epistemológico en busca de comprender íntegramente la salud mental y la disciplina psiquiátrica en sus contextos históricos-culturales.

    Creo de suma relevancia rescatar la necesidad de evitar una visión anacrónica de la psiquiatría, pues como mencionan tanto el Dr Huertas como la Dra en historia Claudia Araya, esto nos podría llevar a visiones reduccionistas dogmáticas, que a su vez (y como ha pasado antes) puedan terminar validando o justificando acciones iatrogénicas y hasta atentando contra derechos los humanos. (Se se me viene a la mente la normalización de la lobotomía como práctica clínica, a modo de ejemplo), por tanto, la historia ha de ser hermenéutica, y la práctica clínica a su vez, consciente de su propia historicidad bajo esta mirada. Este acercamiento a las bases históricas se puede enlazar con una comprensión transdisciplinaria que se enriquezca de las humanidades: antropología, historia, filosofía, sociología, entre otros, para poder generar una psiquiatría con enfoque comunitario biopsicosocial, que sea capaz de poner en contexto las complejidades inherentes de nuestros pacientes (considerar siempre las determinantes sociales).

    Me parece interesante cómo se inserta en la medicina, los enfoques de “historia desde abajo”, muy particular desde la historiografía de la escuela francesa de los Annales, cuando se plantea justamente la subjetividad del observador y también la importancia ampliar las fuentes primarias a lo cotidiano, en contraposición con la historia tradicional, contada desde perspectivas hegemónicas y generalmente unidimensionales. Me hace mucho sentido poder aplicar este enfoque a nuestro quehacer cotidiano, sabiéndonos a nosotros mismos, a nuestros dispositivos y nuestra comunidad objetivo, como elementos interdependientes con posibilidad de generar fuentes primarias a futuro.

    En mi experiencia clínica en el hospital comunitario de San Juan de la Costa, en la provincia de Osorno, se hace muy patente la historicidad de los procesos de atención de los usuarios, quienes hace menos de un siglo no tenían acceso alguno a instrumentos institucionales de salud, hasta la llegada de jesuitas quienes instalaron el hospital “Misión de San Juan” bajo su tutela, pero bajo un enfoque evangelizador hegemonizante, vivido con resistencia inicial por la población local y que bajo un proceso de sincretismo cultural, pasó a tener mayor aceptación. Pasaron varias décadas hasta institucionalizarse estatalmente, usando la misma infraestructura y recién en 2018 se inauguró un nuevo hospital en la zona, bajo demandas locales de mejores espacios, mayor integración y respeto por la identidad cultural de su población. Todo lo anterior lo pude recopilar de experiencias directas de funcionarios, colegas, pacientes que atendí y otros usuarios que tuve la suerte de conocer. En conclusión, la historia de la medicina y la psiquiatría, también la escriben los pueblos.

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    1. Estimado Claudio,
      Me gustó mucho tu comentario y no puedo dejar pasar la oportunidad de compartir la reflexión final respecto a cómo son los pueblos y comunidades los verdaderos escritores y protagonistas de la historia de la medicina. Trabajando en la misma región, pude percatarme de esta perspectiva y la importancia de reconocerla, sobre cómo se forjan los procesos de atención y la dinámica que se genera con los usuarios al interactuar con ellos. Esta intersubjetividad intrínseca se hace fundamental de reconocer, tanto para evitar la reducción dogmática (en la teoría), como para desviarnos del fundamento de la psiquiatría comunitaria, que no es otro que el sentido común.

      Saludos! :)

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  30. Buscando una perspectiva aterrizada a lo que vivimos hoy en nuestra formación como psiquiatras, parto este comentario contando cómo nos hemos ido acercando al análisis histórico de la disciplina desde los primeros días en la beca. Si bien no fue hasta hace una semana que asistimos a una primera cátedra de Nosología e Historia de la Psiquiatría en una asignatura recientemente reformada, fue en mi 1° día en el policlínico cuando acordamos con mi tutor revisar el tema de Psicosis, pero efectivamente partiendo desde conceptos históricos. Me llamó mucho la atención que lo primero que iba a profundizar iba a ser algo más bien ajeno a lo que tenía contemplado, si seguía de la mano con el pregrado. De hecho, me pareció interesante compartir esto con amig@s de otras especialidades, donde el análisis historiográfico es inexistente en tanto pareciera que carece de necesidad con el rol que desempeñan en el amplio campo de la medicina actual.

    No es así al estudiar psiquiatría. En ello, hace mucho sentido lo planteado por el profesor Huertas sobre cómo la contextualización histórica de la labor de los psiquiatras permite comprender la construcción nosográfica, descripciones clínicas y teorías psicopatológicas. En relación con el lugar y momento determinado se tiene en consecuencia un impacto en el desarrollo de la psiquiatría. La práctica profesional que abordamos se nutre de un vínculo histórico proveniente de distintas perspectivas de cómo enfrentar las problemáticas en salud mental, en donde queda en evidencia la necesidad de un hibridismo cultural y epistemológico; así mismo, se ve influenciada por el desarrollo científico-tecnológico de muchas otras disciplinas, en donde logra inevitablemente introducirse el interés industrial (como la farmacología). Se hace muy necesario reconocer este escenario para formar una mirada y un criterio más consistente con las necesidades y desafío que interpone la sociedad en salud mental. (...)

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    1. (...) De este análisis historiográfico asertivo que hace Huertas, construyo dos reflexiones respecto a cómo reconocer su utilidad en el contexto presente: por una parte, respecto a la historiografía tradicional, las publicaciones y reflexiones llevadas a cabo de esta "historia Whig" pareciera que también cumplen un propósito, se ve en la necesidad trascendental de la disciplina de hacer frente a una concepción hegemónica que sigue permeando comunidades y perjudicando a personas, como si hiciera falta en Chile (o al menos en la Araucanía) un personaje como Pinel que rompa estas cadenas. A modo de ejemplo, pensaba en las veces que he comentado con mi familia mi experiencia en la beca con algunas historias y anécdotas, para recibir de vuelta por parte ellos que "hay que tener cuidado con esa gente". No digo que una visión cómoda y heroica sea fundamental, pero se entiende su propósito en esta disyuntiva. Por otra parte, la historiografía crítica se hace legítimamente necesaria en tanto también debemos hacernos cargo de demandas que involucran el aspecto sociocultural, ya sea enfrentado desde conceptos sólidos como la institución psiquiátrica (con palabras como manicomio, experimentos, dinámicas de poder y control social), y también desde la ideología. Citando al profesor y compartiendo sus pensamientos, "hacer una historia desideologizada es una falacia. El problema no está en tener o no planteamientos u objetivos ideológicos, sino con qué planteamientos y con qué objetivos parte el historiador", lo cual me parece importante de reconocer desde ya para el resto de nuestra formación y ejercicio.
      Estoy de acuerdo con lo que plantean compañeros respecto a lo aportado por Hacking. Resulta práctico para entender, desde métodos instrumentalistas (la experimentación y realismo científico), que trabajamos alrededor de la vivencia de personas, con su vida en un sentido colectivo e histórico. De ello plantea el concepto de enfermedad mental transitoria y cómo esta se desarrolla desde un "nicho ecológico", una forma metafórica que, en lo personal. Estos ejemplos resultan muy aclaradores para aplicar tanto al encuentro clínico en el que participamos en nuestros distintos centros, como para nuestra futura perspectiva historiográfica, entendiendo que todo lo que hacemos hoy, será prontamente sometido al juicio de la historia.

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    2. ¡Diego, qué reflexión tan profunda y enriquecedora! Es fascinante ver cómo la integración del análisis histórico en la formación psiquiátrica aporta una perspectiva tan valiosa y necesaria. La manera en que has descrito la conexión entre la historia de la psiquiatría y su práctica actual resalta la importancia de contextualizar nuestro conocimiento y prácticas en un marco más amplio. Ademas que esto no solo enriquece nuestra comprensión, sino que también nos prepara de mejor forma para enfrentar los desafíos contemporáneos en salud mental. Sin duda, esta aproximación nos permite desarrollar una visión crítica y holística, fundamental para nuestra evolución como profesionales!

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    4. Estimado Diego:
      Comparto tus puntos. También he observado actitudes similares a las que mencionas por parte de familiares y comunidades, que a menudo tienen prejuicios hacia las personas con diagnósticos de trastornos mentales, reflejando la persistencia hasta el día de hoy de estigmas históricos. Lo he presenciado incluso en los mismos pacientes, por lo que creo que es importante ser cuidadosos con el prejuicio que en la actualidad conlleva tener un diagnóstico de salud mental y contribuir a la desestigmatización. Un ejemplo que me quedó grabado fue que, un día, la madre de un paciente solicitó un informe biomédico para postular a la credencial de discapacidad; sin embargo, al recibirlo, el mismo paciente lo rompió porque “no quería ser discapacitado”.

      Integrar el análisis histórico en nuestra práctica clínica no solo enriquece nuestra comprensión de los trastornos mentales, sino que también nos equipa para enfrentar los desafíos actuales con un mayor nivel de criterio y empatía. La historia no tiene sólo valor académico, sino que es una herramienta que moldea nuestra manera de interactuar y tratar a nuestros pacientes, entendiendo que todo lo que hacemos hoy será prontamente sometido al juicio de la historia.

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  31. En el vídeo de Claudia Araya, se anticipa que las preguntas sobre el “por qué” y el “para qué” de realizar una historia de la psiquiatría no tienen respuestas sencillas. Sin embargo, al integrar los temas recogidos en las diversas lecturas asociadas al Dr. Rafael Huertas, podemos intentar comprender su relevancia tanto a nivel clínico como social.

    El Dr. Rafael Huertas expone en sus artículos y entrevistas que, al momento de realizar una Historia de la Medicina, y específicamente de la Psiquiatría, esta debe ser hermenéutica, crítica y analítica. Debe ser coherente con la subjetividad o ideología de cada investigador, utilizando marcos metodológicos sólidos y manejando los modelos historiográficos vigentes. De esta manera, la historia puede funcionar como una herramienta epistemológica que nos permita interpelar el pasado, reflexionar sobre el presente y, ¿por qué no?, proyectar futuros horizontes que estas reflexiones puedan suscitar. En este sentido, Huertas resalta que una postura política frente a los hechos históricos y los procesos socio-políticos ampliará nuestra capacidad comprensiva, situándolos con altura de miras en relación a la Historia de la Medicina y evitando posibles historias “whig” de la psiquiatría, así como reduccionismos interpretativos al momento de leer el pasado.

    Al abordar la teoría del degeneracionismo, Huertas nos muestra cómo cuando la medicina se relaciona con el ámbito social y se pone al servicio del poder, lo normal y lo anormal dejan de ser diagnósticos objetivos para convertirse en decisiones sociales que buscan psiquiatrizar comportamientos que escapan a la norma. Esta norma, usualmente establecida desde el poder político, la moral religiosa o el pensamiento hegemónico, resulta en la marginalización de personas consideradas molestas o peligrosas, asignándoles grandes cargas morales y estigmatizadoras a sus diagnósticos, recurriendo al biologicismo y olvidando las causas sociales de las mismas.

    Lo que me llama la atención de esta idea es cómo puede ser matizada en su texto “Historia de la psiquiatría ¿por qué?, ¿para qué?: Tradiciones historiográficas y nuevas tendencias” al hablar de la historiografía crítica foucaultiana. Aunque destaca que este tipo de historiografía es útil para cuestionar la historiografía tradicional, también la crítica por su metodología especulativa y poco rigurosa, así como por exceder su reflexión sobre la capacidad real de los dispositivos de control para reordenar la sociedad. Desde esta perspectiva, Huertas menciona que vale la pena incorporar la posición de los sectores subalternos a través de perspectivas contrahegemónicas. Para esto, insta al lector a recurrir a fuentes alternativas, a discursos de los pacientes, tales como diarios y cartas, que reflejen la perspectiva de la persona internada. Esto es sumamente relevante para dar visibilidad a la acción política de los enfermos, dándole un lugar también a sus saberes y reflexiones respecto a los contextos sociales que habitan, permitiendo una narrativa que “dé voz a los sin voz”.

    A modo de reflexión, y considerando las ideas de Ian Hacking sobre “inventar/construir gente”, he sido testigo en la práctica clínica de personas que han rechazado sus diagnósticos y han decidido no identificarse con ellos. Aunque este tema puede resultar polémico, creo que es importante visibilizar este gesto como una forma de autonomía de los pacientes para tener voz y opinión frente a la etiqueta y no permanecer obligadamente en los ámbitos en que han sido diagnosticados. Esto también abre la discusión sobre cómo la negativa (así como la deseabilidad) frente a ciertas etiquetas diagnósticas nos muestran los efectos que estas categorizaciones tienen sobre las personas.

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  33. Los textos de Rafael Huertas acerca de la elaboración de los trastornos mentales, en esta oportunidad vienen a nutrir un pensamiento que he abordado en comentarios anteriores en éste mismo blog. Pero en esta oportunidad no voy a hacer referencia a la cuestión social y política, sino me detendré en el texto epistemológico.
    Me pareció de sobre manera interesante el análisis que hace acerca de la obra de Hacking respecto de las enfermedades mentales transitorias y de cómo éstas se conforman de acuerdo al nicho ecológico. El modelo vectorial para entender la constatación de un trastorno mental fue una apertura al análisis de mi práctica dentro del COSAM El Bosque. Me llevó a pensarlo de una manera sistémica: lo aterricé en mi experiencia en el grupo comunitario de jóvenes del territorio Santa Laura que se realiza todos los miércoles en la tarde. Tuve la fortuna, antes de comenzar nosología, de incorporarme varias sesiones, donde en grupo se conversaba de diversos temas que surgían del interés de los integrantes, temas elegidos como bloque. Yo llegué sin conocer el diagnóstico de ninguno de los integrantes. Dentro de las dinámicas interpersonales, todos se desenvolvían de acuerdo su forma de ser de una manera armoniosa. No había disrupciones de las actividades por el comportamiento de sus integrantes. Todo era fluido. A nivel de ese sistema no había nada que reconocer, por lo tanto, no existía en el suceso. No obstante, una profunda perplejidad experimenté el día en que me tocó atender a cada uno de ellos con mi tutor. Muchos tenían etiquetas que serían difíciles de pensar por la manera en que se desenvolvían con los demás. Por lo tanto, en ese sistema, la observabilidad y la polaridad no existían, decantando en una imposibilidad de etiquetar.
    No obstante, si llevamos a estos usuarios a la dinámica social que vivimos, florece la sintomatología. Este grupo termina siendo un oasis donde las etiquetas se difuminan y pasamos a ser iguales, sin categorías. Esto resulta muy importante, considerando que las etiquetas configuran una manera de vivenciar las dinámicas sociales, por lo que nos quitamos la mochila de la estigmatización y podemos abrirnos a experimentar la realidad de una manera distinta.

    Resulta de interés la forma acumulativa que se deja ver Rafael Huertas al criticar el carácter transitorio de las enfermedades mentales. En los textos se constata la descripción de sintomatología que no se aglutinó en síndromes clínicos hasta que las condiciones socio-culturales dieron paso a la conformación de los vectores de Hacking. Por ende, me hace mucho sentido el planteamiento de cambiar el concepto de nicho ecológico por el de umbrales de entrada. Sin embargo, me refiero a que esto puede ser algo acumulativo en el sentido de que como personas y sociedades podemos mirarnos hacia atrás, recordando entidades anteriores. El elemento memoria dentro de la sociedad debe ser considerado a la hora de determinar si una entidad es transitoria o no, recordando mediante historia si hubieron manifestaciones de la enfermedad. Pero aquí entro en una profunda incertidumbre. ¿Será que estas manifestaciones son una enfermedad que va evolucionando? ¿o en realidad son los distintos síntomas los que persisten en el tiempo y bailan agrupándose unos con otros, haciendo y deshaciendo enfermedades mentales a la hora de ser reconocidos en un punto estático de la historia por una sociedad determinada?

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  34. Los textos y el video aportados me han permitido reflexionar en torno al factor histórico sociocultural como elemento etiológico de distintas enfermedades psiquiátricas. Las que pueden ser transitorias, es decir, paralelas al contexto histórico-biográfico en el cual se tejen o que implican la evolución o transformación de una condición que se mira o comprende con un lente histórico distinto. Por ejemplo, en el área infanto juvenil, es frecuente la conversación en torno a las “tendencias diagnósticas” de distintos trastornos del neurodesarrollo”. A grandes rasgos, generalmente se contrasta la vigencia actual del autismo en relación a la antecedida por el trastorno de déficit atencional e hiperactividad. De igual forma, el surgimiento de nuevos conceptos que buscan explicar fenómenos en el campo de la neurodivergencia o neurodiversidad como lo es el camuflaje social.
    Pienso que el artículo “En torno a la construcción social de la locura. Ian Hacking y la historia cultural de la psiquiatría” nos lleva a observarnos como autores o coautores de nuestros propios malestares y considero que invita a la autocrítica colectiva. “La historia no sin política” por otro lado, se enlaza con lo propuesto por la Dra. Claudia Araya en relación a la necesidad del aporte de otras disciplinas que vayan a impactar en la salud mental de la sociedad chilena, por ejemplo, con la participación de historiadores dentro de la creación o mejoría de políticas públicas. Concuerdo con su propuesta en relación a que se puedan sumar de forma más íntegra, tanto las distintas ramas de las ciencias sociales, así como la historiografía y tener un rol más significativo dentro del campo de la salud mental local.
    Es esencial reconocer y abordar el impacto de los factores históricos y socioculturales en la manifestación y comprensión de las enfermedades psiquiátricas. Integrar perspectivas de diferentes disciplinas, como la historia y las ciencias sociales, en la creación de políticas públicas y enfoques terapéuticos puede enriquecer significativamente el campo de la salud mental. Esta colaboración interdisciplinaria puede ofrecer una visión más completa y matizada de los malestares mentales, promoviendo así una salud mental más holística y contextualizada para la sociedad chilena.

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  35. En los artículos revisados de Rafael Huertas, destaca la importancia de la confluencia de la psiquiatría, la historia y la política, siendo estas disciplinas indivisibles una de la otra. Me llamó bastante la atención la importancia que se le da a las características indisociables de la psiquiatría e historia; no podríamos tener la psiquiatría en la que transitamos el día de hoy, sin el análisis y la contextualización de los "hechos" y "procesos" psiquiátricos que nos preceden.

    Lo que destaco de lo analizado del artículo de Ian Hacking, es que no se considera a la locura desde un punto de vista "clásico" como algo puramente biológico, sino más bien el resultado de una construcción social de la enfermedad mental, una suma del contexto cultural, histórico y social, que determina así tanto la definición de lo patológico como su tratamiento.

    El concepto de "enfermedad mental transitoria" no lo conocía, sin embargo lo considero muy relevante en la práctica clínica, recordándonos la importancia del ambiente cultural, la época, el país y el contexto geográfico; también se debe considerar la temporalidad y que los gatillantes de los pacientes pueden ser transitorios.
    Por ejemplo, durante el desempeño en APS, atendí más de un usuario donde el origen de sus patologías partía desde lo económico, la angustia de llegar mes a mes, de no poder lograr todos sus objetivos por esta limitante, de no proveer para su familia, de no poder expresar esto porque "los hombres no lloran", la repercusión que esto traía en su ánimo y también en su círculo familiar por la irritabilidad que presentaba, el insomnio asociado desde esto y el ánimo bajo persistente… Es decir, esta limitante económica repercutía en todas sus esferas, generando un efecto bola de nieve que se iba agrandando y agrandando.
    Si bien es importante la construcción social de la locura, no debemos olvidarnos de los factores biológicos en este concepto, considerando siempre este enfoque integrador, teniendo en cuenta las diferentes experiencias humanas respecto a la salud mental.

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  36. Tras tener acceso al estudio de la bibliografía citada para esta semana, creo que existen muchos puntos que merecen ser mencionados en este espacio de discusión colectiva. En ese sentido, me parece importante recalcar la importancia que tiene la constante actualización, a la que accedemos principalmente a través de la lectura, y como nuestra percepción de lo que leemos se puede ver tremendamente influenciado por quien lo escribe, entendiendo que el autor, al igual que nosotros mismos, tiene una posición desde la cual percibe la vida, influenciada por factores ideológicos propios y por los factores sociales, que siempre están presentes.
    Una de las cosas que ciertamente deben ser estudiadas por aquellos que desean acercarse a la psiquiatría es, precisamente, la historia de esta. A través de los textos propuestos podemos entender de una manera más reflexiva conceptos tales como la locura, que ha sido un término ampliamente utilizado, y que ciertamente hoy es entendido de una manera diferente a lo que se entendía por este en el pasado, influenciado por el contexto sociocultural predominante en ese momento dado. La historia, si bien ya ha sido escrita por muchos autores pasados (y estudiada por muchos también), es la que da forma a nuestro presente y muy probablemente a nuestro futuro.
    Por otra parte, me parece relevante destacar que de la entrevista realizada al Dr. Huertas comparto que es complejo llevar a la práctica una ciencia social sin ver comprometido el carácter ideológico, pues en el ejercicio médico, si bien existen estandarizaciones para procedimientos u otros ejercicios propios de la medicina, la orientación que le da el profesional depende en gran medida en la manera de entender lo que nos rodea y a quienes nos rodean, a la forma de ver y entender la vida como tal.
    Respecto a mi experiencia, puedo compartir que como estudiante de pregrado tuve la oportunidad de ser formado por psiquiatras de vasta experiencia, y muy conocedores de la historia de la especialidad que impartían; en este sentido más de una vez recalcaron la importancia de conocer el pasado de la psiquiatría, y hacían un llamado a documentarse para entender que en muchas ocasiones los tratamientos que se ofrecían en tiempos anteriores carecían de evidencia y podían generar repercusiones incluso permanentes para los pacientes, por lo que nunca está de más cuestionar un método que es presentado hasta informarse bien al respecto, para indicarlo con seguridad para el paciente.

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  37. Buenas tardes, luego de examinar los documentos proporcionados y reflexionar sobre ellos, he leído algunos comentarios de mis colegas. Un aspecto que resalta en estas lecturas, además de lo socio-político, es la influencia de momentos históricos específicos y determinantes. Es evidente que la consideración de la enfermedad desde una perspectiva histórica, tanto para nuestros usuarios como para sus familias, suele ser relegada a un segundo o tercer plano, reservada para las reuniones de equipo o las visitas domiciliarias. Parece ser que estos son los únicos espacios donde se abordan y discuten temas relacionados con las condiciones del hogar y los aspectos sociales de los usuarios.
     
    Es esencial tener presente que la salud no se limita únicamente a aspectos biológicos, sino que está estrechamente ligada a factores sociales, económicos, ambientales y también a momentos históricos. Por ejemplo, la escasez de acceso a alimentos saludables en ciertas comunidades puede desencadenar problemas de salud crónicos, como la desnutrición y la malnutrición, los cuales no pueden ser resueltos únicamente mediante tratamientos farmacológicos. Considerar por ejemplo los sucesos que afectan a las comunidades (creación de caminos, acceso al agua, escasez hídrica, cierre o creación de empresas con impactos en las comunidades, etc.), todos estos hechos impactan de mayor o menor medida a los usuarios.
     
    Es fundamental implementar estrategias que permitan dedicar el tiempo suficiente a cada paciente y su realidad, de modo que se puedan abordar adecuadamente todas las dimensiones de su bienestar. Por ejemplo, más intervenciones comunitarias o participación en sus demandas sociales (como ocurrió durante el estallido en muchos establecimientos públicos con los cabildos, juntas, etc.).

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    1. Entiendo que entender la práctica situada es precisamente esto. Nuestra práctica es antes que cualquier cosa, un acto político provisto de sentido. Esas estrategias que permitan un mejor trabajo, se logran precisamente mediante la organización y la disputa de espacios, poder y recursos. Pero habitualmente nos quedamos suspendidos en estas críticas y reflexiones sin poder pasar al acto.

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  38. Para dar inicio a mi comentario, nuevamente agradecer la
    instancia de espacios de reflexión política y social dentro de un espacio académico, situación que no ocurre frecuentemente.

    Dentro de la lectura, me parece importante destacar como Rafael Huertas realiza el análisis de la interacción bidireccional que debe existir entre historiadores y psiquiatras, dado que la revisión de la historia sin el contexto de lo que sucede en la Praxis resulta infértil. Además, el autor toma en cuenta que las bases teóricas de la psiquiatría dependen de factores políticos y sociales generales, como también del lugar de observación, condiciones laborales, etc. Lo cual me parece importante destacar, ya que se entiende que la historia es dependiente de quien la revise, lo cual idealmente, debiese ser informado con antelación.

    Información que desconocía y me parece destacable como actor principal en la atención de salud mental, es la existencia de dis corrientes historiográfica dentro de la psiquiatría: una con enfoque tradicional y por lo tanto asistencialista, y otra crítica y "revisionista".

    Un punto positivo a mi parecer, que puedo destacar en mi comentario, es cómo la historia social ah alejado la visión del "loco" del confinamiento (manicomio) y lo ha acercado al espacio social.

    Para concluir con la revisión de los textos, se nos plantea la tarea de utilizar la historia de la psiquiatria para realizar una critica a los modelos asistenciales, a las etiquetas planteadas por el DSM y su utilización como técnicas de control social mediante una alternativa que es "la historia desde abajo" en la que el discurso del paciente es lo preponderante y el foco principal de estudio, no así el discurso médico.

    Desde el último punto me tomaré para contar, como desde mi experiencia personal ejerciendo la enfermería, he observado como generacionalmente, el dolor siempre ha sido un punto cuestionable hacia el paciente desde el equipo de salud y su "conocimiento académico" al respecto, lo cual he visto en el campo clínico ha mejorado enormemente, tomando en consideración lo referido por el paciente como real y no concretado, validando su molestia y sentir, que me parece es el camino a desarrollar como personas que brindamos atención de salud.

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    1. Estimada Natalia, me parece muy valioso el punto que planteas sobre cómo históricamente el dolor (y especialmente el sufrimiento subjetivo) ha sido puesto en duda o minimizado por parte del equipo de salud, siendo que el discurso del paciente es el eje central de la atención y nuestro objetivo principal es ayudar a disipar ese malestar.

      Desde mi experiencia en formación clínica, también he podido observar que uno de los cambios más importantes en salud mental tiene que ver precisamente con ese giro hacia la escucha y validación de la experiencia que viven nuestros pacientes, incluso si no hay una evidencia “objetiva” que lo respalde. Este cambio implica mover el foco desde el diagnóstico profesional como “verdad absoluta” hacia la construcción compartida de una realidad entre el profesional tratante y el usuario. Éste es un ejemplo sencillo que demuestra cómo la historia de la psiquiatría nos ayuda a entender que esto no siempre fue así, y que aún nos queda mucho por avanzar.

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  39. En primer año de medicina tuve un profesor de origen cubano, mi ser prejuicioso lo recuerda y automáticamente lo llama “gusano”. Recuerdo que el curso estaba estructurado en modalidad de seminarios que los estudiantes debíamos presentar de manera oral y realizar referencias históricas de nuestras exposiciones. Una frase recurrente de él era “el que solo de medicina sabe, ni de medicina sabe”, me acabo de enterar que esta frase en realidad pertenecía a José de Letamendi. Ese mismo docente nos decía que igual le hiciéramos transfusiones de los testigos de Jehová sin que se enteraran. Lo vacío de ciertas frases para el bronce no deja, ni espero, deje de sorprenderme.
    Con esto adhiero a la posición de Huertas, la historia no es una vitrina, no está al margen del que la observa, ni menos será escrita por cualquiera, por lo tanto, no está separada de la política ni del poder.
    Dicho esto, que la historia no cabe en los museos, tampoco la historia de la psiquiatría es patrimonio de nuestra disciplina ni nuestra como futuros psiquiatras. No es una práctica jactanciosa ni adorno para discursos de “médicos humanistas” como señala el autor.
    Huertas, invita a entender la historia de la psiquiatría como una práctica situada. Se debe tener en consideración que cualquier mirada histórica no debería hacerse “con el diario del lunes” en la mano, sino como un proceso crítico, sujeto a la interpretación, y nunca anacrónica, esto es, debe ser “crítica, práctica y desmitificadora”. Separa entonces la existencia de una historia de la psiquiatría tradicional que enaltece los hitos y las personas que permiten, bajo la premisa heroica, justificar nuestra prácticas vigentes en un devenir progresista sin contextos, o sea, lo que hoy somos es la cúspide de trabajos y éxitos previos. Por otro lado, la existencia de una historiografía crítica, que recibe aportes de movimientos sociales y políticos de la década de los 60 y 70, incluido el movimiento antipsiquiátrico, analiza la psiquiatría como una construcción sociocultural ligada, por supuesto, al control social (Fukó, sacúdete en tu cripta). En esto las ideas de Foucault son claves, pero no me voy a extender en esto, salvo para mencionar que en mi opinión sus lectores han acabo, varios de ellos, siendo tan dogmáticos como los historiadores tradicionales en críticas descarnadas hacia nuestra práctica clínica.
    Me gusta como resumen entender el rol de la historia en nuestra disciplina como una brújula que nos permita cuestionar el presente. Adhiero a una “historia desde abajo” en la que las ideas y relatos de los sujetos de la psiquiatría pueden también contribuir en la construcción constante de lo que en palabras del autor, sería esta particular tecnología social llamada psiquiatría.

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  40. La entrevista con Rafael Huertas nos demuestra la importancia de integrar la historia de la psiquiatría en nuestra formación como un requisito para entender el por qué de nuestras prácticas y el para qué de nuestros diagnósticos, sin que sea considerado simplemente un lujo o algo que leemos “por cultura general”. Seamos honestos, durante la mayor parte de nuestra formación médica priorizamos estudiar lo biológico, o lo que consideramos más relevante para poder tratar eficaz y rápidamente a nuestros pacientes, pero dejamos de lado estudiar cómo eran las prácticas previas, que nos enseñan lo que funcionó y lo que no, considerando el por qué de estos resultados, aportándonos aprendizajes sobre cómo mejorar nuestras prácticas actuales.

    La idea central de Huertas la podemos enlazar con lo propuesto por Foucault , quien mostró que las categorías psiquiátricas no emergen de “la nada” sino de procesos sociales de poder. El texto de Huertas sobre el degeneracionismo francés encaja como un ejemplo clave de esa psiquiatría aplicada que llega a patologizar la disidencia social y demuestra la necesidad de colaboración estrecha entre historiadores y clínicos, asegurando que el contexto actual dirigirá la atención de la psiquiatría contemporánea.

    Al considerar mis experiencias hasta el momento en APS y dispositivos de atención secundaria de salud mental, pienso que sin esa mirada histórica caemos en repetir protocolos que fueron diseñados pensando en otro tipo de sociedades, realidades y contextos. La historia de la psiquiatría, como asegura Huertas, cumple un papel epistemológico de primer orden: ilumina el “andamiaje social y político” que dirige nuestras prácticas. Esto es una invitación a que cada vez que reformulamos un plan terapéutico o cuestionemos un diagnóstico, consideremos ese contexto histórico - social, reconociendo el por qué de nuestro actuar y abrirnos la puerta a prácticas más justas y sensibles al contexto.

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