“Salud mental en contextos de crisis (social, económica, sanitaria)”- CLASE INAUGURAL CSMC_2024: Lunes 27 de mayo , 19:00 hrs
La Clase Inaugural del Curso CSMC_2024: “Salud mental en contextos de crisis (social, económica, sanitaria)”, fue dictada por el Profesor ALVARO JIMENEZ MOLINA, psicólogo (Universidad de Chile), magíster en psicología clínica y doctor en sociología (Universidad de París). Académico de la Universidad San Sebastián (Investigador y docente del Doctorado en Salud Mental), además de investigador del Núcleo Milenio Imhay.
La clase pudo seguirse en directo por el link https://us02web.zoom.us/j/84355621299
Dejamos aquí acceso al artículo "NO HAY SALUD SIN JUSTICIA SOCIAL": desigualdades, determinantes sociales y salud mental en Chile.(1)
El Resumen del artículo es el siguiente:
Puede acceder a la grabación de la clase entrando por AQUÍ
(1) Jiménez-Molina, Álvaro; Abarca-Brown, Gabriel & Montenegro, Cristian (2019). “No hay salud mental sin justicia social”: desigualdades, determinantes sociales y salud mental en Chile. Revista de Psiquiatría Clínica, 57(1-2), 7-20.


Me pareció interesante que el artículo destaca cómo los determinantes sociales, tales como la pobreza y la desigualdad, influyen de manera significativa en el desarrollo humano y la salud mental de las personas, creando un círculo vicioso. A medida que aumentan los problemas de salud mental, las condiciones socioeconómicas de una persona tienden a agravarse y viceversa.
ResponderEliminarUn aspecto relevante es la hipótesis de la ansiedad de estatus, que sugiere que la desigualdad en un país juega un rol fundamental en la generación de malestar, clasismo y discriminación, lo que, a su vez, lleva a un incremento en los trastornos mentales. Además, el artículo señala la baja participación social en comparación con países desarrollados como Estados Unidos, lo cual reduce la autonomía en la toma de decisiones y el empoderamiento, fomentando la pasividad entre la población.
A esto se suman las desigualdades e injusticias de género, que obligan a las mujeres a asumir tanto roles laborales como responsabilidades domésticas, aumentando así la prevalencia de problemas de salud mental en este grupo. Todo lo anterior tuvo una relación directa con el estallido social reciente en nuestro país, reflejando el profundo malestar causado por estas injusticias sociales.
Desde mi perspectiva, es crucial promover una mayor educación en valores en nuestra sociedad, comenzando desde las escuelas y las instituciones de salud locales, para fomentar el respeto y la solidaridad como base de cualquier intervención. También es necesario aumentar los niveles de participación social para empoderar a las personas, no solo en políticas públicas sino también en su propia salud.
Asimismo, es fundamental incrementar la participación femenina de manera transversal en nuestra sociedad, ofreciendo mayores oportunidades laborales y políticas que promuevan la colaboración del cónyuge en las tareas domésticas. De esta forma, se podría reducir la carga sobre las mujeres y, en consecuencia, disminuir los niveles de morbilidad en este grupo.
Comparto plenamente la opinión de cada uno de los puntos abordados por el colega, sobre todo quisiera destacar su análisis respecto a las desigualdades e injusticias de genero. Las desigualdades de género son un factor crítico que afecta la salud mental, especialmente cuando las mujeres deben asumir múltiples roles sin apoyo adecuado. La carga mental y emocional adicional es un problema significativo.
EliminarPromover la educación en valores, aumentar la participación social y empoderar a las personas, así como abordar las desigualdades de género, son estrategias coherentes y necesarias para mejorar la salud mental y el bienestar general.
En base al artículo expuesto de desigualdades y determinantes sociales y salud mental podemos decir que los determinantes sociales, influyen en el origen de cuadros ansioso-depresivos de nuestra sociedad. En donde la desigualdad entre las personas está directamente relacionada con el déficit de cohesión social, niveles de segregación territorial, contextos de pobreza, nivel educacional, género, creencias culturales, los cuales condicionan a las personas a lo largo de todo su ciclo vital.
ResponderEliminarLa evidencia muestra que estos determinantes disminuyen la esperanza de vida, el acceso a servicios sanitarios, y aumentan la mala percepción de la propia salud perpetuando el circulo vicioso de desigualdad.
Principalmente las desigualdades las vemos en el ingreso económico en el área de salud mental a nivel país, en la interacción de usuarios, en la participación social, y en la equidad de género. Cada uno de estos ítems presenta falencias las cuales deben ser prioridad nacional para mejorar la inequidad y desigualdad de acceso a una salud mental de calidad.
Para poder mejorar la desigualdad actual presente en salud mental en nuestra sociedad y a nivel país personalmente creo que es necesario:
1. Mejorar la educación en colegios en etapas tempranas en la promoción y prevención de la salud mental, fortaleciendo el autocuidado.
2. Educar sobre las consecuencias psicológicas, sociales, económicas, laborales que tiene el maltrato físico y psicológico y el consumo de sustancias, a lo largo del ciclo vital.
3. Educar y fortalecer valores fundamentales por tener la calidad de ser persona en nuestro país, fortaleciendo el amor propio, el respeto hacia el otro, la comunicación en la solución de conflictos.
4. Educar a los sectores económicos más acomodados de que existe otra realidad en donde la pobreza y la desigualdad están presentes, para así crear conciencia de cómo estos factores influyen en la salud de la población.
5. Toda persona independiente de su estrato social, género, situación económica, nacionalidad, origen étnico, merece un trato digno y de calidad en la atención médica.
6. Aumentar la dotación del equipo psicosocial en los centros de atención de salud mental es una buena iniciativa para realizar más terapia psicológica en la atención pública.
7. Educar sobre el intercambio de roles de género en edades tempranas pudiese disminuir la sobrecarga laboral que tienen las mujeres a nivel cultural en el trabajo doméstico, en el cuidado de los hijos y en área laboral, y así construir una sociedad mas igualitaria, en donde el día de mañana los niñes, adolescentes y adultos puedan realizar cualquier actividad sin sesgo de género.
8. Para fortalecer la participación social, que es un punto clave para que la sociedad no se aislé, ni se deprima, es necesario la implementación de más dispositivos a nivel comunal, en donde se pueda realizar distintas actividades que potencien su funcionalidad, mas centros de atención de población infantojuvenil donde se desarrollen actividades recreativas y artísticas.
9. Mejorando estos puntos clave pudiésemos disminuir el clasismo potente de nuestro país, para lograr más conciencia social de igualdad de que todos debemos participar de un cambio colectivo que mejore la salud mental, la cual es tarea de todos, y su pilar fundamental es la psicoeducación.
Me parece interesante en el texto que se menciona que la alta prevalencia de depresion en Chile se asocia a la acelerada individualización, al debilitamiento de los vínculos comunitarios y la disminución de la percepción de apoyo social, creo que en los últimos 4 años, debido a la pandemia, estos ultimos 2 factores se vieron incrementados y en mi experiencia personal laboral de trabajo en un centro comunitario de salud vi como se desintegraban grupos de apoyo comunitario que eran muy relevantes para los integrantes de la comunidad, con la consecuente percepción de aislamiento y ausencia de apoyo. El efecto de la pandemia no solo fue en la salud física, sino tambien en la salud psicosocial y aún sobrellevamos los embates de esta. Creo que es importante poner sobre la mesa y en discusión pública estos 3 factores(acelerada individualización, al debilitamiento de los vínculos comunitarios y la disminución de la percepción de apoyo social) para poder llevar medidas efectivas que puedan lograr bajar los índices de depresión.
ResponderEliminarTambien me parece importante destacar la relevancia de examinar la historia individual y experiencia personal que tienen nuestros pacientes y sus familias/entorno, vinculandola con sus determinantes socio culturales, y estos influyendo directamente sobre su forma enfermar. Creo que es algo a tener presente e indagar dirigidamente. Esto da una mayor contextualización y mejora el entendimiento del proceso de enfermedad de cada usuario y le da un carácter identitario (“el paciente y su historia con x enfermedad es más que la etiqueta de la enfermedad misma”)
Estimado Francisco:
EliminarConsidero que el análisis que realizaste del artículo resuena bastante con lo que actualmente estamos viviendo como sociedad hoy en día: individualización, debilitamiento de los vínculos y disminución de la percepción de apoyo social. Especialmente comparto contigo la experiencia a nivel comunitario, uno es testigo de cómo estos factores se plasman en cada paciente/usuario. Como profesionales de la salud tratamos de realizar intervenciones, muchas veces con mucha frustración de por medio, para poder aplacar el impacto negativo que se genera en la salud física y mental de los individuos. Muchas veces me pregunté cómo poder hacer un abordaje más constante e integral a nivel preventivo, más que llegar en el estado de enfermedad.
En este contexto, cada paciente, lleva consigo una historia individual que es el reflejo de sus familias/entorno por lo que estoy de acuerdo con la importancia de la relación que existe entre el individuo y los factores ambientales, ya que el medio en el que cada persona se encuentra inserta, genera un impacto considerable en su condición de salud.
Sin duda un texto que invita al lector a reflexionar bastante sobre la manera en que nuestra misma sociedad puede llegar a ser la principal causa de las patologías de salud mental en la población. Considero esencial que tengamos en cuenta los determinantes sociales de la salud en nuestra práctica asistencial, pues en muchas ocasiones (por no decir todas) se hace francamente necesario intervenir en el ambiente del paciente para lograr obtener resultados terapéuticos que generen un impacto real en su salud. Lo anterior se resume claramente en la pregunta mencionada en el texto: ¿por qué tratar a las personas sólo para enviarlas de vuelta a las condiciones que las enfermaron?.
ResponderEliminarUn tema mencionado en el texto que llamó bastante mi atención fue el de "la escasez de tiempo", puesto que es sabido que muchas personas deben viajar trayectos enormes (y estresantes) en transporte público todos los días, lo que claramente deteriora su salud mental. Esta es una clara señal de cómo políticas públicas que parecerían tan "lejanas" como son las de transporte, podrían incidir directamente en la salud de las personas.
Comparto tu opinión, claramente se necesitan cambios a nivel social para poder mejorar la salud mental de nuestra población. Es muy importante lo que mencionas con respecto al ambiente de los usuarios, siempre debemos conocerlo para poder intervenir de manera integral y abordar el problema desde un enfoque comunitario. Esto nos lleva a concluir que se necesitan implementar políticas públicas que aborden desigualdades, que permitan equidad en acceso, para lograr mejorar la salud mental.
EliminarInteresante estudio que nos invita a reflexionar sobre los distintos determinantes sociales de la salud con sus amplias implicancias en la salud de las personas, en este caso sobre salud mental, y a a la vez ampliar nuestra concepción sobre desigualdad según como esta sea medida, lo cual nos invita a re-interpretar el trabajo mancomunado entre los equipos de salud, la comunidad y políticas publicas, para mejorar en todo aspecto posible los determinantes sociales de la salud.
ResponderEliminarDurante la lectura del texto no se hace mención a la educación como otro factor determinante de la salud, y este no deja de hacerme ruido respecto a los alcances que esta podría llegar a tener en las personas, en como deberíamos estar revisando como sociedad los valores que se enseñan, o no se enseñan , en los distintos niveles educacionales, y de esta manera seguir abarcando de la manera mas amplia posible todas las aristas que debemos mejorar para que a nivel pais podamos mejorar la salud mental.
Este artículo nos brinda una perspectiva sumamente interesante sobre cómo las dimensiones materiales, simbólicas y subjetivas de la desigualdad impactan tanto el desarrollo humano como en la salud mental de las personas. Cómo algunas dimensiones de la desiguladad, entre ellas las desigualdades de ingreso y género, en participacion, en interaccion cotidiana, socioterritoriales y en el uso del tiempo, están estrechamente relacionadas con una serie de efectos adversos en la salud, como una menor esperanza de vida, una percepción negativa de la propia salud, acceso limitado a servicios sanitarios y una mayor prevalencia de trastornos mentales: ansiedad, depresión, consumo de alcohol y otras sustancias y esquizofrenia.
ResponderEliminarLos temas abordados son un aporte significativo y muy pertinentes, especialmente en el contexto actual de crecientes desigualdades globales. La discusión sobre cómo las condiciones socioeconómicas afectan la salud mental es esencial para el desarrollo de políticas públicas efectivas. No solo se identifica el problema, sino que se sugieren vías para mitigar las desigualdades y mejorar la salud mental.
Lo mencionado anteriormente guarda una relación directa con el estallido social ocurrido en nuestro país en el año 2019, reflejando el descontento generalizado de la población ante diversas problemáticas sociales, destacando la urgencia de abordar estas problemáticas de manera efectiva y equitativa. Posteriormente pudimos presenciar como la interrupción de la vida social debido a las medidas de confinamiento junto con el estrés y la incertidumbre económica vivenciados en la pandemia, tuvieron un efecto significativo en la salud mental.
Eso nos lleva a reflexionar sobre la importancia de la implementación de políticas públicas que aborden estas desigualdades, promoviendo una mayor equidad en el acceso a servicios de salud y apoyo social como medio para mejorar la salud mental en la población.
Que importante es analizar la salud mental desde lo sociopolítico, agradezco al texto por adentrarnos en ello.
ResponderEliminarMe pareció muy interesante el texto y el abordaje de los diferentes determinantes de salud que se vuelven catastróficos a la hora del manejo de patologías en salud mental.
Desde el ejercicio durante estos años viví constantemente episodios de frustración de la poca ayuda que podemos brindar en la esfera de salud mental en espacios y población vulnerada, se convierte en una pregunta constante si, ¿acaso estábamos tratando pobreza con sertralina? y nos cuestionabamos constantemente si ¿una persona sería capaz de sentirse en bienestar cuando sus necesidades básicas no estaban cubiertas del todo?
Lamentablemente los determinantes sociales aplastan, y aplastan muy fuerte, los sistemas de salud perpetúan su colapso histórico y aquellos que lograron el acceso al ingreso al sistema de salud no cuentan con un tratamiento con la frecuencia ideal y los problemas se cronifican.
Sin querer ser tan pesimista, agradezco poner en la discusión está temática y que nos permita salir de la visión biomédica para tratar a nuestros pacientes, se hace muy necesario ver la psiquiatría más allá de la terapéutica biologicista.
Estimada Carolina:
EliminarComparto indudablemente tu opinión. Yo también me he cuestionado muchas veces sobre los límites de la psiquiatría y me ha llegado mucho tu frase "¿acaso estaremos tratando pobreza con sertralina?". Sin duda considero que sí, pues en bastantes ocasiones es el ambiente familiar, social e incluso ocupacional el que está enfermando al paciente (y no únicamente me refiero al ámbito de la salud mental). Es por esto que considero necesario cambiar el enfoque actual de la salud mental por uno mucho más comunitario. Es necesario que el paciente sea intervenido multidisciplinariamente y con un enfoque mucho más centrado en sus necesidades psicosociales. El enfoque biológico prevalente en nuestra visión de la medicina (occidental) dista mucho de ello y es relevante el esfuerzo que se está realizando intersectorialmente en esta materia.
Les conté en mi presentación, que estudié en un colegio católico en la comuna de Independencia... Bueno, entre Conchalí e Independencia hay un par de cuadras de distancia. La percepción de estatus de la gente de Independencia siempre fue, como se dice en coloquial, más "arribista". Recuerdo incluso que un primo negaba que vivía en Conchalí en su CV y decía que vivía en la comuna vecina. Bueno, mi anécdota en relación a este texto tiene que ver con un relato de cuando yo tenía 9 años y estaba en el Colegio Juan Pablo I de Independencia (no es funa pues el colegio ya no existe). Por motivos de salud me tocó ir a médico en el consultorio de mi barrio en la mañana de un día de clases, lo que me obligó a llegar atrasado y en compañía de mi madre. Llegamos en el momento en que mis compañeros salían en la tradicional fila de estudiantes desde un establecimiento a otro donde se ubicaban transitoriamente nuestras aulas. El camino era por la vereda a unos metros del primer edificio. Mis compañeros, niños todos de entre 8 y 10 años iban, pues, siendo niños, jugando, gritando, peluseando, que se yo, lo normal. Lo que vino después fue lo interesante. En ese momento, Muriel, la profesora jefe de ese entonces, mientras mi madre y yo íbamos a incorporarnos a mi grupo y dar las excusas por el atraso y justo antes de que mi madre pudiese hablar con ella, grita a todo pulmón la siguiente sentencia: "¡compórtense niñitos, parecen cabros de colegio poblacional!". Yo, al lado de mi madre, la miré a los ojos y vi su cara de impacto. Ella no supo explicar, pero ese día yo, a mis ocho, entendí las diferencias de clase. Desde entonces que me resulta evidente que la salud mental y las dinámicas sociales son por cierto, un asunto político y fundamentalmente de clase. Eso.
ResponderEliminarPerdón, agradezco al Dr. Jiménez su artículo. Me pareció interesante la cita de Piketty, hoy más que nunca parece necesario responder con datos el discurso de la bonanza capitalista y sus efectos no reconocidos, como la desigualdad y el individualismo. Saludos y hasta mañana.
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EliminarDurante el texto se nos invita a meditar y/o reflexionar acerca del cómo, como sociedad hemos interpuesto brechas, algunas arbitrarias en relación a las determinantes sociales en salud, y como la salud mental no está exenta de esta forma de hacer las cosas, la cual impresiona aun más perjudicada que otras ramas de la medicina/salud. Me hace mucho sentido, que desde nuestros centros formadores, podamos aportar de manera activa a interrumpir este bucle de desigualdades que se han ido perpetuando con el tiempo.
ResponderEliminarEs de suma urgencia, comenzar a inculcar este tipo de valores desde etapas más tempranas como la educación primaria, con el objetivo de realizar el cambio cultural que se necesita para abordar este tema de una manera más aterrizada y con convicciones más arraigadas.
A lo anterior, además de brindarle perspectiva de género, incluiría de manera más amplia y explicita a los diversos colectivos de la diversidad sexual, quienes tienen vivencias que hacen aún más compleja la interacción e inclusión dentro del sistema.
Considero de suma importancia el análisis que realiza este artículo en torno al impacto de los determinantes sociales en la salud y cómo es que cierto grupo de personas se ve más expuesta a trastornos de salud mental específicamente porque son parte de un grupo vulnerable.
ResponderEliminarMe parece interesante recalcar cómo la distribución de desigual de la riqueza influye en los trastornos de salud mental independiente de si esta inequidad es causa o consecuencia de las patologías psiquiátricas. Específicamente en Chile, me llamó la atención del artículo que concluye que el mecanismo que existe entre la desigualdad y salud mental más que por las diferencias reales de desigualdad, estaría asociado a la creencia y comportamiento de las personas respecto a la justicia y legitimidad de inequidad.
Además, quisiera destacar el impacto que ha generado la individualización y la sensación de falta de apoyo social en la salud mental del país.
Respecto a la “ansiedad de estatus”, en lo personal, no había escuchado este concepto, por lo que me parece interesante este fenómeno respecto a la ansiedad que se genera al estar en contacto las clases sociales y cómo impacta en la salud mental de la población chilena.
Por otro lado, cuando el artículo hace referencia a las desigualdades en la interacción, que la desigualdad no sólo se basa en la redistribución de riquezas, sino que también habla del reconocimiento por parte de los grupos sociales y que en personas que se sienten miradas en menos tienen más posibilidades de mantenerse depresivas.
Otro punto interesante que me gustó que lo destacaran, es la importancia del impacto que genera en el estado de ánimo de las personas el poder estar en contacto con la naturaleza y poder tener el acceso a que niños/as puedan jugar al aire libre.
Respecto al poco tiempo en las desigualdades de salud, lamentablemente aún recae más en las mujeres por la distribución de las labores domésticas y la sobrecarga que esto conlleva, sumado a mayores situaciones de maltrato laboral que sufren las mujeres respecto a los hombres, sobre todo sin son de escasos recursos. Considero que aún estamos en deuda con este grupo de personas.
Por todo esto, considero que el artículo nos invita a reflexionar respecto a qué estrategias podemos realizar como profesionales de la salud para contribuir a que las personas puedan tener realmente calidad de vida.
Del texto puedo desprender la importancia de analizar los problemas de salud mental con el contexto socio político, considerando no solo los determinantes de salud que habitualmente se estudian para explicar la etiología y evolución de ciertas patologías.
ResponderEliminarParticularmente creo que nos abre los ojos en ese sentido y nos invita a considerar a los pacientes de manera mas integral, entendiendo que su contexto es mas amplio inclusive de lo que imaginamos y consideramos en las entrevistas y sesiones que tenemos con ellos.
Es preocupante entender como la desigualdad de cierta manera es una consecuencia del modelo neocapitalista en el que estamos inmerso como sociedad, y como se explica, por ejemplo, la ansiedad por el temor a “bajar de clase”, junto con otros estresantes relativos a lo mismo. Si bien la desigualdad ha disminuido en nuestro país, efectivamente la percepción parece ser diferente para la gran mayoría.
En ese sentido considero el texto como una invitación a ser mas observadores y acuciosos en cierta manera, pues los factores que inciden en la salud mental son, sin duda alguna, mas de los que considerábamos hasta el momento, o mas de los que por cierto nos habían enseñado en su momento.
Estoy de acuerdo con mi colega; este artículo nos ayuda a entender de manera más amplia cómo la salud mental afecta a los individuos más allá del ámbito de una consulta médica. Un concepto importante que destaca es el de la desigualdad, que no solo refleja una falta de justicia social en nuestro país, sino que también resulta ineficiente, tal como menciona el texto. Esta desigualdad se ve exacerbada por el modelo neocapitalista imperante, donde prima la individualidad sobre lo colectivo, afectando profundamente la manera en que nos relacionamos como sociedad.
EliminarLa desigualdad se manifiesta en diversos ámbitos, como los ingresos, el género o el trato cotidiano. También encontré interesante la idea del trastorno mental como una "encarnación de la desigualdad", lo que sugiere que este sufrimiento es social en sí mismo.
Considero crucial que, como funcionarios de la salud, seamos más meticulosos al considerar los determinantes sociales de la salud. Es fundamental que nos tomemos el tiempo de observar y realizar investigaciones sobre algunas de estas dimensiones de la desigualdad. De este modo, podremos contribuir de manera sustancial a la reducción de la desigualdad en nuestro país, que ha perjudicado no solo la salud mental, sino también la salud general de la población.
Sin duda es un texto que genera una fuerte reflexión en la medida que es leído y analizado, implica cuestionar el lente que se usa para evaluar la salud poblacional y empezar a ver los recovecos que habitualmente (creo yo, elegimos) no ver por estar "fuera de nuestro control". Como se menciona en el texto y como han comentado otros colegas, me imagino que a muchos nos ocurrió en nuestra práctica que nos cuestionamos si no estábamos tratando con antidepresivos y ansiolíticos la desigualdad social.
ResponderEliminarDel texto además me gustó mucho el paralelo entre las distintas aristas analizadas y los esloganes que fueron propios del estallido social, me hizo "volver atrás" en lo que pensaba cuando leía aquellos carteles en las calles, y me hace darme cuenta que en nuestro fuero interno todos teníamos un poco la respuesta (si buen rudimentaria) al "'¿por qué estamos tan mal?" pero no teníamos (y me aventuro a decir que aún no tenemos) la solución al problema. El texto en este sentido también da un poco el indicio de como buscar las respuestas y eso me pareció bastante esperanzador: "nunca más sin nosotros", me parece importante que se señale lo importante que es la participación comunitaria en la búsqueda de soluciones.
Con un fin de no repetir comentarios ya hechos, agradezco nuevamente la invitación a leer el texto y reflexionar, y me encuentro expectante de la discusión que se pueda generar en torno a él, como dicen varias mentes piensan mejor que una.
Saludos
Totalmente de acuerdo en relación al paralelo que se hace con los eslogan utilizados en el estallido social, creo que hace aún más cautivador y cercano a la realidad nacional el texto, siempre es importante y hace más latente el fondo cuando la academia toma las mismas palabras de la sociedad civil para explicar lo que está ocurriendo.
EliminarPero más allá de eso me parece importante mantener la conexión con esas frases y no desconectarnos con ese sentir que palpamos tan colectivo en esos años.
Creo que será difícil tener una solución clara a la problemática que sentimos y vivimos muchas veces en nuestras prácticas profesionales, pero creo también que el dejo de esperanza lo da el enfoque más cercano, comunitario e interdisciplinario que podemos dar para la atención de nuestros pacientes.
Saludos
El texto leído ofrece una buena síntesis de cómo las determinantes sociales impactan directamente en la salud mental de la población y lo profundamente entrelazadas que están ambas temáticas, lo que adelanta desde ya que cualquier medida tomada con perspectiva de salud pública para progresar en ellas, ha de tener un carácter integrativo e interseccional que considere los distintos núcleos de conflicto en la inequidad, en todas sus formas.
ResponderEliminarMi trabajo en APS durante 6 años en San Miguel, y particularmente el periodo destinado a atenciones de salud mental en la comuna fueron una ventana para ver de primera fuente el flagelo de la desigualdad en nuestra sociedad local, en toda la amplitud de sus manifestaciones. Ello hace resonar más en mi lo que más tarde desarrolla el texto sobre la caída de la legitimidad del discurso meritocrático y su pantalla para justificar un sistema socioeconómico que hace agua continuamente. Considero un acierto el incluir como subtrama alusiones al estallido social del 2019 como punto de destape para muchas de estas aristas.
El control comunicacional que demonizó y disminuyó los réditos que pudiésen haberse obtenido de este movimiento social, tanto en materia sanitaria como en las demás, dan cuenta precisamente de lo que concluye el texto: no basta sólo con abordar las determinantes sociales para hallar puntos propensos de intervención, sino también es menester realizar el análisis dinámico de cómo estas determinantes interactúan con cada persona y organización territorial, y con ello, avanzar en el educar para que las distintas desigualdades latentes en el sistema no sean sólo tangibles para la mayor parte de la población, sino también, comprensibles.
Me pareció un artículo muy potente, creo que a todos nos hace reflexionar sobre nuestros propios determinantes sociales y nuestra responsabilidad social de visualizarlos en los demás con la importancia que tienen, sin minimizarlos ni negarlos, desde nuestros propias privilegios sociales. Lo que más me impresionó es la evidencia de que desde los 5 años niños y niñas ya son conscientes de las diferencias de estatus social. Creo que para todos, y más aún para los que trabajamos con niñas y niños y para los que somos madres o padres, este hecho no nos puede dejar indiferente y debemos reconocer esta realidad y actuar consecuente con esto en el trato y en la crianza comunitaria de nuestros niños y niñas para que crezcan en una sociedad menos desigual que en la que crecimos nosotros.
ResponderEliminarCreo que éste es un texto tremendamente pertinente para nutrir la discusión de las problemáticas a las que nos enfrentamos en el servicio público. En particular la crítica al lenguaje comúnmente ocupado para describir la influencia de "lo social" sobre lo patológico me parece muy acertada: "la desigualdad como un simple factor de riesgo" opaca y separa, de manera solapada, desde una noción anatomopatológica, "lo social" del entendimiento de la enfermedad, como si fuesen dimensiones separadas que se relacionan a manera de cadenas causales. La propuesta de un entendimiento de los trastornos mentales desde la perspectiva sistémica de un materialismo histórico, político, comunitario, narrativo, en diálogo con la fisiopatología, resulta mucho más contundente, para investigar y proponer respuestas al problema de la salud mental. En especial cuando la misma diferenciación entre lo normal y lo patológico se ve enmarcada en el sistema cultural en el que se hace necesaria la distinción. Depende de los principios normativos que contextualizan las dinámicas de una sociedad particular. ¿Será patológico en una región del mundo lo que, en otra, es normal? ¿existe tal cosa como una psiquiatría universal? Por ello, los estudios interdisciplinarios locales parecen necesarios, así se puede generar el contraste de las vivencias de un país sudamericano como el nuestro, con los conocimientos e investigaciones del hemisferio norte. Del contraste se puede generar perspectiva, de la perspectiva, conocimiento y caminos alternativos que ofrezcan sentido y nuevas posibilidades.
ResponderEliminarComparto sus palabras colega, es evidente que relegar "el factor social" a un mero aspecto particular diseccionado "anatómicamente" de un individuo como mencionas, corresponde a una visión decimonónica que no aporta a una comprensión integral de esta problemática. Así mismo, en relación a lo planteado con los principios culturales que norman el paradigma psiquiátrico actual, me parece que es indispensable mantener la reflexión y la investigación en las realidades locales para lograr un enfoque que no pierda de vista elementos como la pertenencia cultural o la historicidad subyacente a nuestra población, por ejemplo; a fin de no caer en reduccionismos universales que nos lleven a perder de vista un enfoque comunitario local de nuestra profesión. Muy bien en cuestionar una "psiquiatría universal"!
EliminarMe gustó la presentación del texto del autor, uno siempre fue capaz de percibir y reconocer estas diferencias, el autor las caracteriza y ordena de manera clara y esto facilita el diseño de intervenciones más efectivas y equitativas. Al entender cómo factores como el género, el territorio y el uso del tiempo influyen en nuestra salud mental, se pueden trabajar de manera más integral las necesidades de promover una verdadera justicia social y mejorar el bienestar.
ResponderEliminarEstoy de acuerdo con el colega, especialmente sobre cómo ayuda el artículo a ordenar y "ponerle nombre" a los determinantes sociales que todos percibimos diariamente pero muchas veces no los hacemos conscientes y no los visualizamos como deberíamos, lo que perjudica que realmente les demos la importancia que tienen en nuestras intervenciones diarias.
EliminarMuy de acuerdo con la colega, sin duda es parte de nuestro rol como profesionales de la salud mental cuestionarnos la mirada hegemónica de la salud como algo que ocurre solo en el box, o solo con un paciente de forma individual. Haciendo referencia a los textos de la siguiente clase, es relevante que seamos capaces de ver fuera de la visión individualista y tener una mirada más socio-política de la salud, y me parece que el texto y la reflexión de la compañera hacen una introducción a este cambio de mirada.
ResponderEliminarSaludos
Así como el articulo y la presentación de la clase magistral, la cual observamos presentan de ambas maneras, como las desigualdades marcan la diferencia en manejo, tratamiento, seguimiento y nivel de recuperación, que salud no es solo perfil biomédico, sino también tiene determinantes sociales, culturales, políticos y de creencias tanto religiosas como la tendencia actual que se presente el individuo (movimientos feministas, capitalista, LGTBQ+, etc.), el ser humano es capaz de adaptarse y sobrellevar estos cambios, que en ocasiones los instaura como aprendizaje.
ResponderEliminarLa interseccionalidad termino nuevo para mi persona abarca la clase, etnicidad y género, el articulo como tal da la oportunidad de discusión constructiva del debate público, que comenzó con el revuelo del “estallido social” en octubre 2019 en Chile. El título de “Chile despertó” fue que la población se hizo participe del movimiento, de dejar de adaptarse y levantar la voz, en poner un alto a las injusticias sociales y como la costumbre de 40 años ya no era aceptada (los 80), esto se representó en las gráficas mostradas en clase y lo más probable que en 10 años más estas tengan variaciones. Algo que se rescata que la generación de los 90 las diferencias de la desigualdad de ingresos han disminuidos comparación de aquellas generaciones nacidas en los 60´, las inequidades en la actualidad son menos soportables.
En literatura internaciones identifican el impacto de desigualdad de ingresos sobre la salud mental dado en distintas dimensiones materiales o psicosociales. En Chile se observa un acelerado proceso de individualización, por lo cual se presenta en mayor incidencia cuadros depresivos y como política publica se instaura como GES Episodio depresivo, nuevamente se refleja el crear políticas públicas en curar patologías en establecimientos no listos en personal con competencias, en espacios físicos, ni stock de canasta farmacológica suficiente, sumando a estos determinantes socioeconómicos de los pacientes (es muy común observar en APS ausentismo de controles debido a no contar con dinero para acercarse al centro de salud). En ves crear instancias de mejoras en prevención, tratamiento oportuno y pesquisas precoces.
En países con mayor desigualdad social se desencadenan mayor estrés, ansiedad y autocritica. Muchas de estas se vieron reflejadas con un descontento sobredimensionado, cansancio social, ya que también en esta instancia, quienes dirigían el país daban recomendaciones, por ejemplo: levantarse mas temprano, que fue sarcástico y mal recibido con una población, que ya no toleraban las diferencias de clases, sociales, ni de accesos, ya que el acceso de salud siempre ha sido también un claro ejemplo: Fonasa (salud pública) vs Isapre (clínicas). El estallido social da el pie y genera la antesala de la crítica de múltiples factores que desembocan en desigualdades sociales, como cambio de paradigma del sistema de salud que estábamos habituados.
Al terminar la clase preguntaron si tuviéramos la opción de mejorar la salud publica ¿Cómo lo harías? Complejo decirlo, ya que, trabajando tantos años en atención primaria (6 años), creo que más que introducir o formular nuevas políticas públicas, hay que trabajar en mejorar lo que ya tenemos, que existe actualmente casi un 80 a 90% de pacientes Fonasa en la atención pública, en que los cecosf, cesfam, postas rurales, SAPU, SAR, SASUR, Hospitales que están sobrepasados en su población, que hay crisis en infraestructuras y muchas veces hay que compartir box para entregar atenciones clínicas (no solo médicas, sino también atenciones odontológicas, nutricionales, psicológicas, fonoaudiológicas, terapeutas, de asistentes sociales, educadoras de párvulos, de los departamentos de salud que se desempeñan múltiples trabajadores, matrones, podólogas, unidad de procedimientos donde realizan labores tanto las enfermeras como las TENS, etc.) son un sin número de profesiones que conforman estos centros, que todos aportan su granito de arena.
Salud mental y bienestar socioeconómico, político y cultural son dos materias indivisibles. Una realidad que si no se aplica con la debida seriedad durante la práctica clínica cotidiana, con cada paciente, desencadenaría la receta perfecta para el fracaso terapéutico. Esta premisa, con la que estoy completamente de acuerdo se desprende claramente desde el artículo en cuestión, donde se expone el impacto multisectorial que acarrean las determinantes sociales o “condicionantes” en salud, actuando primariamente como agentes estresores en la población, especialmente en los sectores más pobres, pero también perpetuando un ciclo maligno de desigualdad, vulnerabilidad y en última instancia aumento en la morbimortalidad. Lo que se observa es el coletazo de las políticas capitalistas neoliberales, a mi juicio no por descuido en la estructuración de esta, sino más bien por una despriorización deliberada del bienestar social, desde el momento en que prima la individualidad y el consumo como bien capital primario per se: el valor del bienestar mental comunitario sería “descartable”, bajo esta lógica, en pos de una mayor productividad económica empresarial.
ResponderEliminarMe parece un enfoque interesante, el tomar como punto de referencia la contingencia del estallido social en 2019, desmembrando cada una de las principales consignas que aparecen como síntomas colectivos de un sistema enfermo, y generando discusión a partir de un análisis de la literatura referente a cada ámbito de estas problemáticas sociosanitarias en salud mental. Especial interés me despertó las repercusiones directas e indirectas de la redistribución económica y desprotección social desde las instituciones, en detrimento de la salud mental, desde una hipótesis neomaterialista, que se complementa con la ansiedad de estatus, lo cual a mi parecer representa muy bien el estrés que sufre un individuo asediado por la presión permanente de seguir los cánones dictados por el capitalismo.
En lo personal las determinantes sociales, me resuenan desde lo más profundo. Tuve la oportunidad de trabajar con comunidades rurales en uno de los sectores con mayor índice de pobreza del país, donde el acceso a la educación, equidad de género, vivienda e incluso medidas de higiene-salubridad básicas como acceso a agua potable, son bienes que no están completamente cubiertos. Allí, tanto patologías de salud mental como patologías metabólicas y cardiovasculares dan cuenta fiel de que lo expuesto por el equipo investigador tiene un correlato concreto, en el Chile de hoy. Concluyo, a raíz del texto que queda bastante por hacer al respecto, partiendo por visibilizar estas problemáticas, reflexionando sobre la marcha y generando más estudios descriptivos al respecto, ya que no se puede reparar lo que no se ve.
Desde ya agradecer la clase magistral del Dr. Álvaro Jiménez. Los que hemos trabajado en salud pública, siempre debemos tener en consideración las determinantes sociales que claramente aparecen en cada atención. Es importante considerarlas para hacer un correcto análisis de la situación de cada paciente, afortunadamente siempre dentro del equipo de trabajo tenemos un trabajador(a) social que nos brinda herramienta que muchas veces los médicos no tenemos para analizar la realidad del paciente y su entorno.
ResponderEliminarAnalizar las desigualdades en salud, bajo el modelo de las determinantes sociales en especial en salud mental, me hace recordar patologías de salud mental de usuarios que no hubiesen existido si existiera la igualdad, por ejemplos trastornos adaptativos, ansiosos o del ánimo reactivos a situaciones de vulneración laboral hacia mujeres, excesivo tiempo de espera por derivación a nivel secundario, familias con severos problemas económicos que les dificulta el acceso a la salud, sobrecarga laboral o el hacinamiento que afecta en las dinámicas familiares, entre otros. Por eso siempre es importante analizar a un paciente con un enfoque multidisciplinario. El texto nos permite abrir nuestras mentes para tener un enfoque mucho más allá de lo clínico. Lo que nos permite entender los contextos y poder intervenir de la manera más eficiente posible en estas situaciones.
Estoy de acuerdo con lo señalado.
EliminarEs vital poder considerar las distintas miradas desde el trabajo transdisciplinario ante una atención o abordaje.
Teniendo un contexto social y ambiental se podría realizar una intervención desde la integralidad de la persona, considerando sus determinantes sociales, generando un impacto hacia el bienestar y calidad de vida.
De la lectura del artículo, puedo destacar que la psiquiatría clínica es indisociable de la psiquiatría social. Es así, que nuestro desafío como futuros clínicos de la salud mental, no sólo es centrarse en los síntomas o síndromes que pudiesen tener nuestros usuarios, sino que además se debe considerar a la persona desde su integralidad, es decir, teniendo en cuenta los factores ambientales y sociales que puedan ir en desmedro (o ser un factor protector) de la salud mental, lo que nos podría ayudar a estimar tanto su pronóstico como eventuales recaídas; ahí radica la importancia para realizar una verdadera intervención, desde un mirada interdisciplinaria con el apoyo de todo el equipo de salud.
ResponderEliminarEn la población infantojuvenil, la desigualdad que se observa desde las determinantes sociales, desde el nivel individual, el factor económico familiar y el ambiente juegan un rol en nuestros usuarios tanto desde la vereda de las oportunidades o desde truncar los potenciales que puedan desarrollar.
Vemos diariamente la desigualdad en salud, en pacientes vulnerables, con vínculos y entornos inseguros, disfunciones familiares, además, de la constante presencia y angustia del factor económico. Por lo que desde nuestra vereda queda la misión que al considerar todos estos aspectos, podríamos entregar una atención de calidad y por sobre todo digna.
Comparto lo que opina Fernanda, sobretodo lo que menciona en relación a la población infanto juvenil, en donde las desigualdades sociales son particularmente impactantes. Los niños y adolescentes que viven en condiciones de pobreza o en entornos inseguros están en mayor riesgo de desarrollar problemas de salud mental. Estos factores pueden limitar sus oportunidades de desarrollo y potencial, afectando su educación, relaciones sociales y bienestar general.
EliminarRespecto al texto, creo que desde el punto de vista de los determinantes sociales, para nadie es novedad la estrecha relación entre estos, y la salud mental, esto no solo me hace pensar y recordar la mayor prevalencia de trastornos mentales en relación con las desventajas sociales. Si no que también como estos 2 conceptos han estado históricamente relacionas, ya que es el área de la salud mental quien históricamente se ha tenido "que hacer cargo" del contexto las comunidades.
ResponderEliminarPersonalmente, fue esa misma estrecha relación entre lo psico y lo social lo que me hizo interesante en primera instancia por la psiquiatría.
Pero creo que lo otro que me parece relevante destacar del texto es como hace el análisis de la situación de salud mental en chile, a partir del estallido social, lo que nos muestra no solo la relación entre los contextos sociopolíticos y la salud mental, sino también como cambios, hitos, “estallido” afectaran continuamente la salud mental de las personas y comunidades.
Interesante texto. Lo considero fundamental para todo aquel que pretenda hablar de salud mental y lucha de clases. Siempre que se habla de desigualdad viene a la mente la relación económica de cada uno en relación a lo otros en nuestra sociedad. Sin embargo, muchas veces los discursos quedan hasta ahí sin desarrollar las implicancias de esta desigualdad; y sobre todo lo psicosocial, que tiende a ser invisibilizado por no ser algo tangible (aunque en el último tiempo se le ha dado gran importancia, pero solo a lo psicológico).
ResponderEliminarLas consecuencias psicosociales de la desigualdad, en mi opinión, conforman parte de la realidad material del entramado social y pueden terminar siendo viles instrumentos con el fin de desarticular las movilizaciones sociales. Cómo bien decía el texto, la desconfianza en el otro va desde el urbanismo hasta la concepción de estatus. Por tanto, nos orienta a puntos importantísimos donde deberíamos actuar con políticas públicas; no obstante, debemos considerar que hay poderes económicos que son perjudicados por estas medidas a largo plazo, ya que movilización social significa poder político, lo que decanta en mociones que atentan contra sus intereses económicos. Éstos se revelan en cada discusión del congreso si usted ve las votaciones o el canal de televisión.
Por otro lado, me encantó la forma en que se expresa el autor respecto al significado de las enfermedades de salud mental en relación a las diferencias de clase. "Los trastornos mentales constituyen una de las formas en la que se expresa la "encarnación de la desigualdad"". Me lleva a ver los determinantes sociales no solamente de una perspectiva de afección a un individuo, sino también a una afección en comunidad que se retroalimenta negativamente, conformando un circulo vicioso. Por ésto, creo que el compromiso comunitario es clave para el Chile del futuro.
Me parece valioso y rescatable que el colega de cuenta del énfasis que merece la desigualdad en el texto y en la realidad país actual.
EliminarEl entramado social se sacude al vaivén del antojadizo escenario político público, que hoy por hoy sólo rinde cuentas al verdadero poder, el económico, quien hace y deshace sobre el patrimonio nacional y el de sus ciudadanos, quienes son quienes sufren las consecuencias de ello: la desigualdad en toda su amplitud.
Abrir el discurso comunitario es ampliar el acceso: a cultura, a salud, a educación. Es expandir conocimiento y conciencia para poder generar juicio crítico de la realidad en la que estamos inmersos y con ello, generar cambios que tengan impacto en nuestra calidad de vida y en el mediano y largo plazo puedan acortar brechas para tener una sociedad más equitativa.
Me parece sumamente necesario lo que se plantea en relación con el análisis local de cada comunidad, teniendo en cuenta que cada territorio tiene sus particularidades y desigualdades propias.
ResponderEliminarSe hace inevitable reflexionar en las desigualdades socio territoriales, desde la perspectiva de los pueblos originarios, específicamente el alto componente de población mapuche, con todo el universo de rótulos discriminatorios posibles de imaginar a lo largo de toda su historia, la actual exposición a violencia física extrema con amenazas latentes a la integridad de la vida misma, diariamente, en zonas de alto conflicto, militarización, y la consecuente segregación territorial y el impacto en la salud mental de dichas comunidades de forma actual y futura.
En ese mismo sentido, un desafío para todos los que como próximos especialistas desempeñaremos labores en zonas con un alto enfoque regional, descentralizado, con perspectiva cultural étnica y local. Considerando no sólo el contexto asistencial, sino que también una interpelación a seguir potenciando investigaciones e intervenciones locales.
Me gustaría empezar este ensayo respondiendo la pregunta del articulo “¿por qué tratar a las personas y devolverlas a las condiciones que las enfermaron?”, muchos de los que trabajamos en el área de la salud no quisiéramos tener que dar un alta a un paciente que probablemente tuvimos que intervenir ya sea algo quirúrgico, infecciosos o incluso con patología de salud mental y saber que esa persona vive en condiciones precarias, sin poca red de apoyo y sin que cuente con las condiciones para continuar su adecuada recuperación, sin embargo, para nosotros que vivimos en los países en vía de desarrollo es frustrante ver como un gobierno si se enriquece con impuestos u otras contribuciones sin que se den cuenta lo que padece el pueblo o cuales son las necesidades, es aquí donde nos damos cuenta de las desigualdades y una de estas es en el servicio de salud y acá me voy a detener un poco y quiero que reflexionemos en las siguientes preguntas ¿porque hay listas de espera?, ¿porque si hay garantías AUGE no se cumplen en los tiempos?, ¿porque hay déficit en Hospitales o de especialistas?, bueno son cosas que nos preguntamos porque si existieran más lugares para poder atender a la comunidad con mejores instalaciones y con la tecnología que se debiera tener podríamos reducir no solo las listas de espera sino que brindaríamos una atención de calidad, sin que los pacientes tengan que despertarse y desplazarse para poder conseguir una hora médica y arriesgarse a sufrir no solo atracos sino daño a su integridad; me llama la atención sobre el porcentaje de las personas que están insatisfechas con la atención prestada en los centros de salud públicos y más allá del servicio es la forma como se maneja, donde se ve desigualdad y porque comento esto, es porque las personas que tienen recursos no tienen que levantarse temprano a ir a esperar que abran el consultorio y tomar número para pedir una hora medica que es de 15 minutos y tal vez tiene muchas complicaciones, solo entran a la página Web y piden hora y tal vez ni entre a una lista de espera para que lo pueda ver el especialista sino que directamente tome su hora.
ResponderEliminarAhora si bien es algo de la salud, ¿pero qué pasa con la parte económica?, no es secreto que chile tiene uno de los peores salarios mínimos y no es secreto sobre las jubilaciones que se entregan donde estiman una sobrevida de 120 años, yo me pregunto si los que están en el gobierno tienen padre o abuelos?, me pregunto si les gustaría ver a sus familiares contando “Moneditas” como dicen las personas para poder llegar a fin de mes o si bien poder costear un examen médico o un tratamiento que consultorios en distintas zonas no cubren, y si, acá tenemos otra desigualdad y esta que si es enorme porque chile se caracteriza por su nivel desigualdad social. Mas allá de que sector político este gobernando considero que detrás de todas estas personas hay seres humanos, que tienen que tratarse, que deben contar con los servicios básicos para poder vivir, y muchas veces la clase social media y baja son las más perjudicadas con las alzas de alimentos, bencina, impuestos entre otras, y esto mismo, hace unos años nos llevó a un estallido social (alza del pasaje de metro), ¿pero que se consiguió con esto?, quiero terminar con esta pregunta.
Ya para terminar como profesionales de la salud reflexionemos en esto “la enfermedad ya está tratando mal a el paciente, no empeoremos la enfermedad con un mal trato, brindemos cada vez una mejor atención, muchas veces está en nuestras manos iniciar un cambio.
Me encantó la clase porque cambió mi perspectiva sobre la realidad colectiva. Me hizo más consciente de las desigualdades sociales, económicas y políticas que llevan a condiciones de vida desfavorables como la pobreza, la discriminación y la falta de acceso a servicios de salud. Esto me hizo entender mejor cómo estas situaciones afectan significativamente la salud mental de las personas. Además, el autor del documento fue claro al explicar cómo estas desigualdades agravan los problemas de salud mental y dificultan el acceso a tratamientos adecuados.
ResponderEliminarEl documento subraya la importancia de abordar estos problemas estructurales para mejorar la salud mental en la población. Propone un enfoque integral que incluya políticas públicas para reducir las desigualdades, promover la inclusión social y garantizar un acceso equitativo a los servicios de salud mental. También destaca la necesidad de combatir el estigma asociado a las enfermedades mentales mediante la educación y la sensibilización de la sociedad. Finalmente, argumenta que no es posible lograr una salud mental óptima sin abordar las injusticias sociales subyacentes, abogando por un enfoque holístico que combine intervenciones en salud con medidas de justicia social.
Saludos.
Posdata lo habia publicado en el Classroom.
Estoy muy agradecido por la revisión de conceptos y la información otorgada de primera fuente respecto a la investigación social que se lleva a cabo. Algunos elementos que destaco de la clase y del texto son los siguientes.
ResponderEliminarEl concepto de crisis es parte inherente de la sociedad moderna, pero en momentos críticos donde los mecanismos institucionales (y comunitarios) se superan, la crisis se generaliza. El episodio actual que vivimos, en fase de reestructuración, tiene su correlato subjetivo en la salud mental de todos quienes vivimos en Chile. El malestar individual se expresa de múltiples maneras, siendo muy significativo en lo personal, el hecho de que involucre aspectos más allá de la redistribución de los recursos. Es un tema de respeto hacia la integridad de las personas y su justa expectativa como miembros de una sociedad, en igualdad de derechos.
El estallido social fue un momento de quiebre individual y colectivo en múltiples aspectos. Si nos ponemos a valorar todas las variables involucradas en su origen y posterior impacto que tuvo en la salud mental de quienes lo vivimos de cerca tendríamos para escribir muchas páginas. Pero lo que en mi opinión es más rescatable, es que ha demostrado ser un punto de inflexión de nuestra realidad como personas en una sociedad que refleja un estado de inseguridad e incertidumbre tremenda, en relación con factores políticos, económicos, sociales y culturales. Nuestro rol como agentes de salud en ese contexto no puede desligarse de contribuir al bienestar sociopsicobiológico de una población que necesita ayuda y acude por ello.
Me causó mucha concordancia y sentido el concepto de salud mental como gramática de malestar en una sociedad esencialmente liberalista. Siento que es un concepto orientador, que llama a hacernos responsables de un cambio comunitario que involucra muchos aspectos. Son materias indivisibles la salud mental y el fenómeno social, cultural y político, por lo que tenemos que ser siempre conscientes de su impacto si queremos ayudar a construir espacios que ayuden a sanar.
Reitero mis agradecimientos por la clase y el texto,
Saludos!
En relación con el artículo “No hay salud mental sin justicia social”: desigualdades, determinantes sociales y salud mental en Chile”, quisiera enfocarme en las desigualdades de género.
ResponderEliminarActualmente me encuentro en la rotación de Adicciones en el HBLT y en varios controles ha asomado la desigualdad de género, esa desigualdad tantas veces normalizada e integrada en distintas sociedades, que se nos podría dificultar verla y pesquisarla. Entiendo que la etiología del trastorno por uso de sustancias tiende a ser multifactorial, pero me pregunto ¿cuántas mujeres consumen para evadir hacer frente a las consecuencias de la desigualdad de género? Un término muy cercano es la violencia de género, y en ese sentido, también me pregunto ¿cuál es el límite para considerar violencia a dicha desigualdad? Creo que es complejo, pero entender que la privación arbitraria de la libertad con el consecuente aumento en el riesgo de desarrollar problemas de salud mental, como ansiedad y depresión son indicadores importantes a considerar.
El estrés y la sobrecarga experimentados por las madres pueden crear un ambiente familiar tenso y conflictivo, lo cual afecta el bienestar emocional de todos los miembros de la familia. Los niños que crecen en hogares donde las madres están significativamente estresadas y agobiadas por el trabajo doméstico y laboral pueden tener también mayor riesgo de desarrollar cuadros psiquiátricos.
Si las niñas ven a sus madres sobrecargadas con trabajo doméstico y remunerado, experimentando estrés y síntomas de salud mental negativos, es probable que internalicen estas expectativas y sientan que deben asumir roles similares en el futuro. Esto perpetúa un ciclo de desigualdad y puede influir negativamente en sus propias expectativas y aspiraciones.
Lo anterior fundamenta el título del artículo: No hay salud mental sin justicia social, por ello, pienso que es importante que no solo tengamos perspectiva de género en nuestra práctica profesional, sino también en los diversos contextos en los que nos desenvolvemos, para así aminorar la brecha existente en esta desigualdad hacia la equidad.